MAREOS O VERTIGOS…

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O LAS DOS JUNTAS

Los mareos, los vértigos, o las dos cosas a la vez, son trastornos desagradables y muchas veces invalidantes para la persona que los padece. Aunque parecen ser dos procesos muy parecidos, los especialistas señalan diferencias entre uno y otro.

Mientras que el mareo es una sensación subjetiva que engloba un amplio grupo de términos inespecíficos como la visión borrosa, la inestabilidad, sensación de cabeza vacía, de mecerse, de flotar, de balanceo o como si estuviera borracho, el vértigo es una sensación anormal de movimiento rotatorio asociada a dificultades en el equilibrio, la marcha y la relación con el entorno. Con frecuencia la sensación del paciente es de giro o de rotación (“todo me da vueltas”), pero otras veces es una sensación de caída al vacío, de oscilación o de que se mueve el suelo.

Conforme aumenta la edad, aumenta también la incidencia de vértigos e inestabilidad y, así, los mayores de 75 años refieren episodios de mareos en un 76% de las consultas médicas. Por otra parte, las personas con 85 años o más, suelen manifestar una sensación de mareo permanente que provoca más dependencia, más miedo a caerse de nuevo y que les lleva a un mayor consumo de medicamentos. También se ha demostrado que más del 25% de las caídas en personas mayores son debidas a episodios de mareos o vértigos.

Conforme aumenta la edad, aumenta también la incidencia de vértigos e inestabilidad

EQUILIBRIO CORRECTO

El ser humano mantiene un equilibrio adecuado gracias a la acción conjunta del sistema vestibular, que es una parte del oído interno, la vista y los receptores nerviosos de la sensibilidad postural como son las plantas de los pies, las articulaciones y los músculos que informan de la posición del cuerpo en cada momento. Estos tres sistemas actúan de forma coordinada, integrando la información en determinadas áreas del cerebro que, a su vez, envía una serie de impulsos para corregir la postura y evitar caídas o desplazamientos peligrosos.

Con la edad, se van produciendo una serie de alteraciones en estos tres sistemas que aumentan la frecuencia de episodios vertiginosos. Así, son frecuentes la degeneración del cristalino (cataratas), el envejecimiento de los huesecillos del oído o el enlentecimiento en la conducción de los nervios periféricos. Un interrogatorio y exploración adecuados permiten detectar la causa del vértigo en el 80% de los casos. Con frecuencia, el inicio de los síntomas, los factores precipitantes y el curso de los episodios van a orientar si el vértigo es originado en el sistema nervioso central (vértigo central) o en el oído (vértigo periférico). Además, para completar el interrogatorio hay que descartar otros síntomas como palpitaciones, sensación de ahogo o ansiedad, revisar otras enfermedades y preguntar por el consumo de medicamentos, café, tabaco o de hábitos tóxicos como el alcohol.

La exploración física se debe centrar en los tres sistemas que regulan la coordinación del equilibrio: la evaluación de la vista, de la función auditiva, y de la coordinación de movimientos posturales nos confirman cualquier anomalía que justifique la causa del vértigo.

La valoración del equilibrio se puede complementar con una serie de pruebas complejas que aportan una información exhaustiva del control postural como la introducción de agua fría y caliente a presión en los oídos, o de aparatos como la videonistagmografía o la estimulación rotatoria sinusoidal que permiten detectar por medio de una serie de cámaras de alta definición la posición y la velocidad de los movimientos oculares en todos los sentidos correlacionando directamente esta respuesta con el estímulo del oído interno. La posturografía dinámica es una nueva técnica de exploración muy utilizada que permite una evaluación del equilibrio de manera global.

El resultado de la historia y de la exploración clínica, junto con los resultados de las pruebas auditivas y vestibulares, dan una idea precisa de la localización y de la causa del vértigo aunque a veces es preciso completar la información con estudios de neuroimagen más exhaustivos como el TAC o la RMN cerebral.

Durante el estudio clínico del paciente con episodios de vértigos, se debe priorizar el trabajo de un equipo multidisciplinar cuyo objetivo es valorar las alteraciones del equilibrio buscando una solución global ante un problema con muchos factores implicados (médicos, rehabilitadores, psicológicos o sociales).

El tratamiento debe ser individualizado, intentando reducir al mínimo el número de fármacos. Si el mareo es transitorio, se deben tratar los síntomas agudos y si es permanente, se deberán desarrollar estrategias para poder controlarlo.

En los Centros Residenciales del Grupo Ballesol, el equipo interdisciplinar de cada centro (médicos, enfermería, psicólogos, terapeutas, fisioterapeutas…) está preparado para diagnosticar y abordar de forma integral este problema mediante programas y actuaciones protocolizadas como la kinesioterapia o la rehabilitación, valoración de la movilidad de los miembros inferiores, análisis de la marcha, aplicación de medidas específicas, reeducación postural y vestibular, ejercicios para lograr el fortalecimiento muscular, la coordinación y el equilibrio con el objetivo de conseguir y mantener la máxima autonomía y calidad de vida de nuestros residentes.

MEDIDAS ANTE UN MAREO O VÉRTIGO

  1. Cuando surja un episodio de mareo, se debe acostar despacio unos 5 a 10 minutos intentando que la cabeza esté más baja que las piernas para facilitar el riego sanguíneo al cerebro. A continuación, debe sentarse lentamente permaneciendo el mismo tiempo que acostado. Se debe levantar despacio evitando los movimientos bruscos.
  2. Evite conducir, manejar maquinaria peligrosa o realizar actividades arriesgadas si está mareado.
  3. Al acostarse, deberá colocar la cabeza algo elevada y mirando a un punto fijo. Colóquese una almohada baja en un ambiente tranquilo y con una luz tenue.
  4. Mantenga los oídos limpios vigilando que no tenga tapones de cera y consultando al otorrinolaringólogo ante cualquier problema serio.
  5. Evite situaciones de estrés o ansiedad que puedan predisponer a mareos de tipo psicógeno.
  6. Controle los factores de riesgo (tensión arterial, colesterol o glucemia) que pueden predisponer a accidentes neurológicos que se manifiesten como mareos.
  7. Intente llevar una alimentación sana rica en verduras y frutas.
  8. Hidrátese adecuadamente (8 vasos de agua diarios) sobre todo en época estival para evitar procesos de deshidratación.

Ante cualquier problema, consulte a su médico y realice las revisiones periódicas.

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Fermín García
Director Médico Zona Levante Grupo BALLESOL