nunca es tarde para estar en forma

0
196

En nuestra sociedad, todavía hoy, se sigue pensando que las personas muy mayores o con algún grado de deterioro no deben hacer ningún tipo de ejercicio ya que puede provocar lesiones o requerir mucho esfuerzo. Además, el modo de vida de las sociedades occidentales predispone al sedentarismo, sobre todo cuando se termina la vida laboral.

Todos estos mitos se rompieron cuando la Dra. Fiatarone publicó en 1991 un importante estudio en una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo. En este trabajo de investigación demostró que la realización de ejercicios suaves durante ocho semanas en tres sesiones semanales en un grupo de personas de más de 90 años, aumentaba la potencia muscular en 174%, y la velocidad de la marcha y la capacidad de subir y bajar escaleras en casi un 50% con respecto al grupo de personas mayores sedentarias de similares características.

“La persona que ejercita con moderación todas las partes del cuerpo, envejecerá de forma satisfactoria y más lentamente. Sin embargo, los que permanezcan inactivos se convertirán en responsables de un envejecimiento rápido y enfermizo”

Sócrates, 450 a.C.

Hoy se sabe que la pérdida de masa muscular comienza a partir de los 40 años, y que a los 80 se ha perdido más de la mitad del músculo corporal total. La drástica pérdida del músculo en los mayores con la inactividad se ha demostrado recientemente en otro estudio en donde tras un periodo de inmovilismo, los de más edad habían perdido tres veces más masa muscular y en la tercera parte de tiempo que las personas jóvenes.

La respuesta positiva al ejercicio en los mayores ha sido ampliamente evidenciada y su práctica regular contribuye a la mejora de la calidad y esperanza de vida de este grupo de población. La práctica de actividad física regular a edades avanzadas es una de las prioridades en salud pública como forma de prevención de enfermedades crónicas y degenerativas.

Las personas mayores que realizan una actividad física regular tienen un aspecto más saludable. El ejercicio disminuye el envejecimiento cerebral, mejora la ansiedad y el insomnio y nos socializa mejor. La actividad física es el mejor fármaco para prevenir y controlar enfermedades cardiovasculares, regular la diabetes y un largo número de dolencias y enfermedades que predisponen a la discapacidad y dependencia.

Los beneficios demostrados por el ejercicio en los ancianos incluyen incremento de la movilidad, mejora la realización de actividades de la vida diaria, mejora la marcha, disminución del número de caídas, mejora de la densidad mineral ósea y aumento de la sensación general de bienestar.

Fotolia_76966343_Subscription_Monthly_XXL

Por todos estos los motivos citados, Grupo Ballesol va a desarrollar un estudio piloto en las residencias de Via Parque y San Juan de Alicante en el que se va a aplicar diariamente un programa de ejercicios “multicomponente” de forma intensiva y regular. En este proyecto, se va a combinar la potenciación de la fuerza muscular, el equilibrio, los movimientos corporales y la modificación del estilo de vida en la población frágil de estas dos residencias en combinación con un abordaje nutricional y farmacológico.

Los residentes serán evaluados durante un año por los equipos de ambos centros con el asesoramiento de la Universidad Católica de Valencia y el equipo de ABBOTT Nutrición. Los resultados serán analizados y examinados por un grupo de expertos para la posible extrapolación de las conclusiones al resto de los centros de Grupo Ballesol

Con este tipo de actividades, Grupo Ballesol se esfuerza por dirigir los cuidados globales que proporciona dentro de un proceso continuo de mejora e innovación con el objetivo de conseguir la mejoría de la calidad de vida y un envejecimiento activo y saludable en las personas mayores que cuidamos.