TODA LA VIDA ES SUEÑO Y LOS SUEÑOS SUEÑOS SON

0
159

Como decía Calderón de la Barca en “La vida es sueño”

No le faltaban razones al genial escritor español: nos pasamos durmiendo alrededor de la tercera parte de nuestras vidas. Esto es así porque el sueño es una actividad imprescindible para el ser humano. En contra de lo que se pueda creer, mientras dormimos nuestro organismo no está pasivo: produce distintas hormonas y realiza importantes procesos metabólicos y neurológicos necesarios para las actividades del día siguiente. La falta o privación del sueño tiene importantes repercusiones tanto en la salud como en el normal desarrollo de las actividades cotidianas; y las alteraciones en el sueño pueden producir distintas enfermedades (digestivas, cardiovasculares, neurológicas…) o agravar las ya existentes.

Se ha demostrado que la mitad de la población tiene problemas esporádicos o puntuales mientras está durmiendo y hasta un 35% padece insomnio de forma continuada, pero es en la población de mayor edad donde los problemas del sueño se manifiestan con mayor intensidad. Los cambios que se producen en el organismo de las personas mayores conllevan una disminución de la intensidad, del número de horas y de la dificultad para conciliar el sueño. También son más frecuentes los despertares nocturnos y el sueño no reparador produciendo somnolencia diurna, falta de reflejos y de actividad durante el día y empeoramiento de su estado de salud.

Son necesarias de siete a ocho horas de sueño diariamente para cumplir las necesidades de nuestro organismo, aunque con la edad disminuye este periodo. Habitualmente, el sueño sigue el patrón luz-oscuridad y se duerme una vez al día coincidiendo con la noche. Bien es verdad que en la cultura mediterránea, y especialmente la española, la siesta se convierte en algo imprescindible sobre todo en las épocas de descanso y, si se realiza con mesura, debería ser un bien protegido.

“Se necesitan de 7 a 8 horas de sueño diariamente para cumplir las necesidades de nuestro organismo”

El sueño no es uniforme durante la noche, sino que cada 90 minutos aproximadamente se suceden de forma alternativa dos fases distintas: a la primera se ha llamado fase no REM y a la segunda, fase REM debido a que en este periodo se producen unos movimientos rápidos de los ojos (Rapid Eye Movement).

La fase no REM es la responsable de la reparación física. La fase REM, que se produce a continuación, dura unos quince minutos y es la generadora de los sueños y de la recuperación psíquica.

La creencia generalizada de que por ser mayor se debe dormir mal es totalmente falsa. De todas formas, es necesario informar a las personas que a medida que se cumplen más años el sueño varía. El acto de dormir se vuelve más fraccionado y el número de horas de descanso va disminuyendo. Esto ayudará a los mayores a comprender y asumir estos cambios sin que generen tensión o preocupación y, como consecuencia, evitar buscar remedio en los hipnóticos y tranquilizantes que tienen efectos muy negativos en la salud de los mayores, como veremos más adelante.

Cuando las personas se hacen mayores se adelanta el ritmo sueño-vigilia con una tendencia a acostarse más pronto y, por tanto, a despertarse de madrugada. Para compensar las necesidades de descanso puede ser aconsejable una siesta breve para evitar el agravamiento del insomnio nocturno.

Son muchas las causas que pueden producir o agravar el insomnio en las personas mayores. Desde enfermedades que causan dolor como artrosis, enfermedades del sistema nervioso como las demencias o la enfermedad de Parkinson, alteraciones mentales como la depresión o ansiedad sin olvidar los factores sociales como la viudedad, la jubilación, la soledad, o cambios en el entorno como ruidos, calor o frío excesivos o incomodidad de la cama. Pero el factor más importante como causa o agravante del insomnio en los mayores es la medicación y, sobre todo, la polifarmacia. Son muchos los medicamentos que producen trastornos en el sueño y enumerarlos aquí podría exceder los límites de este artículo.

En el tratamiento del sueño se pueden destacar varias medidas importantes que ayudarán a los mayores a conseguir un sueño conciliador y reparador.

HIGIENE DEL SUEÑO

En cuanto a los fármacos sedantes, deben ser siempre prescritos por un  médico y es aconsejable tomar este tipo de medicamentos durante cortos periodos de tiempo para evitar dependencia y habituación. Se deben utilizar de forma intermitente y reducirlos progresivamente antes de su supresión definitiva para evitar efectos rebote que producen más insomnio, confusión y ansiedad. En las personas mayores se deben evitar  siempre las benzodiacepinas de vida larga como el diazepan (valium) o cloracepato potásico (tranxilium) ya que este tipo de fármacos se acumulan en los mayores durante largos periodos de tiempo pudiendo dar lugar a múltiples problemas por acumulación de los mismos, como puede ser la sedación diurna o accidentes como caídas y fracturas.

En insomnios de larga duración, puede ser útil combinar los hipnóticos con psicoterapia y terapia conductual. Las técnicas psicológicas ayudan a superar insomnios rebeldes. Es importante resolver conflictos personales que pueden repercutir o manifestarse como trastornos en el sueño y asumir cambios de conducta como puede ser el pensamiento insistente de dormir por el de estar a gusto en la cama. También las técnicas de relajación o el control adecuado de la respiración pueden ser algunos de los métodos que se pueden aplicar sin efectos secundarios.

De todas formas, siempre es necesario realizar una valoración geriátrica completa del paciente mayor para detectar procesos orgánicos o enfermedades como puede ser una alteración del tiroides, enfermedad reumática, insuficiencia cardíaca o alteraciones psicológicas que puedan ser responsables del insomnio. También es aconsejable realizar una historia del sueño para poder determinar las características del mismo: si es de conciliación, su duración o si existen síntomas acompañantes como puede ser somnolencia diurna excesiva, acorchamiento u hormigueo en las piernas.

En los insomnios rebeldes se debe consultar a las unidades de sueño. Estas unidades especializadas utilizan una serie de sensores que indican la actividad física y cerebral mientras el paciente duerme y rastrean el motivo que origina la interrupción o imposibilidad de conciliar el sueño. Se miden distintos parámetros como la actividad cerebral, los movimientos oculares, la actividad muscular, los movimientos respiratorios y el funcionamiento cardíaco. Permiten aplicar técnicas y remedios médicos más específicos.

En las residencias de Grupo Ballesol nos preocupamos especialmente de los trastornos del sueño de nuestros residentes. Mediante el trabajo con los equipos interdisciplinares se valora individualmente cada caso para aplicar las técnicas necesarias. La adecuada ubicación y reubicación de los residentes tiene como objetivo lograr áreas de descanso con los que presentan las mismas características para facilitar el descanso. Mediante la valoración médica de cada caso se descartan enfermedades orgánicas o cuadros depresivos en los que se aplicarán los fármacos adecuados que ayuden a mejorar el estado de ánimo y conseguir un sueño reparador. Se hace hincapié en potenciar la actividad física diurna y la vida activa mediante la labor de los equipos de fisioterapia o la programación por las animadoras socioculturales de excursiones organizadas y se cuida el régimen de vida de forma programada y estructurada.

No se debe olvidar que, si exceptuamos las enfermedades orgánicas, la mejor receta para tener un sueño reparador y confortable es saber disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas y darnos cuenta de lo mucho bueno que tenemos y que podemos transmitir a los demás. Si he empezado este artículo con una frase literaria famosa de Calderón, termino con otro gran poeta como es Antonio Machado cuando escribía: “Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar”.

RECOMENDACIONES ÚTILES

  • Acostarse a la misma hora
  • No permanecer en la cama más de ocho horas
  • Cuidar las condiciones en el dormitorio (cama cómoda, pijama adecuado)
  • Mantener la habitación a oscuras y sin ruidos
  • Separar la hora de acostarse de la cena y evitar cenas copiosas
  • Un vaso de leche templada antes de acostarse ayuda a dormir mejor
  • Restringir los líquidos unas cuatro horas antes de acostarse
  • Evitar sustancias estimulantes: café, alcohol
  • Evitar las siestas diurnas
  • Realice ejercicio físico durante el día pero no antes de acostarse
  • Si no concilia el sueño en 30 minutos, levántese y realice una actividad tranquila
  • Ayúdese con lecturas intrascendentes o música relajante
  • Cuide las condiciones del dormitorio y utilícelo sólo para dormir