TRASTORNOS DEPRESIVOS EN PERSONAS MAYORES

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Es en el año 1996, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que los “problemas mentales serán la plaga del siglo XXI”. A su vez asegura que el mayor problema de salud en el año 2020 en todo el mundo, países en desarrollo incluidos, no serán las infecciones, las enfermedades infecciosas o el cáncer sino que lo que más hará sufrir a la humanidad serán las enfermedades mentales de las que la depresión es la punta de lanza.

Las personas mayores no son ni mucho menos ajenas a esta realidad; los trastornos de ánimo son un problema de enorme importancia en este grupo de edad y puede conducir a nefastas consecuencias si no se aborda adecuadamente.

En los ancianos confluyen una serie de características y cambios que los va a hacer enormemente susceptibles a padecer depresión: la persona mayor debe adaptarse progresivamente al mayor deterioro cerebral que se puede producir con el paso de los años y a los cambios que suceden en su familia, en el trabajo, en las pérdidas de seres queridos, o a enfermedades crónicas que limitan su capacidad y autonomía.

Pero además, las personas mayores van a manifestar los síntomas depresivos de manera diferente a las personas más jóvenes: muchas veces son ideas reiterativas, llamadas continuas de atención, quejas hipocondríacas, tendencia al aislamiento y al abandono tanto de actividades como de relaciones sociales con los seres queridos; alteraciones de sueño, falta de apetito o alteraciones de carácter que hace que la convivencia se vuelva complicada. A estas peculiaridades hay que añadir el hecho no menos frecuente, por parte de los familiares o personas próximas, de percibir estos “cambios” como algo “normal” al proceso de cumplir muchos años o que los profesionales médicos afirmen que con la edad que tienen no hay que tomar ninguna medicación ni se debe hacer nada más.

“Muchas veces los familiares o amigos perciben los síntomas como algo “normal” vinculado al proceso de cumplir años”

Sin embargo, la experiencia y la evidencia nos dicen que las personas mayores son el grupo que más se beneficia de un correcto abordaje de este problema y de un adecuado tratamiento. La valoración geriátrica integral nos dará muchas pistas de las posibles causas desencadenantes de una depresión como un dolor crónico mal tratado o de procesos relacionados con la misma como una pérdida familiar o incluso una pérdida económica y nos permitirá elaborar un plan integral de cuidados a corto, medio y largo plazo con la finalidad de mejorar su calidad de vida y conseguir la máxima autonomía.

Hoy en día la medicación antidepresiva ha evolucionado satisfactoriamente consiguiendo enormes beneficios si se aplica y se dosifica adecuadamente. Las personas mayores se van a beneficiar no sólo de ciertos antidepresivos que presentan un perfil adecuado a sus características metabólicas, sino que la dosificación y el tiempo que hay que esperar para conseguir un efecto adecuado también será diferente a las personas más jóvenes.

“Muchas veces los familiares o amigos perciben los síntomas como algo normal vinculado al proceso de cumplir años”

Pero no sólo es importante la adecuada medicación en el tratamiento de la depresión en los mayores: la psicoterapia es útil para eliminar los factores negativos por el hecho de ser mayores, para ayudar a experimentar el disfrute de todas las experiencias accesibles y placenteras incluso a edades muy avanzadas, para analizar la revisión del proyecto vital que no tiene por qué caducarse nunca, la búsqueda de proyectos que den sentido a todo lo que queda por hacer, el interesarse por los demás o las terapias intergeneracionales serán algunas de las muchas técnicas que pueden mejorar enormemente la calidad de vida y afectiva de nuestros mayores.

En nuestros centros existe un equipo de profesionales entregados al cuidado psicológico de nuestros residentes tanto preventivo como curativo y rehabilitador. Se valoran de forma periódica y sistemática las posibles deficiencias tanto afectivas como emocionales, se aplican los medios más innovadores para fomentar el sentido positivo de la vida: el fomento de las relaciones interfamiliares e intergeneracionales y se fomenta el cambio de experiencias así como la actividad ocupacional por equipos preparados de terapeutas ocupacionales. Nuestro objetivo es dar calidad a los años y lograr que nuestros mayores encuentren en las residencias BALLESOL, el lugar ideal donde poder realizar muchos de los proyectos que hasta entonces no habían podido hacer por distintos motivos a lo largo de su vida.