ENTRE NOSOTROS 28

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Cada día es una pequeña vida

Ya estamos acercándonos a esas maravillosas fiestas de Navidad; esos días donde compartimos momentos felices con todos nuestros familiares y personas de nuestro entorno. Además nos sentimos muy motivados para hacer felices a quienes nos rodean.

Yo me considero una persona muy afortunada porque, en todas las residencias BALLESOL, se celebran muchísimo estas fiestas y yo procuro participar en ellas todo lo que puedo. Pero, en fin, lo que quiero en este caso es aprovechar la oportunidad que me brinda esta revista para felicitar desde aquí a todas las personas que, de una u otra manera, han pasado por mi vida . Todas ellas y sus experiencias me han ayudado a crecer como ser humano. Está claro que cada persona es hacedora de su propia historia, pero sin duda todo nuestro entorno tiene mucho que ver en la misma. En algunos casos y dependiendo para que tipo de personas, resulto incómoda, porque prefiero decir lo que pienso en lugar de lo que le gusta escuchar a mi interlocutor.

Mil gracias a los que me han querido tanto que me han sabido perdonar; a los que me critican, también, porque me han ayudado a reflexionar para seguir luchando por estar más cerca de nuestras condiciones ideales; y a los que me han dado fuerza cuando lo he necesitado; y a los que me han aconsejado con honradez, sin miedo a perder la amistad; incluso, a quienes me han querido hacer daño, porque me han dado la oportunidad de practicar el perdón que, cuando se consigue de verdad, te produce una gran satisfacción y una gran felicidad. Desde luego, de lo que estoy convencida es que no merece la pena enfadarse por casi nada, pues es casi imposible que suceda en el momento oportuno y con la persona adecuada. Pensando egoístamente, el que peor lo pasa es el que se enfada. Debemos pensar que cada día es una pequeña vida y cuando estamos enfadados sin razón, la hemos perdido.

Debemos pensar que cada día es una pequeña vida y cuando estamos enfadados sin razón, la hemos perdido.

También ahora me gustaría recordar a todas las personas que quiero: mis amigos, mis compañeros de trabajo, toda mi familia y a todas las personas que me han ayudado para que mi vida haya sido más completa. Mi más sincera felicitación y desearos a todos que cuando tengáis un problema cercano, que en vez de agrandarlo intentemos buscar la solución. Tenemos que pensar siempre que sólo somos uno más, un granito de arena sin importancia que necesita a los demás.

Nunca he tenido miedo a envejecer pero me horrorizaría perder la gran ilusión que tengo por la vida, la cual me gustaría transmitir a todos vosotros con todo mi cariño. Felices Fiestas y hasta siempre.


LOLA SOLER BRULL

PRESIDENTA DEL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN GRUPO BALLESOL


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Lola Soler Brull
Presidenta y Fundadora del Grupo BALLESOL