CALIDAD DE PRESCRIPCIÓN

0
106

El actor Wayne Dyer en el comienzo de la película El Cambio definía, sin quererlo, el detonante de la polifarmacia en el paciente geriátrico: “Totalmente desprevenidos entramos en el atardecer de la vida. Lo peor de todo es que nos adentramos en él con la falsa presunción de que nuestras verdades e ideales nos servirán a partir de entonces. Pero no podemos vivir el atardecer de la vida con el mismo programa que en la mañana. En lo que en la mañana era mucho, en la tarde será poco. En lo que en la mañana era verdadero, en el atardecer será falso”.

Esa capacidad para identificar los cambios es vital. Es la premisa de todo geriatra para minimizar el riesgo de caer en el síndrome geriátrico llamado polifarmacia.

Este síndrome se provoca al usar muchos fármacos, que al combinarse pueden interaccionar y provocar estragos en las personas mayores, ya que este grupo de población presenta una forma diferente de metabolizar o digerir los fármacos debido a los cambios que se producen en los órganos responsables de ello.

Pastillas, píldoras, jarabes, parches, sobres… Las personas mayores generalmente consumen muchos medicamentos que son causa directa de caídas, malnutrición, inmovilismo, delirios y otros efectos secundarios.
Conforme vamos añadiendo años a la vida, es frecuente que aparezcan enfermedades con características crónicas y degenerativas que llevan a la consulta de muchos especialistas. Este hábito, sumado a las demandas del enfermo y a la presión de los familiares o del personal cuidador, tiene como resultado la formación de auténticos cócteles medicamentosos con graves peligros para la salud de este grupo de personas.

El paciente geriátrico suele recibir medicamentos de cada especialista para cada síntoma. Es así que, por ejemplo, del cardiólogo recibe dos que éste a su vez le deriva al neurólogo y recibe otros dos, que a su vez le deriva al traumatólogo y recibe dos más de este último

La polifarmacia aparece cuando cada especialista no se implica en los medicamentos de los demás especialistas; sólo se suman medicamentos sin racionalizar, ni priorizar, ni revisar y, en muchas ocasiones, sin conocer las características farmacológicas de las personas mayores. En este momento es cuando se debería plantear qué síntoma o enfermedad necesita una medicina y cuál no. Hace un año era necesario, pero ahora ya no; o ayer era posible pero hoy ya no. Qué padecimientos requieren medicamentos y cuáles no, y durante cuánto tiempo los necesitan. En resumen, recetar de forma coherente a la realidad del paciente.

Además, la polifarmacia puede producir el efecto matrioshka (muñeca rusa) o “cascada de problemas” en el que cuando aparece un síntoma no deseado provocado por un fármaco si no se identifica como tal por el médico prescriptor, lo trata con otro fármaco… y así sucesivamente… produciendo un efecto dominó que puede acabar con la vida del paciente mayor o acabar en urgencias de un hospital.
Ballesol es consciente de este problema y lleva desarrollando desde hace años un proyecto global de calidad de prescripción con el objetivo de optimizar y adecuar las medicaciones a las necesidades de las personas mayores de nuestros centros.

Por ello, se ha introducido la polifarmacia como indicador de calidad que tiene como resultado la revisión periódica de los medicamentos, la priorización de los más necesarios, y la supresión de aquellos que dejan de ser útiles o que pueden producir efectos adversos.
En esta línea, se han realizado dos estudios en Ballesol que han sido publicados en revistas científicas internacionales de geriatría. En ellos se ha demostrado el beneficio de la formación en farmacología geriátrica a los médicos de nuestros centros consiguiendo con ello una mejora en las prescripciones de los residentes

Adicionalmente, está en marcha un ambicioso proyecto para introducir en el sistema médico informático de nuestros centros un módulo de calidad de prescripción que dirija, oriente e informe a los médicos sobre las características de los medicamentos que pautan a los residentes. En este módulo, los fármacos prescritos van a ser controlados bajo criterios de prescripción en geriatría (criterios STOPP-START y criterios de Beers), y se va a informar a los médicos de forma sistemática de los factores de riesgo, interacciones y efectos adversos de los fármacos para adaptar, además, los medicamentos a las necesidades de nuestra población mayor.

De forma paralela, un grupo de farmacéuticos especializados en farmacia hospitalaria va a hacer un seguimiento y asesorar a los médicos prescriptores de Ballesol sobre la calidad y la adecuación de las prescripciones en los residentes de nuestros centros.

Ballesol, como grupo innovador, va a continuar esforzándose para introducir y desarrollar las técnicas más novedosas para mejorar la atención de nuestros mayores. Nuestro objetivo es dirigir todos nuestros esfuerzos para conseguir que las personas que estamos cuidando continúen en las mejores condiciones de salud, seguridad, autonomía y calidad de vida.