FUTBOLISTAS CON MEMORIA Y CORAZÓN

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RECONOCIMIENTO A LOS EX JUGADORES Y DINAMIZADORES DEL PROYECTO REMINISCENCIA Y FÚTBOL EN LAS RESIDENCIAS BALLESOL.

No existe ningún otro fenómeno social que como el fútbol, se haya adaptado con más naturalidad a cualquier tiempo. Sobrevivió a una guerra civil, a momentos de crisis y bonanza, a campos de tierra, sin luz, sin árbitros, con público y sin gradas… y siempre como un compromiso con la emoción, el éxtasis y los recuerdos que exalta. En esta maravillosa composición ha habido futbolistas con talento, sacrificados, famosos y leyendas eternas como Di Stefano, Pelé, Cruyff, Maradona… pero también héroes más anónimos sin los que el fútbol no sería igual. Ellos también se calzaron las botas, jugaron en los mejores equipos, pusieron talento, imaginación, solidaridad, esfuerzo, pero también tuvieron la necesidad de hacer algo más con esos valores. Tal vez no sea la mejor jugada de su vida, pero para los residentes de Ballesol, su aportación futbolística y emocional es similar al gol de Iniesta en el Mundial. Enriqueciendo la memoria a través del fútbol han conseguido recitar de un suspiro la alineación del Real Madrid Yé-yé con “Araquistáin, Pachín, Sanchís, Pirri, Zoco, Amancio, Grosso, Velázquez….”, la extraordinaria delantera de “Los mosqueteros” del Athletic de Bilbao con “Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza” o la de un Barcelona de fábula con “Ramallets, Kubala, Moreno, Manchón…”. La otra alineación que los residentes de Ballesol Burjassot, Patacona, Parquesol, Vía Parque o San Carlos han memorizado es la de “Koke Contreras, Juan Mari Zorriqueta, Andoni Ayarza, Ernesto Terrón, Fernando Fernández, Javier Torres Gómez, Fernando Giner, Héctor Rojo, Ben Barek, Juan Carlos, Gillot…”, un equipo de apasionados futbolistas con una inquietud sentimental por la búsqueda de la felicidad humana mediante la creencia de que este deporte sirve de estímulo para proyectar recuerdos y superar el desafío de la memoria. Siempre futbolistas, ahora que son dinamizadores y formadores de esta actividad que favorece la memoria, mejora el estado de ánimo o la comunicación entre personas, repiten como una letanía que “un equipo es un estado de ánimo”.

JUAN MARI ZORRIQUETA

“Cuando tienes 18 años piensas que lo sabes todo”. La carcajada que ahora le produce aquella afirmación le exime precisamente a Juan Mari Zorriqueta, que estudió ingeniería mientras jugaba al fútbol en el Athletic Club de Bilbao, y que sin ser el “filósofo del fútbol” con el que se etiquetó a Jorge Valdano, siempre fue curioso e inquieto intelectualmente sin el balón en los pies. Escucharle ahora es una delicia. Juan Mari habla con la precisión de un entrenador, la pasión de un aficionado y el análisis de un psicólogo. Su romance con el fútbol fue pleno de emociones. Ganó con el Athletic la Copa del Rey de 1969, llegó a vestir la camiseta de la selección española en partidos de preparación, y en su mejor momento no pudo jugar el Mundial de 1966 por una lesión. Todo lo guarda en una memoria prodigiosa que comparte cada vez que presenta un taller de reminiscencia basado en el fútbol que dirige como presidente de la Federación Española de Asociaciones de Futbolistas Veteranos (FEAFV). “¿Cómo surge esta idea?” es la primera pregunta que contesta en la sesión inaugural en una residencia Ballesol. “En Glasgow, el estadio nacional es Hampden Park, donde existe un museo del fútbol. En las visitas guiadas se dieron cuenta de que, en dos momentos diferentes, las personas que padecían una lesión neurodegenerativa importante, al ver los objetos y las fotos del museo, comenzaban a hablar, reaccionar e interactuar…” Y así prosigue en un relato introductorio que concluye con el deseo de “enriquecer la memoria de todos nosotros con el fútbol”. Y en el camino está. “En la vida es importante tener un proyecto que te ilusione”, y el que están recorriendo la FEAFV y Ballesol le atrae como un partido de fútbol y le apasiona como un derbi, “aunque lo jugamos para ganar, ¿de acuerdo?”, termina con otra sonrisa.

ANDONI AYARZA

Como en el campo ceñido a la camiseta del rival, Andoni Ayarza se limitó a ser feliz en el fútbol por encima de otras obsesiones. Con tan solo trece años cumplió su primer sueño: llegar al Athletic de Bilbao. Otra cosa era debutar con el primer equipo… y lo hizo en San Mamés contra el Real Mallorca. Así se convirtió en parte de la historia de este club. No sería leyenda como Zarra, ni la alargada sombra del txopo como Iribar, pero si un jugador noble y profesional con alma rojiblanca y un corazón repartido entre equipos como el Real Valladolid y el Rayo Vallecano. Con el mismo empeño con el que empezó, terminó la carrera de Ciencias de la Información y divulgó su experiencia en un campo de fútbol como “un laboratorio donde se puede medir la euforia, la frustración, la tristeza, la alegría, la pasión e incluso la sinrazón en algunos momentos. Otra cuestión bien distinta es rastrear ese camino de las emociones cuando los recuerdos se pelean contra el olvido. Por ahí sí que queda mucho por explorar”, explica. La fascinación que siente por este juego infinito la transmite ahora desde la junta directiva de la Federación Española de Asociaciones de Futbolistas Veteranos (FEAFV), y en especial con el proyecto de reminiscencia basado en el fútbol que presenta en las residencias Ballesol para que los residentes enriquezcan la memoria, “he palpado de verdad esa inteligencia emocional que vive dentro de ti y que te permite apreciar las emociones propias y ajenas, y gestionar tu sensibilidad con un propósito definido”. Y es en las emociones donde ha encontrado más talento. Como en César, un residente que cada día le regalaba un dibujo para sus hijos, en la encantadora ironía de Jesús, la sonrisa de Fidel, el madridista que terminó poniendo un poster del Athletic por el cariño que le tenía…” personas que te entregan todo lo que llevan dentro a cambio de nada”. De eso nunca se olvidan.

FERNANDO GINER

Es muy posible que el primer balón al que pateó no fuese de cuero. Era capaz de jugar en cada rincón, en una calle, en el pueblo. En su destino no había azar porque ese niño tenía cara de cromo de primera división. Llegó a la escuela del Valencia Cf con 13 años y cuatro después ya estaba debutando con el primer equipo, al que guardó fidelidad durante la mayoría de sus años como profesional, en los que también jugó en once ocasiones con la selección española de fútbol. Con la capacidad de aprender mientras jugaba, emprendió la necesidad de mostrar este deporte como transmisor de emociones. “Creo que esta es la parte más explorada en el fútbol.  El problema es que, sabiendo la repercusión y potencial que tiene, se convierte en la parte más explotada pero peor dirigida”. Ahora, como vicepresidente de la FEAFV y representante de la Asociación de Futbolistas del Valencia CF valora la experiencia del proyecto de reminiscencia basado en el fútbol que dirige con los residentes de Ballesol Valencia como “el espíritu de querer seguir manifestando que ellos han tenido un papel muy importante en su vida. Que su vida tiene una historia y que cuando les surge la más mínima oportunidad…  la quieren contar.” Como la de una residente que siempre le recuerda los dorsales, el lugar de nacimiento y el apodo de la mejor defensa que tuvo el Valencia Cf, “en la que estabas tú –“el chufa”-    Boro –de Alcudia- y Camarasa – de Rafelbuñol-“, recuerda que lo hablaba con su marido en las tardes gloriosas de Mestalla. Y es que como les pide Giner a cada residente, “todos seremos recuerdo pero será porque todos tenemos una historia que contar y alguien se ocupará de recordarla”.

JAVIER TORRES GÓMEZ

La pasión por el fútbol que transmite Javier Torres Gómez parece intacta, infinita. Lejos de los intereses que lo cruzan supo hacerse futbolista desde la cantera del Getafe y Real Madrid. Internacional sub 18 y sub 19, jugó doce temporadas con el Real Valladolid en primera división. El fútbol ya era un estímulo para superar desafíos y poner a prueba sus límites individuales y el espíritu colectivo. Su retirada fue por sólo unos metros, porque ha sido director de cantera y entrenador en los filiales del Real Valladolid, Villareal y Celta.  La idea de compartir como dinamizador un proyecto de reminiscencia basado en el fútbol con residentes de Ballesol Parquesol y Ballesol Salamanca lo recuerda como una enseñanza de vida y superación personal en la que nadie queda exento de aprender. “Muchas  personas mayores tienden a la soledad y la individualidad, y aquí lo que se crea es un verdadero equipo” cuando afloran los recuerdos de una vida en la que el fútbol se convierte en un transitar hacia la sonrisa, emoción o felicidad. “Me acuerdo que Antonio que es un magnífico escritor, tras perder 5 partidos seguidos el Real Valladolid les escribió una poesía de ánimo al equipo y se la hicimos llegar a Paco Herrera, a partir de ese Domingo estuvimos 4 jornadas sin perder”. Ese sublime acto de naturalidad para Torres Gómez, “no sólo acerca el poder del lenguaje sino de los sentimientos”.

HÉCTOR ROJO

Como muchas veces es un jugador en el campo, Héctor Rojo es una persona polifacética, siempre lo ha sido. Jugó al fútbol al mismo tiempo que trabajaba y estudiaba. Midió los tiempos con precisión y fue recogiendo logros con algunos éxitos a los que sigue sin dar importancia. Su etapa en el Hércules B fue uno de esos momentos mágicos de su vida personal. “Todos los futbolistas profesionales son ante todo personas y, por tanto, sensibles y conscientes de lo que le ocurre a la sociedad, a pesar de que el entorno al que están continuamente expuestos puede ser visualizado como una barrera que los aísla de la sociedad”, razona desde su experiencia para explicar uno de los cometidos que ahora asume como veterano del Hércules CF: acercar recuerdos y estrechar vínculos sociales, emocionales junto a los residentes de Ballesol Vía Parque. Como dinamizador en los talleres de reminiscencia basados en el fútbol se queda con “lo fascinante de mentes capaces de recordar la alineación del Hércules de Alicante de la temporada 1934/1935 o la capacidad de participación y actividad en personas que en otras actividades se relacionan menos y de manera individual”. Una confesión que aún guarda el mejor recuerdo: “la luz de los ojos de los residentes de Ballesol el día que visitaron el estadio José Rico Pérez… Allí se materializaron físicamente todos esos recuerdos que fuimos trabajando en las sesiones”.

FERNANDO FERNÁNDEZ

Cuando era un niño soñaba que era futbolista pegado a la almohada y casi al estadio de la Rosaleda, su barrio de toda la vida. Poco tardó en hacerlo realidad. Con ocho años empezó a jugar en el Málaga, con diecisiete estaba en el primer equipo. “Una carrera de vértigo y de éxito” barruntaban sus vecinos, los mismos que le vieron marchar de crio para jugar en el Real Madrid, Real Valladolid, y vuelta al club blanco. Goleador, habilidoso, rápido…y un talento del que también disfrutaron el Betis, su Málaga, la selección española sub 21, y hasta el fútbol húngaro. “Demasiadas emociones vividas en primera persona tanto en entrenamientos, partidos como en tu vida social”, reconocía quien luego se hizo director deportivo y entrenador. En ese vértigo futbolístico ha conseguido dedicar un tiempo a conocerse a través de las emociones que el mismo transmite como dinamizador en los encuentros de reminiscencia y fútbol en Ballesol San Carlos en Málaga. “Las emociones, al ser algo menos tangibles, se tienden a obviar cuando realmente es la base de todo”, dice sintiéndose un privilegiado al contemplar la pasión y emoción con la que cada semana los residentes “recuerdan alineaciones de hace cincuenta años, el tiempo que hacia aquel día que fueron al estadio, con quién se encontraron después…” Aunque todo gira sobre el fútbol, “el tema principal es la vida de cada uno de ellos”. Y como el niño que parece volver en su memoria, Fernando vuelve a soñar, pero esta vez “esperando ver las caras de todos los residentes cuando vayamos al estadio de la Rosaleda, ¡será maravilloso!” . Y lo fue.

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Miguel Núñez Bello
Miguel Núñez es un periodista español que ha desarrollado su trayectoria profesional principalmente en prensa escrita y televisión. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó trabajando en Medios Escritos como La AGENCIA MENCHETA, Diario MARCA y LA RAZÓN. Durante su etapa en televisión ha dirigido los servicios informativos de 8MADRIDTV. En la actualidad colabora con las publicaciones del IMSERSO y es redactor jefe en la revista BALLESOL. En 2012, con motivo del Año Europeo de Envejecimiento Activo y la Solidaridad Intergeneracional, recibió el tercer Premio europeo de Periodismo escrito.