D. IGNACIO VIVAS

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PRESIDENTE-CONSEJERO DELEGADO DE BALLESOL

El Presidente-Consejero Delegado de Grupo Ballesol,  D. Ignacio Vivas, hace un repaso cronológico desde su incorporación a esta entidad, el periodo de expansión y el actual de consolidación, abalado por una atención asistencial y residencial referente “que da empleo a más de tres mil personas, ofrece 6.500 plazas residenciales y ha atendido en sus cuarenta y cinco Centros y en su Servicio de Teleasistencia a más de 40.000 Personas Mayores habiendo generado una inversión global superior a los 350 millones de Euros”.

Hace ya muchos años que se incorporó Ud. a Ballesol. ¿Cómo fue su entrada en la organización y cuál ha sido su trayectoria en la misma?

Me incorporé a Ballesol nada más terminar mis estudios universitarios. Para mí era lógicamente una oportunidad de empezar a trabajar y la aproveché.

Empecé en el Centro de Majadahonda como Auxiliar en el Departamento de Administración. Entonces la organización de Ballesol era muy diferente a la actual y la administración se llevaba en los propios Centros donde se hacían todas las tareas administrativas, contabilidad, facturación, nóminas, etc.

Recuerdo con especial agrado esos años porque, además de permitirme conocer desde abajo y muy bien el funcionamiento de Ballesol, también me brindaron la oportunidad de estar en contacto directo con todos las personas que trabajaban en el Centro y aprender de ellos la filosofía y valores que inspiraban nuestro trabajo entonces y siguen inspirándolo en la actualidad. Por cierto que muchas de ellas continúan trabajando en Ballesol y son las que aseguran la continuidad de nuestro proyecto.

Además me resultó de especial importancia ese contacto para comprender la importancia que en la actividad de Ballesol tienen quienes trabajan en los Centros sosteniéndolos y asegurando la calidad de la atención que prestamos a nuestros Residentes y a sus familias.

Unos años después de mi incorporación comenzamos el proceso de expansión de Ballesol, un proceso en el que he tenido la fortuna primero de participar y posteriormente de dirigir cuando los accionistas de Ballesol consideraron que yo era la persona que podía hacerme cargo de esa responsabilidad. Y quiero destacar lo importante que para mí fue esa confianza que me otorgaban y la enorme ayuda que durante muchos años ha supuesto contar con la experiencia y contribución de mis padres, a los que siempre he tenido cerca y con cuyo consejo siempre he podido contar.

Si algo caracteriza a nuestra sociedad desde hace ya bastantes años es el proceso de envejecimiento de la población al que venimos asistiendo. ¿Cuáles son en su opinión los principales retos que ese fenómeno plantea y cómo podemos contribuir al aseguramiento de un sostenible modelo de servicios sociosanitarios y sociales?

En primer lugar alegrándonos de que ese fenómeno se produzca. Es una clara señal del desarrollo de nuestra sociedad, de las mejores condiciones de vida, de la extensión de hábitos saludables y, en general, de que nuestra sociedad nos ofrece hoy más y mejores oportunidades.

Naturalmente que esto plantea nuevos retos a los que tenemos que hacer frente, pero siempre partiendo de la idea de que nos encontramos ante un fenómeno positivo que va a exigir de todos nosotros una mayor solidaridad entre las generaciones y la puesta en marcha de estructuras sostenibles en el largo plazo.

Es habitual oír que Ballesol es una referencia en el sector de atención a Personas Mayores. ¿Participa Ud. de esta opinión? ¿Lo percibe dentro del sector? Y si es así ¿Cuál podría ser la razón?

Creo que no me corresponde a mí responder a esta pregunta. Resultaría más apropiado que fuesen otras empresas o instituciones las que valorasen si esa es la realidad.

En cualquier caso lo que sí percibo cuando tengo la ocasión de intervenir en foros del sector o de instituciones relacionadas con el mismo, igual que sucede cuando lo hace otros profesionales de Ballesol, es que nuestra voz se escucha con atención y que gozamos del respeto de nuestros competidores, de las Administraciones Públicas y de los agentes sociales.

Y entiendo que la razón de ello hay que buscarla en múltiples lugares. Por supuesto en nuestra dilatada experiencia, treinta y cinco años desarrollando con éxito la misma actividad parece ser algo apreciable. El respeto que desde Ballesol tenemos por todas las personas, empresas e instituciones que participan, de una u otra manera, en nuestro sector de actividad. La firmeza en nuestros compromisos y la garantía de que siempre los cumplimos. Y, desde luego, la opinión mayoritariamente positiva de quienes han recibido y reciben los servicios que prestamos, nuestros Residentes y sus familias.

Ha hablado Ud. de treinta y cinco años de actividad.

Efectivamente, en este año se cumplen treinta y cinco desde que se puso en funcionamiento nuestro primer Centro en Majadahonda. También este año el Centro Ballesol de Pozuelo de Alarcón celebra su vigesimoquinto aniversario. El año pasado el Centro de Gobernador Viejo en Valencia estuvo de celebraciones porque hacía veinticinco años que había iniciado su actividad.

Es un largo período en el que, con el esfuerzo y la colaboración de mucha gente, estamos construyendo y haciendo realidad un proyecto que ahora da empleo a más de tres mil personas, ofrece 6.500 plazas residenciales y ha atendido en sus cuarenta y cinco Centros y en su Servicio de Teleasistencia a más de 40.000 Personas Mayores habiendo generado una inversión global superior a los 350 millones de Euros.

Es nuestro proyecto, el de todos los que hoy estamos en Ballesol y también el de todos los que en algún momento han participado del mismo y, igual que todos ellos, me siento orgulloso de haber aportado mi contribución a ello.

Además me parece de especial importancia resaltar que este crecimiento, este cambio de dimensión en nada ha afectado a nuestra filosofía de trabajo: la Persona Mayor es el centro de nuestra actividad; sus necesidades orientan nuestro trabajo; lograr su mejor calidad de vida es nuestro objetivo.

Cuando se incorporó Ud. a Ballesol era, naturalmente, mucho más joven e imagino que sus preocupaciones vitales eran distintas a las de ahora igual que lo sería la percepción que tenía de las Personas Mayores. ¿Cómo ha cambiado en este tiempo?

Sinceramente no recuerdo cuáles eran de verdad mis preocupaciones vitales. Supongo que las de un joven de 23 años que quería empezar a trabajar, sin que eso me impidiera continuar divirtiéndome todo lo posible, en algún momento casarme y formar una familia, pero desde luego no tenía previsto el curso que mi vida iba a seguir.

Creo que he cambiado mucho en lo que se refiere a la valoración que hago de las personas. Todo mi individualismo, si alguna vez lo tuve, ha desaparecido. Tengo claro que son todas las personas con las que tengo la suerte de contar en Ballesol las que llevan adelante este proyecto y que sin su apoyo y colaboración nada de lo que hemos hecho hasta ahora o hagamos en el futuro será posible. Por eso no dejo nunca de reconocérselo y de agradecerles toda su dedicación.

Por lo que respecta a las Personas Mayores lo que se han ganado de mí en todos estos años, además del respeto que ya les tenía, es cariño y admiración. Cariño porque a poco que les muestres te lo devuelven con creces. Admiración porque hoy somos lo que somos gracias a lo que ellos han hecho a lo largo de sus nada fáciles vidas.