SI NO VAS, NUNCA LO SABRÁS

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BALLESOL, UNA IDENTIDAD, 48 DESTINOS

Todo lo que una persona pueda imaginar, otras lo harán realidad. Desde el paradigma del bienestar, Ballesol siempre ha pensado en el cuidado de nuestros mayores y sus familias desde una atención integral con posibilidades y oportunidades. Cambiar de residencia por una estancia vacacional, temporal o circunstancial (visitar a la familia, conocer un lugar determinado, asistir a una festividad señalada…) requiere de medios, infraestructuras, necesidades muy personales, que Ballesol pone a disposición de sus residentes. De esta forma cualquiera de ellos puede cambiar su centro Ballesol habitual donde reside por otro según sus necesidades e intereses, teniendo en cuenta que actualmente el grupo residencial dispone de 52 residencias repartidas por toda España y México. “Cada vez son más las familias y los residentes que valoran esta posibilidad para complementar su estancia en Ballesol”.

La mayoría de las solicitudes recogidas están pensadas en aportar un descanso vacacional diferente a los residentes, muchas de ellas en residencias Ballesol de costa. La oportunidad de que puedan estar cerca de sus familiares es otra opción escogida. “La adaptación es inmediata, la coordinación entre los profesionales sanitarios, terapeutas o psicólogos de la residencia de origen y destino favorece que el residente mantenga sus rutinas, su independencia y autonomía, manteniendo la misma comunicación y protocolos”, explican desde Ballesol, que añaden en la confianza y seguridad de seguir estando en una residencia Ballesol como valores fundamentales de esta experiencia que comienza por elegir uno de los 48 destinos posibles. “El valor percibido por el residente y su familia es de calidad, satisfacción, fidelización y rentabilidad“, componentes intangibles que mejoran el bienestar de todos ellos. ¿Te animas?

Cambiar de residencia por una estancia vacacional, temporal o circunstancial, requiere de medios, infraestructuras, necesidades muy personales, que Ballesol pone a disposición de sus residentes

DE BALLESOL POZUELO A COSTA BLANCA (VILLAJOYOSA)

Dª. Amalia Guijo llegó a Ballesol Pozuelo hace cinco años. Casi de puntillas, por aquello de probar una estancia temporal de dos meses durante el verano. Le gustó la experiencia y al poco tiempo regresó para acompañar a su marido en la recuperación de una mala caída. No era un problema baladí. Desde entonces su dedicación a José Luis ha sido plena, a veces agotadora, siempre responsable. Ella, que estudió violín y una carrera que vislumbraba el éxito, prefirió siempre las certezas, y por eso lo dejó todo por “atender a mi familia, mi marido y dos hijos”. De alguna manera estos, José Luis y Amalia (como los padres) quisieron reconocer a su madre el haber renunciado a muchas cosas por el íntimo deseo de estar con su marido. Esa necesidad fue la misma que encontraron sus hijos en aquel viaje…Dª. Amalia ha conocido destinos, Ámsterdam, Viena, Roma, pero ninguno como este. “Mis hijos decidieron regalarme una estancia de ocho días en Ballesol Costa Blanca para que me relajase”. Hablaron con los directores de las dos residencias y diseñaron unas vacaciones inolvidables. La llevaron al AVE y cuando se presentó en Alicante ya estaba el personal de Ballesol esperándola en la estación. “Usted no se preocupe de nada más” Y efectivamente fue así hasta que regresó. Aquella residencia era como un palacio, una preciosidad. “Siempre mirando al mar desde cualquier habitación”, aunque la suya fuese mucho más que eso.“¡Cómo sería de grande que el primer día pedí que me alojasen en una más pequeña, que no era por miedo, sino porque me sobraba hasta cama!”, recuerda que les comentó entre risas a sus hijos nada más acomodarse en la nueva ubicación. “¡Estaba en Ballesol!”, exclama orgullosa y tranquila tiempo después.

La posibilidad de cambiar de Ballesol por unos días es un acierto. Aquí me encontré con residentes que estaban por estancia temporal, vacacional, visitando a sus hijos…

Tenía las mismas atenciones que en el centro de Pozuelo, pensión completa, actividades y talleres todo el día, pero ante todo ese espíritu familiar y cercano que se mantiene inalterable en cualquiera de las residencias. ¿No es una maravilla acercarse al mar sin perderlo de vista desde que te asomas al balcón? ¿Y pasear por uno de los mercadillos más populares de Alicante al pie de la residencia? “La posibilidad de cambiar de Ballesol por unos días es un acierto. Aquí me encontré con residentes que estaban por estancia temporal, vacacional, visitando a sus hijos que trabajan cerca…”. ¿Y por qué no repetir en este 2018? A sus 95 años, Dª. Amalia no dice que no. Tal vez en Alicante o en Valencia. O en Ballesol Gijón, Teatinos…. “La clave es sentirte como si estuvieses en tu residencia, con las mismas ilusiones y oportunidades”. Y eso lo consiguen, se despide imaginando con la mirada quién sabe si su próximo destino en Ballesol.

DE BALLESOL POZUELO A CERRADO CALDERÓN (MÁLAGA) Y OLEIROS (LA CORUÑA)

Dª. Aurkene de Barroeta será viajera toda su vida. Durante un tiempo lo fue por trabajo acompañando a su marido a Congresos de cardiología, también por inquietud y pasión, pero sobre todo lo hizo por la familia, motivo más que suficiente para no alejarse mucho de la maleta, que aguarda en un sitio preferencial y a la vista en su apartamento de Ballesol Pozuelo. Cuando habla de sus viajes parece que el mundo se le ha quedado pequeño… Estados Unidos, Tailandia, Tánger, Marruecos, París, Londres…y destinos que aún le quedan por visitar. “Antes me gustaba explorar, cruzar medio mundo, ir de aventura”, pero ahora se piensa más en el descanso vacacional, la comodidad, la confianza, la familia. Por este motivo se trasladó a Ballesol Cerrado Calderón (Málaga), muy cerca de donde vive uno de sus hijos “También hay que estar al lado de ellos si no pueden trasladarse tanto como quisieran”, se explica sobre aquel viaje que ha ido repitiendo varias veces.

Puedes estar desde un día, pero cuando voy me quedo quince, disfruto de la playa, descanso en la residencia, salgo con mi familia y regreso para descansar

Un lujo que ya apreció cuando conoció Ballesol Pozuelo hace ya ocho años. Aquí no se agotan los días, te dan más vida.

Algo que a veces tiene que recordar a sus amigas cuando por desconocimiento la preguntan: ¿y puedes salir cuándo quieras? “Es que estoy en mi casa con mi otra familia”, suele responderlas entre risas. Este último invierno Dª. Aurkene volvió a hacer la maleta. Sin pereza y con ilusión de ir a otro Ballesol. Esta vez al de Oleiros en la Coruña, muy cerca de donde vive una hija. Aquella estancia como cualquier otra, se planifica y coordina entre las direcciones del centro con un “mismo protocolo, iguales recursos y necesidades”. Es el sentido común, el modelo de atención personalizada, la calidez del servicio, lo que esta residente destaca de esta experiencia. “Mi destino, como mi amor, está al lado de mi familia” dice cuando habla de sus seis hijos y diez nietos, que ya están planificando las próximas vacaciones de Dª. Aurkene.