Una amistad a primera vista

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Tengo pocos amigos, ¡pero cuánta amistad tengo! Así se podría definir la relación que mantienen Dª María, D. José y D. Plácido, residentes en BALLESOL Gobernador Viejo.

Su historia nos la cuentan sentados, pero ella no duda en ponerse de pie y situarse detrás de los hombres para sujetarse en sus hombros y decir: “la amistad es como el mar, se ve el principio pero no el final”. Las carcajadas terminan en un beso cariñoso que es el epílogo de muchos sentimientos.“Nos hemos hecho inseparables desde el primer día, aunque algunos quieren entrar en el grupo y estamos pensando admitir más socios”, comentan entre más risas. Aunque los tres son de Valencia, se conocieron en BALLESOL Gobernador Viejo hace más de un año. Dª María LLop fue profesora, D. José Castelblanque empresario de material médico y D. Plácido Gómez, profesor de Dibujo en Bellas Artes. Los tres tomaron la palabra en una de las primeras reuniones con más residentes del Centro Residencial. “Son inquietos, ávidos de conocer y compartir experiencias”, nos dicen algunos de los profesionales de BALLESOL Gobernador Viejo. Y eso les enseñó el camino de esta amistad que empezó casi desde el primer día. “Cada uno desayuna en su habitación, pero ya estamos pendientes de bajar para encontrarnos de nuevo y compartir aventuras”. Y es así. Dª María, que para D. José “es como mi madre porque me recuerda mucho en su carácter y protección al que tiene al lado”, está pendiente cada día del paseo matinal que sus dos amigos realizan, y que ella por problemas en una pierna, aún no puede disfrutar. “Se van de garbeo, pero siempre les digo: ¡a ver qué hacéis y portaos bien, que luego me lo tenéis que contar! Aunque reconoce que es la que manda en el grupo, explica el por qué. “¡Si es que a veces son como niños!”

«La amistad es como el mar, se ve el principio pero no el final»

En un pequeño rincón con flores, una lámpara y un periódico, los tres comparten cada mediodía “la lectura y el comentario de cada noticia, aunque tengamos opiniones diferentes”. Hoy lee D. José, lo hace con una premisa “respeto, comprensión y una sonrisa para terminar la tertulia” mientras le escuchan atentamente. La inseparable relación de los tres les ha llevado “como chiquillos” a presentarse a las familias de los demás. “Cuando viene mi sobrina siempre pregunta por los dos, ¿necesita algo D. José, y usted D. Plácido?”. La historia se repite con cada visita. Es la hora de comer, uno de los pocos momentos junto a la cena, en la que estos tres amigos se separan, pero con un cariñoso abrazo antes y un “buen provecho”. “Dª María tiene tres amigas con las que se junta en una mesa, y D. José y yo nos sentamos siempre juntos, aunque siempre nos pregunta si la hemos echado de menos”. ¡Pues claro mujer! -reconocen los dos-.

«COMPARTIMOS La lectura y el comentario de cada noticia, aunque tengamos opiniones diferentes»

Cuando llega la hora de Gimnasia allí están los tres, “pero no revueltos, cada uno en sus tareas, aunque animando al otro para que salga bien”. El apoyo emocional es tan grande que reconocen que las confidencias más privadas se quedan entre ellos, “tenemos la misma edad y sabemos cómo atender al otro, aunque siempre hay que escuchar a los profesionales, y aquí en BALLESOL Gobernador
Viejo
están los mejores”. Como dice Dª María, lo importante es que cuando “cada mochuelo se vaya a su olivo lo haga contento, feliz y satisfecho por lo que ha hecho durante el día”.

GRACIAS A ESTA AMISTAD QUE ME OFRECEIS….

A sus 89 años Dª María Llopis tiene muchos motivos para sonreír. “Tengo unos amigos encantadores, caballeros, bondadosos y atentos que han sabido ocupar los vacíos que tenía”. También se lo agradece a todos los profesionales de BALLESOL Gobernador Viejo que “me tienen como una reina”. Gracias a esta amistad –insiste- ha encontrado una respuesta a muchas de sus inquietudes, una bonita palabra antes de dormir, un beso en la mejilla y el mejor consejo para seguir siendo feliz

GRACIAS A ESTA AMISTAD QUE ME OFRECEIS…

Los días que hay baile allí está D. José. Para sus amigos es el Fred Aster de BALLESOL Gobernador Viejo. Este residente es el elegido por las damas para disfrutar de un pasodoble o un tango bien bailado. “Me encanta bailar, pero reconozco que ver a Dª María y D. José animándome y aplaudiendo me reconforta más”. Ese detalle le anima mucho más. “Cuando era joven me pasaban estas cosas, pero comprobar que los sentimientos siguen repitiéndose es emocionante”. Gracias a vosotros –dice- y a BALLESOL la felicidad la tienes enfrente de tus ojos.

GRACIAS A ESTA AMISTAD QUE ME OFRECEIS…

La historia de D. Plácido provoca unas lágrimas en sus amigos. Llegó con su mujer a BALLESOL Gobernador Viejo. Cuando falleció reconoce que su estancia “se estaba convirtiendo en pesada”. El día que los conoció expuso sus sentimientos, su estado anímico, y ahora reconoce en voz alta que “BALLESOL Gobernador Viejo es mi casa, mi carácter ha cambiado gracias a ellos”. Y si para D. José, su amiga Dª María es como su madre, para D. Plácido, su amigo “es como mi hermano”. La bondad de este artista –dicen- no cabe en ninguno de sus cuadros.


AMIGOS MUY FUTBOLEROS

Aunque la historia la situemos en Málaga, nuestros dos protagonistas son futboleros y de equipos bien distintos. D. Rafael Ruiz llega antes de tiempo al salón, prepara dos sillones para situarlos enfrente del televisor. Hay nervios, “pero no por ver a mi gran amigo Francisco Prados”, nos adelanta con una carcajada señalándonos las imágenes que están emitiendo. Hay fútbol y juegan el Real Madrid y el Barcelona. Llega el amigo. “Muchas gracias por guardarme el sitio, pero eso no te va a valer para que te recuerde cómo juegan de bien los galácticos”. La pasión les puede agarrándose las manos y desatando la tensión con un pellizco en los mofletes. La escena es entrañable. “Lo pasamos muy bien, si alguno no puede acudir a estas citas, el otro lo escucha por la radio, sin los dos juntos no tiene sentido”. No es lo único que comparten. Se conocieron en BALLESOL San Carlos hace siete años y desde entonces complementan sus quehaceres diarios. D. Rafael acude cada semana a las revisiones con el médico. Le acompaña siempre
D. Francisco, que con una palmadita en la espalda le recuerda: “vamos a recibir buenas noticias y a dar una vueltecita”. El afecto es recíproco cuando la experiencia y los años de D. Rafael quedan guardados como consejos en la retina de D. Francisco. “La verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno, pero escuchar a mi amigo me hace sentir útil e importante”. Palabra de amigo.

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