UNA ESTANCIA DE ORO EN BALLESOL

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D. Manuel Alonso (82 años) campeón del Mundo de Atletismo en 800, 1.500 y 4×400

El ritmo al que envejecemos lo determina aproximadamente en un 30% la genética y en un 70% nuestros hábitos de vida. El dato convence a todo un campeón del mundo de atletismo. D. Manuel Alonso tiene 82 años y pinta pocas canas. “Se me habrán caído corriendo” dice entre risas el actual campeón del Mundo en milla (06:22:44) 1.500 (05:47:35) y de Europa en 800 metros (02:55:42) al aire libre. Y en pista cubierta añade a estas dos últimas distancias el de 3.000 metros.

Con tanto récord batido uno no sabe si D. Manuel corre para vencer a la edad, a la anatomía humana o a los escépticos, que los hay. Despeja dudas mientras se apresura a atarse las zapatillas con cuidado y una ordenada liturgia. “A mi edad soy incapaz de hacer lo que conseguía con 80”. Cada año cuenta, pero también el esfuerzo extra que va añadiendo para seguir siendo el mejor. Empezó a correr en serio con 40 años y de manera profesional con algo más de 50. Periodo suficiente para “gastar cuatro zapatillas al año y haber dado la vuelta al mundo corriendo”.

Y es que ese cuerpo enjuto y fibroso esconde más mecha que la de un mediofondista. “He corrido 24 maratones, uno de ellos con 56 años y una marca de 02:48:15”. Ese pulso constante a sí mismo le convierte en ejemplo, una leyenda del tartán que también se esfuerza por bendecir los hábitos saludables sin obsesionarse pero con criterio. A una alimentación metódica añade 6 días de entrenamiento a la semana, cuatro horas cada jornada, un descanso de calidad y la insustituible compañía de su mujer.

Un campeón del Mundo en Ballesol

¿Es posible que una estancia en Ballesol satisfaga las necesidades de este atleta en una competición? nos preguntamos antes de acompañar a D. Manuel al Campeonato del Mundo de Atletismo para veteranos celebrado en Málaga en el mes de Septiembre, y en el que participaron más de 8.000 atletas. Después de una semana compitiendo alojado en Ballesol Teatinos la experiencia no pudo ser mejor. “No cambié ningún hábito porque esta residencia me ofreció todas las comodidades posibles. Una habitación como en un hotel, una comida adaptada a mi dieta, el descanso necesario, los cuidados de los profesionales, un entorno tranquilo…”.

Fuera de la pista sólo hay tiempo para recuperarse física y mentalmente ya que el esfuerzo lo exige. Sonia Aguilera, Fisioterapeuta, y Natalia Perea, Psicóloga en Ballesol Teatinos, estuvieron más cerca de él. D. Manuel tiene muy buena flexibilidad, “una musculatura de una persona de 65 años. A su edad, sin realizar actividad física, lo normal es que presentara riesgo de caídas, falta de agilidad…”, afirma en una conversación con él, D. Manuel aprovecha para agradecer “la atención y cada detalle profesional del equipo que cuida de mi mujer y de mí”.

La estancia de su esposa junto a él en la residencia ha sido fundamental. Psicológicamente el apoyo emocional y anímico que ofrece es crucial para D. Manuel, es más, “su interdependencia es muy positiva para conseguir los éxitos deportivos, es un plus que añade a su condición física”, resalta la psicóloga, que añade “personas como D. Manuel ayudan a pensar que “sí se puede” y nunca es tarde para iniciarse en los hábitos saludables como es el deporte”.

Cada día de competición las sensaciones fueron mejores. “Ballesol es un entorno facilitador para cualquier persona, sin exclusiones y aunque tenga expectativas muy altas”, insistió D. Manuel en una de las muchas confidencias que ha tenido con José María Burgos, director de Ballesol Teatinos. El beneficio ha sido mutuo. Los residentes recuerdan uno de los consejos del atleta y ya amigo: “Si cada día andamos media hora al cabo de un mes lo notaremos, habremos prevenido el colesterol, la diabetes, la tensión alta…y alguna talla más de pantalón”. No es broma. “Es el ejemplo del envejecimiento activo que buscamos. Tiene unos valores de motivación, constancia y disciplina envidiables para enseñar al resto de residentes” justifica José María Burgos.

Desde luego que el resultado no pudo ser mejor. Tres oros en 800 metros, 1.500 y 4×400 que van a una vitrina en la que hay que hacer hueco: 30 medallas internacionales (13 oros, 11 platas y 6 bronces) Su historia comienza a ser leyenda. Y Ballesol le apoyará en su siguiente reto. Preparados, listos…