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	<title>Revista BALLESOL &#187; Cuadro de Honor</title>
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		<title>María Galiana &#8220;la abuela de “Cuéntame&#8230;&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 31 Dec 2011 23:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Sánchez-Ocaña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuadro de Honor]]></category>
		<category><![CDATA[Revista 36 - Diciembre 2011]]></category>

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		<description><![CDATA[Herminia es la abuela de toda España que los jueves se asoma a la pantalla de la televisión, a veces con rulos, a veces con el rosario en las manos, a contarnos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Herminia es la abuela de toda España que los jueves se asoma a la pantalla de la televisión, a veces con rulos, a veces con el rosario en las manos, a contarnos cómo éramos hace treinta años. Es María Galiana, serena, simpática, con unos ojos llenos de expresividad que se le ríen solos. “Simpática, sí, pero no graciosa – comenta -. Lleva 76 años a sus espaldas, pero no le pesan en absoluto. Tiene un ímpetu y un empuje juvenil que contagia a todo su entorno. Y una popularidad que desborda lo imaginable. “Y hay que ver cómo el personaje arrastra a la persona&#8230; Tengo cosas en común con Herminia, claro; pero en otras cuestiones soy diametralmente opuesta”. Por la calle le dicen de todo, y todo bueno. Pero a veces te sobrepasa: “Estás comiendo en algún sitio y no te dejan ni comer. No soy tan buena como Herminia, desde luego. A veces me echan piropos de lo buena que soy y solo puedo decir, “que no, que no, que esa es Herminia, no yo&#8230; Pregúntele a mis hijos&#8230;”.</em></strong></p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">Le preguntamos directamente a ella, a esta catedrática de Historia del Arte, que daba sus clases en un instituto de Sevilla y se encuentra con que ahora, en Dos Hermanas, hay un instituto que lleva su nombre&#8230;</span></strong></p>
<p>Yo creo que es un poco exagerado. Le pusieron mi nombre porque soy famosa, pero no tengo ningún mérito especial. Seguro que hay muchísima gente que se lo merece más que yo. No he destacado especialmente por algo sobresaliente, no inventé nada&#8230; Solo que la gente me conoce.</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">Aficionada al teatro desde hace muchos años un buen día, unos muchachos que habían sido alumnos de una compañera la fueron a ver. Querían que participara en una película que estaban haciendo.</span></strong></p>
<p>Y les dije que sí, claro. No tenían un duro aquellos muchachos, así que no cobramos nada. Tuvieron que pagar un cámara y los trámites oportunos y así lo hicimos. Era verano. Yo lo pasé muy bien. Y aquél cámara, Raúl Pérez Cubero obtuvo el premio de fotografía y luego hizo todas las películas de Garci. Fue el comienzo, pero yo nunca me planteé dejar mi verdadera vocación, que es la docencia. Yo quería seguir con mis clases. A veces actuaba por el verano o pedía algún permiso; pero realmente hasta el año 2000 en que me jubilé, mi primera y real dedicación fueron mis clases y mi historia del arte&#8230;</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">Para rodar “Pasodoble” pidió un llamado “permiso no retribuido” que era de 90 días, pero que solo se podía pedir cada dos años. Era una especie de excedencia.</span></strong></p>
<p>Eso era una ventaja inmensa, porque ese permiso te lo concedían de manera inmediata. Si pedías la baja por alguna razón tenían que seguir pagándote, mientras que si era permiso sin sueldo, no cobrabas nada y así podían contratar a un interino. Gracias a ese sistema fui rodando películas, porque afortunadamente nunca se tarda tanto. Después de “Pasodoble” hice “Juncal”, con Jaime de Armiñán.</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">Para “Solas”, su primer gran éxito, pidió un permiso especial para los días que duró el rodaje que empezó un 12 de octubre.</span></strong></p>
<p>Estoy segura de la fecha de comienzo, no porque tenga un significado especial. Es que tenía que ser un día de fiesta para poder rodar en el supermercado esa escena&#8230;</p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Soy como una monja</strong></span></p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">Me han dicho que no tiene correo electrónico, que no tiene ordenador&#8230;</span></strong></p>
<p>Y es verdad. Pero solo media verdad, porque tengo el de mis hijos, es decir que sé las ventajas que tiene por ejemplo para sacar billetes, para obtener entradas. Pero por ejemplo, no me gusta leer en pantalla. Yo tengo la idea de que los libros hay que tocarlos, respirarlos&#8230; ¿Que tiene ventajas? ¡por supuesto!, pero si quiero consultar algo, tengo mi enciclopedia o mis diccionarios que están absolutamente certificados&#8230; Además, yo soy un poco como una monja. Yo prescindo de muchas cosas y sobre todo, de aquellas que me interrumpen. No tengo nada en su contra, que conste. Pero me gusta más tocar el libro.</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">María, ¿le preocupa su estado físico?</span></strong></p>
<p>Regular, en el sentido de que me preocupa mucho más el mental. El físico lo paso por alto. No me escucho, podríamos decir. Mira, una amiga que es mayor que yo – tiene 86 – lo dice con una expresión muy curiosa: “No tengo dolores fijos”.</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">Bueno, María Dolores Pradera nos decía en estas páginas “yo estoy en la edad del “nunca”; es decir, esa edad en que empiezas a decir , “nunca me había dolido esto, nunca me había dolido aquí&#8230;”.</span></strong></p>
<p>No me hago mucho caso, esa es la verdad. Y por otra parte, soy muy obediente y muy ordenada. Si me encuentran algo y me tengo que cuidar, pues me cuido; y lo hago de manera estricta: si tengo que cumplir una dieta, la cumplo a rajatabla. ¿Que hay que comer verduras y pescado?, pues verduras y pescado&#8230;</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">¿Vive sola?<img class="alignright size-full wp-image-8045" title="13" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2012/01/13.jpg" alt="" width="312" height="216" /></span></strong></p>
<p>Sí, aunque mi hija viene mucho a casa y a veces convive conmigo; pero vivo sola en el sentido de que yo sigo siendo el ama de casa, la que dispone y la que decide. Me acompaña mucho, esa es la verdad; pero vivo sola, con la compañía necesaria para mantener mi libertad.</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">¿Cascarrabias?</span></strong></p>
<p>No sé si decir cascarrabias o despegada. Yo creo que encaja mejor lo de despegada. O incluso un poco cardo, un poco seca. En eso es verdad que no me parezco a Herminia, mi personaje en Cuéntame. Ya digo que puedo caer simpática, puedo serlo, pero reconozco que no soy cariñosa. No soy una abuela “bizcochable”, soy muy poco zalamera, no me pasa como a Ana Duato, que llega a los rodajes y empieza por besar a todo el mundo&#8230;</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">Y del Betis&#8230;</span></strong></p>
<p>Esa ha sido una elección, no solo una tradición. Si puedo, voy al palco siempre, porque soy abonada. Con muy pocas mujeres esa es la verdad, porque todo son hombres. Y como dicen: Y en Madrid serás entonces del Atlético. Pues no. Aquí soy del Rayo Vallecano&#8230; La verdad es que me gusta y es una herencia. El que era aficionado del Betis era mi padre y yo como soy hija única, iba con él al fútbol. Y también aprendí de él a ser respetuosa en esto del fútbol y a comprender que cada uno puede tener sus preferencias.</p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>La abuela Galiana</strong></span></p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">¿Y en qué se encuentra parecido con la abuela de los Alcántara, con Herminia?</span></strong></p>
<p>Por ejemplo en que Herminia es tolerante, tiene para su época, una gran amplitud de miras. También tiene, como yo, amor al trabajo. Y el cumplimiento del compromiso es algo en lo que estamos de acuerdo como en el interés en que la gente se lleve bien, en intentar siempre poner paz y serenidad en cuanto atisba que no la hay. Sí, algo nos parecemos. Otra cosa es que la vida real nos ha llevado por caminos distintos: a mí me ha gustado siempre estudiar y se ve que ella es una persona que no tiene una gran cultura.</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">¿Y no está un poco harta del personaje?</span></strong></p>
<p>No, no, no. Me lo paso muy bien. Lo tengo muy asumido. Para mí es un trabajo como era ir a dar clase. Ahora toca ser Herminia&#8230;</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">¿Y cómo es la abuela Galiana?</span></strong></p>
<p>Tengo poco de abuela tradicional. Bueno, baste decir que a mis hijos ni se les pasa por la cabeza decir “mamá, quédate con los niños&#8230;” También es verdad que no pasa nada si me quedo con ellos, si es preciso. Pero yo soy muy sincera con los pequeños. Les digo lo que hay, no hago trampas para que ganen en algún juego. Y me quieren como soy. Puede que parezca un poco cardo.</p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Estrecheces</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">María perdió a su marido en 2008. Por culpa del tabaco, dice. Era profesor en la Escuela de Arquitectura. Ella, en el Instituto Ramón Carande.</span></p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">Dos docentes y con cinco hijos, es de suponer que habría estrecheces, claro&#8230;</span></strong></p>
<p>Mira, con el corazón en la mano, puedo decirte que esas estrecheces, que las hubo, hoy día serían dramáticas. Pero entonces, no. Nosotros no éramos conscientes de todo ello, no echábamos de menos muchas cosas y teníamos carencias importantes. Por supuesto no teníamos muchas cosas de las que hoy parecen imprescindibles. No teníamos un apartamento en la playa y es más, yo daba clases en verano en alguna academia para ganar unas pesetas más; los chicos iban a la piscina. ¿Estrecheces? Sí, pero sin sensación de angustia económica. Nosotros compramos nuestra primera casa después de veinte años de casados. No hacíamos viajes, ni sufríamos por no hacerlos. Yo creo que ahí está la diferencia. Prefería pagar la ayuda del servicio porque para mí era muy importante: era mi libertad, era mi posibilidad de ir a algún sitio, a algún teatro, a algún museo&#8230; Lo que no quiere decir que no hiciera las labores del hogar. Porque yo era muy cocinitas. ¡He tenido 6 hijos!, aunque uno murió con 6 meses. Pero cinco hijos son cinco hijos y además estaban mis padres&#8230; y no es de extrañar que hubiera que freír dos kilos de pescado o 14 filetes o hacer 80 albóndigas&#8230;</p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Una mirada a la enseñanza</strong></span></p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">¿Ha cambiado la enseñanza en los últimos años?</span></strong></p>
<p>No me gusta decir que está peor. Creo que lo que hace falta es un revulsivo, algo que haga reaccionar. Se ha perdido la conciencia de la formación, no se va a la escuela a aprender, sino a aprobar. Suelen ser cosas que van juntas, pero no siempre. Parece que lo importante es aprobar y no es así. Muchas veces tenias que razonar con algún padre que iba a protestar por un suspenso. Y les decía ¿Cree que a su hijo le va a venir bien el inglés para el futuro? ¡Claro!, decían ellos. Pues que estudie, hombre, que estudie&#8230; Y lo mismo en otros campos. Hay que estudiar para después desarrollar su función. En definitiva falta disciplina, motivación, esfuerzo. Y tengo que decir una cosa: si al profesor se le enseña que su misión es solo transmitir conocimientos a los alumnos, entonces no adelantamos nada. El profesor tiene que ser vocacional. Y entonces todo lo demás se hace sin esfuerzo. Lo que ocurre es que como he leído en algún sitio, enseñamos a alumnos del siglo XXI, en aulas del siglo XX y con métodos del XIX. Es posible. Pero que quede claro: no es solo transmitir conocimientos. Es algo más.</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">¿Qué le llevó a la docencia?</span></strong></p>
<p>Podríamos decir que tengo una parte genética, ya que tuve tres tías que eran profesoras o maestras. Yo llegué a la docencia de una forma totalmente vocacional. Me interesa la juventud y enseñar me parece una dedicación excelsa. Es verdad que en la Universidad hice teatro con el TEU (Teatro Español Universitario); pero nunca me planteé dejar la docencia por la interpretación; nunca.</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">María, ¿cómo le ha cambiado la vida desde el año 2000 en el que se jubila?</span></strong></p>
<p>Poco. La verdad es que cuando me jubilé no podía imaginar estar sin trabajar. De hecho, tenía mucho trabajo esperándome, mucho trabajo de actriz. No concibo estar sin trabajo. ¿Cambiar? La vida no me cambió mucho. Lo que cambió, sin duda, fue la situación de mi cuenta corriente, claro. Hago cosas impensables hace unos años; por ejemplo ir toda la familia a pasar las Navidades a Canarias. Ahora viajo, por ejemplo, voy a Roma o a París. Es distinto.</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">La naturalidad al interpretar es una de sus mayores características. ¿Cómo se plantea los personajes?</span></strong></p>
<p>Los plantea el autor .El personaje lo saco siempre del texto. El texto lo hace y lo dice todo. Cuando hice la Poncia en Bernarda Alba, de Lorca, todo estaba allí. No hay más que entrar en el texto. El autor es el que realmente define el personaje y lo hace a través de sus palabras. Mira, recuerdo una anécdota muy curiosa de Rafael Amargo, el bailarín. Él quería ser actor y la verdad es que podía haberlo sido. Y fue a unas clases que no eran baratas. Pero le pusieron en situación, y le dijeron: ahora piensa en algo muy triste que te haya ocurrido&#8230; Y él pensó en la muerte de su abuela, a la que quería muchísimo. Y al poco tiempo le saltaron unos lagrimones tremendos. Bien, bien, bien. Pero claro, al día siguiente había que repetir la escena, para mecanizar, supongo, la historia. Total que el muchacho le dijo a la profesora. &#8220;¿Sabes qué te digo?: que no te voy a pagar por llorar todos los días por mi abuela&#8230;”</p>
<p><strong>La verdad del teatro y del cine<img class="alignright size-full wp-image-8208" title="38" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2012/01/38.jpg" alt="" width="240" height="394" /> </strong></p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">María es muy estudiosa. Y en todos los órdenes de la vida. Sus papeles se los estudia a fondo para ver cómo son los personajes, cómo tienen que reaccionar en cada caso, qué gesto pondrían en distintas circunstancias.</span></strong></p>
<p>Te voy a decir algo que mucha gente no comparte. Cuando se habla de interpretación suele decirse que el cine es la gran mentira y que la verdad está en el teatro. Pues yo no estoy en absoluto de acuerdo. El teatro tiene una técnica para transmitir sensaciones al espectador. Pero es una técnica que el buen actor aplica, porque no se puede emocionar al espectador con emoción real a las siete de la tarde y todos los días. En el cine la cosa es distinta, porque en el cine la cámara te descubre si es verdad o no. Ahí no hay técnica que valga. No puedes engañar a la cámara. Los ojos dicen siempre lo que te está pasando por dentro. Y si tú no te lo crees, si no estás dentro del papel, la cámara te lo descubre. Aprecio – y mucho – todos los medios; pero conviene comentar todo esto, porque existe la idea de que la verdad está en el teatro, y no, está en el cine.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>&#8220;El cine encierra más verdad que el teatro. La cámara te descubre todo, porque los ojos dicen siempre lo que te pasa por dentro. A la cámara no la puedes engañar&#8221;</strong></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>El paso de los años</strong></span></p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">Ya lleva once años jubilada, tres viuda, con mucha actividad en teatro, cine y televisión. Hablamos del cambio de perspectiva con el paso de los años, y con la naturalidad de una visión intelectual de la vida, lo comenta:</span></strong></p>
<p>Creo que se te va achicando la perspectiva. Normalmente es un proceso que empieza por la pérdida de tus padres; luego pierdes los amigos. Y entonces empiezas a darte cuenta de que estás en una sociedad que no va vivir lo que has vivido tú. Y eso va aislándote, porque no tienen la misma mirada sobre las cosas. La mirada hacia adelante pierde, como es natural, el horizonte. Me planteo metas temporales muy pequeñas. Piensas con frecuencia que se puede acabar tu tiempo; así que yo no pienso en las olimpiadas de Brasil, sino en el verano que viene. Y eso te hace pensar de otra forma.</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">Y cuenta una anécdota ilustrativa. En una ocasión en que le entregaban un premio, se acercó a verla un primo al que no conocía realmente, pero del que tenía todas las claves. Estuvieron charlando un buen rato y al final, María le dijo:</span></strong></p>
<p>¿Sabes lo único que me apena de este encuentro? ¡Que no le puedo contar a nadie que te he conocido! Porque ya no estaba nadie que conociera a los dos. Y lo mismo me ocurrió en Santander, que me fui a ver un antiguo colegio en donde yo había pasado un año interna. Y allí fui, y vi la zona, &#8211; no el colegio, que ya no estaba- Y me ocurrió lo mismo. Me volví a casa con cierta pena, porque realmente no tenía a quién contarle que allí había estado hacía muchos años. Porque además, me da la impresión de que la gente joven ha perdido la curiosidad. Buscan lo inmediato.</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">¿Y cómo se enfrenta a la vejez?</span></strong></p>
<p>Es duro, ¿eh? Pero hay que establecer estrategias para sortear ese enfrentarte con los años. Yo, te lo decía antes, hago planes inmediatos. Planeo un viaje en unos días, plazos siempre muy cortos. Y desde luego, creo que lo básico es no perder la curiosidad. Y aquí hay algo importante. El gozo que no se pierde nunca es el gozo intelectual. Leer o disfrutar del arte, por ejemplo. Un concierto no tiene edad. Y puedes disfrutar de todo ello si planificas un poco. Pero a corto plazo.</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">¿Y cuándo se considera uno viejo?</span></strong></p>
<p>Creo que a partir de los 70. Mira, cuando empezamos Cuéntame, hace ya diez años, yo no pensaba nada de lo que pienso ahora. Los sesenta se llevan muy bien, pero ahora la cosa ya va cambiando. Sobre todo, porque son los demás los que empiezan a considerarte viejo. Te dicen, como me dicen a mí: ¿Pero vas a ir conduciendo tú? ¡Pues claro! -digo. O como cuando dices algo y te reprochen con ese soniquete de hastío&#8230; ¡Pero mamá&#8230;!</p>
<p><strong><span style="color: #d22c4a;">¿Y la enfermedad? ¿La temes?</span></strong></p>
<p>No. Hombre, no me gusta. Pero sí tengo claro que me gustaría prepararme para la muerte. No me angustia, pero no me gustaría morirme de repente. O como decía un amigo, “yo estoy preparándome para la muerte, pero para no dar el espectáculo”. No, no me angustia.</p>
<p><em><span style="font-size: large; color: #d22c4a;">Los consejos para la jubilación</span></em></p>
<p>En una charla distendida, Maria Galiana desgrana una serie de puntos a tener en cuenta para la jubilación.</p>
<p>• <em><span style="color: #d22c4a;">Salud.</span></em> Me parece el primero – comenta– pero sin obsesionarse. ¿Por qué todos los mayores solo hablan de sus problemas de salud? Ocuparse de ello, pero sin obsesión.</p>
<p>• <em><span style="color: #d22c4a;">Serenidad.</span></em> Creo que es básica esa serenidad para aceptar lo que tienes y lo que cuenta a tu alrededor. Y siendo conscientes de que no conduce a nada meter la cabeza debajo del ala.</p>
<p>• <span style="color: #d22c4a;"><em>Sintonía</em>.</span> Me parece fundamental conectar con el mundo que nos rodea, pero con la perspectiva correcta. Es muy poco lo que importa realmente. Y tenemos que darnos cuenta de que nosotros interesamos menos, pero el mundo sigue siendo el mismo.</p>
<p>• <em><span style="color: #d22c4a;">Soledad.</span></em> Éste es un problema, porque no se puede ver la soledad como un problema. Uno está solo. Y se debe aceptar esa soledad; pero además, es la forma real de apreciar a los demás, de querer y ser querido. Y hablar. Mira, cuando me quedé viuda, el gran dolor es la pérdida de tu marido, que no se puede paliar con nada. Pero hay otra pérdida y es que no tienes con quién hablar, que es lo mejor que hay en la vida, hablar, compartir&#8230;</p>
<p>• <em><span style="color: #d22c4a;">Superación.</span></em> Me parece básico el espíritu de superación de las adversidades propias y ajenas. No te puedes hundir, hay que sacar el cuello del agua y seguir hacia adelante.</p>
<p>• <em><span style="color: #d22c4a;">Solidaridad.</span></em> Es una vertiente muy interesante cuando se llega a la jubilación y se tiene más tiempo. La solidaridad es muy gratificante porque puedes ayudar y cooperar en montones de actividades de buen contenido social.</p>
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		<title>Antonio Fraguas, Forges</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Aug 2011 23:00:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Sánchez-Ocaña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuadro de Honor]]></category>
		<category><![CDATA[Septiembre 2011- NÚMERO 35]]></category>

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		<description><![CDATA[Hablar de Forges es hacerlo de un genio capaz de “encerrar” en una viñeta lo que siempre le aconsejó su padre: Originalidad. Él ya se encargó de darle [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong><span style="color: #888888;">Hablar de Forges es hacerlo de un genio capaz de “encerrar” en una viñeta lo que siempre le aconsejó su padre: Originalidad. Él ya se encargó de darle imaginación y sobre todo motivos para hacernos reír. De padre gallego, madre catalana, Forges es la traducción al catalán de Fraguas. La popularidad y el éxito le llegaron muy pronto, pese a ser un mal estudiante y desesperarse con los estudios de ingeniería de telecomunicación. Su primer dibujo se publicó en 1964 siendo mezclador de imagen en TVE. De allí pasó por la Codorniz, Pueblo, Ya, Informaciones… hasta la dirección cinematográfica con la película País (1975). Le hemos visto delante y detrás de las cámaras, pero siempre agarrado a un lápiz y sujeto a la inspiración traducida en personajes célebres como Mariano el burgués o Los Blasillos, representantes de la España más rural. Como genio que es, llenas están las hemerotecas de chistes inolvidables y frases célebres suyas. La mezcla de las dos, retrata una realidad vivida. “El chiste perfecto generalmente no lo hacemos los humoristas gráficos, sino personas que dicen aseverando y jactándose ante una cámara de televisión que España va bien”. En la actualidad sus colaboraciones son comentadas y reídas, pero volviendo al principio, a la originalidad que le pedía su padre, no se pierdan el día a día de nuestras vidas en </span><a href="http://www.forges.com"><span style="color: #888888;">www.forges.com</span></a></strong></em></p>
<p>La charla es distendida. Como de dos amigos que se conocieron hace ya muchos mas años de los deseados en los pasillos de una <a href="http://www.rtve.es/">TVE</a> pequeñita. Y que después coincidieron en la redacción del diario Informaciones, cuando uno alternaba su labor de técnico de Tv con su afición por el humor; y el otro trataba de adaptarse al periodismo madrileño. Este es el resumen –si es que se puede resumirde esas dos horas de recuerdos, de preguntas, de respuestas, de reflexiones&#8230;</p>
<p><span style="color: #b0252e;">R.S.O- ¿Miras de otra forma? ¿El mundo es para tí distinto que para los demás?</span></p>
<p>Creo que sí. Cuando aplicas el sentido del humor, las cosas se ven distintas. Puede ocurrir cualquier hecho. Y entonces empiezas a hacerte preguntas, por qué, qué antecedentes hay, qué consecuencias, qué resultados puede tener&#8230; Todo muy normal; pero que si lo ves desde el prisma del humor, encuentras una chispa en la que no sueles caer.</p>
<p>Forges adoptó ese seudónimo porque es el apellido de su padre –Fraguas– traducido al catalán de su madre. Y en efecto, mira de otra forma. Tiene una mirada punzante detrás unas gafas pequeñas. Mira mucho. Nada del entorno se le escapa. Da la sensación de que recorre con los ojos cada esquina, cada espacio, cada persona, cada aliento.</p>
<p>Pero no quiere gravedad en la conversación, hasta el punto de que cuando nos vamos por derroteros un poco serios, rompe con un toque que devuelve la sonrisa. Recordamos a un técnico de televisión, que, muchos años atrás –muchos–, recorría los estudios, por si fallaba algo. Y que se acercaba a tu mesa, se ponía de rodillas sobre el suelo y con un rotulador te dibujaba uno de sus personajes, empezando por los zapatos&#8230;</p>
<p>Hasta que tomé la decisión de irme. Y fue una elección tomada por la ley del mínimo esfuerzo. Para mí era más fácil dibujar que ser coordinador de estudios. Y desde entonces –hablamos de 1973– me dedico a esto.</p>
<p><span style="color: #b0252e;">Y supongo que te pasará como a mucha gente que escribe, que de pronto, en un momento determinado tiene sequía de ideas, que tiene que ir a dar un paseo a ver si se le ocurre algo&#8230; </span></p>
<p>No, por suerte no me pasa eso. No tengo tiempo. Muchas veces soy materialmente arrancado de mi mesa por algún que otro quehacer. Pero muy pocas veces hay sequía. No olvides que este país da para mucho y tiene muchos ángulos para encontrar algo risible&#8230;</p>
<p><span style="color: #b0252e;">Sorprende ver como dibujas tus viñetas. Muchas veces empiezas por los zapatos y los pies&#8230;</span><blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>“A veces empiezo el monigote por los pies, porque no se dibujar y así no me queda flotando en el aire. Cumple su función, pero no es un buen dibujo</p>
</blockquote>No siempre por los pies; pero sí por sitios insospechados, quizá por el bocadillo que es ese círculo en donde se escribe lo que dice el personaje. No tiene ningún mérito. Es un truco que hacemos los que dibujamos mal para encuadrar mejor el dibujo. Es posible que si empiezo por la cabeza no me quepa el personaje, por ejemplo. Así, no se queda colgado en el aire. Por eso digo que los que dibujamos mal tenemos que recurrir a estas cosas.</p>
<p><span style="color: #b0252e;">¡Hombre, a estas alturas no se puede decir que dibujes mal!</span></p>
<p>Es un dibujo que sirve para lo que sirve; pero no es un buen dibujo. ¡Ya quisiera yo dibujar como<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Mingote"> Antonio Mingote</a>, o Ricardo, o tantos otros!.</p>
<p><span style="color: #b0252e; font-size: medium;">Humor</span></p>
<p><span style="color: #b0252e;">¿Qué ves en el mundo, una mañana cualquiera para hacer el editorial gráfico del periódico?</span></p>
<p>Mira, la experiencia te dice que la actualidad está marcada por dos grandes filtros. La política, por la mañana, que oyes en la radio, que ves en la prensa, en Internet, y que desemboca en el telediario; y la social, que es por la tarde. El fútbol o cualquier acontecimiento. Así ya sabes cuáles van a ser más o menos los titulares del día siguiente. Yo hago mi dibujo y lo dejo en el buzón de mi ordenador. A las 9 de la noche lo rescata el periódico. Pero hasta ese momento, yo puedo rectificar lo que sea, cambiar de tema, de dibujo, de todo&#8230; Puedo cambiarlo en el acto. Es una maravilla la posibilidad que nos brindan las nuevas tecnologías&#8230;</p>
<p><span style="color: #b0252e; font-size: medium;">Compromiso</span></p>
<p>Forges no se distingue precisamente por tomarse el mundo a risa. Aunque viva de ello. Y la prueba de ello es el constante compromiso con los problemas de la humanidad.</p>
<p><span style="color: #b0252e;">¿Qué es lo que más te duele hoy, en pleno 2011?</span></p>
<p>Lo que más me duele es tener que recordar de manera continua lo evidente; es decir, que somos unos privilegiados, que tenemos muchísimo más de lo necesario y que hay mucha gente que tiene problemas para subsistir. Y que hay mucha gente preocupada para que otra gente pueda sobrevivir. Es así de serio. Mira un grupo de humoristas presentamos una iniciativa que se elevó a las Naciones Unidas. Ya somos 36.000 humoristas gráficos de todo el mundo los que nos hemos comprometido a difundir y apoyar los objetivos del Milenio de la <a href="http://www.un.org/es/">ONU,</a> en un período que llega hasta 2015. Son principios elementales, pero que como te digo, hay que recordar de manera continuada. Tratamos de concienciar sobre el acceso a la sanidad de las madres gestantes y de los recién nacidos; el acceso de la mujer a la cultura y que no haya esas desigualdades tan inmensas que existen en algo tan elemental como la alfabetización; el reparto de alimentos para paliar esa vergüenza mundial que es el hambre, que mata a millones de personas y no por escasez de alimentos sino por falta de voluntad política de reparto; el acceso a lo que podríamos definir como la sanidad postrera, del último período de la vida; o el acceso al agua corriente. Son muchos más principios, y en ellos estamos comprometidos. Y la verdad es que se están logrando cosas; el problema es que la crisis está tapando todo.<img class="alignright size-full wp-image-7611" title="cuadro_honor_02" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2011/09/cuadro_honor_02.jpg" alt="" width="302" height="187" /></p>
<p><span style="color: #b0252e; font-size: medium;">Un nuevo lenguaje: “Gensanta”</span></p>
<p><span style="color: #b0252e;">No cabe duda de que has creado un nuevo lenguaje, una nueva forma de expresar. Ya sabe todo el mundo lo que es un esborcio, por ejemplo&#8230; Son palabras que han pasado al vocabulario popular. ¿No has pensado hacer un diccionario forgiano?</span></p>
<p>No, no creo que lo haga; entre otras cosas, porque no hace ninguna falta. Yo puedo inventarme alguna palabra, pero la gran mayoría no son mías, las recojo de la gente. No hay más que escuchar. La gente no dice Virgen Santa, sino solo gensanta, ni dice estupendo, sino stupendo.</p>
<p><span style="color: #b0252e;">Pero hay términos genuinamente tuyos, como eso del agorrinable hombre de las nieves o lo del energúmemo…</span></p>
<p>Bueno, eso es otro cantar. Son palabras de un espacio que tengo en la radio y que pertenecen a la Forgespedia de palabrastos. Y es que ahí buscamos palabras que definan cosas nuevas. Por ejemplo, el otro día hablamos de cómo se llamarían los nuevos impuestos. Y al de la recogida de residuos, decidimos llamarle ba-usura.</p>
<p><span style="color: #b0252e;">¿Te gusta mas hacer reír o hacer pensar?</span></p>
<p>Me gusta que se piense, claro; pero es bueno que se rían. Lo mejor de todo es que yo tengo la sensación de que la gente te mira y te dice como con buenos ojos: muchas gracias por darme una sonrisa o hacerme pasar un buen rato. Porque hay gente que no puede ir por la calle sin que les digan cosas no del todo satisfactorias. Yo no salgo mucho en la tele, así que a mi personalmente no me conocen, pero siento esa especie de media sonrisa que es como si fuera un parabién&#8230;</p>
<p><span style="color: #b0252e; font-size: medium;">La televisión que tenemos</span></p>
<p><span style="color: #b0252e;">Conoces perfectamente la televisión y allí pasaste años. ¿Qué opinas de la televisión que se está haciendo ahora?</span></p>
<p>La televisión que hacíamos nosotros –cuando éramos pequeños– es decir cuando la televisión acababa de nacer era una televisión muy distinta. Y, sin hablar de política, sino de sociología, creo que quitó caspa y la boina a este país. A partir de aquel momento, ya no se podía decir si eras de pueblo o de ciudad, porque la televisión igualó -para bien- el comportamiento social. Era una referencia. Todos teníamos la misma ventana al mundo. ¿Y ahora? Pues, pidiendo todos los perdones posibles, creo que se está intentando volver a poner la boina y que la caspa impere por doquier. A mi juicio, la única televisión que mantiene un sentido lógico de lo que debe ser, es <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Televisi%C3%B3n_Espa%C3%B1ola">Televisión Española</a>. Con todos los defectos que quiera; pero por lo menos mantiene una dignidad&#8230;</p>
<p><span style="color: #b0252e;">¿Y eso de que tenemos la televisión que nos merecemos?</span></p>
<p>Tampoco. Y ya hay marcas que ven contraproducente anunciarse en determinados espacios. Es decir, se va decantando la audiencia y ya se empieza a exigir no solo cantidad, sino calidad.</p>
<p><span style="color: #b0252e; font-size: medium;">Un tipo normal</span></p>
<p><span style="color: #b0252e;">¿Como te definirías?</span></p>
<p>Menos como alto, rubio y de ojos azules, como todo. La verdad, al margen de tonterías, me defino como un tipo normal en todos los sentidos. No tengo ningún rasgo especial. Soy&#8230; así, como ves.</p>
<p><span style="color: #b0252e;">Siempre vinculado a los medios de comunicación. Hay ahora preocupación por el periodismo, ¿crees que está perdiendo su poder crítico para uniformar a la gente, que lea solo titulares y así no tenga opinión?</span></p>
<p>Exactamente, así es. Lo diría con esas mismas palabras. El periodismo esta perdiendo su esencia, brinda solo rasgos de la actualidad y así el ciudadano lejos de opinar, se convierte solo en consumidor. Y en consumidor no pensante&#8230;</p>
<p><span style="color: #b0252e;">Hablando de consumidor: hay una anécdota en tu vida que define claramente cómo eres&#8230;Vas de compras, y a a la hora de pagar te dan tus adquisiciones en una bolsa que cuyo lema dice “Compro, luego existo&#8230;”</span></p>
<p>Estaba en Barcelona, en una magnífica tienda que tiene montones de cosas de un diseño exquisito. Tenía una sucursal en Madrid que ha cerrado hace muy poco tiempo. Y fue tal como dices. Me dan mis compras, después de haber pagado ya, en una bolsa con esa inscripción. ¿Cómo es eso de que compro, luego existo? Y pensé: No, mira, no todo vale&#8230; Eso de medir la audiencia en todos los ordenes de la vida tiene que tener un límite. Y el consumismo, también. Así que dije, mire, perdone, pero esto no lo tolero. Devolví las cosas y me fui&#8230;</p>
<p><strong><span style="color: #b0252e;">Un hombre “mujer progresista”</span></strong></p>
<p><span style="color: #b0252e;">Poca gente conoce tu militancia feminista, hasta el punto de que has sido galardonado con el título de “Mujer progresista”. ¿Crees que el varón está perdiendo los papeles?</span></p>
<p>Mi mujer, mis tres hijas, mis cinco hermanas, mi madre&#8230; todas celebraron conmigo el título de mujer progresista. Y no solo creo que el varón está perdiendo los papeles; es que no sabemos ni dónde estamos, incluso entre gente progresista. Todavía muchos dicen en casa, condescendientes con su mujer: “¿Te ayudo?”. ¡Cómo que “te ayudo”! Hay que hacer las cosas en conjunto. Y es curioso, hay varones que ayudan, que quieren participar; pero fíjate: huye de la lavadora; tenemos auténtico miedo a la lavadora&#8230; No sé si es que nos imaginamos una matriz o qué, pero es difícil que el hombre maneje este electrodoméstico con soltura. Puede planchar, coser, fregar, pero es como si la lavadora le diera miedo, o la ruedita del mando le impusiera un respeto especial&#8230;<img class="alignright size-full wp-image-7613" title="cuadro_honor_03" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2011/09/cuadro_honor_03.jpg" alt="" width="255" height="383" /></p>
<p><strong><span style="color: #b0252e;">La “ahistoria” frente a la verdad</span></strong></p>
<p><span style="color: #b0252e;">Conoces perfectamente la historia de España, que has ilustrado y que sé que te apasiona. ¿Por qué dices que científicamente no podría haber en España ni nazis, ni racistas?</span></p>
<p>Porque somos resultado de una mezcla amplísima&#8230; Podríamos poner muchos ejemplos. Pero baste decir así, sin profundizar mucho, que pensamos como los griegos (unos más y otros menos), hablamos como los romanos, rezamos como los hebreos, tenemos miedo a que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas como los celtas, somos violentos como los íberos, cantamos como los musulmanes, contamos como los fenicios; nos insultamos como los incas&#8230; Somos indudablemente una mezcolanza amplísima&#8230; ¿Cómo vas a reivindicar una superioridad o una diferencia racial si somos todos un revoltijo de etnias. Lo que pasa es que hay gente interesada en que no se conozca la historia real. Eso que podríamos llamar “a-historia”. Por ejemplo los mas fieles servidores de la corona de Castilla eran los vizcaínos; eran los únicos que si iban a la guerra era por voluntad propia y además con un grado elevado de mando. Pero no hay cultura. ¿Te imaginas decir ahora que fueron los más fieles a Castilla? Y otro ejemplo: no hay cosa más tonta que un catalán haciendo remilgos a la bandera española. Porque esta bandera de España es la señera de mar de Alfonso el Magnánimo que para evitar confusiones cuando había poca visibilidad, amplió las bandas para que se vieran mejor&#8230; Después, Carlos III la incluyó en la Marina y de ahí pasó con Isabel II a ser la bandera del país&#8230;</p>
<p><span style="color: #b0252e;">¿No has tenido críticas en tu Historia de España por contar estas cosas?</span></p>
<p>No. Afortunadamente imperó el sentido del humor.</p>
<p><span style="color: #b0252e;">¿Háblanos de tus fobias y de tus filias&#8230;</span></p>
<p>Mis filias son las de todo el mundo. Ya te digo que soy un tío muy normal. Mis filias son la familia, los amigos, el Atleti de Bilbao, los perros, la tortilla de patatas, el vino tinto, el aceite de oliva, las ensaladas.</p>
<p><span style="color: #b0252e;">En cuanto a las fobias, después de pensarlo un poquito señala con fuerza: el ruido.</span></p>
<p>Sí, el ruido y sobre todo, la impunidad con que se produce&#8230; Y cosas incomprensibles, como elegir para las aceras un aglomerado de granito que es donde mejor se quedan pegados los chicles&#8230; Yo trabajo mucho mejor en silencio.</p>
<p><span style="color: #b0252e;">¿El humor imprime carácter? O, dicho de otra forma: ¿no tienes el peligro de verlo todo bajo el prisma del humor?</span></p>
<p>El humor imprime carácter, desde luego. Pero no es ningún peligro verlo así. Creo que el humor afina mucho los conceptos. Ya que hablamos de todo esto, recuerdo una serie de dibujos de diablos que se dedican a inventar maldades. Y piensan. Es cuando a uno de ellos se le ocurre un invento diabólico. Y dice: “Se llama fiesta patronal, y se basa en tirar cohetes durante el día, y por la noche hacer un botellón”. Otro diablo le replica: “¡Bah, desde que se inventó el aeropuerto de Barajas y el abrefácil&#8230;!”</p>
<p><span style="color: #b0252e; font-size: medium;">El paso de los años</span></p>
<p><span style="color: #b0252e;">¿Cómo ves el paso de los años?</span></p>
<p>Yo tengo 11 años. Es decir tengo una edad en que en vez de mirarme al espejo, me asomo. Y espero no cambiar. La naturaleza tiene siempre la tendencia a tumbarnos, a hacernos polvo. Sé que, al final, va a poder pero por ahora me paso el día evitándolo.</p>
<p><span style="color: #b0252e;">¿Cómo te ves de viejo?</span></p>
<p>Es que no me veo. No me siento viejo. Tengo buena salud por ahora y los años no se cumplen por dentro. Que yo recuerde, solo un día estuve enfermo, por una fiebre extraña de tipo psicosomático. Fue el día 25 de septiembre de 1975.</p>
<p><span style="color: #b0252e;">¿Y qué piensas hacer cuando cumplas los 100?</span></p>
<p>No pararé. El trabajo es salud. Y tiene además la ventaja de que disfrutas mucho más del descanso. Sentarte un día de Agosto debajo de un algarrobo, que te proporciona aire acondicionado natural, es algo prodigioso&#8230; O tratando de conseguir que esa golondrina no anide en esa viga que está justo encima de donde comes, para que no te suelte excrementos y pajitas, es una delicia. Y sobre todo leer, leer, leer. Leo de todo, pero me gusta más el ensayo histórico. Por cierto, estoy leyendo uno sobre Alfonso II el Casto que es interesantísimo&#8230;</p>
<p><span style="color: #b0252e;">¿Y cómo es tu día, qué haces?</span></p>
<p>Salgo, ando mucho. Y me gusta mucho escuchar a la gente, ver qué hacen. No me gustan las tertulias de bar y en general a los bares solo entro cuando quiero tomar un café rápido. Veo jugar al mus –desde fuera- en la calle Augusto Figueroa y me divierte verlo&#8230;</p>
<p><span style="color: #b0252e;">Nos regala a todos los lectores este “majo vestido”. ¡Y quedamos para jugar una partida&#8230;!</span></p>
<p><span style="color: #b0252e; font-size: medium;">Su vida</span></p>
<p>Antonio Fraguas de Pablo, conocido como Forges, nació en Madrid el 17 de enero de 1942. De madre catalana y padre gallego es el segundo de nueve hermanos. Como él mismo dice, fue un mal estudiante, pero un gran lector de Richmal Crompton y sus libros sobre Guillermo Brown. Empezó a estudiar ingeniería de telecomunicación. Trabajó como técnico de telecine en Televisión Española y como mezclador de imagen desde 1962. Abandonó <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Televisi%C3%B3n_Espa%C3%B1ola">TVE</a> siendo Coordinador de Estudio en 1973 para dedicarse profesionalmente al humor gráfico. Había publicado su primer dibujo en 1964 en el diario Pueblo, de la mano de<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Televisi%C3%B3n_Espa%C3%B1ola"> Jesús Hermida,</a> y luego pasó a Informaciones. <a href="www.joseramonsaiz.es/hemeroteca/2001/250101.htm">Jesús de la Serna</a> le encomendó el chiste editorial. Hizo el servicio militar como furriel de artillería, y se casó y tuvo tres hijas y un hijo. En 1970 comienza a colaborar en <a href="www.diezminutos.es/">Diez Minutos</a> y trabaja en las revistas de humor <a href="www.hermanolobodigital.com/">Hermano Lobo,</a> Por Favor y <a href="http://www.eljueves.es/">El Jueves,</a> y en los semanarios Sábado Gráfico, <a href="http://www.interviu.es/">Interviú,</a> Lecturas, etc.</p>
<p>En 1982 publica el chiste editorial en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Diario_16">Diario 16</a> y posteriormente en <a href="http://www.mundodeportivo.com/">El Mundo,</a> pero dejó este periódico después de haber sido uno de sus siete fundadores, y en 1995 pasó a firmar el chiste editorial de <a href="http://www.elpais.com/">El País.</a></p>
<p>Ha dirigido dos películas (País S.A., 1975, y El bengador Gusticiero y su pastelera madre, 1977) y cuatro series de humor en televisión, El Muliñandupelicascarabajo (1968), Nosotros (1969) y 24 horas aquí (1976), en TVE; y Deforme semanal (1991), en Telemadrid con su hermano <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/José_María_Fraguas">José María Fraguas</a>. En radio ha participado en programas como <a href="http://www.puntoradio.com/programas/protagonistas-luis-olmo.html">Protagonistas de Luis del Olmo</a> y La <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Sardà">Ventana de Javier Sardá</a> y <a href="http://www.cadenaser.com/la-ventana/">Gemma Nierga,</a> y actualmente lo hace en No es un día cualquiera, de <a href="http://www.rne.es/">RNE,</a> con <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pepa_Fern%C3%A1ndez">Pepa Fernández.</a></p>
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		<title>Vicente del Bosque, Marqués de la roja y la buena voluntad</title>
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		<pubDate>Tue, 31 May 2011 23:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Sánchez-Ocaña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuadro de Honor]]></category>
		<category><![CDATA[Junio 2011 - NÚMERO 34]]></category>

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		<description><![CDATA[Tiene una imagen más jovial de lo que nos muestran las pantallas de televisión.Es más alto y más joven. Pero sigue siendo ese hombre sonriente y sereno que aparenta. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><span style="color: #888888;">Tiene una imagen más jovial de lo que nos muestran las pantallas de televisión.Es más alto y más joven. Pero sigue siendo ese hombre sonriente y sereno que aparenta. Y sigue dando esa impresión de bonhomía al que apetece preguntarle siempre por su secreto para caerle bien a todo el mundo.</span></em></strong></p>
<p>Tiene una agenda llena de compromisos y es consciente de que debe cumplirlos, porque asume que el gran triunfo de la Selección Española tiene mucho que ver con la afición que vibró en todos los rincones. Y comprende que también forma parte de su trabajo aceptar y compartir los reconocimientos al grupo que, aunque no lo quisiera, se personalizan en él…</p>
<p>Toma sólo un café cortado y se ríe abiertamente cuando le decimos que vamos a hablar de todo&#8230; menos de fútbol.</p>
<p>- <em>Queremos hablar de Vicente del Bosque, que nuestros lectores conozcan quién y cómo es Vicente del Bosque. Pero no vamos a hablar de fútbol.</em></p>
<p>V. del B. -Pues de fútbol es casi de lo único que sé…</p>
<p><span style="color: #000080;">R-S-O.-Cómo es la persona, el hombre… ¿Cómo se definiría? </span></p>
<p>No es fácil mirarse a uno mismo. Y mucho menos, buscarse adjetivos. Intento ser buen padre, intento ser buen esposo… No sé, que mis hijos tengan conciencia clara del esfuerzo, que aprendan a vivir lo mejor posible, con los valores que deben tener…</p>
<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p style="text-align: left;">Creo que en lo sustancial no he cambiado. Y si ocurriera, si de pronto me vieran que empleo mucho el yo, que me estoy creyendo de más, me gustaría que alguien me dijera “oye, macho, que no, que no es así…”</p>
</blockquote>
<p><span style="color: #000080;">Es la pregunta que todos se hacen. ¿Cómo consigue caerle bien a todo el mundo? </span></p>
<p>No creo que sea verdad esa afirmación. Lo cierto es que he sido siempre lineal y que a pesar de estar en este escaparate de manera continuada, he intentado siempre comportarme de la mejor manera posible. Lo que no sé es si lo he logrado.</p>
<p><span style="color: #000080;">¡Es que parece que usted no se enfada nunca…! </span></p>
<p>Sí, sí me enfado. Incluso a veces con mis hijos. Aunque es verdad que voy consiguiendo una cierta serenidad. Y creo que es porque intento ponerme en el lado del otro, es decir ponerme en la posición contraria, ponerme en su lugar.</p>
<p><span style="color: #000080;">Pero para eso hace falta ejercicio, porque no es fácil, antes de enfadarse, intentar comprender por qué el otro piensa de otra manera… </span></p>
<p>Es cuestión de ejercitarse, eso sí…Y así uno va adquiriendo práctica y no se deja arrastrar.</p>
<p><span style="color: #000080;">Dicen que es un admirador del Conde Lucanor y que incluso acude a sus moralejas en su vida diaria. </span></p>
<p>La verdad es que no soy muy lector. Lo que ocurre es que en alguna ocasión en que tenía que explicar algo, no sabía cómo y me encontré con que la narración del conde Lucanor lo explicaba la mar de bien. Y entonces recurrí a ella. Pero no es que me lo sepa de memoria, ni mucho menos.</p>
<p>En síntesis, Del Bosque se encontró un día en la necesidad de responder a las críticas por su actuación como técnico de fútbol. Y encontró en aquellos cuentos moralizantes del Infante don Juan Manuel, el Conde Lucanor, la frase en la que apoyarse. Hagas lo que hagas siempre habrá gente que no esté de acuerdo contigo; así que tomó la frase que mejor explicaba todo aquello: “siempre que no hagas mal a nadie, haz lo que creas en conciencia…”</p>
<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>Se intenta formar a los chavales para la vida y no sólo para el fútbol, tratamos siempre de formar personas que además sean futbolistas</p>
</blockquote>
<p><span style="color: #000080;">Hablando del Conde Lucanor… ¿Debilita el halago? </span></p>
<p>Yo espero que no. Y no es cuestión de volver a la enseñanza del cuervo y la zorra. Recuerda: El cuervo tiene su comida sujeta por el pico y la zorra desde el suelo empieza a halagarle exaltando sus cualidades como cantante… Hasta que el cuervo se lo cree y empieza a cantar, de manera que la comida se le cae, la zorra la coge, y se marcha rápidamente… El halago no te puede hacer cambiar. Creo que en lo sustancial no he cambiado. Y si ocurriera, si de pronto me vieran que empleo mucho el yo, que me estoy creyendo de más, me gustaría que alguien me dijera “oye, macho, que no, que no es así…”</p>
<p><span style="color: #000080;"><strong>Entre partido y partido </strong></span></p>
<p><span style="color: #000080;">¿Cómo es su día a día, señor Del Bosque?</span></p>
<p>Pues mucho más normal de lo que la gente piensa. Es como cuando me dicen que qué hago entre partido y partido… Pues tenemos una vida que va mucho más allá del terreno de juego. Tenemos actividades de otro tipo. Hay que ver partidos, hay que fijarse en detalles, hay que ver jugadores….</p>
<p><span style="color: #000080;">¿Viajes continuos?</span></p>
<p>No tanto, no tanto. También las nuevas tecnologías nos ayudan. Ahora ya podemos ver muchos partidos en directo y si no, en vídeo. Podemos analizar jugadas, ver técnicas, observar detalles…</p>
<p><span style="color: #000080;">Debe ser muy difícil hacer un grupo cohesionado cuando se forma con 23 estrellas individuales… </span></p>
<p>Es complejo, sí. Porque de los 23 que se convocan, indefectiblemente 12 tienen que quedar en el banquillo. Y son doce que en sus respectivos clubes son titulares indiscutibles. Pero ellos lo entienden y desde luego, hay que contar con su enorme generosidad. Eso no quiere decir que de vez en cuando no haya algún problemilla…</p>
<p><span style="color: #000080;"><img class="size-full wp-image-4999 alignright" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2011/06/VicenteDelBosque03.jpg" alt="" width="181" height="250" />Da la sensación de que usted no impone su criterio, sino de que convence a los demás de que ese criterio es el bueno…</span></p>
<p>No lo sé. Mire todos los que llevan tiempo en esto, le dirán lo mismo. Todos hemos tenido a lo largo de nuestra vida, muchos entrenadores. Y de todos hemos ido aprendiendo algo, de todos hemos tomado algo, una forma de hablar, una forma de plantear las cosas&#8230; Unas que se adaptan más o menos a tí y que poco a poco vas experimentando. Todo lo vas adaptando a tu forma de ser y vas viendo resultados… Es decir, lo único que puedes aportar es la experiencia…</p>
<p><span style="color: #000080;">Que no es poco. Vicente: y cuando usted asiste a un partido ¿En qué se fija?</span></p>
<p>Yo soy un apasionado de la técnica. Y eso es, sobre todo, lo que me gusta. Un pase exacto, medido, un lance bien hecho. Ahora si me pide en qué me fijo como entrenador, ya es distinto. Ahí la estrategia puede mucho, ver la situación de los jugadores, cómo se plantea el partido, en una palabra.</p>
<p><span style="color: #000080;">¿Y en las larguísimas horas de una concentración, qué les enseña a los jugadores? </span></p>
<p>En un club, el contacto entre ellos es siempre mucho mayor. Cuando se concentra una selección es distinto. Son horas que sirven para conocernos, para charlar, para dar alguna idea concreta. Digamos que es cuando tenemos tiempo para conocernos.</p>
<p><span style="color: #000080;">Usted estuvo mucho tiempo al cargo de las categorías inferiores del Real Madrid. ¿Se les educa con amplitud, o solo para el fútbol? </span></p>
<p>Mire yo entré de chavalín en el Madrid y salí siendo entrenador. Y le puedo decir que se intenta enseñar a los chavales para la vida y no sólo para el fútbol, tratamos siempre de formar personas que además sean futbolistas. Por lo menos, lo intentamos; otra cosa es que lo consigamos. Porque piense que también los padres tratamos de formar para la vida y no siempre se consigue…</p>
<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>Yo no soy nada romántico. Pero mi hijo Álvaro es un amor. Si el amor existe, es él. Es un tío puro, un tío magnífico</p>
</blockquote>
<p><span style="color: #000080;"><strong>Un maestro que casi hace magisterio</strong></span></p>
<p><span style="color: #000080;">¿Es verdad que quiso ser maestro? </span></p>
<p>Para decir la verdad, debo de confesar que yo fui muy mal estudiante. No me gustaba estudiar, en una palabra. Me pasaba el día jugando al balón. No entraba en mis planes estar estudiando toda mi vida. Y en aquella época, para hacer magisterio sólo hacía falta llegar hasta cuarto, hacer la reválida y ya podías ingresar en la escuela Normal. Fue lo que hice. Incluso llegué a hacer el primer curso. Pero fue cuando surgió la aventura, el fútbol y…</p>
<p><span style="color: #000080;">Afortunadamente para el fútbol… </span></p>
<p>No. Pero hay que planteárselo de otra forma. Si tienes una afición como la mía, tienes que ser consciente de que hay tiempo para todo&#8230;</p>
<p><span style="color: #000080;"><strong>El abrazo de su hijo</strong></span></p>
<p>Vicente del Bosque no permitía a su hijo Álvaro, que tiene síndrome de Down que entrara en los vestuarios para ver a sus ídolos. Se lo había negado partido tras partido. Pero le prometió que si la selección española, ganaba algo importante en el Mundial, le subiría al autobús que habría de recorrer el camino entre el aeropuerto y&#8230; lo que la fortuna y el buen juego dispusieran. &#8220;No me puedo negar, está obsesionado con subirse al autobús y en esta ocasión me tendré que saltar el protocolo para convertir su deseo en realidad&#8221;, declaró Vicente del Bosque a Miguel Ángel Díaz, de Radio Marca. Todos pudimos ver a Álvaro con qué ilusión abrazaba y levantaba la Copa.</p>
<p><span style="color: #000080;">Ha hablado ya muchas veces de su hijo Álvaro y creo que comprende que la gente se fije en aquella foto en la que con la cara iluminada por la emoción, su hijo quiere abrazarle tras el triunfo… </span></p>
<p>La realidad es que yo hablo de mis tres hijos. Y aquello de Álvaro fue verdaderamente espontáneo; y creo que ha tenido una repercusión positiva. Es nuestro hijo mediano. Y entiendo que la gente ha comprendido el hecho, que no se trata de exhibir, pero tampoco ocultar. Y muchas familias que tienen un hijo con síndrome de Down nos han hecho llegar su reconocimiento porque quizá escenas como esa puedan ayudar a que se vea con normalidad…</p>
<p><span style="color: #000080;"><img class="alignright size-full wp-image-5000" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2011/06/VicenteDelBosque02.jpg" alt="" width="196" height="294" />Siempre se dijo que tener un hijo así es como tener la ternura siempre cerca. </span></p>
<p>Sí, pero nosotros también queremos que se endurezca; porque lo necesita. Tiene ahora 21 años. Ya está haciendo las prácticas como auxiliar de oficina. Y eso es lo que necesita realmente: trabajar, sentirse útil, sentirse independiente.</p>
<p><span style="color: #000080;">Y Vicente del Bosque deja que se le escape una sonrisa por debajo del bigote… </span></p>
<p>Mira. Yo no soy nada romántico. Pero es un amor. Si el amor existe, es él. Es un tío puro. Un tío magnífico.</p>
<p><span style="color: #000080;">¿Es verdad que a veces se enfadaba con usted porque alguna vez había sentado a Raúl en el banquillo?</span></p>
<p>Sí, sí. Él tiene sus preferencias por los jugadores. El problema es que tiene tantas… que es imposible.</p>
<p><span style="color: #000080;"><strong>El paso de los años </strong></span></p>
<p><span style="color: #000080;">Usted es todavía un hombre joven y su actividad así lo demuestra. ¿Cómo se ve de mayor?</span></p>
<p>No lo sé. Pienso que con el afecto de la familia, con el afecto de los hijos. Verlos crecer… y eso sí, con la esperanza de que la salud nos respete.</p>
<p><span style="color: #000080;">Su vida ahora, evidentemente, debe ser compleja. Muchos viajes muchos desplazamientos. Todo es fútbol. ¿Qué hay después del fútbol?</span></p>
<p>He estado casi 50 años alrededor de este deporte. Ha sido mi vida, ha sido mi pasión. Cuando lo deje, pretendo saber qué hacer, porque pretendo ser un jubilado activo.</p>
<p><span style="color: #000080;">¿Y el paso de los años? </span></p>
<p>Lo veo con más responsabilidad. Vas madurando. Mira: si suponemos que es un partido de fútbol, -que ojalá dure 90 años – lo que te queda en la retina de un partido son los últimos minutos de cada tiempo. La vida pasa así de deprisa. Así que yo me veo todavía jugando… ¡Hombre!, quizá en un segundo tiempo, pero como si acabaran de pitar el comienzo&#8230;<br />
<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>¿Qué, cómo veo un partido? Como aficionado, admiro la técnica. Como entrenador, la estrategia.</p>
</blockquote></p>
<p><span style="color: #000080;">¿Pesan los años? </span></p>
<p>Creo que sí, que un poco sí pesan. Los años no pasan en balde. Pero creo que lo importante es saber vivir cada momento.</p>
<p><span style="color: #000080;">Cuando mira hacia delante, en su propio futuro y en el de los suyos ¿qué ve, qué le preocupa? </span></p>
<p>La mayor preocupación lógicamente es más por los míos que por mí mismo. Mis hijos, que tengan una buena profesión, una buena familia. Y en cuanto a lo profesional, cumplir lo mejor que pueda con mi tarea, sea cual sea la que tenga encomendada.</p>
<p><span style="color: #000080;">¿Teme la vejez? </span></p>
<p>No, temerla no. Pero hay que ser consciente de que es un paso obligado y debemos de ir preparándonos para ello. El problema surge cuando la salud flaquea o llega la enfermedad. Yo lo he vivido con un hermano muy joven que padeció un melanoma; y eso te marca, te deja una huella grande.</p>
<p><span style="color: #000080;">Y terminamos, D. Vicente del Bosque, Marqués de Del Bosque.¿Qué le ha parecido esta distinción otorgada por el El Rey?</span></p>
<p>Él ha sido siempre muy cariñoso y con toda su Familia, ha apoyado siempre al deporte. Este es un reconocimiento al deporte español, y concretamente al fútbol, magnífico fútbol español que logró ser Campeón del mundo. Es una distinción que es de todos, pero que ha puesto en mí persona. Es a los 100 años de fútbol. Y como es lógico, sólo puedo sentir agradecimiento&#8230;</p>
<blockquote><p><strong><span style="color: #000080;">Su vida </span></strong></p>
<p>Nació en Salamanca en 1950. Tiene pues 60 años hasta diciembre que cumplirá los 61. Toda su vida giró en torno al fútbol y concretamente con el Real Madrid y la Selección Española. Ha ganado una Copa del Mundo, dos ligas de campeones y dos ligas.</p>
<p>Es el I Marqués de Del Bosque, título concedido por Su Majestad, El Rey en Febrero de este año. En el mes de abril, la Universidad de Castilla-La Mancha le ha investido como Doctor Honoris Causa.</p>
<p>Como jugador ocupó la posición de centrocampista en 441 partidos oficiales. Empezó en el filial del Salamanca en donde con 17 años fue el máximo goleador. Después pasó al Castilla, de donde fue cedido al Córdoba y al Castellón para regresar ya de manera definitiva al Real Madrid. Jugó como titular del primer equipo durante 11 temporadas. En ellas ganó cinco ligas y cuatro Copas del Rey. Fue internacional con España en 18 ocasiones.</p>
<p>Dejó de ser futbolista en 1984. Al año siguiente se hizo cargo de las categorías inferiores del Real Madrid hasta 1994. A partir de ese momento, Del Bosque parece ser el suplente de los entrenadores del primer equipo cuando hay una destitución. Así ocurrió cuando el club prescindió de Benito Floro; (sólo dos meses ocupó ese banquillo). Cuando Valdano fue destituido ocupó su puesto durante dos partidos. En la temporada 1999-2000 y tras la destitución de Toshack se hace cargo del equipo de manera oficial y definitiva. Gana la Liga de campeones del 2000. En sus cuatro temporadas al frente del equipo, ganó dos Champions League, dos Ligas, una Supercopa de España, una Supercopa de Europa y una Copa Intercontinental. Y en junio de 2003 un día después de conseguir el título de Liga, el Real Madrid informó de que no se le renovaría el contrato.</p>
<p>Tras una temporada en el Betsikas turco y otra en el Cádiz se produjo su nombramiento como entrenador de la Selección Española tras la marcha de Luís Aragonés. Era el mes de julio de 2008.vA partir de ahí, los éxitos se suceden. En 2008-2009 consigue la clasificación para el Mundial de Sudáfrica ganando todos los partidos. Poco después, levantaría la copa que acreditaba a la Selección Española como Campeona del Mundo.</p></blockquote>
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		<title>Laura Valenzuela, espléndidos 80 años</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Feb 2011 23:00:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Sánchez-Ocaña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuadro de Honor]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Marzo 2011 - NÚMERO 33]]></category>

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		<description><![CDATA[No se le cae la sonrisa de los labios. Laura Valenzuela sigue tan esbelta y espigada como siempre. Recuerda cuando, de joven, “siempre vestía de negro o de marrón oscuro”, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #888888;"><em>No se le cae la sonrisa de los labios. Laura Valenzuela sigue tan esbelta y espigada como siempre. Recuerda cuando, de joven, “siempre vestía de negro o de marrón oscuro”, pasaba al lado de un garaje y uno de los empleados avisó a otro: &#8220;Ven, corre, mira&#8230;&#8221; Laura pasaba por delante. Y oyó el comentario del recién llegado: &#8220;¿Y para ver una anguila de luto me llamas?&#8230;&#8221;</em></span></strong></p>
<p><span style="color: #888888;">Delgada, alta, demasiado alta a veces para las exigencias del guión (perdió tres películas por su talla, siempre más elevada que la de la protagonista). Laura, que para los de la generación de sus más de 30 cintas, seguirá siendo Laurita, está ahora con nosotros, espléndida a sus ochenta años&#8230;</span></p>
<p><span style="color: #888888;"><em>- Nunca me ha dado ningún reparo confesar mi edad. Es la que tengo: 80 años. Y ¡qué bien! Quizá me ayude a decirlo que la gente me comenta que estoy muy bien. Y la verdad es que yo me veo muy bien. No me importan nada los años.</em></span></p>
<p><span style="color: #993300;">RS-O.-Esbelta, alta, delgada, ágil&#8230;</span></p>
<p>L.V. -Siempre he pesado lo mismo. ¡Y mira que como! Y me gustan los guisos, lo que engorda: los garbanzos, las lentejas, las judías&#8230; Como y mucho, pero como suelo decir, mi metabolismo se come todo lo que yo ingiero. Siempre estoy con el mismo peso, excepto con el embarazo de Lara. Entonces engordé ¡28 kilos! Tenía muchísima hambre. Incluso me levantaba sigilosamente por las noches a la nevera y la vaciaba. Allí me comía todo&#8230; Después del parto, el hambre se serenó, volví a mis hábitos de siempre, y otra vez a mi peso&#8230;</p>
<p><span style="color: #993300;">Es que nadie se creería que tienes los ochenta&#8230;</span></p>
<p>Nacida en 1931.</p>
<p><span style="color: #993300;">Pero algún retoque te habrás hecho&#8230; </span></p>
<p>Uno. Fue cuando estaba en Tele 5. Estaba por la mañanas. Y es que de pronto, ví que se me iban cerrando los ojos. Así que decidí operármelos. Un pequeño estiramiento, pero pedí que no me tocaran ni los ojos, ni las orejas. Fue hace 18 años&#8230; Y desde entonces vivo de aquel &#8220;planchado&#8221;.</p>
<p><span style="color: #993300;">Nacida en 1931 y llamada, según los documentos oficiales, Rocío Espinosa.</span></p>
<p>Exacto: Rocío Espinosa López-Cepero, para servirle. Pero adopté el nombre de mi abuela, con la que conviví mucho: Laura Valenzuela. Laura que es mi segundo nombre y Valenzuela, que es mi cuarto apellido.</p>
<p><span style="color: #993300;">Fue durante muchos años <em>Laurita</em>. Pero en ese diminutivo sería injusto ver alguna frivolidad. Laura</span> <span style="color: #993300;">quería ser médico. Y además especializarse en algo poco común entre las féminas: cirugía. Quería ser cirujana. En esos años, estudia, se forma, lee. </span></p>
<p><span style="color: #993300;">A Balzac le tiene devoción por su defensa de las mujeres. Y lo lee en francés. Habla italiano.</span></p>
<p>No puedo decir lo mismo del inglés y lo siento, porque leer en el idioma original es diferente.</p>
<p><span style="color: #993300;">Por distintas circunstancias entra en una empresa de martillos pilones, hasta que de la mano de José Luis Ozores se presenta a una prueba en Televisión Española. En la televisión de entonces, </span><span style="color: #993300;">recién nacida &#8220;pequeñita y coqueta&#8221;, en donde se hacía la publicidad en directo; de aquél entonces se recuerdan anécdotas como la de aquel locutor abstemio que tenía que anunciar un coñac. Y le ponían todos los días una copita de té para que lo saboreara ante el público. Un buen día llegó un ayudante de estudio, oyó que había que preparar la copa para el anuncio. Y como es lógico, llenó la copa con coñac de verdad&#8230; Con lo que el pobre locutor, sonriente, se llevó la copa a los labios, y lanzó un ¡agggg”! que no era lo más recomendable para recomendar la bebida&#8230;</span></p>
<p>Ya lo conté más de una vez. El primer día me dijeron que tenía que presentar a un bailarín y lo hice. Pero en un momento determinado, se le quedó enganchado un zapato en la tarima y el pobre hombre no podía desembarazarse de aquello; me avisan, la cámara viene a mí y me señalan que debo decir algo&#8230; Y no se me ocurrió más que decir que era tan bueno, que bailaba con un sólo pie&#8230;</p>
<p><span style="color: #993300;">Ocurrente, claro. Y le valió quedarse con la plaza de presentadora.</span></p>
<p><span style="color: #993300;"><em><strong>El noctámbulo </strong></em></span></p>
<p><span style="color: #993300;">Cuando se habla con Laura Valenzuela sale a relucir siempre la manía horaria de su marido. </span></p>
<p>Yo me levanto siempre pronto. Pero José Luis era el ejemplo más claro de noctámbulo. Bueno, ya cuando hacía la mili, cuando tocaban diana, sus compañeros tenían que sujetarle para que no se cayera, porque era justo cuando le entraba el sueño. José Luís nunca dormía por la noche. Se sentaba ahí, en esa esquina del sofá y se pasaba las horas escribiendo o haciendo crucigramas&#8230; A las ocho de la mañana, cuando se levantaba la niña, le daba un beso y entonces sí, se iba para la cama&#8230;</p>
<p><span style="color: #993300;">Y cuenta Laura que cuando estaba preparando el guión de “La Colmena”, José Luis escribía por la noche, siempre a mano, y le dejaba las cuartillas a ella sobre la mesa. Al día siguiente, Laura iba pasando lentamente aquellas cuartillas a máquina&#8230;</span></p>
<p>Dos o tres veces la tuve que mecanografiar, porque luego iba corrigiendo y corrigiendo.</p>
<p><span style="color: #993300;">¿Y tú te sigues levantando pronto? </span></p>
<p>Sí, madrugo.</p>
<p><span style="color: #993300;">Y su día es como el de muchas amas de casa. Desayuna, organiza todo, sale a la compra, hace recados, ayuda algo a su hija, sobre todo si ella está de gira&#8230; Lee, ve cine. </span></p>
<p><span style="color: #993300;">¿Escribes algo? </span></p>
<p>No. No sé. Honradamente, no sé. Me hablaron de escribir una especie de memorias, de recoger mis recuerdos, mis vivencias; pero no sé&#8230;</p>
<p><span style="color: #993300;"><em><strong>El horror a la cocina </strong></em></span></p>
<p><span style="color: #993300;">¿Es verdad que no sabes cocinar?</span></p>
<p>¡Me frío los dedos si me meto en la cocina&#8230;! En la casa sé hacer todo. Mi madre nos enseñó que para saber mandar, hay que saber hacer las cosas; así que aprendimos de todo. Y sé de todo, menos cocinar. Me regalaron libros de cocina. Me pongo, lo hago por el libro, exacto, milimetrado&#8230; Pero a la hora de la verdad aquello es un bodrio intragable. Nada. Negada para la cocina. Nunca se me dió bien&#8230; Y cuando Lara tenía tres meses, apareció Sagrario&#8230; y hasta hoy, Recuerdo que le pregunté: ¿Y tú sabes guisar? Lo corriente, lo de todos los días, me dijo&#8230; Y hasta hoy.</p>
<p>Sagrario está hoy en casa de aquella niña que tenía tres meses, que es actriz, que hoy es madre de dos hijos y que se llama Lara.</p>
<p><span style="color: #993300;"><em><strong>El cine </strong></em></span></p>
<p><span style="color: #993300;">Recuerda sonriente su primer papel. “Por llamarle algo”, dice ella.</span></p>
<p>Me maquillaron. Era de noche. Yo no tenía que decir palabra alguna. Estaba emocionada. ¡Mi primera película! Cuando el director me señala y dice: ahora tú, sales por ahí, y cruzas la calle. Fue todo. De espaldas a la cámara. Nadie supo que era yo. De noche y de espaldas. Todavía me pregunto para qué me habrían maquillado.</p>
<p><span style="color: #993300;">Treinta y dos películas. Una vida de cine. Y sin embargo dices que nunca quisiste ser actriz.</span></p>
<p>No, no es que no quisiera ser actriz: es que yo no me encontraba bien actuando. No sabía, no sé&#8230; Fuí actriz por casualidad. No me gusta interpretar, quizá porque no sé. Creo que sólo en dos películas hay algo que me gusta. Una es un plano de “La Fiel Infantería”, que me gustó, que me encontré bien. Y la otra es “Españolas en París”. Es quizá la única película de la que estoy satisfecha.</p>
<p><span style="color: #993300;">¿Por qué fue la última?</span></p>
<p>Pues mira, quizá por eso.</p>
<p><span style="color: #993300;">Y el cine te lleva a la mano a José Luis Dibildos, uno de los grandes productores españoles y que produjo tus películas&#8230; </span></p>
<p>No, perdona. No es que el haya producido mis películas; es que yo trabajé en las suyas, que no es lo mismo. Y aunque parezca que es un detalle sin importancia, para mí la tiene, porque en ningún caso yo quería ser “la novia del productor”. Por entonces se empezaba a hacer en España lo que ya se hacía en otros países: tú firmabas con una productora para hacer tres o cuatro películas, de manera que ganabas menos por actuación, pero tenías asegurado el trabajo de uno o dos años.</p>
<p><span style="color: #993300;">Hasta que el productor te tiró los tejos </span></p>
<p>Fue a la segunda o tercera cinta. Y sí, nos hicimos novios. Trece años de noviazgo.</p>
<p><span style="color: #993300;">Y recuerda sonriente la pasión de Dibildos por el fútbol </span></p>
<p>“Tenia el carné Nº 242 de socio del Real Madrid. Era un forofo tremendo. Y había que ir al estadio todos los domingos. Daba lo mismo que hiciera frío, calor, nevara o tronara. El domingo, fútbol. O cuando fuera&#8230;” Así que el mismo día de la boda, al bajar las escaleras, se lo dije: José Luís, a partir de ahora, yo no voy a ningún partido más. Y lo cumplí.</p>
<p><span style="color: #993300;">También él te dijo que a partir de ese día, ni una película más. </span></p>
<p><span style="color: #993300;">¿Te costó aceptar aquello?</span></p>
<p>No, en absoluto. No me costó ningún trabajo. Ya te digo que a mí el cine realmente no me gustaba&#8230; Así que, a partir de entonces, fui ama de mi casa, de la suya y madre de Lara. Muy bien.</p>
<p><span style="color: #993300;"><em><strong>El cáncer </strong></em></span></p>
<p><span style="color: #993300;"><img class="alignright size-full wp-image-4158" title="Laura contra el cancer" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2011/03/Laura_contra_cancer.jpg" alt="Laura_contra_cancer" width="266" height="216" />Ahora sabe muy bien que no hay que asustarse de la palabra. </span></p>
<p><span style="color: #993300;">¿Cómo estás, Laura? </span></p>
<p>Bien, muy bien, pero con mayúsculas…</p>
<p><span style="color: #993300;">Sonríe aunque hable de su cáncer, de su quimioterapia, de todo lo que se ahorró en peluquería durante aquellos meses. Laura es el ejemplo de la vitalidad y de afrontar las cosas en su verdadera dimensión. </span></p>
<p><span style="color: #993300;">Y ahora, con esta perspectiva, ¿cómo ves la salud? </span></p>
<p>Como deberíamos de verla siempre. Como algo importantísimo; pero no sólo por nosotros mismos, sino por las repercusiones que puede tener en los demás. Es una pena que no nos preocupemos de ella hasta que llegamos a cierta edad. Y lo digo por experiencia. Yo pasé por la vida como si el estar <blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>Si vives un proceso como el mío, aprendes a evitar pensamientos pesimistas. Yo ya no pienso en lo que no debo…</p>
</blockquote>sano fuera un estado permanente. Nunca estuve mala, nunca falté a ninguna cita laboral, nunca&#8230; Por eso cuando me dijeron, Laura, tienes un cáncer, pues casi ni me lo creí. Estaba convencida de que eso no iba conmigo y que por tanto, antes de reconocer el diagnóstico, pensé que se trataba de un error… Nunca me preocupé por mi salud y eso está MUY MAL; quiero decirlo muy alto: muy mal. Y la prueba está en que hacía seis años que no me hacía una revisión, ni una mamografía, ni una citología; Mal, muy mal. Ese abandono es imperdonable, porque quizá no hubiera evitado el tumor, pero posiblemente lo hubiéramos encontrado en un estadio menor, más pequeño… Quizá no hubiera sido necesaria la quimioterapia…</p>
<p><span style="color: #993300;">Cuando el médico le habló del diagnóstico, cáncer de mama, ella estaba en Nueva York. Y ahí comenzó todo el proceso. </span></p>
<p>Lo primero que hice fue mentalizarme. Vamos, coger el toro por los cuernos. Y asimilar lo que tantas veces oímos: que no hay que asustarse ante la palabra cáncer. Que hay muchos, y de muchos tipos. Y que no hay que tener la idea de que cáncer es igual a muerte, ni mucho menos. Me han quitado el tumor, que estaba muy localizado. Luego ese ganglio centinela (que yo siempre me confundo y lo llamo vigilante), salió bien. Después, la quimioterapia que mi cuerpo soportó magníficamente. No he devuelto un solo día, no he tenido náuseas, nada…</p>
<p><span style="color: #993300;">¿Piensas en la muerte, Laura? </span></p>
<p>Mira, he pasado por un proceso y por una situación que me hizo saber que hay cosas en las que no debo pensar. Y me he acostumbrado. Te advierto que es un ejercicio costoso, pero se logra. Quitas del pensamiento lo que no debes. Un cáncer te hace meditar muchas cosas y muy profundas&#8230; <blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>Yo tenía una visión de la vida más oscura. Ahora sin embargo me doy cuenta de que la aventura de vivir es maravillosa</p>
</blockquote>Llevo ya 5 años, pero sé que no estoy curada, que esta ahí, que está dormido y que seguramente ya no va a despertar. Porque –y esa es una ventaja de la edad– las células ya no trabajan como si fueran jóvenes. Así que está dormido y tranquilo. Y si tengo algún pensamiento pesimista, recurro a mi entrenamiento para no pensar en lo que no debo. Por ejemplo, recurro a la promesa que me he hecho de que tengo que ir de madrina a la boda de mi nieto mayor. Sé que se puede reproducir. Y entonces, pues habrá que volver a la quimio&#8230; Mira, en el fondo es un ahorro de peluquería tremendo. Hay que verlo por el lado bueno. En su momento, me sirvió incluso para probarme aquellas antiguas pelucas de la televisión…</p>
<p><span style="color: #993300;">Laura, serena, mira ahora con perspectiva distinta. </span></p>
<p>“Te das cuenta, dice, de la cantidad de tonterías que te preocupaban, cuando realmente las cosas importantes son muy, muy pocas. Te das cuenta de que la vida es estupenda&#8221;. Fíjate qué curioso, lejos de ver las cosas con cierto pesimismo, ahora la visión del mundo es mucho mejor. Yo tenía una visión de la vida más oscura. Ahora sin embargo me doy cuenta de que la aventura de vivir es maravillosa y que, dentro de un orden, se puede disfrutar.</p>
<p><span style="color: #993300;">Pocas cosas importantes… ¿Como cuáles, Laura?</span></p>
<p>Procurar que mi hija sea feliz y ver crecer a mis nietos.</p>
<p><span style="color: #993300;">¿Verlos crecer… más? </span></p>
<p><span style="color: #993300;">(Nota para el lector: el nieto mayor de Laura es hijo de Lara Dibildos y del baloncestista Fran Murcia. Se llama Fran. Tiene 12 años, calza un 44,5, juega al baloncesto. Y según sus estudios de osificación medirá algún centímetro más que su padre, que tiene una talla de 2,04 metros). </span></p>
<p><span style="color: #993300;">Laura se ríe abiertamente. Doce años y se entusiasma con el baloncesto. No se perdía un partido de su padre.</span></p>
<p>Le gustan mucho todos los deportes. Quizá el que menos, el fútbol.</p>
<p><span style="color: #993300;">¿Cómo ves el tiempo ahora, Laura? ¿Tienes una dimensión distinta? </span></p>
<p>Quizá, sí. Ahora me duele perder el tiempo; no porque crea que me queda poco, ni mucho menos, sino porque te das cuenta de que hay muchas cosas que hacer. Ya no dejo una cosa para mañana. Procuro estar al día. Y otra cosa que te ocurre cuando tienes un susto de este tipo, es que te haces más solidario. Te sientes formando parte del mundo y de los problemas que afectan a los demás. Te das cuenta de que no vives solo, y que además los problemas del mundo son los problemas que vas a padecer tú, o tus hijos, o tus nietos…</p>
<p><span style="color: #993300;">Por cierto, ¿cómo ha afectado este proceso a tu hija Lara? </span></p>
<p>Ella sabe lo que es, porque ha pasado por lo mismo. Bien es cierto que era benigno y de otro tipo, pero el susto inicial es el mismo. La verdad es que le sirvió para madurar.</p>
<p><span style="color: #993300;"><em><strong>La perspectiva </strong></em></span></p>
<div id="attachment_4162" class="wp-caption alignright" style="width: 293px"><img class="size-full wp-image-4162" title="Laura Valenzuela " src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2011/03/LauraValenzuela03.jpg" alt="LauraValenzuela03" width="283" height="197" /><p class="wp-caption-text">Laura Valenzuela junto a Ramón Sánchez-Ocaña</p></div>
<p>Los ochenta años pueden invitar a una reflexión.</p>
<p><span style="color: #993300;">¿Te gusta sentirte mayor?</span></p>
<p>Me gusta sentirme bien. Y de momento, me siento bien; con pequeños achaques, claro; pero bien.</p>
<p><span style="color: #993300;">Laura confiesa que no le gusta mirar hacia atrás. </span></p>
<p>Miro siempre adelante por mis nietos. Y me preocupa. Pienso muchas veces en qué mundo les vamos a dejar; pero ya sé que no puedo hacer nada, salvo que adquieran una formación suficientemente sólida como para enfrentarse a todo ello.</p>
<p><span style="color: #993300;"> ¿Cómo ves tu vida?</span></p>
<p>La verdad es que cuando repaso mi vida… tengo la sensación de haber vivido una historia maravillosa. He hecho cine, he hecho cientos de programas de televisión… Y tengo además muy buena memoria, así que me acuerdo de todo…</p>
<p><span style="color: #993300;">Es la imagen que todos tenemos de Laura. La televisión con su compañero de siempre, el inolvidable Joaquín Prat&#8230; </span></p>
<p>Ya ves, la televisión, que yo no sabía lo que era y luego fue una parte importantísima de mi vida. Recuerdo que cuando José Luis Ozores me llevó a hacer la prueba de admisión, le pregunté: ¿Y cómo es la tele?, y me dijo: mira, la televisión es una caja en donde salen personas pequeñitas que hablan.</p>
<p><span style="color: #993300;">Fue el primer rostro de TVE en 1956. Su mayor popularidad la consiguió junto a Joaquín Prat en el programa “Galas del sábado”. También TVE le brindó la plataforma internacional al presentar la gala del Festival de Eurovisión que se transmitió desde el Teatro Real de Madrid.</span></p>
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		<title>Rosa María Calaf, periodista</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Nov 2010 23:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Sánchez-Ocaña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuadro de Honor]]></category>
		<category><![CDATA[Diciembre 2010 - NÚMERO 32]]></category>

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		<description><![CDATA[Hablar con Rosa Maria Calaf es como  ponerse ante un mapa mundi humano  que te invita a recorrer a través de su biografía. Se apasiona y te cuenta sus vivencias [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><span style="color: #888888;">Hablar con Rosa Maria Calaf es como  ponerse ante un mapa mundi humano  que te invita a recorrer a través de su biografía. Se apasiona y te cuenta sus vivencias sacándolas de su archivo en donde guarda cuarenta años de profesión periodística, treinta y siete de corresponsal por el mundo , millones de kilómetros, cientos de países y sobre todo, gentes; gentes distintas de todas las razas, de todas las latitudes, de todas las creencias…</span></em></strong></p>
<p>La gente la mira conociéndola de “toda la vida”, con su pelo rojizo y su mechón de pelo blanco que la caracteriza e identifica allá donde vaya.</p>
<p>Es un ejemplo vivo del mejor periodismo y ahora reflexiona y trata de llevar ese espíritu a charlas y conferencias para decirle a los futuros profesionales que no podemos frivolizar esta profesión que tiene el sagrado deber de trasladar la información sana, real, clara y verídica a los ciudadanos para que estos, puedan elaborar su  opinión. Y asiste con pena a la banalización de esa información, de chispazo, de superficie, de titular ,de espectáculo&#8230;</p>
<p>La charla con la Calaf – como se la llama entre colegas –es larga y profunda. Ojala podamos transmitir toda la  humanidad que respira.</p>
<p><strong><span style="font-size: medium; color: #669933;"><em>De los orígenes</em></span></strong></p>
<p><span style="color: #669933;">Al parecer tu abuelo era o quería ser explorador y ya a principios de siglo pasado viajaba a la India. ¿Te quedaron los genes de los viajes y de la aventura?</span><br />
Realmente era yo la que quería ser exploradora. Mi abuelo, no. Mi abuelo era un empresario brillante que importaba y exportaba porcelanas y cristal y por eso viajaba muchísimo. Recuerdo haber ido a despedirle al puerto de Barcelona. Veo, como si fuera hoy, un barco enorme; yo era muy pequeña, pero veo nítida aquella despedida. Mi abuelo tenía la aventura de los empresarios. En un <blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>El periodismo es la oportunidad de dar voz a quien no la tiene y contar lo que ves a la gente  que no puede verlo</p>
</blockquote>momento de su vida se dedicó a importar azafrán, que después exportaba a Cuba. Yo congeniaba muy bien con mi abuelo, porque era la única nieta.Y me contaba, como se puede suponer, cientos de aventuras que no eran fantasías, sino realidades. Quizá de ahí me viene el espíritu viajero; o, mejor, la pasión viajera. No pasa nunca desapercibida. Su imagen es conocida y su voz, singular.</p>
<p><span style="color: #669933;">Perdón , Rosa .¿Cual es la génesis de ese mechón de pelo blanco?</span><br />
Desde siempre busqué una forma personal de pelo. Es una de las normas del periodismo anglosajón que dice que hay que buscar una seña que te identifique. Llevé el pelo de muchas maneras. Hasta que un día, Llongueras me puso el mechón, No lo llevaba tan marcado al principio; pero poco a poco fui haciéndolo más pronunciado y así lo llevo desde hace más de quince años. Y conste que a veces no es fácil, porque vas por países donde no es del todo normal.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Cómo llegas a la vocación periodística?</span><br />
Se dan una serie de circunstancias que me van encaminando hacia ella. Antes de periodismo, hice Derecho con idea de hacer la carrera diplomática, que es una constante en mi familia. Yo quería salir al exterior, ver lo de fuera, vivir lo de fuera. Por otra parte, me gustaba escribir y hablar. Ya en el colegio era la encargada de hacer el parlamento de final de curso&#8230; Estando en la Facultad nos ofrecieron en Radio Barcelona hacer un programa que se llamó “Antena Universitaria”. Y viví aquello de una manera muy intensa. Luego me fui a Estados Unidos a estudiar Relaciones Internacionales, siempre orientada hacia la diplomacia. Pero el gusanillo de la radio empezó a picarme. Y primero Radio Barcelona, luego Radia Peninsular… Tuve claro que la mejor manera de influir en España era dedicarme a la información de lo que ocurría fuera: quería contar aquí lo que pasaba mas allá de nuestras fronteras. Y siempre viajando.</p>
<p><span style="color: #669933;">Y recuerda un viaje singular, en 1973</span><br />
Fue precioso .Desde Barcelona a Ciudad del Cabo en coche , recorriendo 22 países africanos.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Para hacer algo en la radio?</span><br />
No ,no ,no . Para conocer ese mundo .Luego es verdad que iba grabando cosas y cuando volví tuve un espacio en “Protagonistas” , con  Luís del Olmo, en donde contaba cada día algo de lo vivido…</p>
<p><strong><span style="color: #669933; font-size: medium;"><em> Hablando de periodismo</em></span></strong></p>
<div id="attachment_4536" class="wp-caption alignright" style="width: 209px"><img class="size-full wp-image-4536" title="Rosa María Calaf" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2010/12/Rosa_Calaf_2.jpg" alt="" width="199" height="170" /><p class="wp-caption-text">Rosa María Calaf, periodista.</p></div>
<p><span style="color: #669933;">¿Qué es para ti el periodismo, aparte de esa pasión con la que te expresas?</span><br />
Conocer al otro . Acercarte a lo distinto y aprender de Conocer al otro. Acercarte a lo distinto y aprender de lo que es diferente. Todo lo contrario de lo que se ve ahora, que tenemos miedo al diferente. Es una oportunidad hermosa poder dar voz a quien no la tiene y contar lo que ves a la gente que no puede verlo. Éso es el periodismo. Intentar mostrar la realidad para que la gente la conozca. Una oportunidad y, sobre todo, es una responsabilidad.</p>
<p><span style="color: #669933;">Después de casi 40 años en TVE recibes una carta en que te dicen adiós, y te anuncian la jubilación obligada.</span><br />
Conmigo se portaron bien, pero me pareció una aberración. No se puede permanecer en una empresa que no valora en absoluto si estás o no estás. Es decir, no es agradable trabajar en un sitio donde les da igual lo que hagas. Me parece indignante; pero no por mí. Porque había gente de 52, 53, 54 años… me parece una malversación de fondos públicos. Una empresa que se gasta un montón de dinero en formarte, no puede prescindir de tí cuando puedes rendir mejor que nadie. Es <blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>Se esta frivolizando la información para evitar espíritu critico; y así se logra una sociedad de consumidores en vez de una sociedad de ciudadanos</p>
</blockquote>bueno que entre gente joven, pero no que haya una ruptura; en todos los sitios hay un respeto a los “seniors” porque son los que tienen la experiencia y la memoria. Borrarlos de un plumazo me parece casi un delito. Yo lo comparo con la sanidad. Pregúntale a una persona que va a operarse del corazón si prefiere que la opere un chico de veintitantos años o una de cincuenta y tantos…  La experiencia es un valor. Y la gente que recibe la información tiene derecho a esa experiencia. Los años te dan ese sexto sentido para saber si una fuerte es fiable o no. Por otra parte, no se puede permitir esa contratación precaria da jóvenes que están obligados a aceptar todos los preceptos que les impongan precisamente por su precariedad. Los mayores y experimentados somos mas incómodos, porque somos más libres..</p>
<p><span style="color: #669933;">Has hecho del periodismo tu vida, de manera que se ha convertido en una forma de vivir. ¿O es que el periodismo sólo puede vivirse así?</span><br />
Yo no sé otra manera de hacerlo. Quizá la haya; pero no la conozco. No puedo separar mi vida de mi profesión. El periodismo tiene tanto que ver con la vida, que no se puede separar.<br />
<span style="color: #669933;">¿Y qué sientes cuando personajillos del mundo el corazón se auto-titulan “periodistas”?</span><br />
Me pone muy nerviosa y me da mucha tristeza. Creo que se está engañando a la gente. Y matizo: no es que la prensa del corazón sea mala, ni mucho menos. Hay periodistas de este sector que hacen un trabajo muy digno y respetable. El problema es que empieza a ser rehén de ese otro llamado “periodismo basura” que se disfraza de tal. En vez de información, vomita cotilleo. Y corremos el riesgo de que el periodismo general le suceda lo mismo.</p>
<p><span style="color: #669933;">A lo mejor es que también la prensa en Internet obliga sólo a ver titulares y por tanto a frivolizar toda la información, sin profundizar.</span><br />
Es un círculo vicioso. De lo que se trata es de eliminar el espíritu crítico. Se busca la frivolización, la falta de profundidad, la falta de contextualización. Y esto es serio. Sólo se trata de dar el chispazo, sin antecedentes ni consecuentes, sin contexto: la superfície. Así no hay información. Y todo va impregnándose de esa superficialidad. Porque lo que interesa es una sociedad de consumidores, no de ciudadanos. Ésa es la clave. No somos conscientes de que ese privilegio que tenemos de poder consumir es a base de la pobreza de otros mundos. Se va a lo rápido, al titular, a la prisa,&#8230; Hemos invertido los valores. Las nuevas tecnologías son una maravilla al servicio de la información, pero hace falta un periodismo más relajado, menos de impacto. Mira, cuando fuí corresponsal en Nueva York, en 1983, una crónica del telediario ocupaba 3 minutos. Cuando estaba en Roma, en 1966 pasó a minuto y medio, como máximo. Y en la última etapa desde Asia aún menos.</p>
<p><span style="color: #669933;">Si tuvieras quehacer un resumen de tu vida periodística, ¿qué es lo que echarías en falta?</span><br />
La verdad es que creo que hecho más de lo que nunca soñé. Nunca soñé con poder estar donde estuve, y hacer lo que hice. Ten en cuenta que cuando yo empecé la cosa no era fácil. Y, además, era mujer. He podido desarrollar una labor apasionante. ¿Echar de menos? Ahora que lo pienso, hubiera necesitado más tiempo. Porque para hacer buen periodismo hay que dedicarle mucho tiempo. Pero estoy muy agradecida a mi profesión y a todos mis compañeros. La gente debe saber que para hacer televisión uno solo no basta, que hay un equipo que hace posible que lo que estás diciendo en el lugar más apartado de China llegue hasta los hogares españoles.</p>
<p><strong><span style="color: #669933; font-size: medium;"><em>La familia</em></span></strong></p>
<p><span style="color: #669933;">Debes estar harta de que siempre te pregunten por la familia; sobre si no si no echas de menos haber formado una familia, haber tenido una casa, unos hijos…</span><br />
No. Yo nunca quise tener una familia. La tuve maravillosa con mis padres y mis hermanos, pero nunca imaginé formar mi familia. Ya de niña, cuando jugaba a las mamás, yo no quería tener hijos. Yo quería salir, viajar, vivir aventuras. El trabajo que yo proyectaba era incompatible con formar una familia. Hubiera sido una irresponsabilidad por mi parte. Otra cosa son tus parejas, porque cada uno sabe dónde está, qué pretende, qué quiere. Y de hecho mis parejas han sido y son grandes amigos. Pero no he sacrificado nada. Si hubiera tenido hijos habría tenido que sacrificar cosas. Yo creo que en la vida hay que optar. Y esa fue una opción.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Y ahora? ¿Cómo va a ser tu tiempo sin tener la maleta continuamente preparada?¿O vas a seguir viajando?</span><br />
¡Claro! De hecho, no paro. Mira, he estado recorriendo Australia. Tres meses, en coche, en un todo terreno viviendo el país. 13.000 kilómetros. Y ahora tengo montones de cosas que hacer:  charlas, <blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>Me veo mayor, pero activa; no vieja. Lo importante es que no se arrugue la mente. Y para eso hay que – además de tener curiosidad – gozar de buena salud.</p>
</blockquote>clases, conferencias… casi siempre ligadas a la docencia, podríamos decir. Hablando de periodismo, que me apasiona. Y estoy muy metida en la divulgación y concienciación del envejecimiento activo. Mira, yo estoy encantada de ser mayor, pero no pienso hacerme vieja. Y que se entienda bien el matiz. En lo que de mi dependa, estaré siempre activa. Y si no puedo, pues no puedo. Pero mi tiempo es para viajar, para moverme, para ayudar a ONGs&#8230;</p>
<p><strong><span style="color: #669933; font-size: medium;"><em>Viajes y más viajes</em></span></strong></p>
<p><span style="color: #669933;">Después de tantos años viviendo fuera del país y conociendo la realidad de otras culturas, ¿no sientes haber perdido contacto con España?¿Cómo la ves ahora?</span><br />
Sí, éso es verdad; se nota la pérdida de contacto, aunque se recupera enseguida. Hay cosas que no entiendo, como el consumismo exacerbado. También observo que se ha perdido la calidez en el trato. No sé, me parece que se esta dando prioridad constante a tener cosas frente al trato personal. Se ha perdido educación, no en el sentido académico, que quizá también, sino en el plano humano. Y sobre todo, creo que estamos cayendo en un concepto antinormativo de la libertad, como si fuera válido hacer lo que a cada uno le da la gana. Ese concepto que se abre paso de que todo vale, me parece terrible. Dicho esto, tengo que añadir que seguimos teniendo cosas muy buenas: todavía se cultiva el barrio, se puede hablar con la gente… Y tenemos un país precioso.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Cuántos países has conocido?</span><br />
Los contamos el otro día con motivo de una conferencia: 170.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Y es verdad que te planteaste, ahora que tienes tiempo, conocer los otros 22 que completan los 192 que tiene registrados la ONU?</span><br />
Así es. Espero recorrerlos y conocerlos antes de que sea tarde.</p>
<div id="attachment_4538" class="wp-caption alignright" style="width: 159px"><img class="size-full wp-image-4538" title="Rosa María Calaf" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2010/12/Rosa_Calaf_3.jpg" alt="" width="149" height="203" /><p class="wp-caption-text">Rosa María Calaf, periodista.</p></div>
<p><span style="color: #669933;">¿Y cuantos idiomas hablas?</span><br />
En ruso podría sobrevivir; pero no puedo decir que lo hablo. Sí el francés, el inglés, el italiano, un poco de portugués; y por supuesto, el catalán y el castellano.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Y el chino?</span><br />
Ni lo intenté. Allí en ingles y con traductor…</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Qué te ha llamado la atención en China?</span><br />
Lo primero, que allí todo es inmenso, enorme. Todo hay que multiplicarlo por millones. Mira, para poder dar vivienda a toda la gente que emigra del campo a la ciudad tendría que construirse cada semana una ciudad como Barcelona. Éso sólo para dar una idea. Hay continuamente entre 200 y 300 millones de personas en movimiento. De ahí su capacidad de progresar; pero a costa de derechos fundamentales y sin respeto a la libertad individual. Todo lo que hacen y todo lo que han hecho no sería posible sin esa forma rígida de gobierno.</p>
<p><span style="color: #669933;">Cuéntame algún truco para hacer información en China sin tener problemas.</span><br />
Es difícil, porque si quieren fastidiarte, lo hacen. Es verdad que hay cientos de millones de usuarios de Internet; pero no es menos cierto que hay miles de funcionarios vigilando. En nuestro caso pasábamos muchas cosas, porque en el fondo no les importábamos mucho. Controlaban mucho más a los corresponsales de Estados Unidos, Inglaterra o Alemania. Los demás no importábamos tanto. El truco es emplear siempre la ironía y el doble sentido, ya que para captarlo hay que tener un dominio muy amplio del idioma.</p>
<p><span style="color: #669933;">También te impresionó mucho la Antártida.</span><br />
Lo recomiendo vivamente. Allí me pasó como cuando estás en un desierto. Te da idea de tu propia medida. Te miras y tienes la sensación real de que no eres nada y que puedes hacer muy poco por <blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>Nunca eché de menos formar una familia propia. Yo quería salir, viajar, vivir aventuras; y en esas condiciones formar una familia hubiera sido una irresponsabilidad</p>
</blockquote> tí mismo ante aquella inmensidad. Allí calibras la importancia de la comunidad y del sentido social del ser humano. Es grandioso, sobrecogedor. Todo es distinto: los colores, la luz…</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Viajar es la mejor escuela?</span><br />
Sin duda. No hay nada que te enseñe tanto como ver, mirar, oír y escuchar a otras gentes, a otras culturas, a otras costumbres.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Has vivido momentos de peligro físico?</span><br />
Sí; pero créeme: no tiene ninguna importancia. Es como el peligro del bombero: se lleva en la profesión. Eso sí, necesitas preparación para ello y medios para evitarlo. Es decir, necesitas ir con el equipo adecuado, porque se trata de una profesión, no de una aventura temeraria. No es cuestión de valor, sino de sentido común.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Dónde lo pasaste peor?</span><br />
En Chechenia. O en Timor Oriental. Allí se estaba librando una auténtica guerra civil y el objetivo podíamos ser todos. Eras parte del conflicto. También pasé miedo en Beirut en el 82.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Un país para vivir?</span><br />
España, sin duda. Pero fuera de aquí, Italia y Argentina&#8230; Buenos Aires, que fue mi segunda patria. En general, se vive muy bien en los países mediterráneos, por su cultura, por su clima, por su gastronomía.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Y para trabajar?</span><br />
Seguramente Estados Unidos. O Canadá</p>
<p><span style="font-size: medium;"><strong><span style="color: #669933;"><em>La desilgualdad de la mujer</em></span></strong></span></p>
<p><span style="color: #669933;">Una de tus preocupaciones constantes ha sido la desigualdad de la mujer. ¿Qué has visto, qué has vivido?</span></p>
<p>Iniciar la carrera en aquellos años, queriendo irme por el mundo, era una aventura; no sólo por ser periodista, sino por ser mujer. Cuando abrí la delegación en Buenos Aires, viví la primera anécdota: esperaban al corresponsal y creyeron que yo era la secretaria. Pero la verdad es que ser mujer no me ha impedido desarrollar mi labor, salvo en momentos concretos y en países también muy concretos, como en alguno islámico donde tenías que hablar a través de otro, por ejemplo.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Es verdad que Japón está por detrás de Namibia en cuanto a la igualdad de la mujer?</span><br />
Sí, parece increíble, pero es cierto. Poca gente es consciente de que, un país tan desarrollado como Japón ocupa el lugar 43 en discriminación hacia la mujer, por detrás de Namibia. En algunos países sería una anécdota divertida sino fuera tan dramática. Lo digo siempre, pero habrás visto fotos de<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>Ha conocido 170 países y habla francés, inglés, el italiano, un poco de portugués;  y por supuesto, el catalán y el castellano. Y en ruso podría sobrevivir; pero no puedo decir que lo hablo</p>
</blockquote> las adolescentes japonesas vestidas con un estilo que aquí llamaríamos gótico. Bueno, pues estas niñas pasan el fin de semana paseando por la calles más caras de Tokio y siendo una pesadilla para sus familias. Otras veces ves a la juventud entristecida, apagada, sin salir de casa. Y todo porque hay un choque tremendo con la tradición, entre la costumbre y la novedad. Hay, por ejemplo, mucha violencia en la ciudad más segura del mundo. Y el índice de suicidios es altísimo; incluso hay en las librerías un manual para saber cómo suicidarse mejor&#8230; Los suicidas van al monte Fuji para acabar sus días. Y lo planifican todo. En invierno toman el metro, después un taxi, van al bosque y se pierden y se dejan morir de frío. En primavera, la patrulla especializada peina los bosques recogiendo cadáveres. Es impresionante. Todas las paradas de metro están protegidas por vallas para impedir que le gente se arroje al paso de los trenes.</p>
<p><span style="color: #669933;">Y cuenta también que la mujer japonesa tiene pocas posibilidades de llegar a un puesto importante en la sociedad, y si lo hace, no se casa. Sorprende también que la píldora anticonceptiva estuvo prohibida hasta 1999. Y como ejemplo más claro, Aiko, la primogénita de los emperadores, no llegará al trono, ya que es mujer y accederá sin embargo un primo lejano.</span><br />
Hay que saber también que en Irán una mujer vale la mitad que un varón. En un juicio puede ir un testigo si es hombre; pero tienen que ir dos si son mujeres. O un atropello conlleva una multa si la víctima es varón, pero la mitad de multa si es mujer…</p>
<div id="attachment_4539" class="wp-caption alignright" style="width: 210px"><img class="size-full wp-image-4539" title="Rosa María Calaf" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2010/12/Rosa_Calaf_4.jpg" alt="" width="200" height="138" /><p class="wp-caption-text">Rosa Maria Calaf entrevistada por Ramón Sánchez-Ocaña</p></div>
<p><span style="color: #669933;">Y el drama de las niñas camboyanas&#8230;</span><br />
Tienen la mala suerte de ser protagonistas de una tremenda superstición. Los vietnamitas creen que violar a una chiquilla camboyana trae suerte en los negocios y en la salud. Como consecuencia, son raptadas y violadas. Si sobreviven, las venden a burdeles por unos 40 euros. Y en Sri Lanka las niñas tenían prohibido asistir a clase; pero podían ser usadas como terroristas suicidas.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Y la mujer en China, siempre tan tradicional?</span><br />
Desde la llegada de Mao cambió mucho su situación. Antes no tenían ni nombre; y no es broma. Se llamaban por el orden de nacimiento: primera, segunda, tercera&#8230; Les destrozaban los pies, como sabes, para satisfacer a su futuro marido. Pero la llegada de Mao mejoro muchísimo su estatus. Y con Deng Xiaoping se ha modernizado. El 42 por 100 de licenciados son mujeres; aunque es verdad que nunca una mujer ha ocupado un alto cargo.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Y sigue la  ley del hijo único?</span><br />
Hay 118 niños por cada 100 niñas y hay regiones en las que no hay suficientes mujeres, por lo que se llega al rapto. La política de natalidad de China es férrea y sólo permitía un hijo por pareja; ahora permite más de uno si son familias que pertenecen a minorías étnicas o son rurales. Si son urbanas, si el primer hijo es niña, se permite tener un segundo hijo. Si no fuese así, se recurriría al aborto.</p>
<p><strong><span style="font-size: medium; color: #669933;"><em>El paso y el peso del tiempo</em></span></strong></p>
<p><span style="color: #669933;">¿No piensas escribir todas tus experiencias, todos tus viajes…una especie de revisión vital?</span><br />
Lo de escribir me da mucho respeto. Y para ello necesito calma, parar, meditar; porque no he anotado nada, ni he guardado nada. Siempre he mirado hacia delante. Ahora prefiero actuar. Estoy apasionada con todo lo que hago, tocando temas que me obligan a un reciclado intelectual muy interesante. Las memorias me obligarían a parar.Y de momento, ni puedo, ni quiero.<br />
¿Cómo ves el paso del tiempo. ¿Te angustia, te agobia?<br />
En absoluto. No me asusta. Lo que me agobia es pensar que a lo mejor no me da tiempo a hacer todo lo que quiero. Tengo muchas cosas que hacer, quizá demasiadas…</p>
<p><span style="color: #669933;">Te ves viejecita…haciendo qué?</span><br />
Me veo activa, como ahora, con mas años, pero activa. Guardo una enorme curiosidad. No quiero dejar de viajar, de ver&#8230; Las arrugas están por fuera y lo importante es que no se arrugue la mente. Y para eso hay que -además de tener curiosidad- gozar de buena salud, claro.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Temes la soledad o ya te has acostumbrado a ella como periodista desplazada siempre por el mundo?</span><br />
Quizá me acostumbré a la soledad por la profesión. Pero por otro lado me gusta la convivencia, me gusta el barrio, la charla. Aunque íntimamente tímida, soy bastante sociable.</p>
<div id="attachment_4534" class="wp-caption alignright" style="width: 182px"><img class="size-full wp-image-4534" title="Rosa María Calaf" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2010/12/Rosa_Calaf_1.jpg" alt="" width="172" height="184" /><p class="wp-caption-text">Rosa María Calaf, periodista.</p></div>
<p><span style="color: #669933;">¿Temes la enfermedad?</span><br />
Sí, la temo, porque eso es algo que se escapa a tu voluntad y que te condiciona plenamente. Anula tu capacidad de decisión. Es lo que más miedo me ha dado siempre, en las estancias en países lejanos o en los viajes.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Cómo resuelven los países que has conocido la asistencia a los mayores?</span><br />
Depende mucho de los países y de su desarrollo. Hay una organización en los países que podríamos considerar “civilizadísimos” como los Estados Unidos o los nórdicos en donde el individuo va organizando su propia vejez, en lugares apartados donde tiene su apartamento y sus hobbies. Y los hay -coincide con los que tienen una vida más dura y difícil- que tienen una seguridad  “comunitaria”. No se plantean qué va a ser de mi vida cundo sea mayor, porque esa vida es de la comunidad. Y si no tiene hijos, pues se hace cargo el vecino porque tiene mucho que enseñar. Pero me temo que no va a ser así por mucho tiempo, porque se están impregnando de las teorías de occidente.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Hay alguna cultura que no tema a la muerte?</span><br />
Si,si,si… En general, quienes tienen una vida dura y que conviven con la naturaleza tienen una idea de la muerte más serena y lógica: la ven como una consecuencia natural de la vida. En zonas de India, Japón o China les parece una cosa normal. Creo que nuestra cultura es la única que rechaza la idea de la muerte, que la oculta y hace todo lo posible por huir de ella.</p>
<p><span style="color: #669933;">¿Tú la temes, o eres de las que habla con ella para no tenerle miedo?</span><br />
No la temo. Hablo de ella. No me preocupa nada. Bien es verdad que no tengo ningún interés en verla y me gustaría retrasarla todo lo posible; pero no me preocupa. Por cierto, que siempre que hablo de este tema, me acuerdo de que me tengo que ocupar del testamento vital&#8230;</p>
<p><strong>Rosa María es un archivo de culturas y vivencias. Hablar con ella es como tener a mano un atlas de la geografía humana, tamizada por su experiencia y por la habilidad de saber contarlo. No pudo perder más tiempo con nosotros. Tras nuestra charla se iba al aeropuerto. Primero, Galicia; luego, Barcelona; y más tarde a cualquiera de esos 22 países que todavía tiene que conocer&#8230;</strong></p>
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		<title>Juan Luis Galiardo, un joven galán  de 70 años</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 23:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Sánchez-Ocaña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuadro de Honor]]></category>
		<category><![CDATA[Septiembre 2010 - NÚMERO 31]]></category>

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		<description><![CDATA[Habla a borbotones. Y como tiene la costumbre de impostar la voz para que se le oiga desde el escenario, parece que habla para todos los demás. No es extraño que se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #888888;"><strong><em>Habla a borbotones. Y como tiene la costumbre de impostar la voz para que se le oiga desde el escenario, parece que habla para todos los demás. No es extraño que se acerquen a saludarle, “Porque te estoy oyendo desde allí”, le dice Fernando Méndez Leite. Es una voz llena, potente, joven. A veces parece que te riñe y en ocasiones, como habla de forma directa, parece que esta representando una escena conocida…</em></strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>-Es que hay que hablar así, fuerte, sin empequeñecerse, sin rubor.</em></p>
<p><em> </em>Tiene -y perdón, Juan Luís- una sonrisa pícara, como de golfo de la comedia clásica. Y tiene una historia que ya se perdona a sí mismo. Vivió, cayó, se levanto, volvió a caer, volvió a levantarse y ahora, ya con la serenidad de los 70, recapacita, se perdona, mira al horizonte y piensa que nunca fue mala persona, aunque a veces pudiera parecerlo. Es en la definición tradicional un buen tipo con una biografía que puede parecer trágica, pero que no es más que el resultado de una falta de apreciación en la línea de salida.</p>
<p>Recorre España ahora con la cara pintada de blanco como el payaso de la Comedia del Arte, vistiendo de Harpagón, llevando la palabra de El Avaro, de Molière, por los rincones del país para decir con esa voz nítida  y varonil, que la corrupción esta ahí, que la avaricia mueve más montañas que la fe y que los valores, por desgracia, son mutables y casi siempre perecederos.</p>
<p>Su sueño sería que los escolares de todo el país pudieran ver esta obra, a precios módicos, para que en vez de estudiar en la literatura quien es Molière, pudieran ver y vivir este Avaro y hacer una especie de teatro-forum didáctico; que  pudieran discutir escena por escena, esta sátira mordaz. Porque como el mismo señala no se trata sólo de un avaro económico. Es un viudo machista y absolutista en sus juicios y en sus órdenes. Lo de menos es que la expresión tenga unos matices de la época de Molière. Lo importante es que denuncia la “harpagonmanía” que invade todo…</p>
<p><strong><span style="color: #800000;">LA REBELDÍA CONTRA EL PADRE</span><br />
</strong></p>
<p><span style="color: #800000;">RS-O.-No soñabas con el teatro ni con ser actor. Tu futuro estaba en ser ingeniero agrónomo… ¿Qué pasó para ese giro tan radical?</span></p>
<p>J.L.G.-Me rebelé contra mi padre. Hubo un momento en mi vida que me negué a hacer aquello que mi padre me decía, me ordenaba o saliera de él. Es difícil de entender. Era un poco como decir “Lo manda mi padre, pues no lo hago”. Era una rebeldía primaria, lo comprendo, pero era así. Lo entendí después gracias Manuel Trujillo, mi psiquiatra, un tipo excepcional. La rebeldía contra mi padre era de tipo freudiano como si de verdad quisiera asesinarle físicamente.</p>
<p><span style="color: #800000;">Pero, ¿por qué? ¿Qué pasó para tenerle esa aversión?</span></p>
<p>Todo parte de la muerte de mi madre, una muerte prematura y que en mi vida es un hecho fundamental. Ella tenía una salud muy delicada, por un problema cardiovascular. Cuando nació el tercero de sus hijos, le dijeron que no era conveniente que tuviera más, porque podía comprometer su vida. Pero no hicieron caso. Tuvo cuatro hijos más. Hasta que murió. Por éso cuando me preguntan de qué murió mi madre siempre digo lo mismo. Murió agotada de embarazos…</p>
<p><span style="color: #800000;">Son palabras duras que Juan Luís desgrana sin ningún odio ya. Lo cuenta como si fuera ya algo ajeno. Como algo sucedido en una historia que no fuera suya.</span></p>
<p>-Fue cuando me rebelé contra mi padre al que culpé de aquella muerte. Y me rebelé contra él, contra todo el sistema, contra todo. Y éso, estar en contra de todo, te convierte en un marginal.<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>Viví con absoluta inestabilidad emocional, con relaciones equívocas con las mujeres: yo buscaba en ellas una madre y ellas me convertían en padre de sus hijos.  Cinco hijos de tres mujeres distintas.</p>
</blockquote> Yo había convertido a mi padre en un asesino y le miraba desde la marginalidad. Así aguante tres años más, hasta que  mi padre se casa por segunda vez. Y eso es algo que ya no puedo soportar.</p>
<p><span style="color: #800000;">Llega entonces la rebeldía total. Deja la carrera y se enfrenta psíquicamente a su padre, como diciendo “eso que quieres tú, no lo quiero yo. Y si lo mandas tú, no lo hago.</span></p>
<p>-Es aquella una etapa de absoluta inestabilidad emocional, un vivir ajeno a todo, con relaciones equívocas con las mujeres. Quizá es que yo buscaba en ellas una madre y ellas me convertían en padre de sus hijos. Cinco hijos de tres mujeres distintas.</p>
<p><span style="color: #800000;">Su padre cae enfermo. Una larga enfermedad.<img class="size-full wp-image-3074 alignright" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2010/09/Sin-título-5.jpg" alt="" width="141" height="400" /></span></p>
<p style="text-align: left;">-Y aunque al final quise, no me dio tiempo a reconciliarme con él. Yo sigo con mi carrera de actor, que inicié casi por casualidad. Todo me va muy bien; perdón, debo decir que todo debería de irme muy bien. Pero no es así. Cuando debería estar saboreando todo el éxito profesional, me hundo. Yo era el prometedor galán europeo, con vistas a Hollywood. Pero me hundo, toco fondo y padezco una depresión de caballo. Quizá si lo miro desde ahora puedo comprender que la depresión, por lo menos en mi caso, es como un sentimiento de culpa no entendido.</p>
<p><span style="color: #800000;">¿De qué te arrepientes, Juan Luís?</span></p>
<p>Hasta hace poco, de muchas cosas. Pero ahora, ya, de nada, porque me he perdonado. Hice cosas, hice sufrir a gente, he enterrado a dos de mis mujeres, a un hijo, incluso a mi padre… Ahora ya he pedido perdón, ya he quedado en paz conmigo mismo y creo que ya no debo nada a nadie, creo que ya no tengo deudas emocionales.</p>
<p><span style="color: #800000;">En alguna ocasión has dicho que has bajado varias veces a los infiernos, como si hubieras sido </span><span style="color: #800000;">un &#8220;desastre vital&#8221;&#8230;</span></p>
<p>Sí, porque a veces no digieres lo que te ocurre. Yo tuve la suerte de que el deporte me liberara de las drogas, por ejemplo; algo de tabaco, sí, pero sólo en su momento. Hice y hago deporte y eso me obliga a cuidarme físicamente. Nado y soy campeón de España de los 50 metros braza. En mi categoría, claro, a partir de los 69 años. Pero conocí el infierno de la ludopatía. Eso sí que es tremendo. Porque empiezas a jugar como una evasión y luego te vas atando y atando&#8230; es como una auténtica locura.</p>
<p><span style="color: #800000;">¿Y el drama de tu hijo?</span></p>
<p>No me gusta hablar de ello. Murió. Fue un aprendizaje impresionante. Yo le ayudé a morir y él me enseñó muchísimo. El fue el revulsivo para que yo iniciara mi tratamiento psiquiátrico… No, no me gusta hablar de ello.</p>
<p><strong><span style="color: #800000;">LA PSIQUIATRÍA SALVADORA</span></strong></p>
<p><span style="color: #800000;">Juan Luís, ¿qué te ha enseñado la psiquiatría?</span></p>
<p>J.L.G.- Fui al psiquiatra en busca de ayuda. No tuve mas remedio que ir y por suerte, ahora ya no soy paciente: soy amigo. Creo que cuando se necesita hay que pedir ayuda y pedirla a quien pueda prestártela. Yo era infeliz, vivía en un exabrupto constante, dominado por la cólera, por la rebeldía. Creo que la psiquiatría me enseñó LO QUE NO SE DEBE HACER; quizá porque lo que se debe hacer lo tienes en ese libro gordo interior que llamamos conciencia; lo que pasa es que huimos de la conciencia de forma permanente, nos buscamos miles de disculpas para huir de esa conciencia. Y hay que recuperarla, hay que pararse ante uno mismo y reflexionar, todos los días. Un ratito para ordenar la cabeza, la mente, pensar en tu día, en lo que tienes que hacer, en lo que has hecho mal. Y no dejar pasar el tiempo sin pedir perdón, si es necesario pedirlo; pero no con el e-mail, sino llamando: “Oye, mira, perdona, creo que me he pasado esta tarde…”</p>
<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>El tratamiento psiquiátrico me ayudó a entender  mi rebeldía total contra mi padre.</p>
</blockquote>
<p><span style="color: #800000;">Juan Luís es un torbellino de palabras. Y como si se lo tuviera todo muy aprendido,  muy reflexionado, va pensando en voz alta. </span></p>
<p>-No se nos enseña a vivir porque estamos continuamente manipulados. La velocidad a la que vivimos hace que no nos bajemos de la moto para analizar un poco a dónde vamos. A mi –y desde la perspectiva de hoy creo que tuve mucha suerte- me bajó de la moto mi propia vida. Y lo agradezco mucho. Fue mi depresión la que me devolvió la conciencia. Lo decía muy bien mi psiquiatra, Manolo Trujillo: Mira Juan Luís es como si estuvieras conduciendo tu coche desde el asiento de atrás y fueras además por una vereda. Yo te puedo colocar en el asiento del volante y llevarte hasta la autopista. Ahora bien, el que puede pisar el acelerador e ir a la velocidad adecuada, eres tú.</p>
<p><strong><span style="color: #800000;">VIVIR COMO ACTOR</span></strong></p>
<p><span style="color: #800000;">¿Un actor se ve obligado a vivir como actor? En otras palabras, ¿actúa siempre y a todas horas?</span></p>
<p>Mira, he descubierto dos cosas con mi tratamiento psiquiátrico. Yo tengo temperamento de actor, soy -creo- buen comunicador y tengo extraversión, lo que me permite mostrar mis sentimientos. Y he aprendido también que hay que obrar libremente sin herir al prójimo. Eso es importante. Pero insisto: temperamento de actor, o carácter. Tengo, eso sí, la voz impostada que me viene muy bien para que se me oiga desde la última fila del teatro; pero que resulta complicado para la vida normal. Porque parece que hablas mas alto de lo debido como si quisieras llamar la atención. Y no es así. Ya digo: tengo temperamento de actor, no carácter de actor. Yo sólo me convierto en actor cuando cinco minutos antes de comenzar la función cierro los ojos y medito. Y me convenzo de que soy un medio y no un fin. Después, al acabar, tres minutos después, vuelvo a ser el ciudadano Juan Luís.</p>
<p><span style="color: #800000;">Siempre hablas de que eres una promesa.</span></p>
<p>¡Claro! Un tipo que viene de una andadura como la mía, no puede ser mas que una promesa.</p>
<p><span style="color: #800000;">¿Te arrepientes de haber sido galán?</span></p>
<p>No, no, no. Lo que ocurre es que utilicé mal la plataforma que me dió la vida.<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>He sido un bala perdida, pero encontrada en la madurez…</p>
</blockquote></p>
<p><span style="color: #800000;">¿</span><span style="color: #800000;"><span style="color: #800000;">Se p</span>uede decir que fuiste un bala perdida encontrada en la madurez?</span></p>
<p>Totalmente. Ahora ya no echo nada de menos. Perdoné aquella etapa. Lo que decía el psiquiatra: estaba conduciendo desde el asiento de atrás y por un camino de cabras y ahora ya estoy en la autopista y a la velocidad que ordenan.</p>
<p><span style="color: #800000;">¿El actor vive de la vanidad?</span></p>
<p>Sí. A veces, demasiado. Y eso hay que corregirlo con el trabajo diario; pero es cierto lo que dices. El actor vive lo exultante del éxito y lo dramático del fracaso. Y también aquí la psiquiatría puede ayudarte porque te permite lo mejor de todo, que es relativizar tanto el éxito como el fracaso.</p>
<p><span style="color: #800000;">Estoy seguro de que muchos de nuestros lectores quieren saber la respuesta a esta pregunta. ¿Cómo un actor o una actriz puede besar apasionadamente, por ejemplo, a una persona que odia?</span></p>
<p>Eso es algo que tienes que ir aprendiendo. Porque en las películas, donde la convivencia es bastante mas íntima y cordial que en el teatro, es fácil que al acabar los rodajes, quedes con una actriz, si te gusta… Pero eso es algo que tienes que aprender. Y en el caso de que te toque en el reparto alguien que no puedas ver, entonces tienes que echar mano de la técnica. Y es muy sencillo: ver al personaje y no a la persona. Yo lo hago continuamente con mi propio trabajo. Ver siempre al personaje. Yo no soy Harpagón, el avaro de Molière, soy Juan Luís Galiardo, excepto en horario de teatro.</p>
<p><span style="color: #800000;"> </span></p>
<div id="attachment_4730" class="wp-caption alignright" style="width: 283px"><img class="size-full wp-image-4730" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2010/09/Sin-título-211.jpg" alt="" width="273" height="164" /><p class="wp-caption-text">El actor en su camerino, caracterizado de Harpagón</p></div>
<p>Y se pinta la cara de blanco para marcar la distancia. Lo de menos es la persona. Lo que importa es el personaje, su actitud, lo que hace, lo que siente, lo que dice. Trata así de alejar el personalísimo.</p>
<p><span style="color: #800000;"><strong>Tu etapa mejicana fue, dices, un gran aprendizaje…</strong></span></p>
<p>Sin duda. Y fue cuando volví a encontrarme con esta profesión maravillosa. Es como si el destino volviera a decirme: “Lo ves? Este es tu sitio. Eres actor“. Y es que allí hice mas de 1000 horas de televisión. Volví a vivir el éxito y me di cuenta de que, en efecto, aquello era lo mío. Y cuando volví a España volví a confirmar que realmente esta era mi profesión.</p>
<p><strong><span style="color: #800000;">LA PERSONA, EL FUTURO, LOS AÑOS.</span></strong></p>
<p><span style="color: #800000;">¿Cómo ves el paso del tiempo? ¿Lo aceptas, te pesa, lo asumes?</span></p>
<p>Lo acepto, claro. Y la verdad es que tiene cosas maravillosas. El día que no pueda hacer mi oficio, lo dejaré. Espero ir dándome cuenta poco a poco; de hecho, uno se va alejando despacito casi sin darse cuenta; ya vas rechazando cosas, no tienes tantos compromisos… Me preparo para morirme, claro; aunque sin prisa. Y quiero una muerte no dolorosa ni para mí, ni para los demás. Eso hay que organizarlo. Porque el desprecio que la juventud (o que se ve en algún sector de la juventud) hacia la vejez, esa ignorancia, es abominable. Pienso muchas veces si no hemos prolongado la vida más de la cuenta. Y creo que uno debe aliviar ese tránsito. Lo digo muy en serio y bien despacio: hay que aliviar ese tránsito.</p>
<p><span style="color: #800000;">Te miras al espejo y&#8230; ¿qué ves?</span></p>
<p>Un hombre de algún pelo, que tiene 70 años biológicos pero que tiene unos 60 cinematográficos, (es decir, que todavía puedo dar credibilidad a un personaje de 60). Y vuelvo a decir que soy una promesa de muchas cosas. Hasta que deje de serlo. Todavía no han llegado muchos personajes que seguro que ahora, con los años, podré hacer mucho  mejor.</p>
<p><span style="color: #800000;">A la familia que ahora tienes como un viejo patriarca…</span></p>
<p>Sí, soy patriarca pero a mi manera, de una manera que saben todos ellos. Yo soy como soy, hago lo que puedo y no me gusta que me intenten manipular. Nuestras relaciones están presididas por el<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>Me veo como un viejo sereno, simpático y agradecido. Muy agradecido.</p>
</blockquote> respeto mutuo y recíproco. Ellos ya saben que yo no creo en el patrimonio y que no voy a dejar herederos. Si puedo, les ayudo para que tengan los instrumentos necesarios para subsistir; pero salvo muerte repentina, ellos ya saben que lo que pueda quedar será para mi vejez.</p>
<p><span style="color: #800000;">¿Y cómo te gustará vivir una vez que los años te alejen del teatro?</span></p>
<p>Tengo muchas cosas que hacer, muchos libros que leer y posiblemente, mucho que escribir. Sí, quizá escriba. Y desde luego pienso dedicar un tiempo a algo que he pensado siempre: a visitar enfermos. Es un ejercicio que me gustaría. Viviré esa etapa con una gran serenidad, espero. Me veo como un viejo sereno, simpático y  agradecido. Muy agradecido.</p>
<p><span style="color: #800000;">¿Y piensas alguna vez en la muerte?</span></p>
<p>Sí. Es una constante en mi vida. Pienso en ello continuamente, sin  obsesión, claro. No soy religioso pero si soy un hombre espiritual. Y por eso hablo mucho con mi conciencia.</p>
<blockquote><p><span style="color: #800000; font-size: medium;">Una vida de cine</span></p>
<p>Nació el 2 de marzo de 1940 en San Roque, Cádiz. Pronto se traslada a Badajoz donde había sido destinado el padre de familia. Cuando deja su apenas iniciada carrera de ingeniero agrónomo ingresa en la Escuela Oficial de Cine. Comienza su andadura interpretativa en 1960 y es hasta los años ochenta el galán de las películas españolas. Después se va a Méjico donde trabaja de manera intensa y cuando vuelve a España crea Penélope Films, una productora que le proporciona alguno de los éxitos mas importantes de su carrera, como “El disputado voto del señor Cayo” o la serie de televisión “Turno de oficio”. Entre sus películas se puede destacar Acteón, 1965, Coqueluche, 1970, Mayordomo para todo, 1975, La campanada, 1980, Soldadito español, 1988, Guarapo, 1989, Don Juan, mi querido fantasma, 1989, Madregilda, 1993, Familia, 1996, Pajarito, 1997, Adiós con el corazón, 1999, Lázaro de Tormes, 2000, Rosa, 2001, El caballero Don Quijote, 2001.</p>
<ul>
<li>Tiene el Goya a la mejor interpretación en el año 2000. Ha sido Mejor actor por Martes de Carnaval  (2008, Festival de cine iberoamericano  de Huelva)</li>
<li>Premio honorífico Sant Jordi (2007)</li>
<li>Premio ACE (Nueva York) por El caballero Don Quijote  (2003)</li>
<li>Mejor actor por Adiós con el corazón  (2000, Festival de cine español de Málaga)</li>
<li>Mejor actor por Familia  (1997, Festival de Cine Hispano de Miami</li>
<li>Mejor actor (1969, Círculo de Escritores Cinematográficos)</li>
</ul>
</blockquote>
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		</item>
		<item>
		<title>La impresionante carrera de Mayra Gómez Kemp</title>
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		<pubDate>Mon, 31 May 2010 23:00:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Sánchez-Ocaña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuadro de Honor]]></category>
		<category><![CDATA[Junio 2010 - NUMERO 30]]></category>

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		<description><![CDATA[Media España se sienta ante el televisor. Es el año 1976. El programa de Narciso Ibáñez Serrador, el célebre “Un, Dos, Tres” de la noche de los viernes es el líder absoluto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="color: #888888;">Media España se sienta ante el televisor. Es el año 1976. El programa de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Narciso_Ib%C3%A1%C3%B1ez_Serrador">Narciso Ibáñez Serrador</a>, el célebre <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Un,_dos,_tres">“Un, Dos, Tres”</a> de la noche de los viernes es el líder absoluto de aceptación en las mediciones de <a href="http://www.rtve.es">TVE</a>. La audiencia se medía por el horario, ya que la televisión única no tenía competencia.<br />
Aquella noche, el programa se dedica a la fantasía de Las Mil y Una noches. Kiko Ledgar, el de los dos relojes en cada muñeca, es el presentador estrella que derrocha simpatía. Y llega la subasta. Los concursantes dudan. Kiko les ofrece una cosa, quiere cambiarla por otra, entran actores, ofrecen nuevas “tentaciones”. De pronto, llega una chica rubia, balanceándose, y antes de dejar el regalo lanza unos versos&#8230;<br />
Somos las huríes, hijas del Islam<br />
Nosotras amamos al buen musulmán&#8230;</span></em></p>
<p>..Me acuerdo perfectamente. Fue mi primera aparición en el programa de Chicho.</p>
<p><span style="color: #666699;">Y allí empezó, casi sin querer, la impresionante carrera de Mayra Gómez Kemp. Luego hubo más apariciones y Mayra un día de  hurí, otro de odalisca, otro de andaluza fue dejando huella de su buen hacer.</span></p>
<p>Eran apariciones mínimas pero aquello empezó a darme una pequeña popularidad. Y fue cuando con Beatriz Escudero y María Durán, dos azafatas del concurso, hicimos el trío Acuario.</p>
<p><span style="color: #666699;">¿Y qué te queda de todo aquello?</span><br />
Experiencias preciosas, amistades.</p>
<p><span style="color: #666699;">Y muchos premios.</span><br />
Bueno, sí, muchos premios. Pero debo decirte que los premios tienen sentido cuando te los dan. Después son sólo recuerdos. La verdad es que yo no era consciente de todo aquello, ni del poder multiplicador de la televisión.</p>
<p><span style="color: #666699;">Y eso que todavía no había llegado tu momento.</span><br />
No. Visto desde ahora, no. Pero mira así como no me podré nunca olvidar de Chicho, tampoco puedo  olvidarme de José Antonio Plaza. Yo le debo mucho. Fue el que me llamó para presentar “625 líneas” con Juan Santamaría. Era el programa que TVE dedicaba a promocionar sus propios programas…</p>
<blockquote><p>&#8220;Mi filosofía es clara: me niego a cruzar el puente antes de llegar a él&#8221;</p></blockquote>
<p><span style="color: #666699;">Y es cuando llega la noticia de que Kiko Ledgar haciendo una broma sobre el borde de una ventana, sufre un aparatoso accidente. Y se acerca la nueva temporada del Un, Dos, Tres. Y suenan dos nombres importantes para presentar el programa: Emilio Aragón y Chicho Gordillo.</span></p>
<p>Me acuerdo perfectamente, claro. Y fue cuando, de pronto, recibo la llamada de Chicho Ibáñez Serrador. No me lo podía creer, entre otras cosas porque el concurso es un género muy masculino. Los presentadores de concursos siempre habían sido varones.  Pero la oferta era clara. Íntimamente, no lo dudé ni un segundo. Pero querían convencerme de que no aceptara. Incluso el propio José Antonio me decía: no te metas ahí, porque te puedes hundir para siempre. No veía a una mujer haciendo de tahúr. Yo creo que ni a TVE le gustaba; pero Chicho en aquel momento mandaba mucho. Mis amigos me decían, tencuidado, que eso te puede quemar para siempre…</p>
<p><span style="color: #666699;">Y allí se lanzó Mayra. El resultado lo recuerda toda España. Aquello fue un doctorado en televisión para la presentadora.</span><br />
Me dí cuenta de lo mucho que sabía Chicho y de lo poco que sabía yo. Y eso que tenía ventaja por mis padres. Ten en cuenta que la primera vez que yo pisé un plató de televisión tenía 2 años. Pero eran grabaciones durísimas. Chicho era muy exigente con todos y consigo mismo. Había que trabajárselo todo tan bien como para que no se notara el enorme esfuerzo que había detrás. Y no me pareció nunca mal, porque yo soy de las que dice, si trabajo, trabajo… Es quizá la máxima de mi madre, que me decía: la única excusa para llegar tarde al trabajo es estar muerto.</p>
<div id="attachment_2531" class="wp-caption alignright" style="width: 252px"><img class="size-full wp-image-2531" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2010/06/Imagen-22.png" alt="" width="242" height="203" /><p class="wp-caption-text">Mayra Gómez Kemp</p></div>
<p><span style="color: #666699;">¿Imaginaste en algún momento el éxito y la popularidad?</span><br />
No. Era impensable. Y lo sigue siendo. Esa popularidad repentina que puede ser agobiante es muy de agradecer. Notas que la gente te quiere, te dice piropos por la calle, se mete con las tacañonas… Es otro mundo.</p>
<p><span style="color: #666699;">Y después poco a poco, aquel boom se va diluyendo y aquella presentadora capaz de enfrentarse a todo y con éxito, va cayendo en un olvido imperdonable. ¿Por qué crees que ocurrió aquello?</span><br />
Bueno, entre otras cosas, se diluyó la televisión con la llegada de las privadas. Y yo tuve mucha culpa. Era un momento distinto: a mí me llamaban, y no presentaba proyectos. No me dí cuenta de que el negocio estaba cambiando. Había que hacer una productora, ofrecer un producto… Pero yo no era una mujer de negocios. Yo quería presentar. Tuve alguna oferta para hacer un programa de cotilleos del corazón, que no me gustó&#8230; Hice algunas cosas de éxito como Luna de miel. Pero poco a poco, como bien dices se fueron olvidando y yo no lo peleé. Empecé a rechazar lo que no me gustaba y hasta hoy.La verdad es que también influyeron otras cosas, como la, muerte de mi madre.</p>
<p><span style="color: #666699;">Es cuando Mayra se da cuenta de que había vivido sin tener un tiempo personal. El agobio del trabajo, las galas, la radio, la televisión, el éxito&#8230; Y de pronto se da cuenta de que, como diría Julio Iglesias, se olvidó de vivir.</span><br />
Así que decidí que tenía que vivir MI vida, NUESTRA vida. Le dije a mi marido: Nos vamos a dar la vuelta al mundo. Y como no vuela y no íbamos a viajar en diligencia nos fuimos en un crucero de tres meses y medio. Fue la mejor decisión de mi vida. Fue un viaje maravilloso… Vimos…</p>
<p><span style="color: #666699;">Y se queda pensando en Petra, en Jordania y añade solamente:</span><br />
Nadie se debía de morir sin ver Petra.<br />
<span style="color: #99cc00;">Un cáncer</span><br />
<span style="color: #666699;">Pero ahora estamos aquí .Mayra no habla como hablaba . Sí sonríe como sonreía. Sí tiene esos ojos que miran preguntando, y sí tiene la voluntad que tenía. Y ese poder de comunicar. Ella, a la que dijeron que quizá no podría volver a hablar&#8230; ella, cantante a la que dijeron que quizá no podría volver a cantar&#8230;</span><br />
Fuí al dentista a revisar una muela. Y aproveché para decirle que tenía un punto en la lengua que tenía como un escozor. Lo miró con atención y sólo dijo: hay que hacer una biopsia inmediatamente. Y si no puedes tú, yo mismo la llevo al anatomopatólogo. Dentro de un par de semanas tendremos el resultado. Cuando me llamó al quinto día, sospeché que algo no iba bien.&#8221;Quiero verte cuanto antes&#8221;.</p>
<p><span style="color: #666699;">Y allá fue Mayra, con todos los interrogantes juntos, con todos los temores apretándose en el cerebro. Al llegar le dió un informe extenso.</span><br />
La verdad es que lo leí saltándome párrafos enteros, obviando todas las palabras técnicas, hasta que llegué al final en donde decía: <em>carcinoma</em>. Y ahí es cuando tienes la sensación de que se detiene el mundo, de que se congela la imagen. Y te congelas tú. <em>Carcinoma</em>. Lo primero que pensé al margen del cáncer fue: ¿Y cómo se lo digo a Alberto, a mi marido? Temía que se viniera abajo. Sin embargo, lo tomó muy bien. Tuvo ánimo mientras preparamos todo y llegó la operación. Una operación incierta, porque había que rebanar todos los ganglios, y se me iba a acumular el líquido linfático en la garganta&#8230; No sabían cuánta lengua me tenían que amputar, qué tramo de lengua, de qué tamaño… La cara se me hinchaba, te tocas y tienes la sensación de que hay algo que no es tuyo. Mi marido lo llevó  muy bien hasta que se superó. Y entonces, precisamente en ese momento, se derrumbó. Hoy ya está bien.</p>
<p><span style="color: #666699;">Era el mes de febrero de 2009. Después revisión cada 45 días. Y hace muy poco, examen exhaustivo. Todo va bien.</span></p>
<p><span style="color: #99cc00;">La lengua, al gimnasio</span><br />
<span style="color: #666699;">¿Y tú, cómo estás ahora?</span><br />
Muy bien. Yo llevo la lengua al gimnasio todos los días varias horas. Ten en cuenta que te amputan un pedazo y tienes que aprender a recolocar la lengua para poder hablar. Y hago gimnasia para tragar. Por ejemplo me dijeron que no podría comer arroz, porque al comer tienes que pasar la lengua por toda la boca y si no reaprendes, te es imposible&#8230; No puedo decir ni ele , ni erre , hablas como si fueras chino. Por eso uno de los ejercicios que te recomiendan es hacer pedorretas, porque la lengua se había olvidado de vibrar.</p>
<p><span style="color: #666699;">Al principio Mayra llevaba una pizarra de esas que se borran. Y llegaba a un sitio y escribía “No puedo hablar”, señalaba la pizarra y lo que quería y así se comunicaba hasta que poco a poco los ejercicios empezaron a dar su fruto.</span></p>
<p><span style="color: #666699;">Tiene frases de enorme agradecimiento para sus amigos y para sus vecinos.</span><br />
Entre otras cosas, porque yo no quería que se enterara nadie. Hasta que ya no pude ocultarlo más. Supe que iba a salir la noticia en una revista y entonces fue cuando me decidí a hacerlo público. Iba a salir publicado y seguramente no iba a salir como yo quería, así que decidí adelantarme. Tenía que hacerlo.</p>
<p><span style="color: #666699;">Aquella temporada de silencio, de ocultación, de gimnasia lingual, de lucha por superarlo, de animar a su marido y además escondiéndose para que nadie la viera llorar fue dura. Muy dura.</span></p>
<p><span style="color: #666699;">¿Qué fue lo peor de este proceso?</span><br />
Las primeras semanas en que no podía dormir. No había postura. Tenía que dormir sentada, con almohadones para apoyar la cabeza, con la cara llena de drenajes; con la traqueotomía, con la sonda nasogástrica… Aprendí que se puede vivir sin comer, a base de suero. Y que el ser humano puede aguantar lo  increíble. Por cierto, aprendí también que tengo muy buenas venas.</p>
<p><span style="color: #666699;">¿Y lo mejor?</span><br />
Ver la cantidad de gente que está ahí, que te quiere, que te anima. Todos los días alguien se acerca a decirme que ánimo, que adelante, que me quiere, que me cuenta sus problemas. Y conste que todo esto lo cuento no para dar lástima, sino esperanza.</p>
<p><span style="color: #99cc00;">Cambia la visión</span><br />
<span style="color: #666699;">¿Cambia tu mirada hacia la vida?</span><br />
Sí. Radical. Te cambian todas las prioridades. Te das cuenta de que las cosas a las que dabas importancia no dejan de ser anécdotas, tonterías. Y te lleva a apreciar el día, el sol, el paseo… Tenía ganas de volver a Estados Unidos. Me entró miedo y fue cuando me dije: pero miedo de qué&#8230; ¡Así que nos fuimos a Estados Unidos a ver a mi hermana…! Pese a todo. Me ves así , pero todavía no puedo comer de todo ni en todas partes . No he querido dar importancia a la palabra cáncer. Es una enfermedad más. Me ha cambiado la vida, claro que me ha cambiado. Yo preferiría hablarcorrectamente, comer como antes; pero no puedo. Tengo que aprender a vivir así lo mejor posible. Por eso aprecio cada momento, cada palabra, cada caricia, cada cariño&#8230;</p>
<p><span style="color: #666699;">¿Tienes una idea distinta del tiempo?</span><br />
Sí, totalmente. Ya no pierdo el tiempo con quien no me interesa.</p>
<p><span style="color: #666699;">Gracias por partida doble. Por tu tiempo y por interesarte.</span><br />
Es que tengo que empezar a valorar el tiempo. Tengo que aprovecharlo. Quizá eso me haga un poco más deslenguada. Ya te decía que cambian las prioridades. Ahora estoy más sensible, podría decir, tengo la lágrima más fácil y lloro por cosas aparentemente tontas. Si alguien me dice algo bonito, se me saltan las lágrimas. Aprendí a ponerme en el lugar de otras personas, tienes como más empatía, más comprensión, menos egoísmo. El dolor no me ha asustado nunca. Soy fuerte, siempre lo he sido. Pero nunca me he sentido tan impotente y tan en manos de otros. Quizá por eso cuando empecé la rehabilitación lo tomé como un reto. Ya podía empezar a hacer algo por mí.</p>
<blockquote><p>&#8220;Que nadie me tenga  lástima. Sigo siendo una privilegiada que he vivido como he querido&#8221;</p></blockquote>
<p><span style="color: #666699;">¿Temes la vejez?</span><br />
Tengo 62 años y me veo la mar de bien. He asumido, y me gusta creerlo, que voy a ser como toda mi familia: longeva y con actividad hasta el último momento. Y si no, ya veremos. Mira, mi filosofía es clara: me niego a cruzar el puente antes de llegar a él.</p>
<p><span style="color: #666699;">¿Qué ha sido el amor en tu vida?</span><br />
Todo. Sí, todo.</p>
<p><span style="color: #666699;">¿Concibes la vida en solitario?</span><br />
Yo sí; creo que podría llegar a vivir sola; pero sería como si perdiera un brazo o una pierna. Lo vas a echar de menos siempre. La verdad es que yo no podría haber vivido mi vida con otro hombre que no fuera Alberto. Era mayor que yo cuando lo conocí. Y fue un flechazo que dura desde hace 37 años. Todos dijeron que yo buscaba un padre. Y no era verdad. Yo estaba sobrada de padre. Posiblemente, era él, el que buscaba una madre cuando me encontró a mí.</p>
<p><span style="color: #666699;">¿Piensas alguna vez en la muerte? ¿Cómo la ves?</span><br />
No pienso mucho en ella, ciertamente. Sé que me tengo que morir, aunque viva como si fuera inmortal. La verdad es que en todo este proceso en lo último que pensé fue en la muerte. Mira: no tengo tiempo para morirme.</p>
<p><span style="color: #666699;">¿Tienes algún truco para ver siempre el lado positivo de las cosas?</span><br />
Nací así. Cuando me dan ganas de llorar o estoy triste me dura lo que tardo en cabrearme. Y entonces me lleno de adrenalina y reacciono. Y se acabó la tristeza.</p>
<p><span style="color: #666699;">Y señala como un complemento de la charla:</span> pero nada de lástima; siempre esperanza. Yo sigo siendo una privilegiada que ha vivido como ha querido siendo mujer y sin tener que someterme a nadie. Vivo mi vida día a día recuperando la normalidad que había perdido.</p>
<blockquote>
<h3 style="text-align: center;"><em><span style="color: #888888;">CUANDO SALÍ DE CUBA</span></em></h3>
<p><span style="color: #666699;">¿Sin recelos por el acento?</span><br />
No había acento. Hay que decir -y que se interprete bien- que los cubanos que recibíamos una educación adecuada no hablábamos como Dinio, por poner un ejemplo. Y el hecho de que mi madre nos exigiera continuamente el inglés, nos dió otra forma de hablar. Y yo tenía muy buen oído. Quizá por eso me gustaba tanto cantar.</p>
<h4><em><span style="color: #888888;">Mayra tuvo una infancia feliz. Vive frente a la playa, va a la escuela en bicicleta y al salir, se baña en el Caribe.<br />
Hace todo tipo de deporte y todo se le da bien.</span></em></h4>
<p><span style="color: #666699;">Tenía 11 años cuando su padre se da cuenta de que las cosas no van bien en Cuba. Vivió los primeros momentos de Fidel con enorme esperanza. Hasta que llegó aquel discurso de Castro en que apareció con una paloma en el hombro. Aquel mismo día, el padre reúne a la familia y les dijo solamente: En este hombre no se puede confiar. Es un demagogo. De aquí hay que irse… Y se fueron en el último vuelo de la compañía Delta, procedente de Atlanta y con destino a Puerto Rico…</span></p>
<p><span style="color: #666699;">La madre era actriz, y el padre fue uno de los primeros directores de la televisión cubana. Fue quien me enseñó el manejo de las cámaras, quien introdujo los primeros elementos de la realización, fue director de programas, guionista, realizador&#8230; un todo terreno de la comunicación. En Puerto Rico encuentra trabajo en una agencia de publicidad. El cambio para las dos niñas, Mayra y su hermana, fue muy brusco. De vivir al aire libre, al sol, pasan a un minúsculo apartamento con una sola habitación. “Nosotras teníamos que dormir en la sala”</span>.<br />
-Mi padre tenía las ideas muy claras. Desde que salimos de Cuba mi padre nos dijo que lo único que podía dejarnos como herencia era la educación. Así que a eso dedicó todos sus esfuerzos. Yo tuve además mucha suerte, porque –debo decirlo– me gustaba estudiar. Así que en cuanto pude empecé Filosofía y Letras. Yo era un poco empollona y repipi. Mi hermana es dos años mayor que yo y ya había empezado el colegio. Así que cuando ella empezó yo no quise quedarme sola en casa y quise ir al colegio también. Me quedé encantada.</p>
<p><span style="color: #666699;">El padre proponía una carrera como meta. Podéis hacer lo que queráis; pero primero, una carrera.</span></p>
<div id="attachment_2530" class="wp-caption alignleft" style="width: 216px"><img class="size-full wp-image-2530" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2010/06/Imagen-21.png" alt="" width="206" height="133" /><p class="wp-caption-text">Mayra Gómez kemp junto a Ramón Sánchez Ocaña</p></div>
<p>-Yo recuerdo que me dijo: Nunca dependas de un hombre que te mantenga. Estudia, haz algo, se independiente. Así que en cuanto pude empecé a estudiar, tras algunos cursos de Filosofía, Periodismo primero y Publicidad después. Porque está claro que lo mío era la comunicación y lo que más cerca estaba era, evidentemente, éso.</p>
<p><span style="color: #666699;">¿Qué quedó de aquella infancia feliz?</span><br />
Entre otras cosas mi amor por los animales. Me crié con caballos, con perros, con tortugas. Todo animal que me encontraba me lo llevaba a casa. Hasta que un día mi madre me dijo: El próximo animal que traigas, se queda; pero entonces te vas tú. Me queda de entonces también mi amor al mar. Tengo la sensación de que crecí silvestre, sin preocupación por nada, con esa sensación indefinible de la libertad.</p>
<p><span style="color: #666699;">¿Volviste alguna vez a Cuba?</span><br />
No, ni volveré mientras esté el castrismo. A mi marido le hubiera gustado conocer el país; pero yo no piso aquella tierra mientras no haya libertad. Creo que el embargo ha prolongado el castrismo. Y es una pena. Muchas veces me decían &#8220;Tranquila, Mayra que no hay mal que 100 años dure&#8221;. A lo que yo contestaba: &#8220;¿Y si dura 99?&#8221;</p>
<p><span style="color: #666699;">Después de Puerto Rico llega a Miami a estudiar y ve que no llega el dinero, así que empieza a trabajar en lo que encuentra. </span>Trabaja en un café teatro, canta en otro café o se encarga de poner los electrodos en una consulta de cardiología&#8230;<br />
Porque además yo no quería “el gueto”. Y no lo digo en tono  peyorativo. Pero los cubanos de Miami quedaban arrinconados en un gueto, yo no quería ser ciudadana de segunda. Mi mejor amiga se había casado con un pelotari vasco que vivía y jugaba en Barcelona. Ella iba a dar a luz, así que le dije si podía venir a acompañarla. Y así fue como con un billete de ida, sólo de ida, me planto en Barcelona. Yo venía con el ánimo total de integrarme. Y España se me metió en el cuerpo (¡y en el alma!).</p></blockquote>
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		<title>Lola Soler Brull, 30 años del Grupo Ballesol</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Mar 2010 23:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Sánchez-Ocaña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuadro de Honor]]></category>
		<category><![CDATA[Marzo 2010 - NÚMERO 29]]></category>

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		<description><![CDATA[Merece este cuadro de honor por derecho propio. Porque hace ahora 30 años, el 16 de marzo, Doña Lola Soler Brull, ponía en pie un nuevo concepto de residencias de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #888888;"><em>Merece este cuadro de honor por derecho propio. Porque hace ahora 30 años, el 16 de marzo, Doña Lola Soler Brull, ponía en pie un nuevo concepto de residencias de la Tercera Edad. Ponía en pie el concepto Ballesol, un tipo de residencia activa, participativa, de convivencia, de familia con todo tipo de atención sanitaria. Hoy preside todo el grupo: 46 centros, 7.000 plazas, más de 3.000 trabajadores&#8230;</em></span></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Y me van a permitir que empiece como si fuera un cuento. Pero les aseguro que no lo es&#8230;</strong></p>
<p>Era una niña que trataba al mundo de tú. Tenía la sonrisa en los ojos y la mirada blanca. Una niña feliz que crecía siendo una muñeca más de su colección. Querida, feliz, pero no consentida. Ya sabía la lección permanente :<br />
-Hay que compartir&#8230;!<br />
Y compartía. Muchas veces se quedaba sentada en el banco de la entrada porque sus patines los tenía Conchi. O tenía que esperar a que sus primas dieran las tres vueltas con la bicicleta que marcaba los kilómetros y que tenía una red amarilla en las ruedas para que no se enganchara la falda&#8230;</p>
<p>Allí estaba, sentada en su banco,  cuando pasó un grupo de gitanos.  Y una gitanilla se le acercó para ver cómo eran los lazos de su vestido&#8230;<br />
<strong>-¿Puedo tocarlos?</strong><br />
-Claro!<br />
<strong>-¡Son de la misma tela!</strong><br />
- Sí.<br />
<strong>-Qué bonito&#8230;!</strong><br />
-¿Te gusta?<br />
<strong>-Mucho</strong><br />
-También a mí me gusta el tuyo&#8230; –le dijo<br />
<strong>-Está viejo. Era de mi hermana.</strong><br />
-Si quieres te lo cambio. Tú te pones éste y yo me pongo el tuyo.<br />
<strong>-No lo dirás en serio</strong><br />
Y la niña de la sonrisa en los ojos y la mirada blanca se quitó el vestido de lazos.<br />
La gitanilla se desenfundó la ligera bata por la cabeza.<br />
-Toma<br />
Se vistieron cada una de la otra.</p>
<p>Al llegar a casa hubo voces. Pero era  imposible explicarle a una madre , aunque fuera madre, ese montón de sentimientos y la mirada incrédula y feliz de la gitanilla.</p>
<p>Otro día la niña que trataba al mundo de tú se encontró con el mismo grupo. Había una guitarra y tocaban las palmas. Y su amiga del vestido bailaba&#8230; Le hizo señas. Hablaron. Se instalaron delante del almacén que el padre de la niña de mirada blanca tenía a pie de calle.<br />
Se unió al grupo y bailaron todos. Todo el almacén  disfrutaba con el baile de los gitanos y de su niña. Poco podían imaginar que aquel baile no era improvisado y que  cumplían lo pactado:<br />
<strong>-Bailamos aquí delante. Cuando todos estén mirando, tus hermanos entran por la puerta de atrás y cogen todo lo que necesiten. </strong></p>
<p>La niña de la sonrisa en los ojos  había planeado el robo caritativo en el almacén de su propio padre&#8230;</p>
<p><span style="color: #336646;"><strong>Son sólo dos detalles que pueden dar idea de la personalidad de  nuestra protagonista. Porque aquella niña era Lola, una niña nacida en la calle Salamanca, de Valencia. Allí estudió, allí creció con la complicidad y la admiración hacia su abuelo&#8230; Ésta es Doña Lola Soler.</strong></span><br />
Lola Soler.-. Tuve mucha suerte en la vida .Y creo que lo que más me ha marcado fue aquello que me decía mi abuelo: Lo más importante en la vida es ser valiente, porque cuando no lo eres te pones más fea y más torpe&#8230; Me río recordándolo. Pero aquella norma me valió siempre. Como el <blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>&#8220;A quien quiere trabajar en Ballesol yo no les pregunto si tiene muchos masters o muchas licenciaturas: a mí me interesa mucho mas saber si sabe dar un beso, si sabe sonreír, si sabe hacer una caricia. Lo pienso muchas veces: no es lo mismo dar un beso que tirarlo…&#8221;</p>
</blockquote>ejemplo de mi padre y la enseñanza permanente de mi madre. Ella me enseñó que la voluntad y la honradez hay que llevarlas siempre como bandera. Más, mucho más, que la inteligencia.</p>
<p><span style="color: #336646;"><strong>Durante muchos números, esta revista se abría con un pensamiento de Lola como presidenta  de Grupo Ballesol. Y en todos sus comentarios latía una profunda preocupación por los demás desde una respectiva sumamente vitalista. ¿Cómo se consigue ese vitalismo? ¿Cómo se pueden contagiar las ganas de vivir?</strong></span><br />
Creo que se contagia con la verdad. Siendo tú feliz, irradias esa felicidad. Quien no ama la vida no puede convencer al de al lado de las cosas positivas de la vida. Las personas vitales y felices contagian vitalidad. Tiene que gustarte la vida, tienes que tener siempre un proyecto, algo que hacer. Quizá es que lo importante no es pedir cosas inalcanzables, sino solamente cosas factibles, cosas posibles, cosas que puedas conseguir. Y creo que un aspecto importantísimo es gustarte mucho. Pero no por vanidad, sino por todo lo contrario. Por autoestima. Miras alrededor y ves que todos quieren ser distintos de cómo son. No se gustan. Y ése es un problema que genera infelicidad . Yo no me cambiaría nada. Pero nada: ni la edad .</p>
<p><span style="color: #336646;"><strong>Soy un anciano y estoy en una residencia, ¿cómo me puede infundir un poco de optimismo?</strong></span><br />
Para contagiar a alguien de cualquier cosa, tienes tú que rebosar de esa cosa. Los mayores saben esto perfectamente. Lo primero que tienes que lograr es que te quieran. Y eso exige tiempo, exige mucha dedicación. Que vean que tú, en efecto, les quieres , que no es una pose. Y entonces eres capaz de transmitirle todo. Yo he visto cambios espectaculares. Es verdad que el mayor se niega a que entres en su parcela íntima; pero si le dedicas tiempo, se entrega, se fía y entonces, todo se puede contagiar…</p>
<p><span style="color: #336646;"><strong>Decía en uno de sus artículos apoyándose en Benjamín Franklin que es inútil buscar el tiempo perdido porque no hay quien lo encuentre. ¿Cree que cuando se es mayor  hay siempre una mirada hacia ese tiempo que ha desaparecido?</strong></span><br />
Sí. Y es natural: la gente mira hacia atrás. Tienes que cambiar esa idea de estar siempre en el pasado. Por eso lo importante es crear una ilusión. Creo que la gente envejece no por la enfermedad, ni por los años: la gente envejece porque pierde el interés&#8230; lo importante es tener siempre una nueva ilusión.</p>
<p><span style="color: #336646;"><strong>¿Se tiende siempre a mirar hacia atrás?</strong></span><br />
Sí, normalmente se mira hacia atrás. Sin embargo, hay gente que tiene proyecto, que tiene ilusión. Yo creo que damos muy poca importancia al mayor. No nos solemos dar cuenta, o el gran público no suele ser consciente, de que el mayor es una historia vivida, es una biografía entera, que es importante por sí mismo.</p>
<div id="attachment_1988" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-1988" title="lola" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2010/03/lola-300x206.jpg" alt="Lola Soler Brull" width="300" height="206" /><p class="wp-caption-text">&quot;El mejor potencial de Ballesol, hay que decirlo bien alto, es el equipo humano &quot;</p></div>
<p><strong><span style="color: #336646;">Pero, ¿cómo se puede generar una mirada de proyecto en alguien que mira siempre hacia atrás?</span></strong></p>
<p>Hay quien tiene siempre una mirada negativa. Pero no es por ser mayor, sino por ser negativa. La gente envejece según ha vivido. El feliz, envejece feliz. Hasta dentro de la enfermedad, se sigue manifestando como era. Hay gente que muere sonriendo porque vivió sonriendo. Y recuerdo el primer ingresado en Ballesol. Se llamaba Avelino . Hace ya 30 años. Tenía Alzheimer y, pese a sus padecimientos te puedo asegurar que siempre estaba de buen talente. Feliz, pese a sus padecimientos .</p>
<p><strong><span style="color: #336646;">¿Cuántos años alrededor de la tercera edad?</span></strong><br />
Yo diría que todos. Desde siempre me han gustado las personas mayores. Siempre me llevé bien con ellos. Creo que tienen siempre una historia larga y fecunda. Tienen siempre mucho que enseñarte&#8230;<br />
<strong><br />
<span style="color: #336646;">¿Cuál ha sido la mayor enseñanza que le ha dado el trato con la tercera edad?</span></strong><br />
Me ha enseñado a valorar la vida. Quizá hay gente que tiene la vida vacía con ocupaciones sin mayor interés. Pero cuando ves envejecer con dignidad a gente que ha hecho de todo, que han sido importantísimos en su ámbito, en su profesión, y luego llega su lógica decadencia, ves que hay que valorar sus cosas. Y aprendes, por ejemplo, una lección magistral: a ser feliz por dar importancia a lo que tienes. Y esto te lo enseña la tercera edad. Lo de menos son las arrugas. Las únicas arrugas que me dan pena son las que se pueden tener en el cerebro o en el corazón. Las de fuera –y yo tengo muchas– no tienen la mas mínima importancia.<br />
¿Ha visto en la tercera edad miradas pesimistas?<br />
Muchas. Quizá demasiadas. Pero la persona que tiene amigos, hijos, alguien que le quiere, mira de otra forma. El mayor tiene libertad de mostrarse. Y cuando se le acerca alguien a quien quiere mira de otra forma.</p>
<p><span style="color: #336646;"><strong>¿Ha constatado que la soledad es el mayor padecimiento de los mayores?</strong></span><br />
Sí. Y por eso defiendo y defenderé siempre las residencias. Cuando  unos hijos traen a sus padres no es porque no los quieran, sino por todo lo contrario. La residencia no es un aparcamiento de ancianos. A los ancianos hay que cuidarlos, hay que atenderlos, pero sabiendo cómo. No basta la voluntad. La residencia es algo activo, no es un sitio donde dejarlos. Eso ya paso a la historia. La residencia de hoy es algo activo, de convivencia, de trato. Y estas residencias han acabado con la soledad. Hay actividad, hay música, biblioteca y actos que sirven para despertar tertulias, diálogos, y trato de unos con otros. Mira, es difícil y es fácil. Todo depende la voluntad. Y quien trabaja con nosotros lo sabe. A quien quiere trabajar en Ballesol yo no le pregunto si tiene muchos masters o muchas licenciaturas: a mí me interesa mucho más si sabe dar un beso, si sabe sonreír, si sabe hacer una caricia. Lo pienso muchas veces: no es lo mismo dar un beso que tirarlo…</p>
<p><span style="color: #336646;"><strong>Por cierto, ¿ha visto diferencias grandes entre el envejecimiento de la mujer y el del varón? ¿Envejecemos de distinta forma?</strong></span><br />
Posiblemente, sí. La mujer decide más, decide mejor. Ella va a una residencia porque es ella la que lo determina por generosidad hacia sus hijos. La mujer está más acostumbrada a vivir sola y a procurarse sola la vida. El varón sin embargo viene después de una etapa de soledad, y entonces se encuentra de pronto más servido.</p>
<p><span style="color: #336646;"><strong>Vamos a ponernos dentro de muchos, muchos años. ¿Dónde pasaría los últimos?</strong></span><br />
En Ballesol , evidentemente.</p>
<p><span style="color: #336646;"><strong>Pero no tendrá una Lola Soler que la cuide&#8230;</strong></span><br />
Por suerte para mí, tendré muchas Lolas. Porque tengo un equipo que lleva 30 años conmigo. El mejor potencial de Ballesol, hay que decirlo bien alto, es el equipo humano. El 16 de marzo hará 30 años. Y desde el primer momento nos propusimos esa meta: hacerlo siempre con cariño, con amor, con profesionalidad. Y eso ha creado una escuela que es lo mejor que tenemos. La vida de las personas es como la subida a una montaña. Subes, subes, te vas cansando… pierdes fuerza física; pero eso te sirve para darte cuenta de que tienes que ir cediendo, que tienes que ir dejando cosas, dando paso a los que vienen. Aferrarse me parece que es una falta de inteligencia; no hay nadie imprescindible…</p>
<p><span style="color: #336646;"><strong>¿A qué se teme cuando se es mayor?</strong></span><br />
A perder la ilusión. Siempre hay que tener ilusión para hacer algo nuevo. La vida es demasiado corta para todo lo que tenemos que hacer. No se puede perder tiempo; siempre podemos estar con los amigos, con la gente que es lo que verdaderamente vale la pena.</p>
<p><span style="color: #336646;"><strong>¿El dolor ocupa mucho espacio en los que viven la tercera edad?</strong></span><br />
Depende. En esto no hay una ley. Hay quien se regocija en el dolor y se siente víctima, y hay gente con dolor que no lo manifiesta para que los demás no sufran. Pero el dolor no es una característica del envejecimiento. Los hay con dolor, pero no siempre.<br />
<strong><br />
<span style="color: #336646;">¿Cómo se ve la familia desde el interno en una residencia?</span></strong><br />
Muy bien. Igual o mejor que antes de ingresar. Una persona mayor que necesita cuidados lo llevan a una residencia porque en casa está peor. No interfiere en la relación ni la estropea: al contrario. Mira, hay veces que un residente sale, va a su domicilio de siempre, allí, donde están sus hijos, y cuando vuelve a la residencia, a su habitación comenta: “Ya estoy otra vez en MI casa “. Eso de tener un timbre donde llamar si necesita cualquier cosa, una enfermera, un médico, le da una enorme tranquilidad a él y a la familia; una seguridad que no tiene en un piso.<br />
<strong><br />
<span style="color: #336646;">Cómo ha cambiado el concepto de residencia en los últimos años?</span></strong><br />
Mucho. Y por eso también ha cambiado el concepto de relación con la familia. Ya no es, como decíamos antes, un aparcamiento de ancianos. Eso ha cambiado sustancialmente. Bien es verdad que en Ballesol no hemos conocido eso, porque ya desde el principio nos situamos en un concepto de residencia como el actual. Nosotros hacemos ahora lo mismo que hace 30 años. Y nuestra idea de residencia sigue siendo la misma: atención, cuidados, esmero, cariño. Pongo un ejemplo: tenemos un equipo multidisciplinar que dedica su tiempo a enseñar a todo el personal que tiene trato con los residentes. Va de un centro a otro con el objeto de conseguir que todos los Ballesoles tengan la misma filosofía. Eso sí, aprendemos de nuestros propios errores.</p>
<p><span style="color: #336646;"><strong>¿Y en ese cambio de concepto ha tenido mucho que ver Ballesol?</strong></span><br />
Sinceramente, creo que sí. Creo que somos un referente; ¡porque nos han copiado en muchas cosas! ¡Incluso en el mobiliario! Nosotros nacimos con un concepto distinto que afortunadamente, y por lo que estamos viendo, ha sido el acertado. Ha evolucionado el concepto y de ser una residencia-aparcamiento de ancianos, se ha pasado  a ser centros donde se convive y se trabaja con el mayor, donde el mayor no se limita a estar , sino que vive  y convive .</p>
<blockquote>
<h3><span style="color: #4d8d5b;"><em>Algo más personal</em></span></h3>
<p><span style="color: #4d8d5b;"><strong>¿Qué le inquieta de la vida?</strong></span><br />
Todo. Todo lo que sea vivir. Algunas cosas me las tengo que quitar de la cabeza, porque serían impropias. Pero siempre fui inquieta y con  muchas curiosidades. La monotonía me espanta. Yo creo que cuando no me sorprenda es que estoy muerta.Quizá es que soy poco inteligente. Los inteligentes se complican la vida con muchas preguntas y muchas inquietudes. Yo soy más simple. ¿Para qué plantearme cosas que no tienen solución? ¿Para qué inquietarme? Yo creo en cosas cercanas, en cosas de nosotros, en el amor, en la amistad, en la generosidad…<br />
<span style="color: #4d8d5b;"><strong><br />
¿Cómo ve el paso de los años?</strong></span><br />
Puede que parezca raro; pero como no cambiaría nada de mi vida, lo veo como algo bonito. Me veo ahora diferente, claro, ya no puedo llevar minifalda por ejemplo, pero llevo otras cosas. Cada tiempo tiene su aliciente. Es un cambio, pero no para peor. Es más, me veo ahora mejor que cuando tenía 20 años. Yo he tenido y tengo mucha suerte. Las arrugas no me afectan. Las tengo y es señal de que he vivido. El problema es querer lo que no puedes conseguir. Y eso está muy generalizado. Lo ideal seria no aspirar a lo que es inalcanzable; acomodarte a lo que puedes conseguir.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-6805" title="124" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2010/03/124.jpg" alt="" width="471" height="296" /></p>
<p><span style="color: #4d8d5b;"><strong><br />
¿Teme a la muerte o es de las que dice que cuando ella llegue tú ya no estás o cuando tú estás ella no?</strong></span><br />
No, no temo la muerte. Temo al sufrimiento, al padecimiento, al dolor.  Y a no saber cómo voy a reaccionar. Dar la lata a los míos, es lo que me preocupa. Pero la muerte, como tal, no. La tengo asumida, muy asumida. No me gusta nada, que conste; pero la tengo asumida. Me da miedo perder la cabeza; pero no por mí, sino por los demás, por mi entorno.<br />
<strong><br />
<span style="color: #4d8d5b;">Palabras pequeñas para conceptos grandes: ¿cómo definiría el amor?</span></strong><br />
Es lo más grande de este  mundo. El amor de todo, por todo, por tu pareja, por la vida, por los amigos, por todo. El amor es generosidad. La sublimación de la generosidad. La gente que está enamorada es más buena. Y además es más feliz.</p>
<p><span style="color: #4d8d5b;"><strong>¿Y la felicidad?</strong></span><br />
Ese es un don escaso, quizá porque nos solemos empeñar en buscarla en donde no existe. Si en vez de aspirar a cosas inalcanzables te adaptas y racionalizas, extraes lo más positivo. Eso es la felicidad, al margen de grandes aspiraciones.</p>
<p><span style="color: #4d8d5b;"><strong>Por cierto, ¿a qué aspira?</strong></span><br />
Ahora, a no molestar a nadie. A que mi marido me siga queriendo, a que mis hijos y nietos me sigan queriendo, a querer y a que me quieran los míos y a morirme yo antes que mi marido.</p>
<p><span style="color: #4d8d5b;"><strong>¿Tiene algún sueño incumplido?</strong></span><br />
Muchos, muchísimos. Pero tengo tiempo para cumplirlos. Los sueños, son sueños y si no perjudican a nadie es bueno tenerlos. Soñar siempre es positivo. No hay nada más maravilloso que soñar. Cuando era pequeña, hacíamos en el colegio algunas obras de teatro, que en vez de ser de autores importantes eran obras que nos inventábamos nosotras. Y entonces robaba tiempo a mi propio sueño para organizarlo bien. Me levantaba y me echaba agua en la cara para espantar el sueño y poder seguir inventando historias… Sueño con tener mucho tiempo para disfrutar con mis hijos, con mis nietos, con mis amigos.</p>
<p><span style="color: #4d8d5b;"><strong>Qué echa de menos?</strong></span><br />
Nada.</p>
<p><span style="color: #4d8d5b;"><strong>¿Y se puede compaginar ser presidenta de Ballesol, ser madre, ser abuela?</strong></span><br />
Perfectamente. Se puede, y en mi caso, porque he tenido mucha suerte. Tengo un hijo al que le gusta Ballesol más que a mí y que empezó en la empresa hace más de 20 años con una trayectoria  ejecutiva muy larga y exitosa y es quien desde hace tiempo lo dirige, por cierto, muy bien. Y un marido que desde los comienzos estuvo a mi lado con su apoyo permanente. Por tanto, yo tengo el papel bonito, el lucido; pero de verdad, es el menos importante. Insisto: tuve mucha suerte por todo lo que me ha rodeado. El mejor potencial de Ballesol es el grupo humano que tenemos. Ése es el verdadero tesoro. Soy consciente de que he recibido mucho más de lo que he dado.</p>
<p><span style="color: #4d8d5b;"><strong>¿Pero se puede compaginar vida laboral y familiar?</strong></span><br />
Se puede. Se debe. Hay una cosa que hemos olvidado y que se llama ORDEN. Quizá no he podido ir a peluquerías, o ver telenovelas, pero no he parado nunca. Además, los hijos saben perfectamente el tiempo que les dedicas. Ellos también quieren tener una madre que trabaje y no una madre plasta. Es importante dar calidad al tiempo que les dedicas, mucho más que darles cantidad. No es cuestión de verlos crecer, como se dice ahora. Ellos no son una planta. Que crezcan contigo. Pero activos. Y así, de paso, nos damos cuenta de que muchas veces las madres somos muy absorbentes..</p></blockquote>
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		<title>Federico Mayor Zaragoza</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Nov 2009 23:00:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Sánchez-Ocaña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuadro de Honor]]></category>
		<category><![CDATA[Diciembre 2009 - NÚMERO 28]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>

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		<description><![CDATA[Federico Mayor Zaragoza tiene una personalidad arrolladora. Tiene mucho de renacentista porque todo le interesa y de todo quiere saber. No le basta una mirada superficial [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><span style="color: #888888;">Federico Mayor Zaragoza tiene una personalidad arrolladora. Tiene mucho de renacentista porque todo le interesa y de todo quiere saber. No le basta una mirada superficial sobre las cosas. Su espíritu científico le lleva al análisis profundo de la realidad y a aplicar el rigor en todo lo que hace. Y hace mucho.</span></em></strong></p>
<p>Porque lleva el mensaje de la paz por todo el mundo intentando que se vea que la desigualdad, que la pobreza, no hace más que crear desarraigo y violencia Y es tajante en una predicción: “o volvemos a los valores de la ética, de la justicia, de la solidaridad o viviremos muy pronto una autentica rebelión de las masas“.</p>
<h3><span style="color: #cd8931; font-size: medium;">Unos rasgos biográficos</span></h3>
<p>Nació en Barcelona en 1934. Doctor en Farmacia, obtuvo la cátedra de Bioquímica de la Facultad de Granada y en l968 fue Rector de aquella Universidad. En l973 ocupa la cátedra de la Universidad Autónoma de Madrid. Al año siguiente cofunda el Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa”.</p>
<p>Fue subsecretario del Ministerio de Educación y Ciencia, Diputado, Consejero del Presidente de Gobierno, Ministro de Educación y Ciencia (1981-82). En l987 fue elegido Director General de la Unesco, y reelegido en l993 para un segundo mandato. A su regreso a España –1999- crea la Fundación Cultura de Paz.</p>
<p>Se considera uno de sus mayores logros que la Asamblea General de la ONU haya aprobado el 13 de septiembre de 1999 la Declaración y Plan de Acción sobre una Cultura de Paz.</p>
<p>Federico Mayor dedica hoy todo su tiempo a difundir esa cultura de paz y al foro Mundial de la Sociedad Civil “UBUNTU”, una red universal para la participación de todos los ciudadanos en la democratización del mundo. Como él dice, “la democracia no es ser contado, sino ser tenido en cuenta”.</p>
<p>Independientemente de ensayos científicos y de pensamiento, Mayor Zaragoza ha publicado poesía como “A contraviento”, “Aguafuertes”, “El fuego y la esperanza”, “En pié de paz”, “Voz de vida, voz debida” y “Alzaré mi voz”.</p>
<p><span style="font-size: medium; color: #cd853f;"><a href="http://www.fund-culturadepaz.org/">Presidente de la Fundación Cultura de Paz</a></span></p>
<p><span style="color: #cd8931;"><strong>Usted: cuando regresa a España después de dirigir la UNESCO durante doce años, la Fundación Cultura de Paz, de la que es presidente ¿Qué es?</strong></span> Tratamos de favorecer una gran transición desde la fuerza, al diálogo. Vivimos en una sociedad en la que predomina, a escala mundial, la ley del más fuerte. Y el resultado, ya lo ve, ha sido catastrófico. Ahora debemos ser capaces de preparar la paz; pero cada uno de nosotros, cada día. La Fundación trata de promoverla sobre todo a través de la educación.</p>
<p><span style="color: #cd8931;"><strong>Cualquiera pensaría que hasta ahora teníamos una cultura de guerra&#8230;</strong></span> Es que es así. Y desde siempre. No olvide lo que nos enseñaron: “si quieres la paz, prepara la guerra”. Eso es una aberración. Si quieres la paz, constrúyela. Pero ya. Mañana siempre es tarde. Hay que ir a esa cultura de que la paz no sólo es posible, sino que debemos ir hacia ello.</p>
<p><span style="color: #cd8931;"><strong>¿No suena utopía pensar en que la guerra va a desaparecer de la faz de la tierra?</strong></span> Sí; pero precisamente porque suena a utopía, es factible. Mire, los realistas no hacen nada porque ven la<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>&#8220;Si quieres la paz, no prepares la guerra. Construye la paz. Y ya. Mañana siempre es demasiado tarde.&#8221;</p>
</blockquote> realidad, la aceptan y nada hacen para cambiarla. Los utópicos sin embargo son los que pueden, los que podemos hacer algo. Podría decirle que los utópicos tenemos razón. Y hay muchos ejemplos. ¿Quién iba a decir que en Sudáfrica, en la Sudáfrica del <em>apartheid</em> iba a haber un presidente negro? Pues ya van cuatro… Y lo mismo podemos decir del imperio soviético. ¿Quién iba a decir hace pocos años que se iba a desmoronar…! ¡Y sin un solo tiro ni una gota de sangre! ¿Y qué íbamos a ver la paz en el Ulster? No podemos aceptar la realidad sin soñar en la utopía de poder cambiarla .</p>
<p><span style="color: #cd8931;"><strong>Supongo que los años al frente de la UNESCO, y sobre todo esa atalaya para ver el mundo, debe dejar una señal indeleble&#8230; ¿Cómo se ve desde esa perspectiva? </strong></span>Por un lado tienes la sensación de que se trata de desafío imposible. Te dices: &#8220;no hay nada que hacer&#8221;. Pero por otro, te das cuenta de la inmensa capacidad creadora de la humanidad. Y es cuando sientes la esperanza de que por mal que esté siempre puede haber solución. Y quizá por eso – y con los años te vuelves más vehemente. Ves el disparate que estamos cometiendo y ves también que puede haber soluciones.</p>
<p><span style="color: #cd8931; font-size: medium;"><em><strong>Imperan las leyes del mercado.</strong></em></span></p>
<p><span style="color: #cd8931;"><strong>Hablamos de la crisis y de cómo los organismos internacionales de la economía no han sabido ni preverla, ni atajarla. Tanto Ronald Reagan, como Margaret Thatcher han cambiado los conceptos y han sustituido los valores por las leyes del mercado. Y así hemos llegado a esta situación.</strong></span> Mire , ya en l991 dije que con el muro de Berlín se hundía un sistema que basado en la igualdad, se había olvidado de la libertad. Hoy ocurre al revés: la libertad se ha olvidado de la igualdad. Se habló de que se acabaría la guerra, se nos lleno a boca hablando de paz. Pero no es verdad. No hay dividendos de la paz, porque se han impuesto las leyes del mercado, que han sustituido a los valores de justicia, de equidad, de honestidad. Y ese es un error grave en el que han caído todas las ideologías.</p>
<p><span style="color: #cd8931;"><em><strong>Y sonriente recuerda a Machado y la calificación de necio al que confunde valor y precio. De confundir valor y precio.</strong></em></span></p>
<p><span style="color: #cd8931;"><strong>¿Qué análisis se puede hacer?</strong></span> Estoy convencido de que podemos ir hacia otra gran crisis mucho más profunda. O volvemos a los valores éticos, a los derechos humanos, o habrá una auténtica rebelión de las masas. El mundo de hoy no está dispuesto a dejar a sus hijos un planeta contaminado, un Ártico que se derrite, un clima inhabitable… todo por la codicia, por el precio<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>&#8220;No es admisible que mientras medio mundo se muere de hambre se gasten 30.000 millones de dólares al día en armamento”</p>
</blockquote> del petróleo, por el enriquecimiento a costa de lo que sea&#8230; No se pueden explotar los recursos sin reponerlos. La gente no va a aceptar que sus hijos no puedan vivir en este mundo. Mire, solo con que la temperatura suba 4 grados, desaparecerán muchos países. Y eso no se va admitir. Hoy, en vez de los valores de siempre, se han instalado la codicia y la irresponsabilidad. Estamos dejando un mundo esquilmado. Y tenemos que dejar a nuestro hijos y a nuestros nietos una tierra habitable y con recursos, porque tienen derecho. Tenemos que dejarles un mundo sin tensiones sociales donde prevalezca aquello por lo que hemos luchado: justicia, ética, libertad. Un mundo donde haya libertad de elección, sin dogmas, en donde las decisiones sean consecuencia de un acto voluntario.</p>
<p><span style="color: #cd8931;"><strong>¿Y tenemos solución?</strong></span> Sí. Debemos tenerla. Es posible que antes estuviéramos silenciosos o, mejor, silenciados. Ahora sin embargo, podemos expresarnos y hacer llegar nuestra opinión y nuestro mensaje. Basta un móvil para comunicarse, un SMS, internet… ahora podemos participar. Si se convocan manifestaciones a través del “pásalo”, ¿cómo no vamos a poder participar en la toma de decisiones? Han cambiado mucho las cosas. Mire, en América Latina ya están dando pasos importantes. Y ya dicen a las grandes potencias, sí a partir de ahora podemos ser socios; pero se acabo que vengan aquí  como amos&#8230; Participar, no dirigir, no imponer como hizo por ejemplo Estados Unidos durante tiempo. No hay más que recordar la <em>Operación Cóndor</em> que es una vergüenza para una generación. Eso da idea del mundo que nos ha tocado vivir y que estamos obligados a cambiar.<img class="alignright size-full wp-image-6959" title="148" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2009/12/148.jpg" alt="" width="242" height="337" /></p>
<p><span style="color: #cd8931;"><em><strong>Recuerden que aquella operación trataba de coordinar las acciones de los países del Cono Sur -Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia- entre sí y con la CIA en los años setenta y ochenta. Era, como se decía , una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de estado por el que desaparecieron miles de opositores a las dictaduras de la zona.</strong></em></span></p>
<p>Una de las cosas que aprendí en América Latina fue a mirar el mundo. Y me lo enseñó una niña que bajaba de un autocar en Punta del Este. Era la primera vez que estaba ante el mar. Y al verlo, le tiró a la maestra de la falda y le dijo solamente: “maestra: ayúdeme a mirar…” Eso es educación, una preciosa definición de lo que es educar. Como decía Ginés de los Ríos, educación es la capacidad de dirigir nuestra propia vida. Si te la dirige otro, no tiene valor…<em><strong><span style="color: #99cc00;"> </span></strong></em></p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>Por cierto, ¿cómo ve la educación?. Porque, como decía José Antonio Marina, todos echamos la culpa a los demás. Los padres a la escuela, la escuela a los padres, todos a la TV y la TV a los espectadores, sin darnos cuenta de que todos tenemos responsabilidades educativas. </strong></span>Desde luego, los menos culpables son los educadores, los maestros. En España deberíamos hacerles un monumento, como deberíamos hacérselo, desde el plano educativo, a las madres. No diría lo mismo de los padres. ¿Cuántas veces van los padres a las reuniones de las APAS?</p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>Proclama siempre que puede la necesidad de que la mujer participe mucho más activamente en la toma de decisiones. </strong></span>Claro. Nos iría muchísimo mejor a todos. Para la cultura de paz, la presencia femenina es una garantía, porque tiene un respeto inherente por la vida. Y en una ocasión me lo dijo el propio Nelson Mandela: la cultura de paz no será realidad hasta que haya un porcentaje importante de mujeres en la toma de decisiones. Pero no hace falta que haya un 50 %. Basta con que tengan cierto peso. Piense siempre que la mujer sabe aplazar la violencia. Y eso es muy importante. Lo que ocurre es que la aparición de la mujer en la toma de decisiones ha sido hasta ahora fugaz y anecdótica.</p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>¿Cree posible la redistribución de la riqueza?</strong></span> Sí. Y no solo es posible, sino que es una exigencia. Vuelvo a lo de antes. Si no se produce pronto, las masas que antes no eran conscientes de su capacidad, ahora se rebelarán. No puede seguir manteniéndose un mundo de miedo, con<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>&#8220;De evolución a revolución solo hay la “R” de la responsabilidad.</p>
</blockquote>esos desgarros sociales. Porque ese es el caldo de cultivo de la revolución. Se promete desarrollo, se prometen ayudas, se promete el 0,7, pero pasa un día y otro, y otro, y un año, y otro y otro… Y no se vislumbran soluciones. Ya lo he dicho alguna vez: de la evolución a la revolución, no hay más diferencia que una “R”, la de la responsabilidad. Esa situación penosa es la genera los flujos migratorios, y la pobreza y ese arriesgarse buscando futuro en la patera. Y de ahí se pasa a la desesperación y a la violencia.</p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>Federico Mayor clama contra el desequilibrio permanente. Cuenta cómo hace muy poco se precisaba una ayuda urgente para un problema puntual en África. No había presupuesto. Ni un dólar. Pero surge la crisis económica y sólo en 2008, en Estados Unidos se dispusieron para ayudar a la banca 860.000 millones de dólares. Y cuenta la anécdota que vivió cuando en París fue a visitar al llamado Ángel de los pobres, el Ábate Pierre que creó la organización humanitaria “Los traperos de Emaús”. Federico Mayor y el ábate se veían en París con cierta frecuencia.</strong> </span>Fui a verle y me extrañó ver que tenía la mesa vacía. Solo había un papel en ella. Me llamo la atención porque una mesa vacía te da la sensación o de que no trabajas nada, o que trabajas mucho y no tienes nada pendiente. Hablamos un buen rato. Al acabar, me permití comunicarle mi curiosidad por aquel papel, que solo y aislado tenía sobre la mesa. Y me dijo: &#8220;léalo, léalo&#8221;. Decía simplemente: <em>no hay más que una urgencia: compartir mejor</em>.</p>
<p><span style="color: #cf892f; font-size: medium;"><em><strong> Democratizar las decisiones.</strong></em></span></p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>Se ve un desencanto claro hacia la forma actual de hacer política. Cada cierto tiempo el ciudadano participa con su voto tras una campaña confusa.</strong></span> Sí. Y en cuanto se celebran esas elecciones, toda la política se convierte en acto electoralista. Y da lo mismo que sea un partido que otro. Todo lo que se hace no tiene mas fin que el electoral. Yo insisto: o hay un cambio radical o viviremos una autentica rebelión. No se puede estar gastando 30.000 millones diarios en armamento y medio mundo pasando hambre. En vez de armas, se podrían establecer islas artificiales, por ejemplo, para energías renovables,  que permitieran desalinizar el agua y obtener así ventajas para el mundo. Pero mire, creo que se termina ya la época de los súbditos resignados.</p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>¿Y qué viene entonces?</strong></span> Los ciudadanos. Durante siglos hemos sido súbditos en un espacio territorial e intelectual muy reducido. Mandaba el señor, al que se le debía obediencia e incluso se le <blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>&#8220;Las leyes del mercado han cambiado la humanidad. Los valores de justicia, de ética, de solidaridad, han sido<br />
sustituidos por la codicia.&#8221;</p>
</blockquote>debía la vida. Ahora es ya el turno de los ciudadanos, de las personas que actúan y toman sus propias decisiones. Los ciudadanos ya tienen vías de participar. Y tienen que actuar día a día. Manifestando su oposición cuando sea necesario. Mi madre me dijo algo que no he olvidado nunca: &#8220;si quieres ser feliz no aceptes nunca lo que juzgues inaceptable&#8221;.</p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>Una frase suya para coleccionar: Democracia no es ser contado, sino ser tenido en cuenta. </strong></span>Es que es un matiz diferencial importante. Te cuentan en los votos; pero eso no basta. No somos un número. Se nos tiene que tener en cuenta. Volvamos al principio: el poder emana del pueblo. Y no basta que demos una opinión cada cuatro años tras una campaña forzada y manipulada. Ahora debemos expresarnos a base de los nuevos medios de que disponemos. Lo que decía antes: si ya se convocan manifestaciones, si se llega incluso a organizar un botellón sólo con SMS, ¿cómo no vamos a poder participar mucho más  y ser tenidos en cuenta?</p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>¿No tiene la sensación de que en el mundo de hoy hay miedo, quizá por  inseguridad?</strong></span> Quizá porque hay un poder que no es el militar, ni el político, ni el económico y que tiene unos hilos muy extraños: el poder mediático. Todo se hace en nombre de, o para ese poder; porque si las cosas no se publican es como si no existiera. Mire,  en el mes de noviembre se reunieron en Berlín una serie de premios Nobel de la Paz. La reunión podía haber sido importante e interesantísima… Pero no tuvo prácticamente ningún eco, porque era mucho más importante la lesión de Cristiano Ronaldo. En cuanto a la paz y la seguridad, hay que tener mucho cuidado. Una cosa es la paz de la seguridad, (con sospecha, sin libertad); y otra, <em>la seguridad de la paz</em>, que sería la meta.</p>
<p><span style="color: #cd8931; font-size: medium;"><strong><em>El hombre, el poeta</em></strong></span></p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>Catedrático de Bioquímica, Rector de Universidad, impulsor del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa&#8230;</strong></span></p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>¿Qué queda del científico?</strong></span> Todo, queda todo , porque lo que te da la ciencia es una mirada y una mentalidad que te lleva, aún sin querer, al rigor. Estoy convencido de que sólo podemos transformar la realidad si la conocemos. Y si la conocemos superficialmente, la transformaremos solo superficialmente. Por eso hay que aplicar el método científico y profundizar.</p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>¿Le queda tiempo como para escribir poesía?</strong></span> No lo plantearía así. Me queda tiempo para hacer otras cosas. Para mí es fundamental expresar lo que siento. Y escribir es la forma de hacerlo y de compartir ese sentimiento. Ahora bien: se que una cosa es ser poeta y otra escribir  poesía. Yo escribo poesía.</p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>¿Cómo ve el paso de los años?</strong></span> Me reafirmo en lo que decía mi padre: “la edad es un estado de ánimo”. Estoy totalmente de acuerdo. No hay nada peor que dejar de sembrar. Si lo dejas, es cuando te haces mayor.</p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>¿Le asusta o teme la vejez? </strong></span>No, no, no. La verdad es que hasta ahora no me lo he planteado. No está en mi agenda. La vida me parece un misterio. Quizá un milagro. Y pienso también que la muerte es un misterio; o quizá un milagro.</p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>¿Y cómo la ve?</strong></span> Como un término indeseable, pero ineluctable.</p>
<p><span style="color: #cf892f;"><strong>¿Con paz?</strong></span> No. Con inquietud .Todo lo veo con inquietud.</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<h3><span style="color: #cd8931;"><strong>Como una niña se salvó de la subnormalidad</strong></span></h3>
<p>En su despacho tenia la foto de Maria Luisa. Una niña de Granada a la que el catedrático e impulsor del Plan para la Prevención de la subnormalidad  evitó un  retraso mental profundo. Fue el primer caso en España de prevención de la enfermedad metabólica congénita llamada fenilcetonuria.<br />
En síntesis consiste en que por una serie de errores metabólicos, quien la padece no asimila una serie de sustancias y  produce un exceso de otras. El resultado es que el cerebro del niño no se desarrolla y a los ocho o diez meses, se convierte en un subnormal profundo sin posibilidad de recuperación.</p>
<p>Al fenilcetonúrico le falta una enzima que degrada un aminoácido esencial. la fenilanina. Como consecuencia , se acumula tal cantidad en sangre que  se convierte en tóxico y afecta directamente al desarrollo cerebral. Por eso lo importante es conocer cuanto antes si se padece este problema, porque entonces simplemente con una dieta muy baja en fenilanina se puede controlar la enfermedad y sobre todo, impedir que  el cerebro se lesione.</p>
<p>(Los análisis ya se hacen de manera rutinaria. Se basan en tomar unas gotas de orina en un papel secante y unas gotas de sangre que se extraen tras una ligera punción en el talón del recién nacido. )<br />
Debe saberse que los signos  de la enfermedad no se manifiestan en el niño hasta que pasan unos meses y entonces es ya tarde para  resolver el problema.</p>
<p>Aquello fue el comienzo. Luego, Federico Mayor fue asesor del Presidente Suárez. “Fue cuando comenzamos a ver que muchos casos  de subnormalidad no se producían por cuestiones genéticas, sino por anoxia, o por problemas en el parto. También sabíamos ya de las metabolopatías. Fue cuando decidimos hacer un plan de nacimientos en las maternidades con medios suficientes para una correcta asistencia. Pero no había presupuesto . Y ahí coincidió con la aprobación del bingo en España. ¡Y se nos adjudico el 25% de lo que el bingo produjera! Nos tocó, en efecto, el bingo.”</p></blockquote>
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		<title>Entrevista a Carmen Posadas</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Aug 2009 23:00:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Sánchez-Ocaña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuadro de Honor]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Septiembre 2009 - NÚMERO 27]]></category>

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		<description><![CDATA[Debe dar un cierto vértigo, cuando una novela como “Pequeñas infamias” es traducida al inglés y nada menos que el New York Times dice que es “una delicia que se derrite en la boca [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><span style="color: #888888;">Debe dar un cierto vértigo, cuando una novela como <span style="color: #999999;"><a href="http://www.carmenposadas.net/obra-ficha.php?obra=6">“Pequeñas infamias”</a> </span>es traducida al inglés y nada menos que el New York Times dice que es “una delicia que se derrite en la boca sostenida sobre una ácida y sorprendentemente trama de misterio”. Y el Washington Post añade que es  “una novela que lo tiene todo, un decorado elegante, una construcción espacio temporal perfecta, unos personajes intrigantes y una escritura maravillosamente trabajada”. No por eso Carmen Posadas adquiere aires de divismo, sino que se esfuerza, además, por no parecerlo. Es cercana, mucho más de lo que su imagen pública difunde. Y, desde luego, desprende elegancia por los gestos, por las palabras y por la mirada.</span></em></strong></p>
<p>Pese a sus colaboraciones en la prensa y sus muchos libros,  no parece que el gran público tenga la idea de que Carmen es una de las autoras latinoamericanas más destacadas de su generación, como dijo de ella Newsweek. Pocos autores  podrán decir que están traducidos a 21 idiomas.</p>
<p>No le importa confesar su edad. “Todo el mundo sabe, en cuanto quiera mirarlo, que nací en 1953. Así que, por ahora, tengo 55 años. ¿Para qué vas a quitarte años? Yo prefiero que digan: «¡Qué bien está para su edad !», que quitarme años y que digan que estoy hecha polvo.</p>
<p><strong><span style="font-size: medium;"><span style="color: #99cc00;">Recorriendo el mundo</span></span></strong><br />
<span style="color: #333300;"><strong>Toma un largo té con hielo y charlamos de su infancia . Nace en Montevideo, hija de un diplomático  y por la profesión de su padre recorre medio mundo. Está en Uruguay hasta los 12 años. Supongo que muchos recuerdos de entonces&#8230;</strong></span><br />
<span style="color: #333300;"> <strong>C.P.-</strong></span> Más que cosas concretas, recuerdo sobre todo, el cambio. Uruguay era por aquella época mucho más avanzado que España. Hablo de la España que me toco vivir, la de 1965. Había una gran diferencia. La España que me encontré era una España en blanco y negro, un país como de luto. Nosotros vivíamos en la zona del estadio Bernabéu que era cañada real y por allí pasaban continuamente las ovejas&#8230; Me costó adaptarme. Y  lo que son las cosas: ahora es totalmente al revés. Ahora se puede constatar que España ha avanzado muchísimo y que sin embargo, Uruguay<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>Carmen Posadas: la elegancia en los gestos, las palabras y la mirada</p>
</blockquote> se ha estancado&#8230;</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Después, el mundo: Argentina, España, Inglaterra, Rusia&#8230; ¿Qué palabra definiría mejor la Rusia que conoció?</strong></span><br />
Rusia, que entonces todavía era la URSS  era un gigante con los pies de barro. En algunas cosas era el orgullo de una parte del mundo; pero en muchas otras era un desastre. Era, por ejemplo, puntera en la carrera espacial; sin embargo en las cuestiones de la vida diaria había muchísimas carencias, todo funcionaba mal. Todo, hasta el espionaje&#8230;, señala sonriendo.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>¿Y de Argentina?</strong></span><br />
Es que en Argentina vivimos una temporada auténticamente surrealista; vivimos , por ejemplo una tensión que estuvo a punto de una declaración de guerra con Chile; incluso nos dijeron que hiciéramos acopio de víveres para la subsistencia. Y pasado ese momento volvimos a vivir algo  realmente dramático. Nosotros veraneábamos en Punta del Este. Y comprobamos cómo hasta la costa iban llegando cadáveres que parecían de personas chinas. Era inexplicable. Luego supimos a qué era debido. Estábamos en plena dictadura militar y aquello era el resultado de los “escuadrones de la muerte”. Los cadáveres pertenecían a los argentinos que arrojaban al mar desde los aviones. Aparecían hinchados y con los ojos rasgados: como chinos&#8230;</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Amarga experiencia. ¿Y de Inglaterra?</strong></span><br />
Yo le tengo muchísimo cariño a Inglaterra; cómo será que hasta yo  misma le pedí a mis padres que me enviaran interna a aquel país. Siempre fui muy anglófila. Luego con los años –y con la experiencia– te das cuenta de que los ingleses son muy localistas y sufres una cierta decepción.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Y de España?</strong></span><br />
¿Qué te voy a decir de España? Aquí fijé mi residencia, es el país en el que más años he vivido y sin duda en donde me siento más a gusto.</p>
<p><span style="color: #99cc00; font-size: medium;"><strong>“Yo todo lo hice al revés”</strong></span><br />
<span style="color: #333300;"><strong>La imagen de chica distinguida, ser hija de diplomático, conocer medio mundo&#8230; todo ello parece componer la imagen de una “niña bien”.</strong></span><br />
La verdad es que me lo han dicho muchas veces, como un reproche. “Niña pija”, para estar con el lenguaje de hoy. Las etiquetas te tocan y poco puedes hacer por evitarlas. Lo lógico para esa niña bien que dices sería el bridge o pasarse el día en un campo de golf. Desde luego no es la etiqueta ideal para dedicarte a la literatura. Quizá por eso me costó mucho tener credibilidad  como escritora. Y eso que mi primer libro se tituló “Manual del prefecto arribista”. Era 1987. Yo vivía entonces en Londres. Y  mira qué casualidad: cuando salió el libro yo ya estaba casada con Mariano (Mariano Rubio, ex gobernador del Banco de España ) y además era “sudaca”, de manera que sin quererlo, me convertí en  la perfecta encarnación de la arribista.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Y dice “sudaca” sin complejo alguno. Ella y un grupo de mujeres de distinta procedencia americana han formado el grupo “Sudacas reunidas”. ¿Y cómo  se siente la vocación de escribir?</strong></span><br />
Mira, yo todo lo hice al revés.  Por ejemplo, me casé con 19 años. Dejé los estudios y cuando ya mis hijas fueron un poco mayores, me encontré con que debía retomar mi vida y empezar por estudiar.<blockquote class="pullquote pullquote_left"><p>La hipocresía es necesaria. Esa gente que dice que no tiene pelos en la lengua, lo que no tiene es educación.</p>
</blockquote> No sabía realmente qué hacer.  Intenté de todo. Incluso escribí a un anuncio del periódico que decía “Hágase rico cultivando champiñones”. Bueno, fue una catástrofe, claro. La verdad es que yo  leía mucho, como todos mis hermanos. En casa, con el ejemplo de mi padre, se leía constantemente. Y sería hacia 1983 cuando me apunté a un curso de literatura. No es que te enseñen a escribir; sino que te enseñan la técnica y te incitan a la imaginación. Ya  había publicado un cuento para niños y el reto que me había propuesto era cambiar de registro. Y necesitaba un apoyo, porque soy una persona llena de inseguridades&#8230;</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>No lo parece</strong></span><br />
Sí, sí. Soy insegura y muy, muy tímida; casi te diría que de una timidez patológica. Y muchas veces creo que por eso puedo resultar distante; pero es  timidez que a veces se puede confundir con soberbia.Estoy convencida de que la timidez no se cura nunca. Lo que pasa es que con los años van aplicando trucos para que no se note.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>¿Es distinta la literatura infantil o  juvenil de la  literatura para adultos?</strong></span><br />
Sí, sin duda. Suele decirse que escribir para niños es más difícil. Y la realidad es que si consigues retener la atención de un  niño, sin duda puedes retener la de un adulto. Sobre todo, porque hablando de literatura infantil y juvenil tienes que competir con la tele, con la consola de videojuegos, con el ordenador&#8230; Ya te digo: si logras la atención de un niño, tienes el camino hecho para lograr la atención del mayor. Y eso que hoy los niños prácticamente no leen. Es curioso. Para los tímidos como yo,  la lectura era un espléndido refugio. Te aislabas, y además respetaban tu aislamiento; no tenías que participar&#8230;</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Tienes un libro para conjurar fantasmas amorosos: “El síndrome de Rebeca”. Danos una guía.</strong></span><br />
Mira: la tesis del libro (más o menos) es que así como te influyen los padres en muchas cosas,  también te influye el fantasma de un amor anterior. Y claro, trato de explicar cuáles son esos fantasmas. Porque hay dos tipos de personas: los que quedan enganchados con un determinado perfil o, como  me pasó a mí, que salí tan escaldada de mi primer matrimonio que busqué algo diametralmente opuesto. Pero a mucha gente le siguen, le influyen, le condicionan esos fantasmas. Y además, debo decirlo, los fantasmas son poderosísimos. Y perfectos,  porque así los creamos. La idea del título viene de la película Rebeca que, como bien sabes, está presidida por el fantasma&#8230;</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Y llega “Pequeñas infamias” que supone, además del Premio Planeta, el lanzamiento de una autora de envergadura&#8230; ¿Está el mundo hecho de pequeñas infamias, o sólo de medias verdades, que son mentiras?&#8230;</strong></span><br />
Es que todo el mundo tiene su pequeña infamia. Y para cubrirla, para taparla, suele acudir a hacer otras infamias aún mayores. Para que te des una idea: la chispa surgió cuando el escándalo de Clinton y Monica Lewinsky. Una infamia. Bueno, pues  para tratar de cubrirlo, cometió otras muchísimo peores. Ésa  es la enjundia de la novela.<br />
<div id="attachment_1183" class="wp-caption aligncenter" style="width: 572px"><strong><img class="size-full wp-image-1183" title="Entrevista Carmen Posadas" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2009/09/Entrevista-Carmen-Posadas.jpg" alt="Yo creo que es necesaria una reflexión sobre la vejez porque ese culto permanente a la juventud es irritante. Cada edad tiene su belleza." width="562" height="313" /></strong><p class="wp-caption-text">&quot;Yo creo que es necesaria una reflexión sobre la vejez porque ese culto permanente a la juventud es irritante. Cada edad tiene su belleza.&quot;</p></div><br />
<span style="color: #333300;"><strong>Y el público lector lo comprende, porque ha sido una de las novelas más leídas, más traducidas, más elogiadas&#8230; ¿Crees que la hipocresía es necesaria para la convivencia?</strong></span>Yo creo que sí. Y hay una frase de  la Rochefoucauld que me gusta mucho; dice que la hipocresía es el tributo que el vicio rinde a la virtud. Yo creo que sí, que es necesaria para dulcificar la convivencia. Esa gente que dice que no tiene pelos en la lengua, lo que no tiene es educación.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>He leído que no te has recuperado aun de la muerte de tu padre y de tu esposo&#8230;</strong></span><br />
Yo creo que ya sí. Digamos que espero que sí. Yo soy muy voluntarista y no me gusta nada ser víctima. Para mí fue muy duro, debo confesarlo. Mi padre y mi marido se me murieron en un plazo de dos meses. Y no es fácil encajar el golpe. Creo que lo superé escribiendo “La Bella Otero”. Me ayudó mucho y realmente le estoy muy agradecida. Porque viajé  siguiendo sus pasos, recabando información, viendo sus escenarios&#8230; Y eso me distrajo de aquella realidad.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>¿Tiene eso alguna relación con tu presencia en la campaña por la detección precoz del cáncer de colon?</strong></span><br />
¡Claro! Mariano murió de cáncer de colon. Así que cuando me propusieron dar imagen y voz a la campaña de prevención de este tipo de tumores, me sentí en la obligación de hacerlo. Y me gustaría haber puesto mi granito de arena en difundir la necesidad del diagnóstico precoz. Así como la mujer ya tiene asumida la revisión y la mamografía,  también deberíamos  ser conscientes de la necesidad de prevención y diagnóstico temprano del cáncer de colon. Que además tiene pruebas muy sencillas de detección de sangre en heces&#8230;</p>
<p><span style="color: #99cc00;"><strong><span style="font-size: medium;">Cosas del amor</span></strong></span><br />
<span style="color: #333300;"><strong>En algún sitio has dicho que hay un concepto muy Hollywood de lo que es el amor y que confunde el amor con la pasión.</strong></span><br />
Sí. Suelo decir que la pasión es la chispa que enciende el amor y que como tal chispa dura muy poco. Hay quien ha hecho el cálculo y dice que científicamente dura unos dos años y medio. Es verdad que la pasión es maravillosa pero se debe reconducir hacia  otro tipo de sentimiento, más sereno y pleno, que se llama amor. Si no se convierte en eso, se transforma entonces en obsesión.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>¿Y por qué dices que el amor es un oficio? Puede parecer que lo consideras como una </strong></span><strong></strong><span style="color: #333300;"><strong>profesión.</strong></span><br />
Hablo de que es un oficio, porque el amor hay que currárselo mucho. Hay que cuidarlo y trabajarlo todos los días. Como una plantita. Y es cosa de dos. Y no decir, como se hace habitualmente cuando el amor falla, que la culpa es del otro.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>¿Se enamora quien quiere o quien puede?</strong></span><br />
Creo que es bastante involuntario. El amor tiene, sin duda, un componente irracional  considerable. Y como decía Ortega, la elección casi nunca es inocente, siempre es por algo. Ese “idiota” tenía algo, aportaba algo  que a lo mejor necesitabas en ese momento; se elige incluso al canalla o al imbécil, pero siempre por alguna razón.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>¿Qué diferencias encuentra en el amor que siente una mujer y el que siente un hombre?</strong></span><br />
Son muy distintos. El hombre tiene el primer impulso por la conquista y luego ya no tiene tanto interés. En la mujer ocurre lo contrario. Ella tiene que estar pedaleando siempre. Mira: todas las actitudes humanas se entienden mejor en el mundo animal. El pavo real – y no te ofendas – expone muy bien el concepto que quiero decir. Conquista con la cola, va a la conquista. Y cuando la consigue, pliega sus plumas&#8230;</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Carmen: ¿Es cuestión de imaginación o conoces tan bien a los hombres como demuestras en tus novelas? Con una sonrisa que es casi carcajada, apostilla:</strong></span><br />
Soy buenísima en la teoría; pero en la práctica soy un desastre.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Has escrito para niños, la bellísima historia de amor entre Antonio Machado y Leonor. ¿Cómo se puede contar a un niño el amor de un hombre triste de 35 años y una niña de 14?</strong></span><br />
Era un reto bastante grande. Porque realmente, era un infanticidio. Y además, tenía que terminal mal porque ella se muere un par de años después. ¿Cómo escribirlo para los niños? Pues había que hacerlo. La suerte es que se trata de un cuento de prescripción escolar por lo que los profesores lo van explicando; y eso abre a los niños la curiosidad por el poeta. Porque además es un poeta muy cercano.</p>
<p><span style="color: #99cc00; font-size: medium;"><strong>Hablando de gastronomía</strong></span><img class="alignright size-full wp-image-1190" title="Entrevista Carmen Posadas 2" src="http://www.revista-ballesol.es/wp-content/uploads/2009/09/Entrevista-Carmen-Posadas-2.jpg" alt="" width="249" height="311" /><br />
<span style="color: #333300;"><strong>Con su hermano Gervasio, ha escrito un curioso libro de gastronomía, contando sus experiencias culinarias por el mundo. “Hoy, caviar; mañana, sardinas” (RBA),  que en síntesis recoge anécdotas y recetas de su madre y las experiencias  de haber comido en muy buenos restaurantes, en muchas embajadas y en muchos cócteles&#8230; ¿Dónde ha comido mejor?</strong></span><br />
En España, sin duda.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>¿Cuál sería su menú  ideal? Es decir, supongamos que tenemos a mano la gastronomía del mundo. Elíjanos un menú  completo.</strong></span><br />
Es difícil, porque la amplitud que puede haber es inmensa. Quizá empezaría por unos canapés de caviar. Y luego, salmorejo. Estoy absolutamente enganchada al salmorejo. Después,  un plato al que habría que hacerle un monumento: una buena tortilla de patatas. Dejémoslo en un pincho. Y luego, debido a mi origen, carne: un buen entrecot. De postre panqueques de dulce de leche y helado.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>¿Y para beber?</strong></span><br />
Para beber lo estropeo todo: lo que más me gusta es el vino blanco de Rueda&#8230; pero con hielo.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>El dinero es la base de todas estas cosas?</strong></span><br />
La frase de Mafalda ya es clásica: “el dinero  no da la felicidad, pero se da muy buena maña para imitarla”. Pero no siempre hace falta el dinero para tener un lujo. Yo considero que el lujo es poderse permitir lo que uno quiere. Y no hace falta soñar con yates. Basta , por ejemplo con un libro, un paisaje, un poco de tortilla&#8230; El mayor lujo,  de verdad, es el tiempo.</p>
<p><strong><span style="font-size: medium;"><span style="color: #99cc00;">Los años</span></span></strong><br />
<span style="color: #333300;"><strong>Ya dijimos que no le importa confesar su edad. Y  no le gusta mirar al futuro. </strong></span><br />
Nunca hago planes. No me atrevo a soñar. No es que sea pesimista: digamos que soy una optimista informada. Pero no me gusta imaginar futuros. Me he puesto siempre metas muy cercanas. Ir de balcón en balcón, como el gorrión que cantaba Serrat. Las alturas me dan un poco de vértigo.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>¿Cómo ve o cómo siente el paso de los años?</strong></span><br />
Antes lo llevaba fatal. Cuando era niña pensaba que me debería morir cuando cumpliera los 30 años. Ahora ya lo veo de otra forma, claro. Y me ayudó mucho escribir “La Bella Otero”, porque toda su vida giraba en torno a su belleza. Y murió a los 97 años con una vejez muy digna. Yo creo que es importante y necesaria una reflexión de este tipo, porque ese culto permanente a la juventud es irritante. Cada edad tiene su belleza.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>¿Es de las que mira hacia atrás o prefiere siempre mirar hacia adelante?</strong></span><br />
No miro nunca hacia atrás. Miro hacia adelante en un intento de vivir, sobre todo, el presente. Y lo procuro, aunque entiendo que es difícil.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Seguro que tiene en su entorno a alguna persona mayor. ¿Cómo ve la vejez? ¿Se la imagina en usted misma? </strong></span><br />
Me gustaría envejecer con dignidad y tener mi vida ocupada. Creo que no lo voy a tener muy difícil, porque mi ocupación permanente es la de leer y la de escribir. Pero claro, soy consciente de que hay que prepararse para esa vejez. No nos hacemos viejos de repente. Tenemos muchos años para preparar esa tercera edad.</p>
<p><span style="color: #99cc00; font-size: medium;"><strong>Y los libros</strong></span><br />
<span style="color: #333300;"><strong>¿A escribir se aprende? Porque usted dice que fue a un taller literario cuando ya su hija pequeña fue mayor y se quedaba con mucho tiempo libre. </strong></span><br />
Si, se puede aprender. Es verdad, como te decía antes, que escribir requiere una parte de talento; pero tiene también una parte muy considerable de oficio que sí se puede aprender. Es un oficio.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Y ahora,  con oficio, pacientemente está tejiendo la intriga de una nueva novela, un thriller, ¿Cuál es tu sistema de trabajo?</strong></span><br />
Soy muy disciplinada y me impongo horarios de oficinista. Me levanto temprano y escribo hasta el medio día. O en el libro, o algún artículo que tengo que entregar&#8230; Y cuando estoy en la etapa previa a la redacción como tal, me encanta recopilar documentación.Me gusta mucho ese momento del proceso, porque te metes en una época, te metes en unos ambientes fascinantes, y no tienes que inventar nada, porque la realidad supera muchas veces lo que puedas imaginarte.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Es de suponer que “La Cinta Roja”, su última novela, le habrá obligado a  estudiar la Revolución Francesa a fondo&#8230;</strong></span><br />
Sí , pero fue muy divertido meterse en ella y sobre todo buscar detalles, buscar la pequeña historia de la historia grande. Por ejemplo, investigar sobre los sistemas anticonceptivos que se utilizaban  o contar cómo el Marqués de Sade tocaba una trompeta que había hecho de un orinal.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Hablamos de sus libros. ¿Destacar uno? Es imposible. Dice que es como cuando le  preguntan a una madre a que hijo quiere más. No se puede saber. A cada libro le tienes tu cariño por algo.</strong></span><br />
Las “Moscas azules” porque fue el primero, “La Bella Otero”, por todo lo que me enseñó, “Pequeñas infamias”, por lo que supuso&#8230;</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>Y hablamos de la inteligencia </strong></span><br />
Creo que la cualidad más relacionada con la inteligencia es la curiosidad. Esa es la base. Y después poder relacionar, ligar una cosa con otra. Preguntarte continuamente POR QUÉ y tratar de encontrar respuestas.</p>
<p><span style="color: #333300;"><strong>¿Y el humor?</strong></span><br />
Imprescindible. Fundamental. La vida es demasiado seria como para tomársela en serio.</p>
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