Dra. María Blasco

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Directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

Quizá dentro de muy poco tiempo, en vez de preguntar “cómo estás” cuando nos encontremos con un amigo, acudamos a algo muchísimo más técnico. Por ejemplo:

¿Cómo estás?- ¿Cuánto miden tus telómeros? Estoy encantado. La mayoría están sobrados… Mi edad biológica es de 20 años menos de los que tengo.

Y es que, los telómeros van a ser, posiblemente, los protagonistas de nuestro futuro. Según la ciencia, con su examen vamos a saber cómo están nuestras células. Es a lo que dedica su tiempo –todo y más, si tuviera- la Dra. María Blasco, Directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

La Dra. Blasco lidera la investigación internacional sobre un mecanismo que puede ser clave para lograr poco menos que la “eterna juventud”. Porque trata de reparar las estructuras celulares que se van acortando con los años y que son, precisamente por su acortamiento, la causa de que vayamos envejeciendo.

¿Nos saludaremos así, doctora, hablando de los telómeros?

«No, no creo – dice riendo, tampoco se saluda usted ahora preguntando por su colesterol o por sus cifras de tensión».

Hagamos una aclaración previa. Como es sabido, nuestros genes están empaquetados en los cromosomas, (esos que en forma de X o de Y nos definen). En su borde tienen una especie de capuchón protector. Son los telómeros. Es, en palabras de María Blasco, como esa protección que tienen los cordones de los zapatos para que no se deshilachen.

El descubrimiento que nos interesa ahora es que esos telómeros se van desgastando cada vez que las células se dividen. Es decir, van disminuyendo de tamaño según el número de divisiones que la célula lleve a cabo. Se calcula que a lo largo de una vida se dividen entre 40 y 50 veces. Puede decirse que los telómeros que empaquetan los extremos del cromosoma son como un reloj que cuenta las divisiones de la célula.

Es cierto que disponemos de una enzima –la telomerasa- que es la que los mantiene activos y eficaces. Pero llega un momento en que la enzima ya no puede más. El telómero llega a ser tan corto y la enzima tan ineficaz que llega la senescencia (la vejez) y la muerte celular. Eso ocurre de manera constante.

Pero lo que se ha descubierto –y que como es lógico acapara gran parte de la investigación– es que las células que conservan más telomerasa viven mucho más, porque sus telómeros se mantienen con mayor longitud. También se ha comprobado que hay unas células que no cumplen esta regla: las células tumorales.

Son investigaciones recientes y verdaderamente fascinantes. A los descubridores de la telomerasa, la enzima que da vida a los telómeros se les concedió el Premio Nobel en 2009. Y con una de ellas, con la Dra. Gleider trabajó María Blasco.

Así volvemos al principio. Se pueden medir los telómeros, puedo saber por tanto si me queda mucho de vida… ¿Y tiene alguna ventaja saber si nuestra edad biológica nos va a permitir llegar a una larga vejez?

«Es un marcador importante del estado de salud. Con una ventaja sobre todos los demás: es de todos los tejidos. Es lo que comentaba antes: ¿Sirve conocer tu tensión, tu colesterol, tu azúcar en sangre?. Sí, y mucho, porque puedes tomar medidas.

Otra cosa que debe quedar claro, frente a la tentación de plantear un determinismo genético, es que nuestras células se dividirán más veces si tienen necesidad de hacerlo porque las sometemos a “maltrato”, si les damos “mala vida”».

LOS RATONES VIVEN MUCHO MÁS

El trabajo del grupo de la Dra. Blasco es realmente espectacular. En un reciente libro, escrito en colaboración con la periodista Mónica G. Salomone, se afirma ya en su título “Morir joven a los 140”.

¿Y es posible?

«No hay nada que indique lo contrario…».

Quien habla para nuestra revista es nada menos que la Directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, uno de los centros de investigación más
importantes del mundo.

Y le pedimos ir por partes para exponer a nuestros lectores de forma clara, la fantástica posibilidad que la ciencia abre ante nosotros.

Recordemos que nacemos con los telómeros en los extremos de nuestros cromosomas. Y que tienen una determinada longitud según la telomerasa que haya actuado. Nuestro gen de la telomerasa actúa hasta el nacimiento, preparando al organismo para su vida futura. A partir de ese momento, se inactiva. Y así, poco a poco, según las divisiones celulares que tengamos, esos telómeros se irán acortando, hasta el final.

«Lo que hicimos fue introducir en el ADN de los ratones el gen de la telomerasa, para que sus células volvieran a tener la enzima. Y lo que comprobamos es que aumenta de manera notable la longevidad. Los telómeros se realargan y permanecen así más tiempo. Y hemos visto y confirmado cómo por eso se retrasan muchas patologías y problemas de salud que padecen los ratones de su misma edad, pero sin el tratamiento».

¿Viven significativamente más?

«Los que se beneficiaron de la terapia génica vivieron hasta un 40 por 100 más. Y los que fueron tratados con telomerasa como si fuera un tratamiento convencional, vivieron un 24 por 100 más».

Y en el ser humano?

«En humanos no se ha hecho todavía… Pero yo estoy convencida de que aumentará la longevidad. Y desde luego, en teoría podría hacerse».

LA ENFERMEDAD DE LA VEJEZ

La doctora Blasco va desgranando todas estas experiencias con una serenidad que choca con la urgencia que parecen reclamar los experimentos y los ensayos.

Entonces, si se repara el envejecimiento con la telomerasa, todas las enfermedades degenerativas, todas las patologías asociadas al deterioro celular, ¡podrían curarse!

«Sin duda. No podemos considerar la vejez como una enfermedad, claro; pero es cierto que de ese envejecimiento celular penden todas las enfermedades degenerativas que se podrían curar: cáncer, alzheimer, infarto… Pero no se trata de que ahora nos pongamos todos a ampliar nuestros telómeros para seguir jóvenes. Creo que el primer paso habría que darlo para resolver esas enfermedades que podemos llamar teloméricas, las que derivan de tener los telómeros muy cortos, como la anemia aplásica o la fibrosis pulmonar. Ahí, la reactivación de la telomerasa sería básica. Ese debe ser el comienzo. Y ya en un futuro podría plantearse reactivar al telomerasa en personas sanas para mantenerse joven».

¿Pero por qué no se hace ya?

«Es muy complejo. Deben hacerse ensayos clínicos, con grupos de control, con un número suficiente de testimonios. Se hará, se hará. ¡Y pronto!»

Y EL CÁNCER

En las experiencias de laboratorio con ratones se evidenció sin lugar a dudas que los que tenían telómeros más largos mantenidos durante más tiempo no solo prolongaban su vida, sino que tenían mejor salud. Y también tenían menos cáncer.

Con esta terapia, en humanos, se vencería el cáncer?

«Es una afirmación demasiado categórica. Pero debemos partir de la base de que el cáncer en gente joven es una enfermedad rara, en sentido estricto. Sí, me va a decir que hay cáncer infantil. Lo sé muy bien, porque tenemos aquí un centro oncológico de niños. Pero es este un tipo de cáncer generalmente asociado a problemas genéticos. Hasta los 40-50 años el cáncer no es una enfermedad frecuente. Por eso podemos decir que el cáncer también es una enfermedad asociada al envejecimiento».

¿Y cómo afecta la telomerasa a las células cancerosas?

«Hemos visto que las reactiva. Las únicas células que no recortan sus telómeros con la división con las tumorales. La telomerasa las activa; no es que intervenga en el cáncer, quede claro, sino que interviene en la “vitalidad” de la célula. La telomerasa da vida las células, pero no distingue si son buenas o malas.

El año pasado -cuenta la Dra. Blasco- hicimos un estudio muy curioso. Ratones con telómeros el doble de largos que los de su generación, y que tenían la misma velocidad de acortamiento, presentaron una tasa de cáncer mucho menor. ¿Y por qué? Simplemente porque se mantenían jóvenes más tiempo.

Yo estoy convencida de que si fuéramos capaces de mantenernos jóvenes más tiempo tendríamos una incidencia de cáncer mucho menor».

¿Y es fácil de obtener la telomerasa?

«Sumamente sencillo en el laboratorio».

Y entonces cómo nadie ha tenido la tentación de inyectarse esa especie de elixir de la juventud?

«Parece que alguien lo hizo. Hace un mes una científica norteamericana comunicó que se había administrado telomerasa. Pero así es absurdo. Y no sabemos si es verdad. Si se hace, debe hacerse a través de un ensayo clínico serio con medios y métodos controlados… Un caso aislado no sirve y no demuestra nada».

¿DE QUÉ MORIREMOS?

Y la doctora Blasco prosigue :

«Quizá la telomerasa no sea lo único que interviene en el envejecimiento. Pero hay algo claro: Todos los genes están hechos para mantenernos jóvenes. No hay genes para hacernos envejecer. Lo que ocurre es que llega un momento en que esos genes dejan de funcionar bien y comienza el deterioro. Pero no tenemos genes especializados en hacernos envejecer…».

Parece de ciencia ficción… Pero si aplicamos telomerasa para detener el envejecimiento, ¿hay tope? ¿Hasta cuándo podríamos vivir?

«El límite máximo se decía que era de 120 años. De hecho la persona más longeva del mundo ha llegado a los 122. Pero no tiene por qué plantearse un tope . Nosotros en el libro hemos marcado 140».

Pero tampoco habría que poner ese límite.

«Realmente, no».

Y entonces, ¿de qué moriríamos?

«Pues por accidente, por infecciones… Mire usted la naturaleza. ¿De qué mueren los animales?».

Parece mentira que estemos hablando de todo esto, sin que haya aparecido en el horizonte la urgencia de llevar a cabo toda esta aventura. ¿Cuándo se podrá hacer realidad esto que parece un sueño?

«No sé cuándo, pero puedo decirle que pronto. La necesidad es urgente.».

Por cierto. Ellas tienen los telómeros más largos que ellos. ¿Por qué?

«Seguramente por los estrógenos, que activan la telomerasa. Pero no es cien por cien seguro…».

¿Y qué es lo que le obsesiona ahora? Porque imagino que con todo este panorama por delante el trabajo debe ser como una idea fija…

«Dos cosas, sin duda. La primera, aplicar la terapia de la telomerasa para esos síndromes teloméricos que decíamos antes, como la fibrosis pulmonar, y también para los que tienen especial riesgo de infarto o alzheimer por sus telómeros cortos. Y la segunda ver si podemos frenar el cáncer, frenar la división de las células cancerosas desactivando la telomerasa; es decir, privándoles de su vitalidad…

Sería una nueva estrategia contra el cáncer.

La terapia génica con el gen de la telomerasa está en marcha. Se utilizan virus seguros derivados de otros no patógenos que no pueden replicarse y que no se integran en el genoma de la célula. El virus que solo lleva dentro el gen de la telomerasa se adhiere a la célula y la “infecta de telomerasa”, podríamos decir. Después de varias replicaciones se diluyen y así la telomerasa actúa y permite alargar los telómeros lo suficiente para rejuvenecerlos, pero evita la inmortalidad de las células y el riesgo de cáncer.

Hay varios experimentos en marcha: contra la fibrosis pulmonar idiopática, contra la anemia aplásica, contra el infarto y contra las enfermedades neurodegenerativas».

Tiene razón María Blasco: se hará. Y pronto. 

MARÍA BLASCO

Nació en San Vicente del Raspeig, Alicante en 1965. Estudia Ciencias Biológicas en la Universidad Autónoma de Madrid y se doctora en bioquímica y biología molecular en 1993, bajo la dirección de Margarita Salas. Ese mismo año se incorpora al laboratorio de la Dra. Carol Gleider en Nueva York. La Dra. Gleider obtuvo el Nobel en 2009 precisamente por el descubrimiento de la telomerasa En 1997 retorna a España y forma su grupo de investigación en el Centro Nacional de Biotecnología, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. En 2003 se incorpora al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas como responsable del grupo de telómeros y telomerasa. Y es desde 2011 directora del Centro. Son incontables sus premios y galardones científicos.

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Ramón Sánchez-Ocaña
Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) entró en Televisión Española en 1971 y presentó el telediario durante años, pero se hizo famoso con el espacio 'Más vale prevenir'. Después continuó su labor divulgativa en Telecinco, Canal Sur y Punto Radio, entre otros medios, y ha escrito varios libros sobre alimentación, sida y cirugía estética, entre otros temas.