ENTREVISTA A VALENTÍN FUSTER

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Es uno de los mejores cardiólogos del mundo y así está considerado en los cinco continentes. Tiene los premios y distinciones más importantes (el Premio de la Academia Europea de las Ciencias y las Artes, las Medallas de Oro de las Sociedades de Cardiología de Estados Unidos y de Europa, el Príncipe de Asturias,..) y cualquier día le despertarán con la noticia del Nobel desde la academia sueca. Recientemente ha sido distinguido con un marquesado por S. M. Don Juan Carlos I.

El corazón es fuerte y resiste mucho. Somos nosotros quienes lo vamos debilitando.

Es el jefe de  cardiología del hospital  Monte Sinaí, de Nueva York y dirige en Madrid, el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares. Ha sido presidente de la Asociación Mundial de Cardiología. Consciente de su deber de divulgar sus conocimientos escribe incansablemente. Su último libro es “El círculo de la motivación”, y anteriormente “La ciencia de la Salud”, donde ofrece sus consejos para una vida sana; antes con el psiquiatra Luis Rojas Marcos, publicó “Cuerpo y Mente” y con José Luis Sampedro (que fue su paciente en Nueva York) “La ciencia y la vida”…

Llama la atención  su enorme actividad. Hoy mismo, el día en que estamos citados con usted a las once, ha llegado de Estados Unidos a las seis de la mañana. Toda la noche de viaje y sin embargo esta perfectamente. Y tan pronto se va a Colombia, como a África para seguir alguno de sus proyectos. Sus días parecen tener más de 24 horas. ¿Cómo lo consigue?

«Debo decirle que soy muy metódico. Me levanto a las cuatro de la mañana y empiezo a trabajar a las cinco menos cuarto. Termino hacia las ocho de la tarde. Mi trabajo tiene tres vertientes. Por un lado veo pacientes; es decir, sigo mi actividad clínica; por otro, estoy al tanto de las investigaciones que tenemos en marcha; y por último, tengo que dedicar también mi tiempo al trabajo administrativo. Así diariamente. El fin de semana lo divido. La mitad trabajo y la otra mitad, descanso.».

¿Y es posible con ese plan de vida, con tanto viaje, compaginar la vida laboral con la familiar?

«Creo que si. Yo estoy muy bien casado desde hace más de 45 años. Tengo dos hijos con los que mantenemos una muy buena relación. Quiero decirle con esto que todo se puede compaginar cuando hay calidad en la compaginación. No es solo cantidad de horas, sino de la calidad de esas horas».

“Tenemos que reflexionar y establecer prioridades. Una vida sin prioridades es un caos”

Usted preconiza que todos deberíamos de guardar un tiempo determinado para hablar con nosotros mismos. Un tiempo de reflexión, de calma para poner en orden la cabeza…

«Yo creo que eso es muy importante, porque estamos en un mundo que nos somete continuamente a multitud de mensajes. Y tengo la sensación de que muchas veces se sube uno a un tren sin saber el destino de ese tren. Por eso me parece importante pararse y pensar en las prioridades. Una vida sin prioridades es un caos. Esa reflexión para el día o para el lapso de tiempo que sea, me parece fundamental. Pensar dónde estoy, qué hago, qué debo hacer… Disponer de una agenda mental, no solo de lo que se hace con los pies.»

No tenemos idea de vulnerabilidad

No es la primera vez que dice que los cardiólogos han fracasado, porque cada vez ve más pacientes con una enfermedad cardiovascular compleja; es decir, que no ha calado en la población la necesidad de prevención…

«Creo que el problema es que no se tiene sentido de la vulnerabilidad. No nos creemos vulnerables, porque nos resulta mas sencillo no pensar en lo peor. Y sin embargo es inevitable. No tenemos sentido de posible enfermedad y optamos por engañarnos a nosotros mismos. Y este es un tema importante cuando hablamos de la epidemia cardiovascular. No se escucha a nadie. Y lo hemos constatado en todas las edades».

Sin embargo, los avances –y en eso la cardiología ha tenido mucho que ver- han logrado que vivamos más años y que nuestra esperanza de vida sea mayor…

«Sí, pero la realidad es que son avances de la tecnología. Lo que hacemos ahora es que no dejamos morir a los pacientes. La tecnología hace que se viva más tiempo; pero no porque se evite la enfermedad, que sería lo correcto. Y además, la calidad es distinta. Vivir más y enfermo, no es lo mismo que vivir más y sano. En otras palabras, que en vez de promover la salud, estamos prolongando artificialmente la vida».

¿Podemos hablar de que la enfermedad cardiovascular es una auténtica epidemia?

«Sin duda. La primera causa de muerte en el mundo de hoy es la enfermedad cardiovascular. Y no lo era hace unos años. Se muere uno algo mas tarde estadísticamente; pero tenemos la obligación de que no se muera de una enfermedad cardiovascular».

“La enfermedad cardiovascular es ya una epidemia. Y es un problema de nuestro sistema de vida, de nuestra conducta”

¿Y se puede evitar?

«Sí. Es un problema de educación y de educación a edades muy tempranas. Estamos haciéndolo y con muy buenos resultados en niños de entre 3 y 6 años que es cuando realmente podemos influir en los hábitos y podemos crear ambiente saludable. Pero ¡ojo!, -y dígaselo a sus lectores-nunca es tarde para cuidarse. Es un error pensar que por tener 70 o 75 años ya no hace falta. Nunca es tarde para empezar».

Cuéntenos esa experiencia de educar a los niños…

«Es un proyecto magnífico. Hemos visto a lo largo de las charlas que les damos, que podemos influir en los niños y en su concepto de salud y en sus hábitos de vida. Les damos charlas –una serie de horas-, pero no solo de lo que se debe o no se debe hacer. No. Somos conscientes de que el niño tiene que entender por qué. Y entonces lo asume. Una primera parte está destinada a explicar al niño cómo funcionamos y así entiende perfectamente cómo es nuestra  máquina corporal; y por tanto, por qué es importante el ejercicio físico y una nutrición correcta. Y además es útil no solo para el niño, sino para su familia, porque el niño puede influir muchísimo en el comportamiento de sus padres…».

Y creo que hay un aspecto de control de las emociones…

«Si, porque nos parece importantísimo en un mundo como el de hoy, que el niño aprenda ese control emocional. Así se consigue que el niño aprenda a decir NO cuando quiera decir que no; y sea por tanto menos vulnerable. Estamos ya en fase de evaluación de este trabajo y nos parece que puede ser muy importante, por ejemplo, para el control de las adicciones. Porque si se puede hacer algo en este aspecto, debe ser ANTES de que esté expuesto al ambiente de la adicción».

La perfecta bomba cardiaca

Dr. Fuster: uno tiene la sensación de que el corazón es extremadamente vulnerable…

«Está usted equivocado. Podría decirle que es la parte mas resistente del organismo. Piénselo un momento: desde que nace esta bombeando a 60-70 latidos por minuto, sin parar,  años y años… Con unas válvulas que no descansan nunca, que se abren y se cierran, que rozan continuamente y no ocurre nada… Es una bomba perfecta que va más deprisa cuando hace falta más sangre o que va más despacio cuando  es preciso… que no para nunca, que no se gasta… Mire, yo soy cardiólogo y le digo que cuando lo pienso en estos términos, no logro entender la vitalidad del corazón… Cuando se habla del corazón artificial siempre pienso en lo difícil que va a ser lograr uno que se pueda parecer realmente al nuestro… El corazón es muy fuerte. Somos  nosotros, es nuestro sistema de vida el que lo altera…».

¿Y qué podemos hacer entonces?

«Es un problema de educación y de motivación. Y por eso estamos tratando de prevenir esta epidemia por tres vías. La primera es la que le decía de los niños de entre 3 y 6 años.  Ahí les hablamos de la importancia de la vida saludable y tenemos resultados muy positivos. Y debo decirle que ya pasaron por este programa mas de un millón de niños».

¿Y en los adultos?

«Es mas difícil porque cambiar de hábitos es muy complejo. Pero es otra de las vías en que estamos actuando. Podríamos compararlo con el sistema de Alcohólicos Anónimos; es decir, actuar en grupo con la idea de que unos se ayuden a otros para evitar hábitos nocivos e implantar un sistema de vida saludable.
Y por último, la tercera vía que estamos poniendo en marcha es utilizar una técnica de marketing. Es decir, repetir una cosa una vez, y otra, y otra, machaconamente, para que surta efecto. Avisos telefónicos, alarmas, llamadas… Pero ya le digo, en adultos es mas difícil. En los niños se ven resultados muy, muy positivos».

Motivación: de las cuatro “T”, a las cuatro “A”

Como estudioso de la conducta y de la motivación, usted ha apelado en su vida a lo que ha llamado las cuatro “T”.

«Es un método que me parece muy válido. Y que tiene dos aspectos. Uno es la madurez personal y otro cómo te ven en sociedad. Por eso muchas veces hablo de esas cuatro TÉS. La primera sería, el Tiempo de reflexión; es decir, lo que hablábamos antes: un tiempo para mirarte dentro y  establecer tu agenda mental. La segunda T se refiere al Talento nuestro que debemos descubrir: preguntarnos cuál es nuestro talento, preguntarnos quién soy, qué puedo hacer… La tercera T es la Transmisión de cosas positivas, de fuerza. Si pasas mucho tiempo en lo negativo te vuelves negativo… Mire yo he observado una diferencia enorme en cómo se ha vivido la crisis en Estados Unidos y cómo se ha vivido en Europa. Aquí nos quejamos, sobre todo. Allí, sin que nadie lo diga, nos ponemos a trabajar más para salir cuanto antes del pozo. Es una diferencia de concepto grande. Transmitir positivismo. Y la última T es Tutoría que es pensar en la influencia que podemos ejercer en otras personas».

Sí, pero no es fácil, por ejemplo, esa transmisión de positividad o de optimismo…

«Pues vaya a las claves de la motivación, que es importante. Y por seguir con el mismo estilo, le diré que la base de esa motivación está en las cuatro “A”. La primera es la da la Actitud, una actitud positiva que surge del convencimiento de que cualquier problema tiene solución. La segunda es la de Aceptar no ser tu vecino, que él es él y tú eres tú; aceptar tu propia realidad. La tercera es la de Autenticidad, no disfrazarte de otro, que suele hacerse por  distintas circunstancias, ser tú mismo siempre. Y la última es la de Altruismo, dar lo que puedas a otros en todos los aspectos, especialmente en el de atención y en el intelectual: ser consciente de que vives con otros y entre otros… Son cuatro claves que pueden motivar, porque es importante saber que en nuestra vida estamos como en un círculo, y en movimiento contínuo. En cuanto estás arriba, ya empiezas a bajar para ir descendiendo y volver a subir… Y por eso debemos buscar esa motivación. Yo tengo amigos que me llaman y me dicen: Estoy en las “y veinte”… Y ya me indican que en la esfera del reloj están bajando a ese punto, que les queda todavía un tramo para llegar hasta las “y media” y entonces empezar a subir…».

Lo importante es tener proyectos

Muchos de nuestros lectores son gente de cierta edad. ¿Qué nos podría recomendar?

«En primer lugar, lo que le decía antes. Nunca es tarde para cuidarse. Y después, darse cuenta de que lo importante es tener proyectos. No hace falta que sean grandes aspiraciones; no. Pequeños proyectos. Piense que cuantos más proyectos y actividad, más optimista se vuelve uno. Mire, yo no creo en la jubilación. Yo creo que si no se puede trabajar en una cosa hay que hacer otra. El día que yo no pueda investigar a lo mejor sirvo para conducir una ambulancia, no sé. Pero hacer algo. Y en esta etapa hay algo importante. Yo tengo un mentor más joven que yo (los mentores no tienen por que ser mayores que uno) que adquirió un compromiso: si en algún momento empiezo a hacer tonterías, debe decírmelo. Ese día tiene que avisarme para dejar de ver pacientes. Y entonces, me dedicaré a otras cosas. Pero eso de jubilarse y ya terminar toda actividad, me parece penoso. Tenemos que hacer otra cosa, algo distinto, pero no detenerse que es como si de pronto se perdieran todos los objetivos. Tenemos que preguntarnos en ese  momento ¿Qué es lo que puedo hacer? Y cuanto más social, mejor, ese altruismo del que hablábamos antes. Cuanto más social sea el proyecto, menos depresión».

¿La satisfacción da salud?

«Podríamos poner la frase al revés. La salud da satisfacción. Tener una actitud positiva ayuda, qué duda cabe. Pero el sustrato es la salud y se ayuda a la salud con una actitud positiva».

La ayuda contra el infarto

No podemos obviar, Dr. Fuster esa investigación que ocupó páginas y páginas de periódicos en la que usted hablaba de que un medicamento de apenas dos dólares podría salvar a mucha gente tras un infarto…

«Mire usted. El infarto tiene que tratarse lo antes posible. Si se trata en las primeras cuatro o cinco horas, es posible sobrevivirlo. Así que cuanto antes se pueda frenar la progresión de la necrosis, mejor. Lo que hemos comprobado es que el metropolol un medicamento muy común, si se inyecta  en las primera horas detiene o disminuye el infarto. Así que una vez demostrado, lo que hemos procurado es que  cuantas más ambulancias tengan la posibilidad de inyectar metropolol a un infartado, más posibilidades de sobrevivir tiene. Y ya hemos logrado que muchos países adopten como medida obligatoria disponer de metropolol en todas las  ambulancias y en todas las urgencias».

Otra de su prioridades es la llamada “polipíldora”.

«No hace mucho he visto a un alto cargo de Rusia que había tenido un problema cardiaco serio. Le pregunté si se medicaba con estatinas. Y me dijo que no, porque era muy caro. Es cuando te das cuenta de que el problema de muchos fármacos no es que el producto sea caro en si mismo, sino que lo que lo encarece es la distribución. Así pensamos que  unir en una sola pastilla la medicación que se da a quienes han tenido un accidente cardiovascular por un lado abarataría el precio; y por otro, permitiría una mejor adherencia al tratamiento. Así surgió la posibilidad de unir en una sola píldora un fármaco contra la hipertensión, un antiagregante plaquetario y una estatina. Pese a todo, muchos laboratorios no se atrevieron y fue un laboratorio español que sin ánimo comercial se lanzó a ello: Ferrer. Y ya puedo decirle que en España se acaba de aprobar y que ya lo han aprobado también en otros siete países».

¿Y qué le preocupa ahora? Hacia donde dirige su mirada de investigador y de clínico?

«Sigo haciendo investigación básica, aunque entiendo que ahora mi misión es mucho mas social. Y desde luego sigo viendo pacientes todos los días, alrededor de veinte. Pero me preocupa la promoción de la salud y a eso dedico más tiempo. Por eso le digo que más que un objetivo, es una misión».

El campeón Fuster

Siempre dice que el deporte ha sido su válvula de escape. Y que siendo un buen jugador de tenis,  lo abandonó cuando su padre, primero, y su mentor, después se lo aconsejaron.

«Es importantísimo tener mentores en tu vida. A mi fue el Dr. Valentín Farreras quien me dijo que debería dedicarme a estudiar el corazón y el infarto. Y gracias a aquella indicación, soy cardiólogo».

Pero el tenis le sirvió para “presentarse en sociedad”.

El joven Fuster juagaba bien, formó parte del equipo de Tenis Barcelona y le seleccionaron para ir a a jugar a Miami la Copa Davis Junior. Pero una mala nota en matemáticas hizo que su padre le exigiera más estudio y por tanto, menos entrenamiento.

Ya había dejado totalmente el tenis cuando Farreras me aconsejó ir a Liverpool a estudiar lo básico; es decir, histología y patología. En la Universidad yo pasaba totalmente desapercibido. Y entonces se organizó un torneo de tenis…

Y ya riendo abiertamente me dice…

¡Y gané 6-0, 6-0 a todos los contrincantes! Aquello fue como un toque de magia. Me hice popular, el chairman me tomó de su mano y escribió incluso una carta para que fuera a la Universidad de Edimburgo… Así que el tenis aunque no para jugar la copa Davis me sirvió de mucho….


Resumen biográfico

Valentín Fuster nació en Barcelona, en 1943. Estudió la carrera de medicina en la Universidad de Barcelona, en donde hizo también el doctorado. Estudió en Liverpool y Edimburgo antes de trasladarse a Estados Unidos. Catedrático de la escuela médica de Harvard, solicitan sus servicios grandes hospitales cono el Monte Sinaí de Nueva York o la célebre Clinica Mayo de Minnesota. Ha publicado cientos de artículos  sobre afecciones de las coronarias, la arteriosclerosis y la trombosis. Es Editor Jefe (junto con Ira S. Nash) de los principales libros de texto sobre cardiología. Es Doctor honoris causa por un sinnúmero de universidades tanto nacionales como extranjeras. Recientemente, fue elegido científico distinguido de la Asociación Americana del Corazón, un mérito concedido solamente a 15 científicos por su trabajo en investigación cardiovascular.

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Ramón Sánchez-Ocaña
Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) entró en Televisión Española en 1971 y presentó el telediario durante años, pero se hizo famoso con el espacio 'Más vale prevenir'. Después continuó su labor divulgativa en Telecinco, Canal Sur y Punto Radio, entre otros medios, y ha escrito varios libros sobre alimentación, sida y cirugía estética, entre otros temas.