LUIS DEL OLMO

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Son dos metros de voz que acaban en una poblada cabellera blanca. Es grande de estatura, de corazón y de alma y mueve sus manos, grandes también, acompañando las palabras, subrayándolas o poniéndoles acento. Su voz ha cruzado el mundo y cada día nos trajo el saludo de todos los protagonistas que de costa a costa, hicieron nuestra historia reciente.

al otro lado del micro…

Nadie o muy pocos se lo esperaban. El día 13 de diciembre de 2013 Luis le dice a su mujer: «Escucha hoy la radio, después de la entrevista a Vicente del Bosque». Merche, como todos los días está atenta y Luis dice emocionado, pero con esa pausada voz de siempre:

«Después de muchos dando los “buenos días España”, ha llegado el momento de decir adiós. Un adiós que esta vez no es un hasta luego. Mi olfato me dice que hay que bajar el telón definitivamente. Así que con estas palabras apago el micrófono, mi viejo compañero durante más de medio siglo. Hago la maletas y me voy a casa. No ha sido fácil tomar esta decisión, pero ahora toca guardar silencio y escuchar cómo hacen la radio y como la viven otros compañeros”… Y tras muchos agradecimientos, terminó diciendo: gracias a todos por haber tenido la paciencia de escucharme y llegar hasta aquí».

Seguro que mientras a Luis se le caía una lágrima, a Merche se le iluminaba la cara pensando en que iba a cambiarle la vida… Tú olfato te dice… ¿Qué te decía el olfato? ¿Qué pasaba?

«Mira: el mes siguiente yo cumplía 77 años. Y de madrugada, que es cuando piensas muchas cosas, me dije: puedes continuar, sí. Con suerte puedes estar así, bien hasta los 80… ¿Y después?. Pensé que durante esos tres años, de 77 a 80, en vez de estar de sol a sol en la radio, podía vivir, viajar, dedicarme a mi mujer que sin duda ha sido la estrella de mi vida. Y lo pensé así: o lo hago ahora con libertad y salud o no lo podré hacer nunca. Una bonita retirada. Lo pensé de madrugada y por eso, cuando me iba a la radio le dije a Merche, escucha, escucha hoy el programa, que va a haber noticia… Mi mujer se enteró cuando los oyentes. Y creo de verdad que he acertado. Esa libertad para decidir lo que quieres hacer es una sensación única que no he tenido. He disfrutado de otras cosas, pero ahora es la primera vez que domino el tiempo y no es el tiempo el que me domina a mí».

Y añade sonriendo «realmente está muy bien esto de la jubilación…».

Es que la palabra viene de júbilo…

«Mira, en este último mes he estado en Sevilla, en León, en Navarra, en la Ría de Arosa… Y es que antes no podía moverme. ¿Sabes la satisfacción que supone decirle a mi mujer “nos vamos de viaje…”. Se lo debía a ella, que ha estado toda la vida pendiente de la casa y pendiente de los hijos… Es que se dice pronto; pero es que día tras día, mes tras mes, año tras año me he levantado a las cinco de la mañana y he vuelto a casa ya de noche. Porque no es solo estar ante el micrófono, el horario del programa, es que hay que añadir el tiempo de estar en la redacción, con la gente, con los teléfonos, con los discos…»

Y de pronto, el día para tí… ¿Puedes llenarlo a gusto?

«¡Y no tengo tiempo!. Paso muchas horas organizando mi otro museo de la radio, no el de Ponferrada, sino el de Roda de Bará que tiene cerca de 400 aparatos de radio, alguno verdaderamente curioso. Por ejemplo: acabo de adquirir uno de los que Goebbels ordenó hacer para que se escucharan los discursos de Hitler…».

LA ENTREVISTA MÁS DIFICIL

Supongo que entre todos esos personajes alguno habrá tenido mayor dificultad… Piensa un rato. Y luego, en un torrente de palabras dice sin inmutarse.

«Quizá la más difícil haya sido la de aquel nazi, Jon Idígoras, el de Batasuna. Acababan de asesinar al ingeniero de la central de Lemóniz, José María Ryan… Yo pedí a los oyentes que nos llamaran condenando aquel asesinato brutal. Y empezaron a llamar. Y fue cuando uno de los que llamó fue el nazi este, Idígoras, para ponernos verdes… Y yo le contesté como es debido y como debía hacer. Pero me colgó y me dejó con la palabra en la boca… No fue una entrevista, fue un insulto».

Minutos más tarde, el Ministro del Interior que estaba escuchando la radio llamó a Luis del Olmo y le dijo: “Cuando salgas, te encontrarás los escoltas en la puerta. Y no los rechaces. A partir de ahora tienes que tener protección”

«Y así fue. Durante mucho tiempo, mi mujer, mis hijos y yo, tuvimos escolta».

¿Y cómo se vive así, con alguien que es como tu sombra?

«Pues muy mal. Porque te hace tener presente continuamente la amenaza. Yo veía terroristas por todas partes. Aquel camarero ¿será un etarra disfrazado?. Veía fantasmas de forma permanente. ¡Mis hijos iban con escolta al colegio, mi mujer hacia la compra con escolta!. Era horroroso. La verdad es que entonces tuve alguna tentación de marcharme de España. Pero afortunadamente fue una tentación que duró muy poco tiempo; después racionalizas la situación, y los escoltas se hicieron amigos, y más que amigos, porque ya eran como parte de la familia. Mira a los 14 escoltas que he tenido los reuní un día en torno a un botillo, para agradecerles todo lo que hicieron por nosotros».

¿Cuántas veces intentaron matarte, Luis?

«¡Ocho!. La última, el mismo comando que acabó con la vida de Ernest Lluch. En una ocasión preguntó la policía a alguno de la banda que por qué tenían esa especie de obsesión por matar a Luis del Olmo. Y su respuesta fue tajante: “Por que nos hace mucho daño cuando habla de nosotros”. Y tenían razón, porque cada vez que asesinaban yo no podía callar y dedicaba programas enteros a destrozarlos, a denigrarlos. Aquel terrorista que quiso matarme, Fernando García Jodrá, estaba obsesionado conmigo…».

En alguna ocasión has dicho que quizá le debes la vida a Baltasar Garzón…

«Sí, pero por una de esas casualidades de la vida como el que pierde el avión que se estrella. Yo quería entrevistar a Garzón (con el que organizamos muchos partidos de fútbol contra la droga). Quería hacerle una entrevista, pero él no encontraba el momento. Un día me dijo: si mañana vienes a Madrid, la hacemos. Así que sin pensarlo más, el programa que se iba a hacer desde Barcelona, aquel día se hizo desde Madrid. ¿Qué ocurrió?: pues que exactamente delante de mi casa los etarras habían dispuesto un coche cargado de explosivos. Como yo no aparecí porque ya estaba en Madrid, a las ocho y media de la mañana, tuvieron que alejar el coche, con la mala fortuna de que se les estropeó. Entonces empezaron a empujar y fue cuando un policía municipal de Barcelona, el agente Gervilla se acercó a ellos, diciéndoles que si necesitaban ayuda… Ellos se temieron lo peor, y sin mediar palabra le asestaron un tiro en la cabeza. Después huyeron… Un guardia urbano que les iba a socorrer…».

CUANDO PIDIERON SU CESE

Tu libertad te habrá costado más de un disgusto.

«Muchos. La libertad siempre está amenazada, y ser libre es un riesgo. Tuve varios encontronazos con mis jefes, algunos curiosos o anecdóticos, que se entienden mucho mejor por la época en que se producen. Por ejemplo, uno en los que pidió mi dimisión fue Narciso Yepes. Le había visto por la mañana con su secretario y le dije que si querría venir al estudio para una entrevista. Y que por si no le importaba tocar para los oyentes unos minutos, que trajera la guitarra. Dijo que iría encantado y que, por supuesto, daría un miniconcierto ante los micrófonos de Radio Nacional. A la hora convenida se presentó el maestro… Le saludé, le hice la primera pregunta y luego le dije –“¿Maestro , y la guitarra?”. “La guitarra está donde tiene que estar, descansando en la habitación hasta la hora del concierto”, me dijo. Mi única respuesta entonces fue: bien, maestro, pues aquí se acaba la entrevista. Porque llevo anunciando a nuestros oyentes desde primera hora de la mañana que nos iba a deleitar con unos minutos de su arte y no puedo tolerar que se sientan engañados… Narciso Yepes bajo al despacho del director y pidió mi dimisión. Yo le expliqué al director lo que había ocurrido y que no era por mí, sino porque había prometido a los oyentes que Yepes tocaría para ellos la guitarra. Y podían creer que era un truco mío para mantener la audiencia…».

“Espero que tanto Rajoy como Mas aprovechen el sentido común que todo político tiene –aunque a veces lo tengan escondido -para no llegar a ese choque de trenes entre Cataluña y el resto de España”

EL DESAFIO SOBERANISTA

De Ponferrada a Barcelona, pasando por Oviedo, por León y por Madrid… eres de muchos sitios. Tienes un olmo con tu nombre plantado en Boiro, una plaza con tu busto en Ponferrada, otra imponente en Roda de Bará con tu imagen esculpida… Eres del mundo… y por eso tengo que preguntarte por el desafío soberanista.

«Ya he dicho que me produce inquietud, que me pone nervioso e intranquilo. No me gusta. Y espero que tanto Rajoy como Mas aprovechen el sentido común que todo político tiene –aunque a veces lo tenga escondido -para no llegar a ese choque de trenes entre Cataluña y el resto de España».

Y comenta: «no se qué pasaría si mañana empieza Tarragona a pedir a la Generalitat su derecho a decidir… O el Valle de Aran».

¿No tuviste nunca, Luis, tentación política?

«Personalmente, no tuve nunca ganas de entrar en política. Si me preguntas si me tentaron, debo decir que sí. Adolfo Suárez quiso meterme en su equipo. Me invitó a través de Agustín Rodríguez Sahagún. Pero no llegué ni a dudarlo cuando me planteé que si entraba en política tenía que dejar la radio. Se lo agradecí, pero me quedé en mi sitio».

“Ocho veces ha intentado matarme ETA. La última vez, el comando que asesinó a Lluch”

EL BATACAZO ECONÓMICO

Habla de su felicidad y no menciona que poco antes de su jubilación, cuando todo su proyecto vital marchaba sobre las ruedas de una muy saneada economía sufre el mayor expolio económico posible. Un día la mujer de su mejor amigo le dice: Luis, tengo que darte un disgusto. Y le plantea que su marido, Rogelio Rangel, padrino de uno de sus hijos, su administrador se acaba de fugar dejando a la familia de Luis y a su propia familia en la ruina…

«Fue un golpe muy duro. En lo económico y en lo sentimental. Porque Rogelio tenía la llave de mi casa, era de la familia… No se qué va a ocurrir. Me dan muy pocas esperanzas de que recupere un solo euro y él, con los años que tiene, aunque lo metan en la cárcel, estará muy poco tiempo. Pero ha destrozado a su propia familia y a algunas más…».

¿Hablamos de mucho dinero tuyo Luis?

«Pues del orden de cinco millones de euros… Es que yo gané mucho dinero a lo largo de mi vida… Y esta es sin duda, una página negra. Yo me fío de la gente. Y Rogelio me tenía muy bien tomada la medida. Cuando debía firmar algo, él buscaba el momento más oportuno… para él. Entraba al estudio y mientras yo seguía con mis papeles me señalaba “firma aquí…” y yo firmaba, claro. Era mi hombre de confianza… no solo se llevó el dinero mío, sino que dejó arruinadas a tres familias más… Y eso no se lo podemos perdonar. A mí me privó de uno de mis sueños: me había dicho “todo mi dinero servirá para que mis nietos puedan estudiar en los mejores centros del mundo…”. Y ya ves: se lo ha llevado este desgraciado».

LA RADIO

La radio es su vida desde hace más de 50 años. Pero su vida durante las 24 horas del día. Porque la radio tiene una particularidad que pocos conocen: y es que cuanto más tiempo le dedicas, mejor sale. No es como un artículo, que lo terminas y en paz. No. En la radio siempre puedes buscar un apoyo, una música que encaje, la letra de una canción que subraye lo que quieres decir… ¿Qué te ofreció la radio, que no te haya dado ningún otro medio Luis?

«Me ofreció lo que mas quería: la locura por la información. Tu sabes bien que esto es un veneno. A los 14 años iba a los partidos de fútbol de La Ponferradina y entrevistaba a los jugadores o a los árbitros… Poco a poco aquel mundo con el que soñaba empezó a ampliarse. Yo nunca pensé en marcharme de mi tierra. Pero la vida es así. Un día, el director de un periódico asturiano, “Región”, me oyó y pidió a mis padres que me dejaran ir a Radio Asturias. Me dejaron, claro, pero con el compromiso claro de que si no fucionaba bien, me volviera a Ponferrada… Y fuí a Oviedo. Una estancia maravillosa. Y lo que son las cosas: es cuando recibo una llamada del director de Radio León ofreciéndome un puesto en la emisora. Con un poco más de dinero, es verdad; pero hablandándome el corazón diciendo que así podría estar mucho más cerca de mi casa, de mis padres…Cobraba 4.000 pesetas en Oviedo y me ofreció 4.500, que era ya un pico notable. Cinco años estuve en Radio León, con Perelétegui y compartiendo micrófonos con gente como María Jesús Álvarez Moro, una voz importante, o con Paco Umbral. Poco después ya dí el salto a Madrid y ahí descubro la radio de Bobby  Deglané, de José Luis Pécker, de Matias Prats».

Nunca pasate apuros económicos

«No. Siempre he tenido para un traje y para pagarme la pensión… Y con orgullo te diré que los primeros dineros me sirvieron para comprarle a mi madre una nevera y un televisor».

LA RADIO “ABIERTA”

Cuando se escriba con detalle la historia de la radio, habrá un capítulo amplio dedicado a Luis del Olmo por todo lo que significó en la innovación del medio.

«Podríamos decir que partimos de una radio encorsetada, dirigida fundamentalmente al ama de casa. Yo recuerdo que cuando me planteé mi programa ya en Madrid, el “protagonistas”, solo puse como condición que, sin abandonar al ama de casa, me permitieran dirigirme a todos los posibles oyentes, ampliando el espectro. Creo que aquello empezó a abrir la radio. Y luego, si he hecho algo importante en este campo – entiéndase bien que no se trata de una vanagloria- es poner en marcha la radio directa con el estallido de la democracia. Abrir la emisora, que cada oyente con su teléfono pudiera disponer de un micrófono para entrar en el programa, para cortarme, para darme o quitarme la razón…Eso me parece que fue un hecho importante».

Y también fuiste pionero con las tertulias…

«Claro. ¿Por qué los oyentes no iban a disponer de la opinión de los periodistas más cualificados que escribían en los periódicos?. Así se inauguró también otra época. Hoy no hay una programación de radio que no tenga tertulias…».

MIRAR HACIA ATRÁS

Ahora, desde la perspectiva de los años, miras hacia atrás y qué ves, Luís?

«Recuerdo muchas veces mi infancia en aquella ciudad del dólar, que así la llamaban. Ponferrada estaba entonces en pleno desarrollo minero, se construían centrales, pantanos… Fuí un niño muy feliz y mi recuerdo siempre está asociado a la sonrisa. Y sobre todo a partir del momento en que contamos con una emisora. Yo con pantalón corto ya micrófono en mano. Miro hacia atrás y me siento el “rey del mambo”, feliz, porque hacía lo que realmente quería,… y más feliz todavía desde que a los 27 años encontré a la que hoy es madre de mis hijos, Merche. Sinceramente, Ramón: la vida no me ha podido tratar mejor. Y se lo digo muchas veces a mis hijos: ¡Ojalá tengáis la misma suerte familiar que he tenido yo…!».

EL FUTURO

¿Y ahora, Luís?

«A vivir, a ser dueño de mi tiempo, a viajar con mi mujer y a dedicarle el tiempo que no le pude dedicar en todos estos años. Ya te digo que he tenido una fortuna inmensa con mi familia y el pedestal se lo lleva Merche, que todos los miércoles nos reúne a todos en casa, a comer, como si fuera una fiesta, los tres hijos, los 9 nietos y las nueras… Ella “que ve la hierba crecer” ha sido siempre una guía básica en mi vida. Sin duda, el valor más importante que tengo».

Te da miedo la vejez, la enfermedad…?

«No. Quizá sea una postura cómoda. Pero pienso que si me diera miedo estaría en un sin vivir, como encarcelado en vida. Algún día me tocará, que duda cabe; pero no es cuestión de hacer girar la vida sobre ello. Mira, mi padre, un viejo asturiano que se fumó toda la producción de la tabacalera murió a los 94 años y de una caída tonta. Pienso que entonces con un poco de suerte y sin haber fumado quizá tenga una vida como la de mi padre. Por otra parte, prefiero no pensar en el más allá, y ver el más acá. Me entretengo pensando en lo que voy a hacer el día siguiente. Y desde luego, tengo el calendario bastante lleno. ¿Y la enfermedad?. Qué quieres que te diga. No me preocupa por ahora; quizá porque nunca he tenido una enfermedad seria,…».


Esta es su vida…

Nace en Ponferrada en l.937.

Hasta hace muy poco tiempo dirigía y presentaba el programa radiofónico PROTAGONISTAS que comenzó en 1.973; el programa más veterano de la radio española, que pasó, por Radio Nacional y la Cope. En Septiembre de 2004 el programa pasó a emitirse en Punto Radio.

Su carrera está salpicada de éxitos y reconocimientos. Un breve resumen ocuparía muchas páginas, pero para dar una idea, baste decir que tiene Ocho Premios Ondas, Cinco Antenas de Oro, Premio Nacional de Radio, Micrófono de Oro, Master Internacional (Concedido por la Asociación Europea de Comunicación e Imagen), “Pluma de la Paz”, “Cruz del Plan Nacional sobre Drogas” que concede el Ministerio del Interior por la dedicación a la lucha contra los estupefacientes. “Medalla de Oro Mahatma Ghandi” de la UNESCO, “Creu Sant Jordi”, Premio Internacional de Periodismo Rey de España. Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid y Premio Reina Sofía. También tiene el Premio del Club Internacional de Prensa.

Durante varias ediciones ha figurado entre los españoles más influyentes en la encuesta anual que realiza TECOP y en los lugares de cabeza de los periodistas más famosos, nombrado Leonés del Año en l.987, Medalla de Oro de la Ciudad, en noviembre de l.996. También Barcelona, su ciudad de adopción, le ha obsequiado con La llave de la Ciudad.

Además de su pasión por los aparatos de radio, tiene una gran afición por los coches de época y ha organizado muchos Rallies, con los que se ha batido el Guinness de los Records. Ha sido presidente de la Escuela Superior de Radio, de la Fundación Onda Cero.

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Ramón Sánchez-Ocaña
Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) entró en Televisión Española en 1971 y presentó el telediario durante años, pero se hizo famoso con el espacio 'Más vale prevenir'. Después continuó su labor divulgativa en Telecinco, Canal Sur y Punto Radio, entre otros medios, y ha escrito varios libros sobre alimentación, sida y cirugía estética, entre otros temas.