MARIO VARGAS LLOSA

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“Aunque sepamos que es mentira, deberíamos vivir como si no fuéramos a morir nunca”

La musicalidad de su acento y la propiedad con que le surgen las palabras hacen que escuchar a Mario Vargas Llosa sea un placer inigualable. Las preguntas más dispares encuentran siempre una respuesta pausada, tranquila, como si la hubiera estado meditando mucho tiempo o como si supiera que le ibas a plantear esa cuestión. Ha hecho de la reflexión una costumbre, eso parece claro; porque es difícil con la vida llena de viajes, entrevistas, actos, que encuentre el tiempo suficiente para hacer literatura y para escribir periódicamente su “piedra de toque”, su columna en El País . Un artículo de peso que le permite mantener el contacto con el periodismo con el que inició su carrera. Pero que ha de exigirle no solo la mirada permanente hacia el mundo, sino también el silencio para el análisis y la meditación. Por eso adquiere su verdadera dimensión esa súplica constante: “tengo que defender mi tiempo, no verme arrollado por compromisos. Y eso ya se ha convertido en una ocupación que me hace perder tiempo”.

Mario Vargas Llosa

Premio Nobel de Literatura 2010, nació en Arequipa, Perú, en 1936. Su carrera literaria cobró notoriedad con la publicación de La ciudad y los perros, Premio Biblioteca Breve (1962) y Premio de la Crítica (1963). En 1965 apareció su segunda novela, La casa verde, que obtuvo el Premio de la Crítica y el Premio Internacional Rómulo Gallegos. Posteriormente ha publicado piezas teatrales (La señorita de Tacna, CATIE y el hipopótamo, La Chunga, El loco de los balcones, Ojos bonitos, cuadros feos y Las mil noches y una noche), estudios y ensayos como (La orgía perpetua, La verdad de las mentiras,La tentación de lo imposible, El viaje a la ficción y La civilización del espectáculo), memorias (El pez en el agua), relatos (Los cachorros) y, sobre todo, novelas: Conversación en La Catedral, Pantaleón y las visitadoras, La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo, Historia de Mayta, ¿Quién mató a Palomino Molero?, El hablador, Elogio de la madrastra, Lituma en los Andes, Los cuadernos de don Rigoberto, La Fiesta del Chivo, El Paraíso en la otra esquina, Travesuras de la niña mala, y El sueño del celta.

El héroe discreto es la primera novela que escribe y publica tras la concesión del Premio Nobel.

Ha obtenido los más importantes galardones literarios, desde los ya mencionados hasta el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias, el PEN/Nabokov y el Grinzane Cavour.

En la presentación de su última novela, “ El héroe discreto”, Ed. Alfaguara, Vargas Llosa habló, entre otras cosas, de cómo se gesta una novela.

«Yo creo que esta novela nació como nacen todas las ficciones. Mire, la imaginación trabaja a partir de ciertas imágenes que quedan en la memoria. La imaginación trabaja sobre lo vivido para dispersarse después hacia lo imaginario. Cosas que te contaron, que leíste, que viviste, que oíste… Yo recordaba aquello de un empresario que no quería pagar a la mafia que le exigía dinero para protegerle. A él le parecía indigno aquello, y su honradez no podía permitirle un acto de ese tipo. Así que tomó esa decisión que por otra parte, podría perjudicarle seriamente. Pero es que su moral le impedía hacer otra cosa. Estaba dispuesto a ser honrado y a hacer caso a sus principios morales. Esa fue una primera idea. Después -como ocurre muchas veces- surgen otras historias paralelas que van a confluir en la inicial».

Felícito Yanaqué, el protagonista, apela su moral, a su decencia. Y Vargas Llosa escribe “Y una vez más, como tantas en su vida, Felícito recordó las palabras de su padre al morir: “Nunca te dejes pisotear por nadie, hijo. Este consejo es la única herencia que vas a tener”.

De ahí parte una de las ramas de la novela que enlaza con otras realidades. Por ejemplo hay ya empresarios humildes que han tenido éxitos internacionales, gracias al desarrollo que ha tenido Perú en los últimos años. Yo creo que desde el año 2000, desde la caída de Fujimori, Perú ha progresado de manera notable gracias a que todas las ideologías han llegado a unos consensos para desarrollar el país. El primero, para mantener la democracia; el segundo, para relanzar la economía y por último para dar paso a la iniciativa privada. Y en ese contexto, aparece otra de las historias que confluyen en “El héroe discreto”.

Mario Vargas Llosa vivió en la ciudad de Piura y es allí donde Felícito se niega a la extorsión.

Yo mismo no he reconocido a la Piura que había visto en mi infancia. Cuando volví me quedé asombrado de que los arenales del desierto se habían convertido en fincas, en avenidas, en praderas…

“Lo importante es no perder la ilusión, no perder el entusiasmo”

TODAS LAS HISTORIAS

«En definitiva, lo que quiero decir es que de una narración surge otra complementaria, de contraste entre dos sectores sociales muy distintos. A veces siento la necesidad de contar varias historias, con sus personajes distintos que poco a poco van confluyendo. Siempre he sentido esa especie de posibilidad que todo argumento tiene de convertirse en un laberinto. Me atrevería a decir que una historia es de algún modo, TODAS las historias; las ramificaciones son infinitas. Creo que cuando una novela esta lograda nos hace sentir la posibilidad del infinito. Y prueba de ello es que a veces es más difícil terminar una novela que comenzarla. Tienes que terminar, porque si te dejas llevar no terminarías nunca».

PERSONAJES REINCIDENTES

En esta novela vuelve a algunos personajes que ya conocemos de libros anteriores.

«Si. Pero no le puedo decir por qué. Hay personajes que desaparecen cuando acabas de escribir una novela; pero en ocasiones, hay algunos que se quedan como si estuvieran agazapados en la memoria y de pronto salen diciendo: “Oye, que estoy aquí, aprovéchame, que todavía te puedo ser útil. Y entonces reaparece».

¿Es verdad que cuanto más oficio se tiene, aparece mayor inseguridad?

«No sé si se puede expresar así; pero ciertamente yo no tengo seguridad en los que escribo. Voy a decirle que con el ejercicio profesional no se adquiere seguridad, sino al revés. Yo ahora me siento tan inseguro como cuando empecé. Quizá más, lo cual no quiere decir que no goce haciéndolo. Soy feliz escribiendo, es una forma de sentirme vivo».

Confiesa que es realista, que conoce sus limitaciones, pero que como es lógico también tiene su ambición. Y que sólo en tu fuero interno sabes si has logrado lo que pretendías o no. En una palabra, y como le dijo a Magüi Mira en El Mundo “yo quisiera ser un gran escritor y no estoy nada convencido de serlo. Claramente, tengo la sensación de que no he logrado lo que quería y eso es un acicate para seguir vivo y seguir haciendo proyectos”. 

LA CORRUPCIÓN Y LA DECENCIA.

A la sombra de la novela, temas de tanta actualidad como la corrupción y la decencia se asoman a la conversación con el Premio Nobel.

«Creo que la corrupción es la gran amenaza del desarrollo. Es verdad que cuando un país, una zona, va adquiriendo una economía más saneada, surgen enseguida sus enemigos urbanos, podríamos decir; las mafias y la delincuencia como consecuencia directa de la corrupción. Es la corrupción la que machaca las instituciones. Porque entre otras cosas, cuando la corrupción se instala, se extiende como una mancha de aceite esa idea destructiva de que “si todo el mundo es corrupto, ¿por qué yo no?” Y eso lo vemos por ejemplo con el narcotráfico que es tan poderoso que crea estados paralelos con más recursos económicos que los propios estados».

Pero no todo es corrupción

«¡Por supuesto! Hay mucha, mucha gente muy buena. Mire, otro de los problemas que se observa es que la situación negativa que vivimos nos empuja hacia el pesimismo. Y nos olvidamos de la gente decente, de quienes se esfuerzan por hacer las cosas bien. Hay mucha gente dispuesta a hacer el bien. Son esos héroes discretos y anónimos que son los que hacen que las sociedades prosperen. Los héroes del montón, ciudadanos decentes que no salen en los periódicos. Son la reserva moral de un pueblo. Ya se dijo aquella frase de “líbranos de un país que necesite héroes”. Esos héroes pueden ocupar una página de la historia; pero quien hace el progreso, quien hace que un país sea decente son esos héroes anónimos».

LA LLAMADA DE LA TRIBU

Una de las características de Vargas Llosa es que no rechaza ninguna pregunta y está dispuesto a decir lo que piensa, como recordando las razones que expuso la Academia Sueca para otorgarle el premio Nobel: “por su cartografía de las estructuras del poder y sus incisivas imágenes de las resistencia individual, la revuelta y la derrota”. Por eso dice que “me equivoque o no, siempre digo lo que me parecen las cosas”. 
No es la primera vez que critica el nacionalismo, los nacionalismos.

«Mire, mi mujer a la que quiero mucho –y a la que le tengo mucho miedo– me dijo claramente que no hablara de política. Así que le voy a dar una respuesta “literaria”. Lo mejor que le ha pasado al mundo es la globalización, la desaparición de fronteras. Y eso, claro, también puede provocar reacciones negativas, como las provoca todo cambio. A partir de ahí se puede producir “la llamada de la tribu” (el “llamado”, dice Vargas Llosa) que nació como defensa. Salir de la tribu es el comienzo del progreso y al apartarse de la tribu, el individuo adquiere independencia y soberanía. Pero es verdad que lo que Karl Popper definía como el llamado de la tribu es en ocasiones, muy fuerte. Y se llega a abdicar de la responsabilidad de cada uno y de tener su propia vida, en pro de la del grupo. Eso es el nacionalismo, el regreso a la tribu. Y esto hace estragos como ocurrió con Alemania, Japón y con otros muchos países. Es una carga de la que es muy difícil librarse. La cultura es uno de los grandes elementos que tenemos para combatirlo».

LA TENTACIÓN POLÍTICA

Dice que haber participado en política (le disputó la presidencia de Perú a Fujimori) le ha vacunado contra la vanidad. Dice que fue masacrado en esa pelea y eso te pone los pies en la tierra.
¿Un buen escritor no puede ser un buen político?

«Poder, puede. Y de hecho hay escritores que han sido muy buenos políticos y políticos que han sido muy buenos escritores. El caso de Vaclav Havel, magnifico dramaturgo, y presidente de Checoslovaquia, es bien claro. Y en el otro plano, Winston Churchill, quien fue Nobel de literatura…».

“A veces me resulta más dificil terminar una novela que empezarla”

Un articulo de Vargas Llosa que no es de Vargas Llosa. El autor de Conversación en la Catedral admira, como es natural, las posibilidades de las nuevas tecnologías de la información. Pero también en ello ve el peligro de difundir mensajes tendenciosos, calumnias, falsedades, demagogias que no se verifican de ninguna manera. Y puede llegar el momento en que no sepamos dónde está la verdad, dónde la exageración, dónde la mentira…

«Suelo poner un ejemplo que me ocurrió a mi. Hace unos años, en Buenos Aires, una señora me paró en la calle y me felicitó por un artículo de elogio a la mujer, que le había gustado mucho. Yo le dije: “señora, se ha confundido, pues no recuerdo haber escrito ningún articulo de este tipo”. Pocos días después, otras personas me dicen: “Oye, Mario, ¿y ese elogio a la mujer? ¿De dónde sale esa cursilería tan espantosa que has escrito? ¿Qué te ha pasado?” Me mandaron aquel artículo firmado por mí. Un texto que yo jamás había escrito, de una cursilería estridente. Por mucho que indagué, nunca pude saber de donde salió. Y muchas personas lo han leído. Meses después, un buen amigo de Buenos Aires me llama y me dice: “oye, Mario, ¿y esos insultos tuyos a los argentinos? ¿Qué ha pasado…?” Yo jamás he insultado a los argentinos, le dije; si acaso he criticado al gobierno de la señora Kichner, pero nada más. Pues bien, me manda un texto de cinco páginas que ha circulado por Internet, calumnioso de principio a fin, un trabajo hecho con perversidad, pues algunas de las citas mías eran ciertas y provenían de declaraciones o de artículos que yo había escrito; pero todo manipulado, exagerado, deformado. Eso me ha permitido comprender hasta qué punto uno puede ser objeto de manipulaciones en gran parte gracias a esas tecnologías que nos permiten librarnos de las censura y al mismo tiempo convierten a todo el mundo en potencial periodista. Son solo dos anécdotas; pero si miramos hasta dónde puede llegar, es aterrador. Es muy preocupante la desaparición de la identidad. A uno le roban la personalidad propia y no tiene cómo defenderse».

EL PASO DE LOS AÑOS

Señor Vargas Llosa, una gran parte de los lectores de nuestra revista son gente de edad. Somos mayores, en una palabra. ¿Cómo ve el paso del tiempo? ¿Cómo afronta la vejez?

«El paso de los años lo veo con preocupación, como es lógico, con cierta preocupación. Pero yo creo que lo importante es vivir como si uno no se fuera a morir nunca, organizar la vida como si uno fuera inmortal; lo importante es no perder la ilusión, no perder el entusiasmo, como si la vejez no fuera cierta, como si ese final que indefectiblemente ha de llegar no fuera a llegar nunca, aunque sepamos que no es verdad. Y para mí, eso es lo que significa escribir. Cuando escribes es como si le quitaras a la vida ese aspecto negativo de la temporalidad. Escribir anula la preocupación por el final. Mire, yo he dicho ya muchas veces, que a mi me gustaría morirme escribiendo; es decir, enfrascado en una nueva narración, obsesionado con ella. O dicho de otra manera y creo que una máxima que hay que llevar a cabo es que hay que vivir hasta el final, no morirse en vida, no renunciar al entusiasmo. Mire, cuando a veces se me cuela cierto pesimismo por la vida, yo recurro al discurso que Levi-Strauss pronunció en el homenaje que le hicieron cuando cumplió 100 años. En ese discurso cuenta hechos de su biografía y es un auténtico canto a la vida. En una palabra: hay que vivir hasta el final. Que no hay cosa más triste que morirse en vida».

Y añade: «hay que sentir como quien dijo “me niego a pensar que mis mejores años han pasado”».

“Cuando escribes es como si le quitaras a la vida ese aspecto negativo de la temporalidad”

LA BANALIZACIÓN DE LA CULTURA

Y no quisiera terminar este reportaje sin recordar algo que a Vargas Llosa le preocupa y mucho. El primer libro que escribió después de la concesión del Nóbel es un alegato contra la banalización de la cultura : “La civilización del espectáculo”. Y escribe : 

¿Qué quiere decir civilización del espectáculo? La de un mundo donde el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento y donde divertirse y escapar del aburrimiento es la pasión universal. Este ideal de vida es perfectamente legítimo, sin duda. Solo un puritano fanático podría reprochar a los miembros de una sociedad que quieran dar solaz, esparcimiento, humor y diversión a unas vidas encuadradas por lo general en rutinas deprimentes y a veces embrutecedoras. Pero convertir esa natural propensión a pasarlo bien en un valor supremo tiene consecuencias inesperadas: la banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad y en el campo de la información que prolifere el periodismo irresponsable de la chismografía y el escándalo».

¿Les suena aplicado esto a nuestra televisión, por ejemplo. Por eso, Vargas Llosa sostiene que la cultura actual crea espectadores, no lectores…