Paloma San Basilio

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Esta es Paloma San Basilio. Y añade, “os cuento todas estas historias para que no tiréis la toalla nunca. Que nadie os robe la sonrisa ni los sueños. Que nadie os diga lo que podéis o no podéis hacer; quienes lo hacen seguramente no saben nada, ni siquiera de ellos mismos. Que vuestra edad no sea un obstáculo para seguir viviendo“.

Estas frases definen bien a Paloma que desnuda su vida en sus memorias. La verdad es que, tras su lectura, uno tiene la sensación de conocerla de toda la vida. De saber que es una mujer que no solo no tira nunca la toalla, sino que anima a todo el que quiera oírla, que nunca es tarde para lanzarse a por los sueños.
Y lo curioso es que parece que mientras tanto, suenan sus canciones como un eco meciendo las palabras.

Es curioso que tú, cantando toda tu vida, hayas titulado tus memorias La niña que bailaba bajo la lluvia.
«La verdad es que lo que yo hacía era dar vueltas mientras me mojaba. Supongo que ello me daba sensación de libertad y felicidad».
Y de pronto anuncias tu decisión de que vas a dejar de cantar. Que vas a escribir, que vas a pintar. ¿Por qué?
«Realmente sentí que tenía que pasar página a una etapa que se había prolongado mucho tiempo y darme el placer de crecer y buscar en mis otras aficiones».

Charlar con los nietos es una gran ocasión para volver a aprender desde la tranquilidad y el amor infinito

Y parece que suena “Vida”, uno de sus temas… “Nadie sabe de dónde vienes, ni la fuerza que te mantiene pero todos hablamos siempre de ti. Cuando todo empieza a caer eres nuestra única salida. Cuando la tristeza es azul, tú la vuelves colorida… Eres la esperanza total cuando la esperanza está perdida”

Una persona que ha estado toda su vida ante el público, ¿puede, de pronto, retirarse, decir que no quiere más escenario? ¿Se puede vivir sin el público?
«Creo que se puede vivir de muchas formas. Pobre del que necesite el aplauso y el reconocimiento para vivir, porque eso indica que estás poniendo el objetivo en un espacio fuera de ti. No obstante, yo sigo haciendo cosas puntuales distintas a las que hacía antes y ligadas a la música y el escenario».
¿Quizá es que estás alimentando esa vocación no declarada de dedicarte al teatro o, al menos, de intentarlo?
«Amo la interpretación, creo que es lo que me ha ayudado a entender el escenario de forma distinta a otros cantantes, pero las giras de teatro son realmente bastante duras».
Una canción tuya dice algo que parece tu propio pensamiento: “Yo quiero volar de aquí y surcar el universo, conseguir todos mis sueños y llegar hasta tí. Yo quiero volar por otros mundos sin cadenas, donde no haya nunca penas y ser libre por tí. Quiero volar… “. Se ve en tu biografía que te apasionan los grandes viajes. Y si tienen algo de aventura, mejor.
«Es que viajar es también recorrer un nuevo camino hacia tu interior. Tengo muchas anécdotas de mis viajes y las cuento en mis memorias».
Llegas a decir que hasta te gustan los aeropuertos…
«Si; me gusta la idea de transitoriedad de los aeropuertos, son espacios intermedios entre dos puntos y con una cierta sensación de limbo».

Comienzos duros

Charlar con los nietos es una gran ocasión para volver a aprender desde la tranquilidad y el amor infinito

¿Es verdad que en una etapa de tu vida, vendiste o intentaste vender enciclopedias puerta a puerta?
«Realmente buscaba trabajo e hice el curso pero me sentía incapaz de meterme casi a la fuerza en las casas de gente sin ningún interés en lo que yo les quería vender».
Y poca gente sabe de tu vocación universitaria, de tu paso por la Universidad. ¿Por qué quisiste estudiar psicología?
«Siempre me interesó el comportamiento de las personas, su relación con ellos mismos y su entorno. Creo que es importante conocerte para enfocar y dar sentido a tu vida».

Las canciones de tu vida

Seguramente puedes identificar las etapas de tu vida con canciones… Por ejemplo, ahora, cuando llegas a casa al atardecer, ¿qué música oyes?
«Nunca escucho lo mismo, a veces es jazz, otras, música clásica,… depende de mi estado de ánimo. Pero también me gusta el silencio».
¿Qué canción es para tí la mañana?
«Para mí la mañana tendría sonido de agua».
Quizá de mar, algo que Paloma adora.

Y en “El color del mar” canta “cuando descubrió el color del mar se paró, se quedo sentado allí, empezó a reír, empezó a besar, a quemar tan desnudo como él: intentó nadar, se dejó mecer y sintió el agua sobre su piel. Y de pronto se olvidó de sus recuerdos… y sintió de nuevo inmensas ganas de volar, de vivir…”

¿Qué canción asimilas a la felicidad?
«Una canción que compuso mi hija Ivana para mí. Se llama “Yo quiero volar”.
Una estrofa ya figura más arriba. Pero es interesante el comienzo:

“A veces la vida nos juega una mala pasada y se ríe en nuestra cara. A veces las horas son largas que pido mil vidas en una mañana… Sé que hay una forma de cambiar la soledad que siento. Sé aquello que yo quiero ser en todo momento…
Figura en el disco Amolap, que es Paloma, al revés.».

¿Qué es lo que más valoras en la vida?
«El amor, la familia, la amistad, la honestidad el valor y la curiosidad constante».

Memorias

¿Qué te llevó a escribir tus memorias? ¿Tenías necesidad de contar tu vida, de hacer esa “confesión general”?
«Realmente empecé escribiendo para mí en un momento de dudas y cambios en mi vida. Y creo que fue una magnífica y sincera terapia».

Como si de fondo sonara “Alguien”,… “Alguien está pensando en mí, lejos en
la noche, lo siento desde aquí. Alguien que sabe donde estoy, conoce mis secretos y conoce cómo soy. Detrás del horizonte, mucho mas allá del mar… Alguien dijo puedo volar, tengo alas de verdad. Me crecieron en la celda entre muros de hielo. Cuando la llave dio vueltas dentro de mi soledad, me llegó una escalera caída del cielo…”

Lo cierto es que no todo ha sido un camino de rosas… tú misma explicas que has llegado a teñir tres veces unos zapatos para que parecieran tres pares distintos.
«Nada es fácil cuando estás empezando y hay que tener muchas ganas y mucha imaginación; después las dificultades van cambiando de cara».

Una abuela feliz

¿Cómo ves el paso de los años? ¿Te angustia llegar al 22 de noviembre, tu cumple? ¿O eres de las realistas que ven que el calendario se tiene en el cerebro y no en el carnet de identidad?
«Para mi cumplir años es un privilegio y una oportunidad nueva de seguir aprendiendo y disfrutando de cada momento».
Desde la perspectiva de los años, ¿se ve la vida de otra forma?
«Por supuesto, nada es como creíamos que era y hay que, sobre la marcha, corregir los errores, aprender de ellos y ser flexibles para cuando hay que cambiar de rumbo».
Eres una abuela feliz. ¿Cómo definirías el “abuelazgo”?
«Para mí ser abuela ha sido el gran regalo de mi vida, tener a mi hija por partida triple con mis dos nietos… y disfrutarla a ella en esta etapa más tranquila. Me encanta hablar con ellos, descubrir su mundo, sus series favoritas, su música, sus miles de inquietudes y también trasmitirles todo lo que sé y a ellos les interesa. Es una gran ocasión para volver a aprender desde la tranquilidad y el amor infinito».
¿Qué consejos darías a los abuelos para sus nietos y a los nietos para sus abuelos?
«Que convivan y compartan inquietudes, juegos y vivencias. Que tengan tiempo los unos para los otros porque es la mejor inversión de tiempo y energía en otra etapa de la vida. Que tengan la humildad necesaria para valorar el mundo del otro desde la misma altura».

Y dices que ya te gustan tus arrugas.
«Sencillamente las admito porque sé que forman parte de mí y de mi vida, aunque como ya se está descubriendo que podemos vivir una barbaridad, espero que descubran la manera de que, con 200 años, no seamos una versión exagerada de un Sharpey*».
¿Qué va cambiando con los años? ¿Temes la vejez?
«Temo, o mejor dicho, no me gusta el deterioro, las limitaciones físicas y mentales que veo en la gente a medida que cumples años; pero acepto que por alguna razón los años que te dan sabiduría y paz no te permiten disfrutar de esas conquistas en plenitud».
¿Cómo la afrontas? ¿Qué esperas de ella?
«Con la mirada atenta e ilusionada, con ganas de seguir descubriendo y descubriéndome y sobre todo sin esperar sentada; y mientras pueda, tomando la iniciativa».
Quizá la madurez te sirvió para reflexionar y crear “El Océano de la Memoria”, tu última novela. Ya sé que los libros no se explican, se leen pero, ¿qué es?
«Seguramente no habría podido escribir de esta manera en otra etapa de mi vida. Para escribir necesitas un espacio y un mundo propios que con mucho ruido exterior son difíciles de encontrar».
¿Sientes necesidad de escribir para expresarte ahora que, teóricamente, no cantas?
«Sigo cantando y haciendo cosas puntuales e interesantes pero me gusta mucho escribir porque también me encanta leer y espero que la piratería y los premios Nobel no acaben con la literatura».

Las flores

No es preciso que suene una de sus canciones mas conocidas… “Así , abrázame mi amor lo mismo que la hiedra, así que aspire tu perfume, cual hiedra unida a ti viviré…
Tienes un jardín cuyas flores tienen todas un porqué: rosas por tu madre, supongo que una hiedra, y orquídeas… ¿Qué te inspiran las flores? Y además nos solo las cuidas tú, si no que les cantas…
«Aprendí de mi madre el amor a las plantas. Cuando no tenía dinero para decorar mi casa, me compraba plantas y me parecían preciosas. Me apasionan las orquídeas, su diversidad, su independencia; la idea de que puedan crecer en cualquier parte donde el calor, el cuidado y la luz sean las que necesitan, casi como las personas».
Y con tu hija y al lado de tus nietos, hiciste Amolap. ¿Qué es aparte de tu nombre al revés?
«Fue un poco eso, desaprender para aprender de nuevo, con ella, otra forma de cantar, de hacer música y de acercarte al estudio después de tantos discos y tantas horas de grabación. Fue una experiencia artística y emocional maravillosa».

Como para que suene de fondo “Nadie como tú”, que dice, “Como tú en mi vida no habrá nadie como tú, que me escriba un poema y que dibuje en la arena un corazón con mi nombre…”

Dices que una de las razones de tu cambio de vida es querer pasar más tiempo con los tuyos, que durante años el trabajo te impidió estar con tu hija y que eso te ha hecho sufrir mucho.
«Lógicamente no voy a victimizarme porque no es nada que las madres que trabajan no sepan y hayan experimentado. Pero es la sensación de no estar ni en el sitio ni el momento en que tus hijos te necesitan».
Tu biografía se va asentando poco a poco. ¿Recuerdas tu primer disco?
«Por supuesto, todo era un banquete de emociones y novedades».
Antes de cantar, apareciste en televisión, pero en teatro y como una especie de “extra sin frase”.
«Fue mientras estudiaba en la facultad. Y sí, actué en TVE, en Ricardo III. Se me veía bastante pero no hablaba, solo peinaba a la reina y el traje de época me estaba enorme».
¿Cuántos discos has grabado?
«Creo que deben ser 35, más o menos».
¿Y de cuál estas más satisfecha?
«No tengo un favorito porque en todos hay canciones buenas y regulares».

No llores por mi, Argentina

Será difícil de comprender que, a pesar de estar hoy aquí, soy del pueblo. Jamás lo podré olvidar. Debéis creerme. Mis lujos son solamente un disfraz… No llores por mí Argentina. Mi alma está contigo. Mi vida entera te la dedico. Mas no te alejes. Te necesito

Sin duda, tu nombre queda asociado al gran musical que es Evita. ¿Qué sientes cuando oyes “No llores por mi Argentina…”?
«Fue mi carta de presentación a lo grande en España y América. Y desde luego, mi encuentro con el musical, género que amo. Me lo tuve que ganar a pulso porque al principio hacía once funciones semanales y luego nueve».
¿Qué significó esta obra para tu carrera?
«Mi mejor aprendizaje, la constatación de que estaba en el lugar correcto y que no me había equivocado».
Con la mano en el corazón: ¿Quién hizo la mejor Evita en el mundo?
«No lo voy a decir yo, lo dijo el New York Times. Y todas las “evitas” de otros países venían a verme. A lo mejor -dice sonriente- querían verme como fenómeno de resistencia, porque yo hacía once funciones a la semana y ellas, seis o siete».
Muchísimos de nuestros lectores guardan hitos de sus vidas asociados a tus temas. Más de uno habrá vivido el “café para dos”. ¿Qué les puedes decir?
«Que una canción que a mí me parecía insignificante, y sin ningún mérito para cantarla, ha conseguido ser de mis favoritas gracias a su cariño y su capacidad de traspasar generaciones y hacer feliz a mucha gente».

Juntos, un día entre dos, parece mucho más que un día… Juntos, amor para dos, amor en buena compañía… el mundo entre dos, diciendo a los problemas adiós… hacer del lunes otro sábado…

Aventurera, impulsiva, inquieta… ¿Es esa una Paloma San Basilio que no conoce el gran público?
«Yo espero que a pesar de los filtros cada vez sepan más como soy, pero siempre pienso que es sano guardar una zona para mí, sin tanta exposición».

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Ramón Sánchez-Ocaña
Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) entró en Televisión Española en 1971 y presentó el telediario durante años, pero se hizo famoso con el espacio 'Más vale prevenir'. Después continuó su labor divulgativa en Telecinco, Canal Sur y Punto Radio, entre otros medios, y ha escrito varios libros sobre alimentación, sida y cirugía estética, entre otros temas.