Dra. SACRAMENTO PINAZO HERNANDIS

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Como Presidenta de la SVGG (Sociedad Valenciana de Geriatría y Gerontología), ¿cuáles son las líneas estratégicas que tiene previsto desarrollar durante su mandato? Presidir la SVGG supone un reto importante. En la Comunidad Valenciana hay muchas cosas que hacer en el ámbito de la gerontología y la geriatría: desde formar bien a los profesionales hasta asesorar a los nuevos políticos en las líneas de trabajo que han anunciado en sus programas electorales.

La sociedad está cambiando y la atención a las personas mayores debe adaptarse a los nuevos cambios. Las líneas estratégicas de la SVGG se centran en la información, la formación, la innovación y el cambio.

Necesitamos innovar. La puesta en marcha de proyectos basados en la atención integral centrada en la persona en otros lugares de España y Europa, ha mostrado que hay cosas que podemos hacer mejor como profesionales en la atención a las personas mayores. Por eso es necesario formarnos para ser mejores profesionales. Conocer otras maneras de trabajar en entornos similares al nuestro y ser capaces de cambiar. El estudio y la atención al envejecimiento humano debe apoyarse en la contribución de un conjunto de ciencias biológicas, psicológicas y sociales.

Además, la SVGG debe tener más visibilidad. La sociedad valenciana debe saber que estamos, que somos un referente de profesionales del cuidado y atención a personas mayores. En primer lugar vamos a centrarnos en difundir el trabajo de los gerontólogos y geriatras como profesionales de atención y acompañamiento en el proceso de envejecer. Queremos crecer en número de socios. Aunar a diferentes profesionales, ser punto de encuentro a partir de los congresos anuales que organizamos, las Jornadas, los cursos transversales o específicos. Y por último, pero no menos importante, queremos establecer colaboraciones con entidades, empresas, asociaciones, fundaciones, firmar convenios con ellas y establecer sinergias. Justamente con Ballesol vamos a firmar un Convenio de Colaboración próximamente.

«Queremos mostrar a la sociedad valenciana ese reto que supone el envejecimiento demográfico y a la vez reflexionar sobre las oportunidades que se abren»
«Queremos mostrar a la sociedad valenciana ese reto que supone el envejecimiento demográfico y a la vez reflexionar sobre las oportunidades que se abren»

¿Qué impulsos se pueden promover desde la SVGG para sensibilizar a la sociedad sobre el valor de envejecer, estimular el aprendizaje o promover acciones que eviten situaciones de discriminación por razón de edad? Volvemos al tema de la información y la formación. La visión bio-psico-social de la gerontología puede ayudar a transformar la atención a las personas mayores.

La Comunidad Valenciana tiene 902.953 habitantes mayores de 65 años, un índice de envejecimiento de 111,61% (datos de 2014), una esperanza de vida al nacer de 81,91 años (datos de 2012) y una tasa de dependencia del 52,42% (datos de 2014). Sólo en la ciudad de Valencia hay, a día de hoy, 153.870 personas mayores de 65 años, siendo la mitad de ellos, mayores de 75 años. Muchas de ellas viviendo en soledad; otras, con deterioro cognitivo; otras, son ancianos frágiles. Pero no debemos olvidar que muchos de ellos son mayores activos con un gran potencial que ofrecer en una sociedad para todas las edades.

Desde la SVGG queremos poner en valor ese capital humano que va creciendo cada año y que con la llegada de los baby boomers a la jubilación será una tercera parte de la sociedad. Mostrar a la sociedad valenciana ese reto que supone el envejecimiento demográfico y a la vez reflexionar sobre las oportunidades que se se abren.

En la medida en que seamos capaces de poner en valor la experiencia de envejecer, pondremos un granito de arena en la disminución de los estereotipos asociados a la edad. El edadismo o ageismo es el estereotipo negativo asociado a la edad. Es pensar que porque una persona ha cumplido una edad, pongamos por ejemplo la edad de la jubilación, ya ha cambiado su status, ya no puede contribuir a la sociedad y debe ser excluida de la vida social y comunitaria.

Hay que dar la vuelta a estas ideas y poner en valor las grandes aportaciones que las personas mayores realizan actualmente: desde el voluntariado, la participación ciudadana, el cuidado de los nietos, incluso el apoyo económico en estos momentos de crisis que estamos viviendo.

«Los centros para mayores deben ser cada vez menos “centros geriátricos”»
«Los centros para mayores deben ser cada vez menos “centros geriátricos”»

¿A qué desafíos y qué oportunidades se enfrentan las personas mayores para lograr un envejecimiento activo y saludable? El paso del tiempo, el envejecimiento supone una continua adaptación. Adaptación a nuevas formas de vida, entornos, pérdidas (de seres queridos, de funcionalidad,…). La propia jubilación abre una puerta para que las personas se reinventen. Ante todos estos cambios las personas deben tener un papel activo y preventivo. No importa la edad que tengamos porque siempre debemos ser dueños de nuestras vidas, tomando nuestras decisiones cada día.

Puede ser tentador pensar que como ya hemos cumplido muchos años, como ya nos hemos jubilado, como nuestros hijos ya están criados, que nuestra vida ya está hecha y ya no tenemos nada más que hacer sino descansar. Pero lo cierto es que la vida está llena de pequeñas ilusiones, de momentos y que nuestra posición debe ser activa, en cualquier momento de nuestras vidas, si queremos vivir la vida con satisfacción.

¿Y qué podemos hacer para tener un envejecimiento activo y promover la autonomía personal? Implicarnos en nuestros entornos, plantearnos metas, nuevos aprendizajes, ilusionarnos, soñar.

Como experta en solidaridad intergeneracional, ¿qué conocimientos y valores cree que pueden dejar como legado para futuras generaciones las personas mayores? ¡Muchísimos! Las personas mayores pueden hablar a otras generaciones acerca de la historia reciente pasada, ayudando a que los niños y jóvenes sepan de dónde vienen, sus orígenes, las vicisitudes que tuvieron que vivir las personas que les precedieron. Las personas mayores pueden enseñar a otras generaciones modos de hacer: desde trabajo artesanal (cuero, cuerdas, madera,…), hasta formas de cocinar recetas tradicionales. Además, jóvenes y mayores pueden reflexionar juntos sobre problemas que afectan a todos, como el cuidado del medio ambiente, la seguridad en las ciudades o la educación. Justamente ese tema de la educación ha sido el objeto de uno de los últimos proyectos intergeneracionales que hemos desarrollado desde la Universidad de Valencia en Ontinyent, juntando a alumnos de Universidad de Mayores con alumnos de Magisterio. Se llamó Memoria i Patrimoni Viu. A lo largo de un curso académico reflexionaron juntos sobre la educación antes y la educación de ahora.

En los últimos años se está potenciando en España el modelo de atención integral centrada en la persona, ¿nos puede resumir en líneas generales, las luces y las sombras de este modelo? La idea central del modelo es un cambio del foco en el trabajo con personas mayores: más que centrarse en los procesos o en los profesionales, el eje sobre el que pivotan los cuidados es la persona.

La AICP pretende sintonizar y armonizar la organización de los centros y de los profesionales con las preferencias y deseos de las personas que necesitan cuidados.

Cuidar a los mayores significa ofrecerles los apoyos necesarios que permitan las mejores vidas posibles. La AICP es una propuesta para la buena vida desde la atención profesional.

Por ello, es necesario conocer su vida pasada para atender mejor las necesidades de su vida actual. Ofrecer oportunidades de relación, contacto e integración social. Estimular a las personas a la realización personal. Ofrecer ambientes agradables donde las personas mayores se sientan “en casa”.

Usted ha desarrollado varios trabajos centrados en el estudio de las emociones. ¿Qué importancia tienen como variables para predecir y medir la salud y la calidad de vida en las personas mayores? En una de sus ponencias en Ballesol expuso que “las personas mayores que experimentan con mayor frecuencia emociones positivas realizan más actividades sociales, las cuales alimentan a su vez tales emociones en un ciclo de retroalimentación positiva”. Hace un año realizamos en varios centros Ballesol (Valterna y Serrería) unos talleres de REVISIÓN DE VIDA CENTRADA EN LAS EMOCIONES POSITIVAS. El año pasado hicimos un taller de EMOCIONES en el centro de Burjassot y próximamente vamos a realizar una formación para los profesionales de los centros Ballesol que les dará las líneas básicas para trabajar mejor aún con las historias de vida.

Desde hace poco las emociones, los estados de ánimo, los afectos han ido ganando importancia y formando parte del pensamiento científico y de la sociedad en general. Desde una visión de las emociones centrada en la represión (“no hay que mostrar las emociones”) se ha pasado a una valoración de la expresión emocional como elemento positivo para la vida.

Los primeros trabajos de Daniel Goleman sobre inteligencia emocional en 1995 supusieron el aldabonazo de salida al estudio de las emociones y al diseño de proyectos de expresión y gestión emocional. Una adecuada educación emocional es la clave para tener una buena calidad de vida. Y cada vez hay más apoyo empírico de la importancia de educarnos emocionalmente tengamos la edad que tengamos. Tomar conciencia de la subjetividad de las emociones que estamos sintiendo, identificarlas, saber nombrarlas, conocer las causas, los componentes y los consecuentes de las emociones que experimentamos, comprender los sentimientos de los demás, nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal y la participación en ambientes armónicos, pacíficos y placenteros.

Desde la filosofía “emociones, buenos cuidados, buen envejecer”, ¿cómo tendría que ser la asistencia de los centros geriátricos?¿Cuáles son los principales obstáculos hoy para conseguir que se materialice esa filosofía en los centros geriátricos españoles? La respuesta a esta pregunta está muy relacionada con el modelo integral de atención a la persona… la idea es que se centre en el entorno de los centros geriátricos.

Yo creo que los centros para mayores deben ser cada vez más centros para mayores y menos centros geriátricos con esa idea asilar de atención a los cuidados más sanitarios que conlleva la fragilidad y la dependencia. Todavía hoy hay gente que los denomina geriátricos. El modelo AICP del que hablábamos antes permite tener en cuenta cómo se encuentran las personas en cada momento, qué desean hacer y de qué modo podemos hacer de cada una de las acciones que realizamos en los centros, actividades significativas para las personas. Además, cuando las personas mayores de los centros están bien, sienten los centros como suyos, se sienten como si estuvieran en su propia casa, se facilita el trabajo de los profesionales, que también se sienten mejor.

Grupo Ballesol desarrolla en sus residencias numerosas actividades para potenciar el envejecimiento activo y saludable. ¿Qué líneas de actividades le parecen más relevantes para llevar a cabo en nuestros centros? Envejecer de manera activa, saludable o exitosa supone cuidar la salud física, la salud emocional, social y relacional y también la salud cognitiva. Muchas investigaciones han demostrado que mantener unos adecuados hábitos de vida, practicar ejercicio, cuidar la nutrición, mantener la mente activa, seguir aprendiendo, relacionándose, contribuye a alargar la vida, haciéndola más útil y placentera. Envejecer con éxito no sólo depende de los factores biológicos, sino que también factores exógenos intervienen en este proceso. Por eso resulta muy importante estimular a las personas mayores que están en los centros y promocionar una vejez competente en todas las dimensiones de la vida. Promover la participación de las personas mayores, evitar el aislamiento, implicarlas en los proyectos y programas es fundamental. Las capacidades y habilidades que se desarrollan a través de la participación, el apoyo social y la compañía, las posibilidades de hacer que las personas se sientan útiles mejorando al mismo tiempo su propia autoestima, son claros beneficios que ayudan a la mejor calidad de vida.

Trabajar con la música (musicoterapia), el arte (arteterapia), la risoterapia, el trabajo de educación emocional, la mejora de los entornos de vida, la implicación de las personas en sus vidas cotidianas serían algunas ideas de proyectos que se están llevando a cabo en centros y que han mostrado una gran repercusión en la satisfacción de las vidas de las personas que en ellos participaron.

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Miguel Núñez Bello
Miguel Núñez es un periodista español que ha desarrollado su trayectoria profesional principalmente en prensa escrita y televisión. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó trabajando en Medios Escritos como La AGENCIA MENCHETA, Diario MARCA y LA RAZÓN. Durante su etapa en televisión ha dirigido los servicios informativos de 8MADRIDTV. En la actualidad colabora con las publicaciones del IMSERSO y es redactor jefe en la revista BALLESOL. En 2012, con motivo del Año Europeo de Envejecimiento Activo y la Solidaridad Intergeneracional, recibió el tercer Premio europeo de Periodismo escrito.