INOCENCIO ARIAS

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Inocencio Arias lleva más de tres décadas dejando a España en buen lugar. A sus 70 años, “Chencho”, sigue siendo uno de los más brillantes diplomáticos que ha tenido nuestro país. En plena mudanza, acaba de abandonar  Los Angeles, donde hasta ahora era Cónsul General de España para instalarse definitivamente en Madrid. Su agenda sigue estando muy ocupada, pero ha hecho un hueco para contarnos cómo va a ser su vida a partir de ahora y para hablarnos de su último libro “La trastienda de la diplomacia”, que ha escrito junto a la periodista y colaboradora de la Revista BALLESOL, Eva Celada. Un libro que cuenta con mucha ironía, los secretos, las peculiaridades y las anécdotas de la diplomacia internacional y su protocolo a través de veinticinco encuentros claves para entender la historia del mundo actual.

¿Cómo se enfrenta a  la jubilación después de tantos años dedicado en cuerpo y alma al mundo de la diplomacia?

No me apetecía nada jubilarme, pero tampoco es una tragedia. La vida viene así y hay que aceptarla.

¿Cuáles van a ser a partir de ahora los pilares de su vida?

No tengo mucha idea sobre lo que voy a hacer. Tengo un par de libros en la cabeza, pero aún no tengo nada decidido. Tendré más tiempo, eso sí, para todo, la familia, amigos, leer, ir al teatro…

¿Buscará un lugar donde instalarse de manera definitiva o piensa seguir una vida de nómada? ¿Cómo lleva su mudanza?

Me quedaré en Madrid aunque haré frecuentes escapadas al pueblo en Almería y, si la pensión lo permite, a Estados Unidos donde también tengo familia y se ve por donde va a ir el mundo en muchos aspectos.

¿Y cómo se ha tomado su familia su jubilación?

Se preguntan en qué voy a emplear mi energía.

¿En qué lugar del mundo de los que ha estado o ha vivido se ha sentido más a gusto?

He estado a gusto en muchos, en Bolivia, en Lisboa, en Nueva York, Los Angeles, y ciertamente en España, en Madrid aunque no sea madrileño, pero en esa ciudad nadie te pregunta de dónde vienes ni de qué “nacionalidad” española eres.

Hablamos ahora de su último libro “La trastienda de la diplomacia”, ¿No le parece que es un libro muy cotilla (con perdón)?

No, es divulgativo, hemos querido explicar en lenguaje llano qué ocurre en acontecimientos importantes de los que la gente ha oído hablar, pero no sabe exactamente de qué iban. Para hacerlo ameno ha habido que contar anécdotas, picantes o no, que dieran una idea del carácter y las motivaciones de los personajes.

“Voy a contar con más tiempo para todo, para la familia, los amigos, leer, ir al teatro… y también tengo un par de libros en la cabeza”

Por ejemplo, cuéntenos algunas cosas que desvela en ese libro… ¿qué traje estuvo a punto de vestir la Reina el día de su coronación? ¿Qué pidió a los postres de un almuerzo el Papa Juan Pablo II en su última visita a España?

El Papa era un hombre sencillo con un programa, en los viajes, agotador incluso para una persona sana y con veinte años menos. Pidió echar la siesta. Con la Reina hubo una polémica interna sobre el traje que debía lucir el día en que se les proclamaba Reyes por la coincidencia con el entierro de Franco. La entronización pedía un traje no de luto, pero se podían herir susceptibilidades dado que los actos iban seguidos. Doña Sofía lo salvó utilizando para el segundo un abrigo.

¿Y cómo ha sido la experiencia de trabajar junto a nuestra compañera de la revista BALLESOL Eva Celada?

Interesante, ella tuvo la idea del libro y creo que el resultado ha merecido la pena.

De los diplomáticos se dice que son muy señoritos y que siempre están de cócteles… ¿son justas ambas etiquetas?

Hay un porcentaje, no excesivo, de “señoritos”, otro de vagos, otro de trepas oportunistas… como en todas las profesiones, pero creo que el grueso de ellos es gente fiel servidora de estado, preparada y sacrificada, cuando hay que sacrificarse. Le diré que lo de estar, con frecuencia de cócteles es totalmente verdad, pero a menudo, es un auténtico peñazo. Le detallo mi caso: yo no bebo y de las pocas cosas que me agotan es estar parado de pie en un sitio. Si en las recepciones se paseara alrededor de una plaza yo lo llevaría mejor. La repetición de cócteles puede ser así un poco de tortura. En el 70 u 80 % de las ocasiones yo iba estrictamente por obligación, no quería hacerle un feo al anfitrión, en el cóctel podías encontrarte a alguien que podía empujar un asunto de interés para España, pero por mi gusto me hubiera ido al cine.

Usted tiene a su favor haber sido un leal servidor del Estado, de UCD, del PSOE, del PP y del Real Madrid… Dígame cómo recuerda cada una de esas etapas y con qué se queda de cada una de ellas…

Lo he pasado muy bien con la UCD, el primer PSOE (al que estoy reconocido, me hizo Secretario de Estado) y con el PP, me dio un puesto importante en la ONU… El PSOE zapateril ha sido bastante más decepcionante. En el terreno personal me puso bola negra para ser Embajador por haber cometido un “pecado” nefasto para ellos: haber sido leal al Gobierno anterior del PP. En su sectarismo no han entendido que un diplomático sigue fielmente las instrucciones de un gobierno democrático. En el terreno político porque habiendo desarrollado una política exterior no catastrófica como dicen sus enemigos, pero sí mediocre y de pocos vuelos se empeñen en vendértela como algo trascendental e insólitamente importante, único, con entelequias como la Alianza de las Civilizaciones o la infantil idea de  la “sintonía” entre Obama y Zapatero que iba a alumbrar una nueva era en la historia de las relaciones internacionales, o la ubérrima Presidencia española de la Unión Europea, etc… Son chiquilladas un poco catetas.

¿Cree que Florentino Pérez ha fracasado esta temporada?

Fracasar es fuerte, digamos que no ha triunfado. A pesar del esfuerzo y el desembolso, el Barça es aún mejor equipo. ¿Por cuánto tiempo?

¿Cuál ha sido su labor más complicada en el mundo de la diplomacia?

El tema de la guerra de Irak

¿Cuál de nuestros actuales políticos tiene más arte para la diplomacia y tendría un mayor futuro en este terreno?

Entre los que he visto actuar, no incluiría a Zapatero. No es que no hable idiomas, cosa que le ayudaría, es que el tema no parece gustarle ni entenderlo verdaderamente. No conozco a Rajoy. Sí pondría a Solana y Rato. Si volvieran a los ruedos Felipe y Aznar también, tenían uno carisma y otro firmeza y afición.

¿Qué hay en la trastienda diplomática para que las relaciones entre Estados Unidos y España hayan cambiado?

¿En qué han cambiado?

“En la diplomacia hay un porcentaje, no excesivo, de “señoritos”, otro de vagos, otro de trepas oportunistas…como en todas las profesiones, pero creo que el grueso de ellos es gente fiel servidora de estado, preparada y sacrificada, cuando hay que sacrificarse”

¿Quién considera que ha sido el presidente o el político más mujeriego?

Kennedy y Clinton.

En una reciente entrevista en radio, le preguntaron por la canción de su vida y dijo que “Un ramito de violetas” de Cecilia. ¿Por qué le emociona tanto este tema?

Conocí bastante a Cecilia, la apreciaba, y luego me trae recuerdos de tiempos ilusionantes de la transición política en los que la polarización a la que hemos llegado en el último lustro no era imaginable.

Esta pregunta quizá no sea muy original, ¿tiene algo contra las corbatas? ¿Le cae mal José María Carrascal?

No, prefiero, si he de llevar algo en el cuello, la pajarita. Carrascal me cae bastante bien. Se mueve, por ejemplo, con autoridad en la política exterior mundial.

¿Es usted una persona que cuida mucho su salud? ¿Y qué hace para mantenerse en forma?

La cuido sin exagerar. Ando un poco y ahora, con la jubilación, creo que andaré mucho y haré algún otro ejercicio. Tengo más tiempo.

Más sobre “Chencho”…

Inocencio (Chencho) Félix Arias Llamas (Albox, Almería, 20 de abril de 1940), polifacético diplomático. Se licenció en Derecho y accedió a la carrera diplomática en 1967. Profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Madrid durante tres años. Como diplomático de profesión, ha dirigido la Oficina de Información Diplomática, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores durante más de un lustro en diversas etapas de su vida, así como embajador ante la sede de las Naciones Unidas representando a España. Inocencio Arias ha representado a España en decenas de conferencias internacionales, entre ellas, varios Consejos Europeos, cumbres de la OTAN, Oriente Medio e Iberoamericanas con gobiernos de distintos partidos políticos. Colabora asiduamente con decenas de artículos sobre temas internacionales en varios medios de comunicación. Ha sido Director General del Real Madrid. Está casado y tiene tres hijos.