MYRIAM GOROSPE

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Fotografías:  Rhoda Baer Photography

Investigadora, científica del Laboratorio de Genética y Genómica, Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA). Gobierno Federal de los Estados Unidos

 

“A medida que envejecemos, junto con la reducción de la capacidad
para dividirse, las células pierden progresivamente su capacidad para funcionar de manera óptima, y estos cambios a menudo se asocian con el desarrollo de enfermedades relacionadas con la edad” esta frase de Myriam Gorospe, investigadora, científica, refleja el estímulo con el que cada día desarrolla su trabajo en el laboratorio de genética y genómica del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento del Gobierno Federal de los Estados Unidos en Baltimore. El objetivo a largo plazo del programa de la doctora Gorospe es dilucidar los mecanismos que regulan la expresión de genes en el envejecimiento.

 

El envejecimiento es un proceso biológico determinado por la genética, el ambiente y los hábitos de vida. Aunque ud. sea una investigadora genética, ¿la felicidad es un proceso emocional que influye en cómo envejecemos, en el proceso biológico del envejecimiento?

Aunque la felicidad es un término subjetivo, es verdad que las personas que llegan con salud a edades avanzadas son las que van envejeciendo en entornos socialmente ricos y con oportunidad frecuente de actividad física y mental. Es decir, las personas que viven en circunstancias que en principio fomentan la felicidad. Por otro lado, los geriatras reseñan de forma anecdótica que los nonagenarios y centenarios más saludables tienen en común el ser personas con una mayor capacidad de resistir bien ante los estreses de la vida. En este caso, se refieren a estreses de todo tipo, no sólo a enfermedades, sino también a pérdidas de seres queridos, cambios en su entorno, desdichas personales, etc. Esas personas mentalmente fuertes que van superando los contratiempos de la vida y adaptándose a esos cambios parecen estar mejor capacitadas para vivir más y mejor.

 

«EL OBJETIVO PRINCIPAL DE LA COMUNIDAD CIENTÍFICA NO ES PROLONGAR LOS AÑOS DE VIDA TOTALES, SINO LOS AÑOS DE VIDA CON SALUD»

 

Y si el planteamiento es a la inversa: ¿Es cierto que los cambios en el estilo de vida, principalmente en la dieta, el ejercicio, la gestión del estrés, pueden dar lugar a telómeros más largos? ¿En qué medida estos y nuestros genes pueden marcar nuestro destino?

Los esfuerzos por prolongar la longitud de los telómeros constituyen un arma de doble filo. Por el lado positivo, los telómeros largos en células normales permiten que se prolongue durante más años la funcionalidad de esas células, y por tanto, la funcionalidad de los tejidos y órganos formados por esas células. Sin embargo, por el lado negativo, los telómeros largos en células tumorales pueden favorecer que las células continúen dividiéndose y se desarrolle un cáncer mayor, más agresivo, o más difícil de tratar. Lo que es claramente beneficioso es adoptar un estilo de vida saludable como comer una dieta sana, realizar regularmente ejercicios físicos y mentales, y minimizar la exposición a tóxicos ambientales (como por ejemplo, el tabaco). Estos hábitos consiguen que se restaure o prolongue nuestro ‘equilibrio interno’ (también llamado ‘homeostasis’) hormonal, neurológico e inmune. Una consecuencia de mantener este equilibrio interno es que se prolonga la vida funcional de las células madre (las cuales sí que tienen telómeros largos) que abastecen de células nuevas a los tejidos que se van desgastando en nuestro cuerpo.

¿Existe alguna relación entre el proceso de envejecimiento y la pérdida de funcionalidad de las células para que existan y se desarrollen más enfermedades con la edad?

Efectivamente, existe una relación estrecha entre el proceso visible de envejecimiento y la pérdida de funcionalidad de las células. Conforme envejecemos, nuestras células van deteriorándose poco a poco. Este deterioro es limitado y al principio afecta sólo a unas pocas células de un órgano determinado (por ejemplo del músculo, del cerebro o del páncreas), pero con el paso del tiempo, estas células y otras que se encuentran en su vecindad dejan de funcionar. Algunas células mueren y el tejido, poco a poco, deja de ejercer su función: el músculo pierde fuerza, la memoria empieza a fallar, y la respuesta a la insulina empieza a ser deficiente. Con el tiempo, estas pérdidas fisiológicas pueden agravarse hasta el punto de convertirse en enfermedades crónicas características de la edad avanzada, como la pérdida de fuerza y masa muscular (sarcopenia), la neurodegeneracion y la diabetes.

 

«MANTENERSE FÍSICAMENTE ACTIVO Y MENTALMENTE ESTIMULADO, TAL COMO FOMENTA EL GRUPO BALLESOL, ES UNA DE LAS CLAVES PARA PROLONGAR LA VIDA SALUDABLE DE LAS PERSONAS MAYORES»

 

Nadie sabe realmente cómo y por qué las personas cambian a medida que envejecen. Algunas teorías afirman que el envejecimiento es causado por lesiones de luz ultravioleta, por el desgaste y deterioro corporal o por subproductos del metabolismo. Otras teorías plantean el envejecimiento como un proceso predeterminado controlado por los genes. ¿Qué teoría apoya desde su posición de científica?

Es verdad que hay teorías extremas que atribuyen el envejecimiento bien a lesiones que se van acumulando en las células o bien a un programa genético interno inexorable. Mi opinión personal es que estas dos teorías no son excluyentes y contribuyen juntas al envejecimiento. Por un lado existe el daño inducido por factores ambientales, como por ejemplo la luz ultravioleta, las toxinas que nos llegan por el aire y los alimentos, el desgaste por sobreuso, y los productos nocivos que nuestro propio cuerpo produce. Por otro lado se encuentra el programa genético que va dictando la evolución de una persona, como por ejemplo la involución del timo (con la consiguiente reducción de linfocitos T, hormonas tímicas y de capacidad inmunológica) y la pérdida de fertilidad. Por tanto, ambos tipos de factores (ambientales y genéticos) contribuyen al envejecimiento. Esta contribución es paralela, puesto que cada factor afecta al envejecimiento por vías distintas, pero a la vez los efectos están conectados íntimamente, ya que los factores ambientales influyen en la manifestación del programa genético mientras que el programa genético afecta a la producción de factores ambientales (hormonas, citoquinas, radicales libres…).

 

La Dra. Gorospe con parte de su equipo en el NIA
La Dra. Gorospe con parte de su equipo en el NIA

 

En la web del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA) comenta que “El estudio del envejecimiento podría ser considerado desalentador ya que es muy amplio” ¿Qué es lo que más le cuesta entender sobre ello? ¿Hacia dónde se centrarán los estudios sobre el envejecimiento en los próximos años?

Personalmente, lo más desalentador me parece la dificultad de integrar los estudios celulares y moleculares dentro del contexto de la respuesta fisiológica y patológica de la persona que va envejeciendo. La integración es difícil porque los descubrimientos científicos más espectaculares se realizan en el laboratorio, mientras que la traducción clínica de esos avances a los humanos no es tan clara. Como en todos los sistemas biológicos complejos, existen muchas más variables que deben tenerse en cuenta y que dificultan los estudios a nivel fisiológico y los avances a nivel clínico.

¿Qué influencia y relevancia cree que puede tener la prestación de servicios asistenciales y residenciales de calidad como los de Grupo Ballesol, en un envejecimiento activo y saludable teniendo en cuenta que muchos de sus programas de atención a sus residentes buscan la estimulación cognitiva y sensorial?

La finalidad de los estudios de gerontología es la de prolongar ‘la vida con salud’ de la persona, no ‘la vida en años’. Para conservar la salud el mayor número de años posibles, es fundamental tener una vida activa física y mental. Puesto que lo que no se usa se pierde (por ejemplo, los músculos y la mente), mantenerse físicamente activo y mentalmente estimulado, tal como fomenta el Grupo Ballesol, es una de las claves para prolongar la vida saludable de las personas mayores.

 

«NINGÚN PAÍS DEL MUNDO INVIERTE SUFICIENTEMENTE EN LA INVESTIGACIÓN BÁSICA DEL ENVEJECIMIENTO»

 

Ud. es otro caso de investigadora que desarrolla su carrera fuera de España en un centro de gran prestigio. Desde su perspectiva, ¿nuestro país presta atención y recursos suficientes al ámbito de la investigación básica sobre el envejecimiento? ¿Hay grupos que investiguen en este tema concreto?

No, desafortunadamente España no presta suficiente atención ni recursos a la investigación básica del envejecimiento. Aunque, a mi modo de ver, ningún país del mundo invierte suficientemente en este tipo de investigación. No obstante, España cuenta con muchos científicos excelentes en esta área, muchos de los cuales trabajan en España. En la actualidad, entre ellos Manuel Serrano, Juan Carlos Izpisúa Belmonte, María A. Blasco, Pura Muñoz-Cánoves, José Viña, Gustavo Barja y Reinald Pamplona.

Para finalizar, una cuestión que genera mucha curiosidad, dado que la expectativa de longevidad ha ido aumentando. Díganos cuál es el límite de edad al que nuestras células podrían llegar. ¿Unos 600 años, como Matusalén?

Es verdad que la esperanza de vida humana está aumentando considerablemente en los últimos siglos. Los investigadores teóricos han propuesto que el ser humano podría llegar a tener una vida máxima de unos 125 años. Sin embargo, el objetivo principal de la comunidad científica no es prolongar los años de vida ‘totales’, sino los años de vida ‘con salud’, de forma que la persona mantenga el máximo posible sus facultades mentales y físicas. Según esta meta, se intenta extender la calidad de vida de las personas el mayor tiempo posible con las formidables mejoras que esto conlleva a todos los niveles , personal, familiar, económico y social-.

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Miguel Núñez Bello
Miguel Núñez es un periodista español que ha desarrollado su trayectoria profesional principalmente en prensa escrita y televisión. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó trabajando en Medios Escritos como La AGENCIA MENCHETA, Diario MARCA y LA RAZÓN. Durante su etapa en televisión ha dirigido los servicios informativos de 8MADRIDTV. En la actualidad colabora con las publicaciones del IMSERSO y es redactor jefe en la revista BALLESOL. En 2012, con motivo del Año Europeo de Envejecimiento Activo y la Solidaridad Intergeneracional, recibió el tercer Premio europeo de Periodismo escrito.