PACO MONTESDEOCA

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PERIODISTA Y METEREÓLOGO

Paco Montesdeoca siempre ha sido un ejemplo a seguir, como “hombre del tiempo” y como persona. Ahora que está jubilado dice que le falta tiempo para todo y que hasta para hacer esta entrevista ha tenido que estrujar sus horarios.

Nació a mediados del siglo pasado, 1946, en el barranco de Utiaca (Gran Canaria), donde recibió las primeras lecciones de la vida, a trompicones, y saltando de piedra en piedra, de la casa al molino de Maestro Abraham, su abuelo, por el barranco de la mina. Su formación profesional es autodidacta. Su dedicación principal se ha centrado en la radio y en la televisión (donde ha terminado, de momento, su vida profesional).

Su versatilidad le llevó incluso a presentar la retransmisión del Sorteo Extraordinario de Lotería de Navidad en 1997, junto a Marisa Abad. Desde los años noventa se encargó a diario de la información meteorológica en TVE, siendo un rostro especialmente conocido. Se jubiló en 2007, acogiéndose al Expediente de Regulación de Empleo aprobado para los trabajadores mayores de 50 años de RTVE. Siempre se ha caracterizado por su buen humor, y por su dedicación a su trabajo, siempre será recordado como nuestro meteorólogo particular de las noches. Fue hasta mencionado en una cadena de la competencia, Antena 3, en la serie Aquí no hay quien viva, como el meteorólogo de sus casas.

Muchas de sus respuestas están llenas de simpatía y chascarrillos, además de “un hombre del tiempo” es un hombre del pueblo. Entre otras cosas, asegura que lo único que le ha faltado en la vida, y que se morirá con esa pena, es el no haber podido hacer un reportaje en Marte, o por lo menos haber entrevistado algún marciano. Dice que los de la NASA le han fallado, pero no se rinde porque espera vivir 150 años, por lo menos.

¿Cómo prefiere que le llamen Paco o Don Francisco?

Espero que lo del “Don” se te haya escapado. En realidad, me da igual. Pero ya sabes que sobre este asunto hay gente que se toma a pecho la denominación exacta (véase Carod Rovira). Sin embargo, estoy con los que piensan que hay que cambiar algunas o muchas cosas (constituciones, fronteras, modas, instituciones, santorales, etc.). En este caso, si todo el mundo dice Paco en vez de Francisco, pues que sea Paco o Curro o Pachi.

De usted se dice que ha sido uno de los mejores informadores meteorológicos de la televisión, ¿no le resulta halagador?

No te creas todo lo que te dicen. Ya sabes aquello de “de lo que te digan y nada veas, nada creas. Y de lo que te digan y veas, la mitad de la mitad”. Claro que “algo tiene el agua cuando la bendicen”. En mi caso, como en el de cualquiera, el asunto es ser riguroso. El rigor debe presidir todas las cosas que haces.

La sociedad no puede prescindir de los abuelos y debe apoyar a los jóvenes. Lo ideal es el equilibrio, en el tiempo y en todo

Pero usted comenzó trabajando en la radio, ¿cómo fueron aquellos inicios y qué le motivó a dedicarse a los medios de comunicación?

Aquellos inicios, “aquellos tiempos”, fueron sencillamente alucinantes. Igual que los de hoy. “Aquello” era la “edad de piedra” de los medios de comunicación. Pero, no nos engañemos, ahora creemos que está todo superado en el mundo de la comunicación, pero no es verdad. Es rigurosamente cierto que hubo una vez un mundo en el que no había ni radio ni televisión. Pedro Picapiedra no tenía televisor en la cueva. Cuando yo empecé no había satélites en el Espacio, el teléfono era antediluviano, los discos eran de pasta y se reproducían en gramófonos… Pero, ¡cuidado!. Eso ha pasado el otro día. Hace muy poco tiempo, un par de afeitadas, como quien dice…

¿Quién y cómo le dieron esa oportunidad de dedicarse a la televisión?

La radio en los años sesenta ocupaba todo mi interés, todas las horas del día, pero yo quería explorar un medio nuevo, la televisión, que era muy popular, y con muchas posibilidades de ampliar o colmar mis aspiraciones periodísticas. Sería muy larga la lista de compañeros, colegas, amigos, que me animaron a dar el paso a la tele. Todos me apoyaron, incluso en la televisión donde todavía no tenía amigos ni siquiera contactos que me pudieran echar una mano. De todas formas, yo estaba dispuesto a dar el todo por el todo, y a reciclarme y aprender. Y con veinte añitos ¿quién dice miedo?.

¿Recuerda cómo fue la primera vez que hizo una predicción del tiempo frente a una cámara de televisión?

Me gustaría poder expresar la sensación que se exper imenta cuando se está delante de un micrófono en la radio, una cámara de televisión en la tele o sobre un escenario en el teatro. Muchas veces lo he intentado, pero no puedo. Siempre me ha pasado que la primera vez que me enfrento a un medio nuevo, o diferente, me encuentro como pez en el agua. Nada de miedo, nada de nervios, nada de ansiedad. Me gusta. No recuerdo cómo fue la primera vez que hice una predicción del tiempo pero si sé que me gustó y que repetí (como todo el mundo sabe).

¿Qué ventajas y qué inconvenientes tiene ser el hombre del tiempo más famoso de este país? ¿Qué cosas curiosas le han ocurrido?

Cuéntenos alguna anécdota. Desde el punto de vista formal, este trabajo exige mucha atención. Siempre, pero cada vez más, hay que ser muy responsable con los asuntos del tiempo. Muchos sectores económicos y sociales están pendientes de lo que ocurre en nuestro entorno. En nuestra mano está proporcionarles la información adecuada para que puedan hacer la pesca con garantías o la siembra o la recolección. Alguna ventaja tiene el ser una cara conocida: una mesa en un restaurante, una entrada en el teatro… Todas las cosas que puedo contar son buenas, me han llenado de orgullo y me han hecho feliz.

¿Alguna vez tuvo una metedura de pata y hubo espectadores que protestaron porque no acertó en su predicción?

Meteduras de pata he tenido muchas. Sé que he tenido muchas, aunque no me suelo acordar de ellas. Sin embargo, hay un asunto recurrente: el tiempo nunca sale a pedir de boca especialmente cuando hay puentes o vacaciones. En esos momentos protestan los hoteleros o los turistas, pero especialmente los hoteleros. Por lo tanto, habría que recordar a todos que la meteorología no es una ciencia exacta.

¿El grado de fiabilidad del tiempo ha ido aumentando con los años? ¿Qué porcentaje de aciertos hay ahora?

La mejoría en la predicción se nota a ojos vista. Cada día se mejoran las técnicas de observación y predicción. Igualmente, todo lo relacionado con la infografía, la tipografía, los montajes… en todos los medios. Todo conduce a la elaboración de una predicción mejor, más detallada y, por supuesto, más completa en los detalles técnicos, formales, estéticos. Ahora se predice mejor el tiempo que hace “tiempo”.

¿Observa con nostalgia a los que ahora hacen de hombres y mujeres del tiempo?

No. Me encanta verlos. Cada vez hacen los programas más completos, más divertidos. En todo caso, les tendría envidia. Me imagino la información que obtienen, los aparatos que manejan, cómo “navegan”, las “herramientas” que utilizan, y veo un mundo fascinante en el que me gusta estar, pero de este lado de la pantalla. Pensar y soñar no cuestan dinero.

Otro de esos compañeros de viaje ha sido José Antonio Maldonado, ¿qué tipo de relación mantiene con él? ¿suelen hablar a menudo de aquellos tiempos tan felices?

Ni José Antonio ni yo somos masocas. Claro que hablamos a menudo. Sin embargo, siempre nos dejamos cosas cotidianas en el tintero, que de eso (cosas cotidianas) hablamos, y el tiempo, como siempre se deja p’al final, ni se toca. Pues no hay cosas de las que hablar… Además, yo estoy convencido de que los tiempos felices son los que uno vive “ahora”, es decir, cuando se produce la acción. Es una maravilla despertarte todos los días. ¿Hay más felicidad que ésa?.

Su compañero Maldonado ha creado una web sobre el tiempo. ¿A usted no le tienta la idea?

No, señor. No me tienta nada. No obstante, la idea de José Antonio me parece excelente, y sé que le entretiene mucho y que presta un gran servicio. Muchísima gente me comenta que la consulta habitualmente, y que tiene un gran nivel. Cuando hablo de eso con él se le iluminan los ojos, y no es para menos: es su vocación, a la que ha dedicado toda su vida.

Usted ha sido muy versátil y por eso ha presentado telediarios, magazines e incluso sorteos de lotería, ¿de qué pasta hay que estar hecho para atreverse con todo y no sentir vértigo por ningún tipo de retransmisión?

El hambre es muy fea, amigo. Bromas aparte, muchos colegas, no sólo yo, hemos crecido en este mundo de la comunicación a base de echarle valor, experimentar, caerse, levantarse… Por otra parte, es muy tentador tener a mano tantas posibilidades, tanta evolución, tanta creatividad, y no querer participar. El mundo de la comunicación es muy variado, excitante, especialmente el relacionado con la imagen. Los últimos años han sido vertiginosos. Es decir, hace falta ser curioso y creativo, sólo eso. Lo único que me ha faltado, y me moriré con esa pena, es hacer un reportajito en Marte o, por lo menos, entrevistar a algún marciano. Los de la NASA me han fallado, aunque yo no me rindo, porque espero vivir 150 años, por lo menos.

¿Se fue conforme con el ERE o le hubiera gustado continuar?

Conforme, es poco, entre otras cosas, porque a mí el ERE me llegó cuando estaba a punto de jubilarme. Además, nunca me pude permitir un año sabático, y, por lo tanto, ya me estaba planteando una jubilación anticipada. No obstante, no dejo de reconocer que en estos tiempos, cuando hemos conseguido aumentar considerablemente las expectativas de vida, la edad de jubilación debe ser sometida a estudio. Creo que debe dejarse abierta, o regularla según la dureza de los trabajos o las profesiones.

¿Y a qué dedica el tiempo libre ahora o por el contrario está muy ocupado?

Debo de estar muy ocupado porque me falta tiempo para todo. Y no deja de ser una contradicción que, teniendo, como tengo, todo el tiempo del mundo, de “tiempo libre”, nada de nada. ¿Se ha entendido? Por ejemplo, para hacer esta entrevista he tenido que “estrujar” mis horarios.

Nunca tuve miedo, nada de nervios, nada de ansiedad. Siempre me encontré como pez en el agua

¿Cómo es su día a día actualmente? ¿Dónde vive, con quién vive y comparte los mejores momentos del día?

Mis días son diferentes uno del otro. Además, soy muy escrupuloso con eso de que no se entere tu día de mañana de lo que hiciste el día anterior. Salgo a caminar, a jugar al golf, friego los cacharros, veo a los amigos, leo montones, escucho música, voy al teatro, me vuelco en casa y en mi familia, duermo lo que puedo… pero ahora hago una cosa diferente a cuando trabajaba en la tele: leo los periódicos con tiempo y letra a letra. Es un placer sacarle punta a la actualidad como dios manda.

¿Qué piensa del cambio climático? ¿Cuál será la tendencia climatológica en 20 años? ¿Serán veranos más calurosos e inviernos de temperaturas muy bajas?

No pensaba que me ibas a hacer una pregunta tan comprometida. Pero, ya que me lo preguntas te diré que desde que Einstein inventó aquello de la relatividad, el cambio no es tan cambio… aunque señales hay. Yo pienso que desde que el mundo es mundo, y desde que el hombre es como es, todo está en una constante transformación. Ahora, bien: sabemos que no hemos hecho bien algunas cosas, pero tenemos la enorme suerte de haber llegado a unos altísimos niveles de desarrollo y a conocimientos científicos suficientes como para citar, templar y mandar. El otro día (cuando Colón llegó a América), había una pequeña glaciación, y aquí estamos. También hay que decir que no tenemos remedio: nos gusta tentar a la suerte. En general, debemos ser más comedidos. Tanta chimenea descontrolada no debe de ser muy buena. Por si las moscas, no estaría mal aprender a correr.

El tiempo en España es…

Tenemos clima mediterráneo. Por lo tanto, tenemos el tiempo que nos merecemos. No es ni mejor ni peor que otros. Si nos despertáramos dentro de doscientos mil años, posiblemente no sería igual. ¿Seguiremos teniendo dos ojos, dos orejas, dos agujeros en la nariz… para verlo, oírlo, olerlo…?

Dicen algunos que el hombre del tiempo debe ser mayor porque da más credibilidad…

Creo que te refieres a “mayor de edad”. Un hombre de peso, vamos. Pues, no. Hay gente joven muy bien preparada y gente mayor irresponsable, y viceversa. El o la que lo haga, que lo haga bien, con rigor. La sociedad no puede prescindir de los abuelos y debe apoyar a los jóvenes. Lo ideal es el equilibrio. En el tiempo y en lo demás. En todo.