PILAR RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ

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ATENCIÓN PERSONALIZADA Y COORDINACIÓN

Usted ha dirigido los servicios sociales en Asturias y luego ha ostentado la dirección general del IMSERSO. Ahora trata de aplicar toda esa experiencia en la Fundación Pilares de forma complementaria a la actuación gubernamental. La filosofía de trabajo es sencilla: atención integral y atención personalizada…

«Fundamentalmente, estos conceptos tienen que ver con las personas con necesidad de apoyos. En el caso de las personas mayores, esto sucede sobre todo cuando se llega a alcanzar una edad muy avanzada que es cuando existe mayor riesgo de vulnerabilidad y dependencia y, por tanto, cuando se precisan atención y cuidados. Es entonces cuando cobra todo su sentido la exigencia de que esa atención se nos preste de manera integral (contemplando globalmente nuestras necesidades bio-psico-sociales) y personalizada (que se conozca y respete nuestra biografía, nuestros deseos, nuestro proyecto de vida, etc.). Es interesante subrayar que entre los parámetros esenciales del modelo de calidad de vida está el respeto a la autonomía de la persona para que ésta pueda seguir construyendo y controlando su propio plan de vida; es decir, el hecho de requerir atención no debe de ningún modo menoscabar los derechos humanos».

Usted ha escrito mucho sobre las nuevas residencias para mayores, o por decirlo con sus propias palabras las nuevas formas de alojamiento. ¿Cuál es su concepto de las nuevas residencias del siglo XXI?

«Las nuevas residencias deben ser lugares en los que se ofrezca atención profesional y cuidados integrales de calidad a quienes ya no pueden continuar viviendo en su casa, y hacerlo en ambientes que se alejen del modelo institucional para convertirse en el propio hogar de la persona que llega. Lo que hoy se denomina “la habitación” debe pasar a ser “la casa” de la persona que, en consonancia con ello, estará decorada y equipada por ella misma y tendrá todas las garantías de preservación de su privacidad, libertad e intimidad.

En el modelo de atención integral y centrado en la persona que defiende la Fundación Pilares para la Autonomía Personal se aúnan los requisitos de adecuación ambiental (el diseño arquitectónico, la decoración, la seguridad, los elementos de luz y sonido que producen bienestar…) con la calidad de las intervenciones, que deben estar auténticamente centradas en la persona. Esto requiere un esfuerzo, en el que la formación de los y las profesionales resulta esencial. En esta línea, entiendo que los Centros Residenciales BALLESOL son un referente en España de calidad. Para continuar siéndolo creo que es preciso perfeccionar la oferta. Desde mi punto de vista residencias (o alojamientos) y centros socio-sanitarios son conceptos diferentes. Las primeras son viviendas en las que se ofrecen atención profesional y apoyos “para vivir”, mientras que los centros socio-sanitarios los concibo como recursos de corta o media estancia para recuperarse en un proceso de convalecencia o rehabilitación, o para recibir cuidados paliativos. La coordinación con el sistema sanitario a estos efectos resulta esencial y, además, sería una medida de eficiencia en el gasto.

BALLESOL cuenta con una red de equipamientos lo suficientemente importante y bien dotada para diversificar su oferta y ofrecer los dos tipos de servicios en muchos de sus centros. Otra medida innovadora que podría emprenderse es profundizar en la oferta de servicios a personas mayores en situación de fragilidad o dependencia que viven en su casa (servicios diversificados de atención diurna, atención domiciliaria, formación a profesionales del SAD, familias, y otras personas cuidadoras contratadas por la familia, etc.).

Y otra línea de innovación también muy atractiva es el trabajo comunitario desde cada ámbito territorial en el que esté ubicado cada centro (voluntariado, relaciones intergeneracionales, actividades comunitarias dentro y fuera de los centros, etc.).

El esfuerzo ya realizado por BALLESOL a lo largo de muchos años, configura a su marca como muy idónea para emprender otras innovaciones además de las que ya desarrolla».

La coordinación socio – sanitaria es una exigencia de la integralidad a la que antes se refería. Cuando alguien necesita, al mismo tiempo y de manera continuada, recibir atención de los servicios sociales y de los sanitarios, viva en su casa, o esté atendida en un centro, la mejor manera de hacerlo es de manera coordinada…

«En efecto; en esto hay consenso, pero parece que no ha habido suficiente voluntad para acometer las reformas necesarias. Se trata, de una vieja aspiración, que confío llegue pronto a materializarse de manera general y no solo como experiencias aisladas que son las que conocemos. Se ganaría en calidad asistencial y, también, en eficiencia de los sistemas social y sanitario».

La prestación de servicios, tanto sanitarios como sociales, es competencia y responsabilidad de los poderes públicos aunque para esa función puedan apoyarse en las organizaciones del Tercer Sector

«En estos tiempos de penuria que vivimos no es esperable que la Administración incremente su apoyo al Tercer Sector, pero sí confío en que lo mantenga, aunque la caída de la recaudación tendrá un claro impacto en la partida presupuestaria correspondiente. Por ello, creo que habría que extremar el celo para que la financiación de proyectos se realice con criterios de calidad y de utilidad social. Por otra parte, también cabría esperar de las Administraciones que promuevan mayores incentivos para incrementar el compromiso social por parte del sector privado empresarial. En España no puede decirse que esté desarrollada la responsabilidad social corporativa ni otras fórmulas de ejercer el mecenazgo en el campo de la acción social. Ojalá eso comience a cambiar poco a poco».

MUJERES MÁS VULNERABLES

Háblenos, por favor, de los problemas añadidos de las mujeres dependientes… de las mujeres dedicadas toda su vida a ayudar a la familia…

«Gran parte de la actual generación de mujeres mayores de 70/80 años han vivido sobre todo dedicadas a cuidar de sus padres, maridos, hijos y nietos, por lo que han debido renunciar, posponer o abandonar su vida profesional, social o política. Eso explica que sus pensiones sean menores que las de los varones o que tengan mayor riesgo de soledad. Por otra parte, tienen más posibilidades ellas que ellos de tener una situación de dependencia debido a que su esperanza de vida es más alta y ya conocemos que, a edades más avanzadas, existe mayor riesgo de tener enfermedades o trastornos que producen dependencia. Muchas de estas mujeres, que han sido toda su vida cuidadoras familiares, se encuentran con la paradoja de que, cuando ellas lo necesitan, tienen menor probabilidad de contar con algún allegado que se haga cargo de sus cuidados. Eso explica que la mayoría de las personas que se encuentran en una residencia sean mujeres».

En su momento destacaba usted la diferencia que se derivaba del hecho de que una persona fuese conceptuada como dependiente o como enferma. ¿Sigue manteniéndose esa diferencia? ¿Sigue siendo la edad determinante en esa diferenciación?

«La enfermedad es una situación a la que, en cualquier momento de nuestra vida, podemos vernos abocados y, frente a este riesgo, tenemos la suerte en países avanzados, como España, de tener asegurada la atención universal, gratuita y de gran calidad. La situación de dependencia es la que tienen algunas personas que, por causas derivadas de una enfermedad o una discapacidad, ven disminuida su capacidad funcional y necesitan apoyos técnicos y/o personales permanentes para desenvolverse en las actividades de la vida diaria.

Tener una avanzada edad no equivale a estar enfermo o tener situación de dependencia, porque la mayoría de las personas mayores de 65 años están sanas y no se encuentran en situación de dependencia.

Sin embargo, sí es verdad que, a medida que se tienen más años se va incrementando el riesgo de contraer algunas enfermedades, como el Alzheimer, que se producen con mayor frecuencia a edades avanzadas y también ocurre que las enfermedades que hemos ido adquiriendo puedan llegar a cronoficarse. Algunas de estas enfermedades dan origen a situaciones de dependencia, que también ocurren en mayor medida durante la vejez, pero eso, afortunadamente, no le ocurre a todas las personas mayores.

En definitiva, creo que debemos huir de los estereotipos de vejez=enfermedad o dependencia».

Sin duda, las palabras de Pilar Rodríguez representan un estímulo para todos, viniendo de quien, sin duda, es una de las mayores expertas en asuntos sociales o, como mejor se define, una misionera de la solidaridad. Gracias Pilar Rodríguez y nuestros mejores deseos en la nueva singladura al frente de la Fundación Pilares. Pilares para la Autonomía Personal. Pilares para la Paz.

MISIONERA DE LOS SERVICIOS SOCIALES

Pilar Rodríguez Rodríguez nació en un pequeño pueblo toledano aunque siempre vivió en Madrid. Comenzó a trabajar a los 16 años y simultaneó trabajo y estudios. Es licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación, y realizó los cursos de post grado y doctorado en Sociología. Llegó al IMSERSO en el año 1986 y allí comenzó su vocación –su pasión- por los servicios sociales, especialmente, los dedicados a las personas mayores. Aprendió mucho también en la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), de cuya Junta Directiva formó parte. Fue Directora General y Consejera de Asuntos Sociales en el Principado de Asturias y cerró ciclo político profesional de nuevo en el IMSERSO.

“Soy casada, pero de manera muy reciente. Formalicé mi relación con Julián –confiesa a la Revista BALLESOL- después de un período de convivencia de treinta años. Vivimos nuestro casamiento como la culminación del amor y como testimonio ante nuestros seres queridos de nuestra voluntad de seguir juntos hasta el final”. Esa boda fue también el inicio de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, porque el regalo de nuestros invitados consistió en una donación para comenzar su funcionamiento. “Ahora estoy volcada en esa Fundación, en la que me acompañan importantes personalidades del ámbito de los servicios sociales”.

Le encanta viajar, conocer nuevas culturas y perderse en la Naturaleza, y si es con un libro de poesía y relatos de García Márquez, Vargas Llosa, Paulo Coelho, Hölderlin y Machado, mejor, aunque matiza. “Mi afición favorita es el cine y la música. De ésta, Mozart y el Romanticismo (Beethoven y Schubert) sobre todo”.

«Los Centros Residenciales BALLESOL son un referente de calidad en toda España»

Presidenta de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal

Cada vez somos más y cada vez hay más personas mayores. El crecimiento constante de la esperanza de vida ha originado la aparición de una nueva etapa vital. Ahora, lo que ocurre al alcanzar los 60 ó 65 años es que tenemos ante nosotros veinte o treinta años por delante más para disfrutarlos, libres ya de obligaciones laborales. La Unión Europea ha declarado 2012 Año del Envejecimiento activo. Pilar Rodríguez, fue Consejera de Bienestar Social del Gobierno del Principado de Asturias y Directora del IMSERSO, entre otras competencias. Ahora, como Presidenta de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, nos habla del Tercer Sector en todas sus dimensiones.


LOS PILARES DE LA DIGNIDAD

  1. Año europeo del envejecimiento activo: Redes
  2. Tercera edad: Descubrimiento.
  3. Relación abuelos/nietos: Riqueza.
  4. La ayuda familiar: Generosidad.
  5. Implicación Estado/familia: Apoyo mutuo.
  6. Autonomía personal y enfermedades raras: Investigación.
  7. Rol del socio activo: Lograr influencia social
  8. Oportunidades de la Tercera Edad: Renacimiento.
  9. Influencia diseño ambiental: Confort.
  10. Cultura emocional: Generatividad.