¡ABRE LOS OJOS!

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Cuando los días se alargan y el calor nos llena el cuerpo, alargando también nuestra memoria, cuando la luz se hace presente con más fuerza que en cualquier otro momento, cuando las noches nos invitan a alargar el día, basta con cerrar entonces los ojos y sentir todos esos colores entre los que hemos vivido y que nos embriagan con su presencia.

El color verde de los árboles bajo los que pasábamos la tarde mirando los remolinos del río y el color amarillo de los campos lejanos moteado del rojo efímero de las amapolas.

La mezcla del albero, el grana y oro, el blanco y el rojo vivo de la fiesta en la plaza donde los maestros jugaban con la vida y el arte se enrocaba en el engaño.

El color brillante de tus ojos sin fondo en los que mi esperanza y tu alegría se mezclaron.

Azules profundos en el cielo y azules tibios sobre las olas donde siempre encontraba la seguridad de tu mano y cualquier preocupación perdía peso e importancia.

La azalea extendiéndose como una bata de cola sobre el empedrado de Santa Cruz y dejándonos sin respiración y sin fuerzas para apreciar el blanco del jazmín que daba vueltas en torno a los cipreses con la pasión de un enamorado.

Y sigo con los ojos cerrados y no puedo dejar de ver los reflejos que parpadean en tu pelo, el color de tu respiración en el frío, las señales oscuras que tus manos dejaban en la arena y las vetas plateadas en el cielo.

Te engañaría si dijese que es eso todo lo que veo. También me encuentro con el negro que rodeaba las pérdidas y ha dejado para siempre su tinte en las ausencias. Ese gris tormentoso que nos invadía muchas más veces de las que nos gustaría recordar. El verdoso de la niebla con la que, airados sin sentido, nos envolvíamos.

Y no me importa la mezcla porque los unos no existen sin los otros y nunca se me ocurriría trocear el arco iris.

Todo eso es lo que está ahí esperándote. No tienes más que mirar. Es una buena razón para abrir los ojos.

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Mariano López de Ayala
Licenciado en Derecho, es el Director de la Asesoría Jurídica de Grupo Ballesol. Se encarga de relaciones institucionales por su amplio conocimiento del sector asistencial de Mayores. Además, tiene una gran sensibilidad que refleja en cada uno de sus escritos.