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¿Quién va a prestar los servicios residenciales a nuestros mayores dentro de unos años?

Estimados amigos,

Ya hemos vuelto de vacaciones y como comentaba en el número anterior, después de las elecciones autonómicas y municipales, ya tenemos nuevos responsables del sector de la dependencia en las distintas consejerías. Con respecto a lo sucedido a lo que pasó hace cuatro años hay sólo una diferencia: no hay un duro.

Cuando esto sucede la primera pregunta que se me viene a la cabeza es ¿es esto bueno o malo para nuestro sector? Una pregunta aparentemente sencilla que esconde una respuesta extremadamente compleja. Los presupuestos de las Consejerías de servicios sociales han sido tradicionalmente insuficientes: siempre se ha querido hacer mucho con muy poco. En mi experiencia de más de 20 años dedicado a la atención a Personas Mayores he visto como este milagro se ha conseguido o bien apretando al sector privado con unos precios de concertación reducidos, en muchos casos por debajo del coste del servicio, o bien a través de planes públicos de creación de residencias en los que la iniciativa privada asumía el coste de la inversión o sencillamente mediante subvenciones a empresas semipúblicas.

Pero resulta que hoy los socios de las PYMES y grandes empresas que componemos este sector han cancelado sus inversiones en la construcción de nuevas plazas y en muchos casos difícilmente van a poder seguir manteniendo las que ya tienen. Las dificultades de financiación bancaria unidas a los bajos precios de concertación y a los retrasos cada vez más grandes en el pago por parte de las Administraciones van a provocar previsiblemente a corto plazo cierres de residencias precedidos de serias dificultades con un seguro empeoramiento de la calidad del servicio por falta de recursos cuyas consecuencias sufrirán directamente los Residentes y el personal de esos Centros.

Y a pesar de estas circunstancias lo primero que nos estamos encontrando en la situación actual es con unas Administraciones que recortan aun más los precios a los que conciertan las plazas con el sector privado, congelándolos cuando no disminuyéndolos directamente. Nadie duda, yo el primero, de la inevitable necesidad de los recortes, pero deberían realizarse con un análisis previo de cada sector y centrándose en aquellos donde tradicionalmente ha existido el despilfarro y no en éste que siempre ha sido un ejemplo de austeridad y de gran productividad. El problema es que este sector no tiene fuerza y nuestros Mayores aún menos.

Si queremos que se siga invirtiendo y generando empleo en la atención a la dependencia las medidas deberían tomarse de manera urgente y coordinada entre las distintas Administraciones ya que en caso contrario también comenzará a dejar de crearse empleo en este sector tradicionalmente generador del mismo.

En esta situación, ¿Quién va a prestar los servicios residenciales a nuestros Mayores dentro de unos años?

Sinceramente, no encuentro la respuesta.

Un fuerte abrazo


IGNACIO VIVAS SOLER

CONSEJERO DELEGADO DE GRUPO BALLESOL