Balón de Oro

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De nuevo llega esa época del año en la que todo tipo de organizaciones hacen balance del tiempo transcurrido, analizan los esfuerzos realizados y otorgan recompensas a los más distinguidos dentro de su campo de actuación.
Premios en el campo de la cultura, de las ciencias, del arte y, por supuesto, del deporte. Premios que se otorgan en algunos casos por jurados especializados, en otros por grupos de personas supuestamente influyentes, en otros por quienes tienen como único mérito ser socialmente conocidos, y en muchas ocasiones por los propios compañeros de profesión que son, al fin y al cabo, los que mejor conocen lo que cuesta destacar, los sacrificios realizados y el esfuerzo que hay que llevar a cabo, de manera continuada a lo largo de un año, para ser el mejor en su campo.

Personas que dejan a un lado sus propios problemas y preocupaciones para ofrecer una sonrisa y un gesto cariñoso, y también una atención profesional, a quienes llevan en sus hombros más años de los que podemos imaginar

Es curioso que en todos estos premios son, desde luego, pocos los elegidos pero también son pocos los llamados, porque todos los premios se centran, pese a la repercusión mediática que se les da, en sectores muy minoritarios de la sociedad dejando a un lado a todos aquellos que nunca encuentran representación en estos actos.
Al ver otorgar estos premios me acuerdo de miles de personas (mujeres y hombres, aunque mayoritariamente las primeras) que día a día, durante todo el año, prestan todo su esfuerzo y dedicación al cuidado y atención de las Personas Mayores. Personas que dejan a un lado sus propios problemas y preocupaciones para ofrecer una sonrisa y un gesto cariñoso, y también una atención profesional, a quienes llevan en sus hombros más años de los que podemos imaginar. Personas que se encargan de la atención directa de los Mayores, que les ayudan a levantarse, a asearse, a vestirse, comer y moverse, pendientes siempre de adaptarse a las capacidades de cada uno de ellos. Personas que les ofrecen la atención sanitaria que precisan supliendo aquella a la que tienen derecho pero que no les llega. Profesionales todas ellas y ellos cuya principal preocupación es proporcionar a los Mayores la mejor calidad de vida posible.
No es sencillo acordarse de miles de personas, pero es más fácil si pensamos que todas ellas tienen un nombre, un rostro que sí podemos recordar, una mirada y una sonrisa que deberíamos devolverles con más frecuencia de la que lo hacemos.
Todas ellas y todos ellos se merecen algo más que un Balón de Oro.
Todas ellas y todos ellos se merecen lo mejor que podemos ofrecerles: nuestro mayor Abrazo de Oro.

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Mariano López de Ayala
Licenciado en Derecho, es el Director de la Asesoría Jurídica de Grupo Ballesol. Se encarga de relaciones institucionales por su amplio conocimiento del sector asistencial de Mayores. Además, tiene una gran sensibilidad que refleja en cada uno de sus escritos.