Cuestión de género

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Es una lástima que la actividad que habitualmente llevamos a cabo nos obligue a permanecer encerrados y alejados de la realidad de la calle, al menos de aquellas calles que no se encuentran repletas de centros comerciales o edificios de oficinas.

Es muy recomendable buscar alguna ocasión para dar un paseo por la ciudad, disfrutar de la frescura de la mañana y poder observar la vida corriente en calles, bulevares y barrios de vecindad, un paseo que se convierte en una actividad relajante y que, a muchos, nos devuelve a momentos de infancia y juventud nunca suficientemente valorados.

Descubrimos entonces con cierta sorpresa que la vida de nuestras ciudades y de sus calles está repleta de una actividad constante protagonizada, casi en exclusiva, por mujeres.

Niños que por su edad u otras circunstancias no asisten a sus centros de enseñanza y que permanecen al cuidado de sus madres o abuelas.

Mujeres que merecen un profundo y sincero reconocimiento por la dura y silenciosa tarea que vienen desarrollando

Personas Mayores que son atendidas por sus familiares o por personas contratadas para tal fin, unos y otros en su gran mayoría mujeres.

Toda una forma de vida sostenida y soportada por las mujeres de nuestras ciudades que esperan, todas ellas, una oportunidad para poder desarrollar una vida propia que no esté siempre condicionada por la situación, temporal o permanente, de sus familiares más cercanos y que desesperan, pero que se merecen un profundo y sincero reconocimiento por la dura y silenciosa tarea que vienen desarrollando, una tarea sin la cual nuestra sociedad, tal como la conocemos, sencillamente no sería posible.

Unas mujeres que, tal y como alguien me señalaba hace poco, concebimos como si estuviesen fabricadas en serie y ya nacieran sabiendo atender a quienes necesitan cuidados, como si prestar esa atención, y hacerlo bien, fuese un componente genético de la mujer al que no hubiese que dar demasiado valor.

Administraciones Públicas, empresas e instituciones responsables de la atención a Personas Mayores rivalizamos destacando la importancia que cada uno de nosotros tenemos en el desarrollo de dicha atención así como remarcamos la cantidad de Personas Mayores a las que prestamos nuestros cuidados.

Pero no nos engañemos: lo cierto, la verdad es que sin la contribución de madres, hijas, vecinas, trabajadoras, sin la contribución de las mujeres de nuestra sociedad el conjunto de las Personas Mayores no recibiría el cuidado y atención que se merece.

Para todas ellas, de corazón,
gracias. 

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Mariano López de Ayala
Licenciado en Derecho, es el Director de la Asesoría Jurídica de Grupo Ballesol. Se encarga de relaciones institucionales por su amplio conocimiento del sector asistencial de Mayores. Además, tiene una gran sensibilidad que refleja en cada uno de sus escritos.