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El futuro de nuestros mayores está realmente en juego

Estimados amigos,

Hace treinta y cinco años que iniciamos la construcción del primer Centro de Ballesol en Majadahonda. El pasado mes de febrero tuvo lugar el acto de colocación de “la primera piedra” de la próxima residencia que abriremos el año que viene en Cantabria. Desde aquel año 1976 hasta ahora Ballesol ha ido creciendo de manera continuada, con dificultades y a veces contracorriente. En el primer Centro creamos (y seguimos manteniendo) alrededor de 70 puestos de trabajo. Actualmente más de 3.000 personas desarrollan su actividad profesional en esta empresa en puestos de trabajo estables y no deslocalizables.

Este nuevo Centro de Cantabria es el único proyecto que Ballesol tiene en marcha actualmente y cuando se ponga en funcionamiento, en el año 2012, creará 45 nuevos puestos de trabajo. Hemos crecido mucho en los últimos diez años: hemos pasado de ofrecer 1.000 a 7.000 plazas residenciales y se han incorporado a Ballesol casi 3.000 nuevos profesionales.

La prestación de un servicio profesional de calidad tiene un precio y el futuro de nuestros mayores está realmente en juego

Sin embargo en la actualidad no podemos seguir creciendo y creando puestos de trabajo o, por decirlo con más precisión, nos produce demasiada inquietud seguir acometiendo nuevos proyectos, que serían seguros generadores de empleo, en las actuales condiciones, lo que no deja de resultar lamentable si pensamos en los datos del paro registrado en España.

Resulta paradójico que casi todos nuestros proyectos estuvieran firmados y en construcción antes de la promulgación de la denominada “Ley de Dependencia”. Nuestro caso es un ejemplo claro de la incertidumbre que la aplicación de esta ley ha producido, aplicación que ha generado en el sector de atención a la dependencia, además de otros, dos efectos fundamentales: el sector ha dejado de ser atractivo para la inversión privada (quienes vinieron se están marchando y los que iban a venir ya no lo van a hacer) y, consecuentemente, una generación de empleo muy por debajo de las expectativas creadas.

Desafortunadamente el futuro no tiene mejor aspecto. Acometer nuevos proyectos que se pondrían en marcha dentro de 3 o 5 años exige tener la seguridad de que los servicios que en ellos se presten, profesionales y de calidad, permitirán un adecuado retorno de las inversiones acometidas y eso implica que todos los agentes implicados, con las Administraciones Públicas al frente, reconozcan el valor real de esos servicios. Como se decía antes “nadie da duros a peseta”. La prestación de un servicio profesional de calidad tiene un precio y el futuro de nuestros mayores está realmente en juego.

Nos gustaría seguir creciendo y creando empleo, somos capaces y estamos deseando hacerlo. Y podéis estar seguros de que lo haremos siempre que el marco en el que nos movamos sea claro y, por supuesto, rentable, aunque esta palabra sea tabú en este sector.

Un fuerte abrazo.


IGNACIO VIVAS SOLER

CONSEJERO DELEGADO DE GRUPO BALLESOL

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