EL PROYECTO DE FAMILIA

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En todas las facetas de la vida, cada día es más evidente que la familia se constituye en el vínculo que une nuestro pasado y nos proyecta hacia nuestro futuro.
Hoy les quería presentar a una persona sencilla, pero singular en su grandeza. Hace unos días tuve la oportunidad de conversar con Margarita, y le preguntaba ¿qué era lo que para ella había constituido el motor de su vida, en definitiva, que era o que había sido lo más importante en la misma, y lo que había determinado y marcado su existencia? Mi pretensión con ella, no era más que aprender, poder comprender la existencia de una persona rica en valores y sentimientos, y poder transmitir esta experiencia a las personas que nos rodean formando parte del mundo Ballesol. Sin lugar a duda, sus vivencias constituyen ejemplos muy válidos para muchas personas, especialmente los jóvenes, que en un determinado momento se pueden sentir muy identificados con Margarita, con la historia de su vida, y con los criterios que le han acompañado durante su existencia, y que le han servido de soporte, y a veces de refugio ante las adversidades.
Por ello, era mi deseo que en ésta grata conversación, Margarita compartiera conmigo aquellos momentos felices que había iluminado su vida, porque sinceramente, es una suerte poder compartir esas vivencias con una persona como Margarita, y descubrir así los pequeños secretos de una vida siempre llena de ilusiones y de proyectos, que transmite la enorme capacidad de aprender a superar los obstáculos a los que ha tenido que enfrentarse, sabiendo que los retos eran cada vez más difíciles, pero todo ello siempre mostrando una sonrisa. Un gesto de alegría constante que regala un universo lleno de felicidad.
Margarita me dijo, y siempre recordaré esa expresión de ternura, que para ella siempre lo primero fue la salud, pero lo que consideraba como más gratificante ha sido contar con el apoyo y la confianza de personas a su alrededor humildes y solidarias, dispuestas a escuchar y guardar una confidencia, un secreto…
Recuerda con cariño que una vecina suya vivía con su hija, y que la misma ya tenía novio. Margarita era en esos momentos muy pequeña, e ingenuamente se sentaba en medio de los dos para que no pudieran besarse ni hablar efectivamente como novios que eran. Hoy arrepentida lo recuerda, y como signo de evolución de la vida y las costumbres, me reitera que antiguamente se podía entrar y salir de la casa del vecino tantas veces como se quisiera y, cuando se celebraba algún banquete de boda o de comunión todo el barrio se unía para ayudar y para festejar dicho evento. Unos ponían el vino, otros cocinaban, pero eran todos los que participaban colaborando cada uno de ellos en lo que buenamente podía como signos de fidelidad, solidaridad y confianza. Por todo ello, Margarita siente felicidad y nostalgia de esos tiempos, pero lejos de olvidarlos, los transmite con la sabia experiencia de una vida fecunda y plena. La importancia de la familia, de un familia cercana y unida, en la que generar ilusiones y alegrías, y compartir aquellos momentos que uno no quiere vivir ni que ocurran nunca, ha sido el motor de su vida. Por ello, ella ha hecho todo por su familia, para que no le faltara nunca nada, para que siempre conservara su amor y su confianza, porque era su familia.

La importancia de la familia, de un familia cercana y unida, en la que generar ilusiones y alegrías, y compartir aquellos momentos que uno no quiere vivir ni que ocurran nunca, ha sido el motor de su vidA

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Yosune Rodríguez
Licenciada en Farmacia por la Universidad CEU San Pablo, formada en programas y másters de liderazgo y gestión empresarial (IESE, ESADE, etc) su carrera ha estado ligada siempre al sector socio-sanitario a través de cargos directivos y estratégicos.