EN COMPAÑÍA

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Os fuisteis hace tiempo. En cualquier estación del año. Alguno de manera inesperada en un largo día del mes de julio. Otros en los días más cortos de diciembre, lentamente y habiéndolo anunciado durante largo tiempo.

Mentiría si os dijera que pienso en vosotros constantemente. Lo cierto es que tampoco lo hacía antes de que os marcharais. Ni siquiera entonces pasábamos todo el tiempo juntos y muchas veces podían pasar días sin que nos viéramos o hablásemos. Pero ahora, como antes, son muchos los momentos en los que os siento cerca y vuelvo la vista seguro de contar con vuestra compañía.

Siento por vosotros igual cariño y afecto que el que os tenía mientras disfruté de vuestra presencia. Ni más ni menos. Y estoy convencido por las miradas que veo en vuestros rostros de que vosotros sentís lo mismo. Vuestra ausencia no me ha hecho olvidar vuestros defectos ni dejar de apreciar vuestras virtudes. Seguís siendo tal y como eráis, e imagino que ahora, después de los años que pasamos juntos, tampoco yo habré cambiado demasiado para vosotros.

Entre nosotros muchas cosas no hace falta ni comentarlas. No tengo que hacer demasiados esfuerzos para saber cómo reaccionaríais. Y, claro está, no siempre estamos de acuerdo, aunque esto tampoco constituye ninguna novedad. Bastantes ocasiones tuvimos para discutir o para callarnos a fin de evitarnos disgustos unos a otros.

Aprecio especialmente vuestra presencia en esos momentos en los que las cosas no van demasiado bien. Aprecio que algunos me miréis con ternura y también que otros me agitéis con fuerza para obligarme a reaccionar.

Hay quien dice que las imágenes se debilitan y difuminan con el paso del tiempo. No es el caso. Tengo vuestra imagen clara y nítida y no deja de ser sorprendente que la perciba de distintas maneras según cuáles sean las circunstancias en las que nos encontremos.

No sería capaz de explicarme quién soy sin pensar en todos vosotros, en los que estáis conmigo desde el principio, en los que aparecisteis más tarde, en todos los que me habéis acompañado.

Formáis parte de mi vida, y aunque bien sé que no estáis aquí eso no evita que continúe teniéndoos a mi lado.

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Mariano López de Ayala
Licenciado en Derecho, es el Director de la Asesoría Jurídica de Grupo Ballesol. Se encarga de relaciones institucionales por su amplio conocimiento del sector asistencial de Mayores. Además, tiene una gran sensibilidad que refleja en cada uno de sus escritos.