ENTRE NOSOTROS 26

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La verdad, es que si nos ponemos a pensar en los defectos que las personas tenemos no podríamos vivir. Siempre existe alguno que, además de hacernos sufrir a nosotros mismos, hace que lo pasen mal las personas que están a nuestro alrededor, ya que cada ser humano ante una misma situación, reacciona de manera muy distinta por muy diversas razones. Y no entender ésto es ser intransigente, quizá uno de los defectos que más nos dañan a nosotros y a los demás.

La vida es más o menos como escalar una montaña. Mientras subes, poco a poco la fuerza física va disminuyendo y tenemos que tener la inteligencia de ir cambiándola por generosidad, transigencia y amor.

Por otro lado y sinceramente, en estos momentos me encuentro enfadada conmigo misma por cometer una estupidez. Algunas veces, las pequeñas cosas te ayudan muchísimo a largo de tu vida a comprender a los demás. Me explico: yo tenía un cuadro en mi casa que me regaló mi marido y desde el primer día pensé: “¡Qué maravillosa mirada tiene esa mujer mayor”; porque a mí siempre me había parecido una mujer mayor aunque mi hija siempre me decía: “Mamá, no es una señora mayor. Es el retrato de una chica joven”. Sin embargo, para mí siempre fue y sigue siendo una mujer mayor, que ha vivido una vida plena y que ha procurado entender lo que lo que cada ser humano puede dar de sí a lo largo de su vida. Es decir, eso que yo hubiese deseado conseguir. En realidad, es uno de los cuadros que más me gusta, ya que para mí  la pintura tiene que transmitirte un mensaje con el que te identifiques.

Yo, todos los días me sentaba delante del cuadro, mirando a los ojos de la señora. Me transmitía positividad. Pensaba que esa mujer se había dado cuenta de que la vida es más o menos como escalar una montaña. Mientras subes, poco a poco la fuerza física va disminuyendo y tenemos que tener la inteligencia de ir cambiándola por generosidad, transigencia y amor. De esta manera cada día la mirada es más libre y la vista más amplia y serena.

Disfrutaba mucho de ese cuadro. Pero como en la vida lo mas fácil es equivocarse, un día, para que mi preciado cuadro pasase a un lugar mejor me lo llevé a mi casa de Valencia. Sinceramente queda precioso, pero no puedo disfrutar de él todos los días. Espero que algún día me vaya a vivir allí y volvamos a estar juntos en esa tierra maravillosa que es la mía.

Un beso muy fuerte y que paséis un feliz verano, procurando conservar siempre el buen humor y la alegría. Hasta siempre.


LOLA SOLER BRULL

PRESIDENTA DEL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN GRUPO BALLESOL