ENTRE NOSOTROS 38

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A partir de ahora, sin excusas, pensemos en cuáles son los recursos que nuestros mayores necesitan. Empecemos a pensar en un nuevo modelo de atención, mucho menos costoso y más adaptado a las necesidades de las personas mayores.

Estimados amigos,

Desde 1980, año en que Ballesol abrió por primera vez sus puertas en la residencia de Majadahonda hasta la actualidad, el perfil de los mayores que componen la sociedad española ha cambiado de manera sustancial, y no solamente por la esperanza de vida, que se ha incrementado notablemente, sino también por la evolución del entorno social en el que la sociedad envejece. La incorporación masiva de la mujer al trabajo y el deseo de cada vez más independencia de nuestros mayores han hecho que cada vez sean precisos recursos más especializados para la atención de las necesidades crecientes de este colectivo.

Por otra parte, nos encontramos con que la mayor esperanza de vida de la que afortunadamente disfrutamos, tiene también efectos sobre la economía que se deberían haber previsto con más antelación, efectos que aunque se han producido lentamente nos han cogido desprevenidos, como tantas veces nos sucede. No hemos previsto a tiempo que las lógicas necesidades de nuestros mayores iban a desbordar nuestro sistema público de salud.

Por supuesto que el peso de este desajuste no es achacable a las personas mayores (gracias a sus esfuerzos y sacrificios disfrutamos del actual sistema sanitario) sino a la gran falta de previsión acerca de las necesidades de atención tanto social como sanitaria que estas personas presentan. Se han realizado durante los últimos años unas importantes inversiones en estructuras sanitarias sin contemplar en absoluto las necesidades reales de la población y solamente mirando cómo reducir las listas de espera. Ahora resulta que esas costosísimas instalaciones, concebidas en su inmensa mayoría para la atención de personas con problemas agudos de salud, están siendo utilizadas en un elevado porcentaje por enfermos crónicos, muchos de ellos mayores de sesenta y cinco años. Y, en consecuencia, las listas de espera no se reducen.

En todo caso no tiene sentido quejarse por las consecuencias de una seria falta de previsión. Lo hecho, hecho está y habrá que ir ajustándolo en la medida que sea posible. Pero a partir de ahora, sin excusas, pensemos en cuáles son los recursos que nuestros mayores necesitan. Empecemos a pensar en un nuevo modelo de atención, mucho menos costoso y más adaptado a las necesidades de las personas mayores: un modelo de coordinación sociosanitaria que asegure una sanidad viable, mucho más eficiente, sin necesidad de nuevas infraestructuras y por lo tanto nuevas inversiones. Un modelo pensado para un colectivo de personas que verán satisfechas sus necesidades de atención con recursos eficientes y especializados, pensados para ellos. Con la colaboración de todos, tanto del sector público como de la iniciativa privada, trabajando juntos para poder hacer de este modelo una realidad, lograremos hacer frente de una manera viable y sostenible al compromiso de atención que tenemos con nuestros mayores.

Un fuerte abrazo.


IGNACIO VIVAS SOLER

CONSEJERO DELEGADO DE GRUPO BALLESOL