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Sentirse orgulloso del trabajo que realizamos de manera profesional redundará en una mejora de nuestros servicios, que, a su vez, mejorará la situación económica de nuestras empresas, y en definitiva de nuestra economía en su conjunto.

 

Estimados amigos,

Siempre he pensado que el trabajo debe proporcionarte necesariamente, además de la obvia retribución, una parte de satisfacción que integra múltiples aspectos: sentirte parte de un proyecto especial, recibir el respeto de todos los que te acompañan en ese proyecto, notar que se consideran tus opiniones y comentarios. Saber, en definitiva, que estás haciendo algo útil y que lo estás haciendo bien. Ser consciente de que la actividad que desarrollas es importante y que la llevas a cabo con dedicación y profesionalidad.

Y esto, que siempre es importante, lo es aún más en época de escasez, de crisis como la que llevamos atravesando desde hace unos años. Es posible que haya situaciones, cuando se nada en la abundancia, en las que el trabajo hecho con desgana, sin calidad, sin conocimiento, de cualquier manera, pueda servir para salir adelante: al fin y al cabo hay recursos suficientes para arreglar todo lo que un mal profesional estropea. En esta situación, en la que prácticamente había pleno empleo, fuimos olvidando el valor del “trabajo bien hecho” lo que provoca que ahora la salida de la crisis sea mucho más complicada.

Durante más de una década de bonanza fueron cambiando sensiblemente las prioridades de los profesionales de los distintos sectores de nuestra economía, lo que provocó una devaluación de determinadas profesiones en beneficio de otras exclusivamente por estar mejor remuneradas. La movilidad hacia sectores mejor retribuidos se incrementó de manera considerable independientemente de la capacitación y vocación de los profesionales para dichos sectores. Así, por ejemplo, grandes profesionales de la hostelería acabaron dedicándose a la construcción porque era un sector mejor remunerado.

Pero en una situación como la actual esto es sencillamente insostenible. A todos nos toca poner el máximo esfuerzo, la máxima dedicación, la mayor profesionalidad en la tarea que debemos acometer para que el trabajo del conjunto tenga la máxima calidad posible. Sentirse orgulloso del trabajo que realizamos de manera profesional redundará en una mejora de nuestros servicios, que, a su vez, mejorará la situación económica de nuestras empresas, y en definitiva de nuestra economía en su conjunto.

Nadie va a suplir la falta de profesionalidad de un miembro del equipo. En realidad la falta de profesionalidad de uno va a hacer inútiles los esfuerzos de los demás y pone en serio riesgo la supervivencia del equipo.

Ser buenos en lo que hacemos es algo que nos incumbe a todos y cada uno de nosotros. Es lo que nos hace sentirnos orgullosos del resultado final porque sin nuestra colaboración no habría sido posible obtenerlo.

Un fuerte abrazo.


IGNACIO VIVAS SOLER

CONSEJERO DELEGADO DE GRUPO BALLESOL