ENTRE NOSOTROS 39

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Aquellas empresas con una base débil tarde o temprano terminan sufriendo.

 

Estimados amigos,

De nuevo nos encontramos celebrando la entrada de otro año y en Ballesol lo hacemos a pesar de que en la actualidad, por lo que me cuentan, no es frecuente y hay muchas empresas e instituciones que de manera silenciosa han dejado pasar los días sin celebraciones. Esta situación me lleva a una conclusión que resulta muy satisfactoria: Ballesol está superando esta crisis con una muy buena nota y el esfuerzo de todos los que trabajamos en Ballesol es la razón fundamental de este éxito.

De mi época de estudiante recuerdo haber conocido a muchos compañeros constantemente quejosos por las notas obtenidas (malas notas, naturalmente), quejas con las que intentaban responsabilizar de sus notas al profesor (que les tenía manía, que no sabía enseñar, que preguntaba cosas que no estaban en el libro) o a cualquier otra cosa que se les ocurriera por muy peregrina que fuese. Excepcionalmente podían darse casos de notas que no se correspondían con el esfuerzo realizado, pero eran justamente excepciones. Normalmente el que estudiaba sacaba buenas notas y el que estudiaba mucho sacaba sobresalientes. Y, por supuesto, también tuve algunos compañeros que obtenían buenas calificaciones habiendo estudiado muy poco: los “enchufados”, cuyas notas obedecían a criterios nada objetivos.

En cualquier caso lo que he ido viendo desde que dejé atrás mi etapa de estudiante es que todos aquellos que entonces no se esforzaron (por pereza o por “enchufe”) han tenido después serias dificultades, arrastrando sus carencias formativas que han sido la razón de muchos de sus posteriores fracasos profesionales, porque sin disponer de una base sólida es muy difícil construir algo que perdure en el tiempo.

Puedo aseguraros que en estos aspectos el mundo empresarial no es muy diferente. Aquellas empresas con una base débil tarde o temprano terminan sufriendo. Las empresas cuyo único activo son las relaciones privilegiadas (y muchas veces dudosas) que tienen con los potenciales clientes también terminan, más bien antes que después, con sus vergüenzas al descubierto. Únicamente aquellas empresas, verdaderas empresas, que disponen de un proyecto coherente y fundamentado, que han sido construidas con el esfuerzo de todos sus integrantes, que mantienen un nivel relevante de independencia, que se han sacrificado cuando corresponde hacerlo y que cuentan con un equipo profesional que trabaja unido, únicamente estas empresas pueden “sacar buenas notas” cuando la situación económica las somete a examen y pueden permitirse seguir celebrando otro nuevo año.

Que este nuevo año os traiga todas las alegrías que os merecéis.


IGNACIO VIVAS SOLER

CONSEJERO DELEGADO DE GRUPO BALLESOL