MI MÁS SINCERA ENHORABUENA

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Generalmente siempre pasamos a lo largo de nuestra vida por una puerta por la que puede entrar la buena suerte, pero no olvides que tú tienes la llave ¡Aprovéchala!

Hace unos días me invitaron a la entrega de unas medallas. No tengo ninguna duda de que serán muy merecidas; desde esta revista mi más sincera enhorabuena para todas aquellas personas que sean merecedoras de las mismas. Cualquier motivo positivo en estos momentos, en los que solo escuchamos cosas negativas, es causa de alegría. Por ello y por lo merecido del premio, quiero felicitar desde aquí a un gran amigo mío al que el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos premió con la medalla de Honor y al Mérito Profesional, ¡muchísimas felicidades!

Pensando sobre esto, me vino a la cabeza el sentir de un gran porcentaje de españoles, ya que yo creo que la crisis actual no es solo económica si no, también, de valores humanos. Por esta razón opino que sería importante agradecer a esas personas que con su esfuerzo consiguen que las empresas sigan creando puestos de trabajo (sobre todo para mujeres). Estoy convencida que sería justo que recibieran un reconocimiento por el valor social que aportan.

Recuerdo cuando, el día 16 de Mayo de 1980, se abrieron las puertas del primer centro Ballesol con un grupo de buenísimas profesionales que siguen después de treinta y tres años trabajando en la empresa. Ellas han sido las que han ido enseñando al resto (hasta llegar a casi tres mil personas) la filosofía que se ha creado en Ballesol. Yo estoy convencida que ellas son nuestro mayor potencial. Las empresas son siempre menores de edad y el esfuerzo para que sigan funcionando debe ser constante. Desde aquí mi más sincero reconocimiento. Me siento orgullosísima de pertenecer a Ballesol.

Todos los españoles estamos preocupados por ese paro tan enorme. Yo sigo teniendo fe en mi país y cada día tendríamos que sentirnos más españoles y orgullosos de nuestra bandera, y estar convencidos de que saldremos adelante. Hemos salido de otras situaciones peores. Tenemos que ver el vaso medio lleno. Superarnos será un revulsivo para salir reforzados. La actitud victimista no nos ayuda para nada, al contrario: merma nuestras propias capacidades.

Querría terminar dando mi más sincera enhorabuena a todos esos emprendedores y emprendedoras que perdiendo su puesto de trabajo, en lugar de tener una actitud negativa, se están reinventando y sacando del baúl nuevas ideas. Decía Martin Luther King: “Cuando mi sufrimiento se incrementó, pronto me di cuenta de que había dos maneras con las que podía responder a la situación: reaccionar con amargura o transformar el sufrimiento en una fuerza creativa. Elegí esta última”. De nuevo, felicidades porque en lugar de contribuir a aumentar el paro, estáis creando nuevas empresas y recuperando empleo. A lo largo de nuestra vida, antes o después, nos encontramos con una puerta por la que puede entrar la buena suerte, pero no olvides que tú tienes la llave para abrirla. ¡Aprovéchala!

Os deseo a todos grandes éxitos y un gran futuro.

Hasta siempre.