NO PODIA DEJAR DE MIRARTE

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No se que pensarías cuando nuestras miradas se cruzaron. Posiblemente ni me vieras. No formaba parte de tus preocupaciones porque no necesitaba tu atención ni tus cuidados.

Te veía cansada. Tus ojos delataban que una parte de ti estaba en otro lugar. Agitabas la cabeza como si intentaras vaciarla de todo lo que no querías tener en su interior.

Arrugabas la frente como si así pudieses también arrugar y hacer más pequeños los problemas que habías dejado en casa. Y, mientras te miraba, intentaba imaginar qué era lo que tanto te angustiaba: ¿un padre enfermo? ¿un hijo en dificultades? ¿problemas con tu pareja? ¿dificultades económicas? Fuese lo que fuese, lo cierto es que todo tu cuerpo decía a gritos que no te sentías con muchas fuerzas para seguir adelante, que la vida estaba siendo demasiado dura contigo y que necesitabas descansar sin que nadie viniera a añadir más preocupaciones y problemas a los que tú ya tenías.

Y entonces, mientras no podía dejar de mirarte y te veía cansada, te llamaron y pidieron tu ayuda.

Tanto te miraba que ya no recuerdo si era una señora que quería levantarse del sillón, o era un señor que pedía ayuda para que le acompañaran al baño, o eran unos familiares que querían informarse sobre un pariente.

No recuerdo nada de lo que te pidieron ni quien lo hizo. Únicamente recuerdo que no pude dejar de mirarte porque, entonces, tu cuerpo se enderezó, tus hombros se alzaron, y tus ojos brillaron como si en este mundo no hubiese nada más importante que esa persona que había pedido tu ayuda, como si para ti no existiera ningún otro problema que mereciese tu atención.

Y entonces, mientras te miraba, comprendí que así era como realmente pensabas y sentías. Que esa sonrisa, esa amabilidad y ese cariño no eran ficticios. Que tus problemas y preocupaciones nunca impedirían que prestaras la mejor de tus atenciones a las personas que las necesitaban.

En España cerca de 200.000 personas trabajan en Centros Residenciales de Atención a Personas Mayores entregando todo su esfuerzo y profesionalidad y poniendo a disposición de quienes en ellos residen y de sus familiares y allegados su mejor capacidad y dedicación.
Y no puedo dejar de mirarles.

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Mariano López de Ayala
Licenciado en Derecho, es el Director de la Asesoría Jurídica de Grupo Ballesol. Se encarga de relaciones institucionales por su amplio conocimiento del sector asistencial de Mayores. Además, tiene una gran sensibilidad que refleja en cada uno de sus escritos.