ROSAS DE OTOÑO

0
66

El comienzo del otoño tiene en el jardín un aire de bella madurez. Disfruto especialmente con las rosas. En la actualidad sólo cultivo una variedad de ellas, la Chrysler Imperial, una rosa rojo oscuro, de más de cincuenta pétalos, que ganó el premio a la rosa más bella de Estados Unidos hace más de medio siglo. ¿Por qué sólo cultivo esa variedad? Por su aroma. Como han podido comprobar sin duda, las rosas modernas no huelen. Una sola de las mías perfuma una habitación.

Las rosas de otoño son las más bellas del año porque el capullo madura antes de abrirse, alarga los pétalos y tiene una maravillosa y duradera floración

Pues bien, las rosas de otoño son las más bellas del año porque el capullo madura antes de abrirse, alarga los pétalos y tiene una maravillosa y duradera floración. En cambio, las rosas de verano abren apresuradamente –a medio cocer, diríamos en argot culinario- y resultan achatadas por el sol de justicia. El segundo ejemplo de maduración son las uvas, que en este momento están doradas y en sazón. El jardín no es sólo un lugar para disfrutar y para trabajar, sino una permanente fuente de temas de meditación. Tengo mi biblioteca llenas de historias de los jardines, y varias de ellas mencionan en su título la palabra “paraíso”.

No me extraña, porque esa palabra significa “jardín” en persa. Pero hoy el otoño entrante me sugiere el tema de la madurez, que me interesa además como pedagogo. Decimos de una persona que está madura y de otra que no ha madurado en su vida. ¿A qué nos referimos?¿Cómo podemos determinar o medir la madurez? Solemos decir que es cuando los sentimientos, los comportamientos, los juicios se hacen estables, comprensivos, serenos, cuando podemos contemplar las cosas con perspectiva y ponernos en el lugar de los demás. Es una bella característica que tradicionalmente ha acompañado a la edad. Esta semana he estado en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander, en el bellamente anacrónico palacio de la Magdalena, dando la conferencia inaugural de un curso sobre la imagen que dan de la vejez los medios de comunicación. He hablado de una “reivindicación de la ancianidad”, porque en un momento de cambios vertiginosos, de modas que pasan sin enraizar, de llamativas y efímeras olas de superficie, sólo los seniors estamos en condiciones de mantener y enseñar valores profundos que pueden olvidarse. Es fácil poner ejemplos. La buena educación, la cortesía, la urbanidad. Fuimos generaciones muy bien educadas. Otro ejemplo: el honor. Suena a rareza arcaica propia del teatro del siglo de oro, pero yo conocí todavía el tiempo en que dar la “palabra de honor” era el compromiso más fiable que podía dar una persona decente.

El pudor era otra virtud que conviene repensar. Por supuesto que podía ser una absurda mojigatería, pero al expulsar esta de nuestra vida, se nos fue el niño con el agua del baño. La esencia del pudor era que había aspectos que pertenecían a la intimidad, y que eso no se podían exhibir en público. Quien lo hacía era obsceno. Ahora hay un exhibicionismo zafio, y lo malo es que podemos acostumbrarnos y disfrutar con esa pornografía de las vidas privadas. En fin, mi mensaje en la Menéndez Pelayo fue que sin duda algunas generaciones de jóvenes manejan mejor el twiter, son habilísimos con juegos de ordenador, y tienen 728 amigos en Facebook. A mi me parece estupendo, pero no me siento acomplejado ante ellos. Yo se mucho mejor muchísimas otras cosas. De ahí mi idea de impulsar un movimiento de rebelión de los seniors.

Compartir
Artículo anteriorEXCURSIÓN AL OCEONOGRÁFICO
Artículo siguienteDª SARA GAVIRA OCHANDO
José Antonio Marina
Nieto del filósofo toledano Juan Marina Muñoz, José Antonio Marina es catedrático excedente de filosofía en el instituto madrileño de La Cabrera, Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia, además de conferenciante y floricultor . Estudió filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, teniendo por compañero a su amigo y también escritor Álvaro Pombo. Durante ese tiempo leyó apasionadamente a Unamuno, fundó varias revistas y dirigió varios grupos teatrales.