TRABAJANDO EN EQUIPO

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El espíritu de equipo ha contribuido a hacer grande a esta Compañía y es un motivo fundamental de nuestro liderazgo en el sector. Trabajando en equipo se construyó Ballesol.

El equipo fundacional contó con la implicación de todos sus integrantes, desde la persona que ocupaba la más alta posición en el organigrama hasta aquellos que realizaban el cuidado directo de los Residentes.

La Dirección de esta Compañía ha tenido siempre presente que trabajar en equipo es un valor esencial, pero sobre todo es una actitud.
Como dice nuestra Presidenta, Dña. Lola Soler, “Crear un equipo es el comienzo. Mantenerse unidos es el progreso. Trabajar todos en una misma dirección, pensando que lo difícil no es llegar sino jamás dejar de subir, es un éxito seguro”.

Esta forma de hacer se ha trasladado a los equipos gestores que se han responsabilizado de las diferentes aperturas de Centros habidas durante el proceso de expansión puesto en marcha por el Grupo Ballesol en los últimos años.

Sabemos que el equipo no se construye con la mera suma de las aportaciones individuales. Trabajar en equipo no es sólo un estar juntos y que cada uno haga lo suyo. Se trata de compartir un conjunto de valores. Es planificar y realizar conjuntamente las tareas. Es solucionar los conflictos como una oportunidad de enriquecimiento mutuo que conlleva una actitud de aprendizaje permanente. Es un espíritu que anima un modo de ser entre las personas que lo forman pero, sobre todo, es un estilo, que está basado en la confianza, la comunicación y la sinceridad.

TRABAJAR EN EQUIPO ES UN VALOR ESENCIAL PERO SOBRE TODO ES UNA ACTITUD

El papel que juega el líder en un equipo es fundamental para su buen rendimiento. Ellos trabajan para que se cumplan los objetivos de la Compañía, para que sean claros, así como para que sus colaboradores se sientan comprometidos e implicados en sus tareas. Quien dirige tiene que asumir la actividad y los resultados del equipo como propios.

El líder de un equipo tiene que interesarse por conocer a sus integrantes (sus capacidades, sus inquietudes profesionales y personales), guiarles para un mejor desarrollo de sus tareas, potenciar sus capacidades, apostar por su crecimiento, compartir esfuerzos, éxitos e ilusiones…pero siempre cerca.
Buenos profesionales no siempre hacen buenos equipos, pero buenos equipos sí hacen buenos profesionales, lo que a la larga supone un enriquecimiento social.
Por tanto, sigamos subiendo… todos juntos y en equipo.