IGNACIO CARBAYO

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Apasionado por la cocina, el chef ha creado un proyecto llamado “Sueños de Cocina” que permite a quien le contrate tener un cocinero en su propio domicilio a un precio realmente razonable, además dirige la Escuela de cocina Dismuco en Madrid y participa en diferentes congresos por todo el país.

¿Por qué Sueños de Cocina?

Porque es algo diferente, una nueva forma de entender y de disfrutar de la gastronomía.

¿Qué le diría a alguien que sueñe con tener un cocinero en casa?

Que es una experiencia que va más allá incluso de la propia cocina. Es un divertimento, un juego. Si el cliente se deja seducir, se crea un clima de complicidad desde las primeras conversaciones, con el diseño del menú, hasta el final de la velada. Ver cocinar a un profesional sólo para ti y tus invitados tiene también un cierto toque de exclusividad que le da un punto más de ‘chispa’ al momento.

¿Qué menú propondría para Navidad que sea fácil, económico y muy rico?

Usando productos propios de estas fechas pero desde una nueva perspectiva: quizá cardo a la plancha sobre tierra de almendras o una lubina asada al horno sobre un risotto verde de perejil y mejillones o si queremos algo más sencillo que siempre funciona, un pollo campero relleno. Cuando uno cocina para uno mismo,

¿habría que aprender a cocinar de otra forma?

Por mi propia experiencia, de lo que yo veo tanto en la escuela como en mi entorno personal, el aburrimiento en la cocina suele venir provocado por el hecho de cocinar siempre lo mismo. La ilusión por cocinar se mantiene mientras se mantenga el ‘divertimento’.

¿Qué clase de cocina le gusta hacer y por qué?

Me gusta cocinar prácticamente de todo, hasta los alimentos que no me gustan o que no puedo comer. Abrir la mente, dejar volar la imaginación y crear desde la nada un plato nuevo es algo que me apasiona. Pero si he de elegir alguna, me gusta dejarme influir por la cocina vasca, la primera que aprendí gracias a mis compañeros de la sociedad gastronómica Txoko-Zar, y la que de alguna manera ha estructurado mi forma de entender la cocina. La cocina puede ser una forma de ocio, de pasarlo bien.

www.sueñosdecocina.es


POLLO DE NAVIDAD relleno de verduras con queso de cabra y patatas

INGREDIENTES

Un pollo de corral deshuesado, sal, aceite de oliva virgen.

Para el relleno: 2 dientes de ajo, 500 g de cebolla picada fina, 300 g de puerro limpio cortado fino, 200 g de zanahoria cortada en rodajas, 300 g de pimiento verde italiano, 300 g de berenjena cortada finamente, 100 ml de vino tinto, 300 g de queso de cabra de rulo, 50 g de hojas frescas de tomillo o romero.

ELABORACIÓN

Para hacer el relleno: en una cazuela doramos el ajo cortado muy fino con dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando empiece a tomar color incorporamos las verduras, empezando por la cebolla y el puerro y siguiendo por el pimiento y la zanahoria y terminando con la berenjena.En un primer momento los salteamos a fuego fuerte para que cojan color y posteriormente los bajamos a fuego medio, salamos, incorporamos las hierbas frescas y dejamos que se pochen con sus jugos durante unos 30 minutos tapados, revolviendo de vez en cuando. Pasado ese tiempo añadimos el vino y dejamos reducir hasta que se evapore por completo. Por último cortamos el queso en rodajas de 0,5-1 cm y dividimos cada rodaja en cuatro, lo mezclamos con las verduras ya fuera del fuego. Dejamos el queso sin cocinar para que se funda en el horno al asar el pollo.

El pollo: Para evitar que el relleno se escape hay que coser el cuello del pollo, una vez cosido se empieza a rellenar y se cose con hilo de cocina para que no se escape. Se precalienta el horno a 185-190º y se prepara el pollo en una bandeja, pintando un poco con aceite toda su superficie. Se hornea durante una hora u hora y media dependiendo del tamaño. Para que no se reseque la piel cada 20-25 minutos se salsea con sus propios jugos. A última hora si no hemos conseguido dorar la piel se puede dar un golpe de gratinador.

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Eva Celada
Nací en Palencia en 1958. Estudié Derecho aunque lo dejé en Tercero. Escribo desde que era una niña: me encantan las palabras… también la cocina y, sobre todo, comer bien. Soy optimista y alegre, trabajadora e inquieta. Tengo algunos sueños, pero vivo con pasión el día a día.