Menéndez y Juan Luis González

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«La cocina que ayuda a recordar»

Ramona Méndez pertenece al selecto club de veinte Guisanderas Asturianas que han recuperado con todos los honores esa cocina de guiso lento por la que sus clientes recorren media España hasta llegar al pueblecito de Manzaneda en el Concejo de Gozón a treinta minutos de Oviedo. Su esposo y jefe de sala, es la otra parte del alma del establecimiento que además cuenta con la curiosidad de ser tienda y estanco desde sus orígenes.

¿De dónde viene el restaurante?

«Casa Belarmino data de 1930. El Matrimonio  Herminia Rodríguez y Belarmino Menéndez son los fundadores, posteriormente se hace cargo del negocio su hijo Jacinto Menéndez y María Lourdes Cuervo y actualmente lo dirigimos la tercera generación, desde sus comienzos tuvo mucho prestigio por la cercanía de la Iglesia Románica de San Jorge de Manzaneda».

¿Qué tipo de cocina hacen?

«Hacemos un tipo de cocina tradicional de guiso, con un toque de actualidad, sobre todo en lo que se refiere a la calidad de las materias primas elegidas. Seguimos nuestras raíces porque pensamos que cada vez hay menos restaurantes que realicen cocina de cocción lenta, por tiempo, por dedicación… y nos parece que es un bien muy preciado que hay que preservar».

¿Cuáles son sus especialidades?

«Tenemos platos como el pastel de puerro, las sardinas frescas marinadas en aceite de oliva o las croquetas, bien sean de compango (tradicionales) o el bombón cremoso de callos, que es casi semi líquida. También gusta mucho el rollo de carne, el bacalao en su guiso, el pote de berzas con fariñona (que hacemos nosotros) y por supuesto el arroz con pitu de Caleya, entre otros».

Tienen mucha fama sus postres

«Sí, algunos incluso se los llevan, como la Leche Presa, una especie de cuajada o los borrachinos: miga de pan trabajada que posteriormente se pone a cocer entre vino blanco, cortezas de limón y canela en rama. También otros más modernos como los átomos de chocolate, el brazo de gitano relleno de turrón de Jijona o los helados caseros».

¿Qué les dicen sus clientes?

«Que lo que hacemos les recuerda a la cocina de sus madres o abuelas. Tenemos clientes de toda España pero también muchos vienen de Estados Unidos, México o Venezuela, algunos se llevan comida elaborada e incluso al vacío. Contamos por cientos las anécdotas, el otro día una alumna de Ramona –nos dice Juan Luis- que celebraba el ochenta cumpleaños venía con su hija y con su nieta y con su madre de ¡104 años! que quiso probar aunque fuera con una cucharilla de moca, un poco de arroz con pitu y un poco de leche presa. Al despedirse cogió de la mano a mi mujer y la dijo: “me recuerda a la cocina de mi abuela”, lo que significa que estaba hablando de la cocina de finales de 1800.»