ÁNGEL BENITO AGUADO

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ARTESANO DE LA GUITARRA

Rasgueo de guitarras, ruido de madera trabajada y olor a maderas añejas, viejas. La entrevista con uno de los mejores guitarreros de Madrid, por no decir de España, transcurre en su taller del castizo barrio madrileño de Maravillas, o Malasaña como vulgarmente se le conoce. El tiempo se ha parado aquí dentro, pero Ángel Benito Aguado no se recrea en su pasado, sino que sigue buscando una guitarra, su guitarra, a través de su trabajo artesano diario. Tiene 61 años y la suerte de tener muchos instrumentos en las salas de conciertos; “siento un enorme placer cuando los oigo y un enorme agradecimiento hacia los músicos que tocan con ellos”. Benito Aguado no es un guitarrero cualquiera, es “un científico de la guitarra”. Por la mañana fabrica, y por la tarde se dedica a sus experimentos.

He leído que no tiene antecedentes familiares de luthier.

Llevo trabajando desde muy pequeño, casi desde los 12 años en Villaviciosa de Odón y después en El Escorial (Madrid). Siempre he estado interesado en fabricar instrumentos musicales. Ya de pequeño me atraían mucho las guitarras. Mis tíos tocaban el laúd, y desde pequeño estaba interesado en estos instrumentos. Con 12 años, y sin nadie que me enseñara nada sobre guitarras, empecé a trabajar. Los primeros trabajos que cobré los hice estando en la mili en el Sahara. Allí había muchas guitarras; en realidad la única distracción era tocar la guitarra y emborrachase. Yo reparaba las guitarras que se rompían; mejor dicho, compraba las guitarras que se rompían, apenas por 200 pesetas, y las arreglaba y, a fin de mes, cuando cobraban y antes de que se lo gastaran en beber, se las vendía de nuevo. Así era la única forma de cobrar. Cuando volví de la mili, con 25 años, decidí dedicarme profesionalmente a ello.

¿Cómo son sus comienzos como guitarrero?

Con 25 años empecé a trabajar en mi casa. Hacía en gran medida reparaciones a los instrumentos de los grupos de tuna, a las estudiantinas, en las casas de música, como el Real Musical o Musical Bemol. Por ejemplo, me encargaba de arreglar un tipo de guitarras determinadas de ese momento, Obesion o Masper, y para muchas tiendas de Madrid. También hacía instrumentos para las estudiantinas. Así fue como me fui soltando poco a poco. Los primeros instrumentos que hice fueron instrumentos de púa, laúdes, bandurrias, etc. Empecé a soltarme porque aprendí a hacer instrumentos antiguos. Los siguientes 16 años me los pasé haciendo instrumentos antiguos.

La guitarra, hoy más que nunca, se puede llamar española

¿Por qué sólo fabrica guitarras?

Cuando volví de la mili me ofrecieron una beca para poder tocar la guitarra clásica. Incluso llegué a dar algunos conciertos. En realidad aprendí a tocar la guitarra porque no se puede abrir un taller de guitarras si no conoces a nadie que te las vaya a encargar. Llegar a niveles de concertista es muy importante. Mi último concierto lo di en el Casino de Madrid. Cuando eres autodidacta todo es muy complicado. Uno tiene que aprenderlo todo solo. Hay que leer muchos libros antiguos que tienen información muy valiosa. La guitarra es el instrumento que entiendo, porque soy concertista de guitarra. He fabricado laúdes y otros instrumentos antiguos, pero no sé tocarlos.

¿Flamenca o clásica?

Las guitarras flamencas y las clásicas son muy distintas. En las guitarras, aparte del sonido, la estética es muy importante. Tienen que estar bien terminadas, bien acabadas.

¿Cómo se hace una guitarra siendo autodidacta?

Pues pensando mucho; de todas maneras nunca eres autodidacta del todo. Siempre hay una guitarra que ha sido hecha por un maestro, y eso es una escuela. Además, cuando reparas guitarras estás aprendiendo.

¿Tiene discípulos?

Tengo uno, que ya es oficial y hace instrumentos antiguos. También hay un par de personas que quieren aprender a hacer guitarras conmigo. Pero tienen que saber música y saber matemáticas, porque si no es perder el tiempo. También se han ofrecido algunas mujeres del conservatorio, pero yo les digo que esto no es para “señoritas pepis”, porque hacer guitarras es muy duro. No hay ni una sola guitarrera en el mundo. Hay que estar dispuesto a aprender. Y hay dos aspectos esenciales: ser un gran ebanista, ebanistería fina, hay que hacerlo durante 5 años y hay gente que no sirve. Y para hacer una guitarra de 300 euros mejor, no empezar. Y luego hay que estudiar y el que no valga, que se vaya.

¿Existe tradición guitarrera en Madrid?

Somos 5 ó 6; en el resto de España no hay mucha tradición de instrumentos de artesanía. Nosotros, los artesanos, hacemos las guitarras para conciertos. No todo el mundo tiene tanto dinero. Somos pocos, pero suficientes. Para vivir de hacer guitarras artesanas tienes que superar lo que están haciendo las fábricas. Aquí funciona el boca boca. Y si haces una guitarra mal, la primera, no puedes vivir de esto. A mí lo que me da de comer es la guitarra que yo hago.

¿Cuántas guitarras hace el año?

Hago 10 guitarras al año. Tardo dos meses, más o menos, en cada una.

Cuando eres autodidacta todo es muy complicado

Le llaman el científico de las guitarras

Soy un investigador y pretendo hacer una guitarra con más volumen. Aquí se está muy agarrado a la tradición. Al estudiar los instrumentos antiguos he adquirido ciertos conocimientos que me permiten investigar. Algunos no creen que la guitarra pueda salir de donde está. Yo creo que sí, que debe avanzar como lo han hecho los violines, o los instrumentos de viento.

¿Existe en España una cultura de la música?

En París existe la ciudad de la música. Aquí no hay ni un sólo museo. Si quieres investigar hay que irse fuera, a París. Hoy la guitarra española está en todo el mundo.

¿Hay ayudas oficiales para los guitarreros?

No; nada de nada. Yo saco para vivir. Ni las he pedido ni me he preocupado. Me han ofrecido una Escuela en Madrid pero al final no hubo entendimiento.

¿Flamenca o de concierto?

Son muy diferentes. Son las mismas formas, pero el sonido es distinto. La clásica tiene que tener velocidad de  desalojo y profundidad, y la flamenca no. Ahora los flamencos modernos usan guitarras clásicas, porque quieren profundidad en la guitarra. Todo viene desde Ramón Montoya, que aprendió de los clásicos.

¿Por qué no fabrica guitarras flamencas?

Es una línea que no quiero hacer. Yo conozco cómo se hacen; pero para hacerlas bien hay que hacer muchas. Y yo vengo de una línea más clásica; es un mundo muy diferente. Mientras que el flamenco parte de folclore; los músicos suelen tocar de oído. Y yo parto de una escuela de clasicismo. No es mejor ni peor pero. … entre Bach y Paco de Lucía… ¡hombre! Muchas veces los académicos mueren en la Academia, pero cuando saben salir de la Academia, es mucho mejor que el que no lo es. Es un hecho. Paco de Lucía es un genio de la guitarra flamenca, pero lo ha vivido desde pequeño, aunque nunca podrá hacer sinfonías.

¿Hasta cuándo va a hacer guitarras?

Hasta que me jubile. Llevo trabajando desde pequeñito y ya estoy muy cansado. Si tengo un alumno, el hará las cosas más complejas de trabajo físico y yo me encargaré del sonido.

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Rafael Pérez Ybarra
Rafaél Pérez Ybarra es Licenciado en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. Más de 20 años de experiencia en el periodismo científico y de salud. Colaborador de El País Salud, de la revista JANO Medicina y Humanidades, coordinador de la Revista Infoseisida, Editor de la revista Eidon de la Fundación Ciencias de la Salud. Ha trabajado en el Diario YA, en la VOZ de Asturias y el Diario Médico. Experiencia en Comunicación como asesor para la Industria Farmacéutica. Profesor en el Master Salud/Medios de Comunicación organizado por la Asociación de Informadores Sanitarios (ANIS) y la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Verano del País Vasco.