DOÑA MANOLITA

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UN DUENDE VIVO

La historia de una suerte anunciada, una historia de  cupones  y sueños

Hablar de Madrid es hacerlo de la Plaza Mayor, de la Puerta del Sol, del Oso y el Madroño… y de Doña Manolita. Lotera, emprendedora, y musa de escritores y pintores.

Su rostro bondadoso, inocente, se hace entrañable para unos pocos afortunados que han apostado su suerte a un número cualquiera de un sorteo muy especial, el extraordinario de Navidad, el más importante del año.

Doña Manolita es el nombre de la Administración número 67 de Madrid, una de las más populares de toda España. Y en cuestión de Premios –hablamos de Gordos- siempre se lleva la fama la que más reparte. Y ésta es la Administración de Doña Manolita. Nacida en 1879, en el barrio madrileño de Chamberí, hija de un maestro de obras, Doña Manolita destacó desde el principio por su afán de superación, según narra Concha Corona, encargada de la Administración número 67. Doña Manolita empezó a hacer historia cuando abrió un estanco en la calle Hortaleza en Madrid. En 1904 y con 25 años abrió la primera administración de Lotería en la calle San Bernardo. En aquella época la Administración era el número 5. Después de la Guerra Civil se convirtió en el actual número 67. “Los comienzos no fueron fáciles” insiste Concha Corona, quien añade que era una mujer muy guapa. Su belleza y sobre todo su carisma atrajo a los primeros clientes, la mayoría eran estudiantes de la zona, quienes acudían a la administración, atraídos por su belleza y su simpatía. “Era una mujer con muchísimo carisma. Le gustaba mucho estar al pie del cañón. Estuvo de cara al público hasta el final”, aclara la actual encargada de la Administración. Además, afirma reiteradamente que doña Manolita “había nacido para triunfar”. “Era muy trabajadora. Desde la mañana hasta la noche estaba detrás del mostrador”.

ABONADA AL 15.329

En 1931 se trasladó a la Gran Vía, una época en que la Administración solía cerrarse a las 3 de la madrugada, cuando acababan todos los espectáculos de la céntrica calle madrileña. La Administración se convertía en centro de muchos saraos y reuniones desenfadadas. Aunque con una fuerte personalidad y un carisma atractivo, “Manolita era una mujer miedosa. Cuando volvía a casa, ya de madrugada, se hacía acompañar por el sereno”, reconoce Concha Corona.

Doña Manolita se casó con el picador de toros, Monerri, muy conocido en aquella época. Concha Corona pone en valor el carisma y la perseverancia de Doña Manolita en mantener la Administración, incluso después de la Guerra Civil.

Es curioso que una mujer que estuvo rodeada de tanto premio gordo nunca le tocara uno de ellos. Y eso que estaba abonada al 15.329, número que todavía permanece en un lugar especial de la Administración número 67. Sin embargo, “tenía consciencia de que tenía la suerte entre los hogares”. Pero el duende de doña Manolita sigue en la actualidad. Devota de Santa Rita, Manolita veraneaba en La Toja y siempre echaba en la maleta décimos para vender. Así que la suerte empezó a viajar por toda España. En un solo año dio 14 premios gordos. Su vocación era su profesión y era una mujer que se desvivía por repartir premios y felicidad. Cuentan de ella que era una persona que atendía a sus clientes como nadie. “Desde que compras el décimo, ya estás soñando. Y ves la ilusión en la gente. Ella como nadie sabía atender al público y vender ilusiones”, aclara Concha Corona. Amaba tanto su trabajo que hasta una semana antes de morir estuvo en el mostrador de la Administración. Y es que Manolita ejercía también de psicóloga porque le gustaba escuchar a la gente. Los clientes le escribían cartas para contarle sus vidas, sus inquietudes, o por qué necesitaban el dinero. Como es lógico esas cartas se guardan como oro en paño. Ahora los tiempos han cambiado y la Administración recibe algún correo electrónico con el mismo carácter.

El 7 de mayo de 1951 doña Manolita falleció con 72 años. Todo Madrid se echó a la calle.

NÚMEROS QUE ESTÁN DE MODA

Con este eslogan de la Lotería Nacional no hay persona que se resista a comprar al menos un décimo. Y aunque vivamos en Cádiz, en Valencia o en un pueblo de Galicia la administración de doña Manolita resuena. Mucha gente aprovecha los viajes de negocios a la capital para adquirir un número de esta afamada administración, por encargo, por costumbre y tradición, o por probar suerte.

A Concha Corona le han llegado a pedir el número de la cama donde falleció la suegra de alguien. Hay más anécdotas. “Hace unos años un señor nos pidió un décimo en ventanilla. Cuando se lo dimos empezó a temblar porque no se creía el número que le habíamos dado al azar. Inmediatamente abrió una caja envuelta que llevaba de una joyería con una medalla. Detrás de la medalla le acababan de grabar precisamente ese número porque era muy especial para él. ¡Nos pidió 28 décimos!”, relata Corona.

Por otro lado, los terminados en 13 son de los más demandados. Este año la terminación en 11 son los que arrasan. Los números 15 y 69 son los que también se llevan la fama, la que desde el cielo contempla Doña Manolita.

Historias de un sorteo extraordinario

  • Desde el mes de Julio han estado a la venta los décimos de Navidad.
  • Desde Julio de 2011 Doña Manolita “atiende” en la calle del Carmen nº22.
  • La lotería de Doña Manolita también se puede comprar en www.lotopia.com
  • Doña Manolita es protagonista de la canción “A la sombra de un león”, escrita por Joaquín Sabina para un álbum de Ana Belén.
  • El año pasado repartió un millón de euros con el número 147, agraciado con el segundo premio.
  • Como cifra final del gordo, el “5” es el número más premiado.