EL SEISCIENTOS

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UN MITO A CUATRO RUEDAS

El SEAT 600 nació en 1957, el mismo año que desapareció el Biscúter. En aquellos momentos el parque de vehículos era muy reducido y predominaban los transportes públicos, los camiones y las motocicletas fabricadas en Cataluña como la Montesa, la Derbi o la Ossa. El 600 fue el escogido para reinar antes de nacer. Un precio asequible, una parodia de automóvil donde cabían entre cuatro y ocho personas…y todo un país sobre cuatro ruedas. El SEAT 600 ha sido un vehículo con una popularidad convertida en un fenómeno socioeconómico que vino a poner literalmente al país sobre “cuatro” ruedas. Su profunda influencia en la vida de los ciudadanos españoles sigue siendo materia de análisis para los estudiosos sólo comparable a la que tuvo el VW Escarabajo en Alemania, el 2cv en Francia o el Mini en Inglaterra.

Cuando historiadores y sociólogos hablan de “la España del 600” se refieren a un período crucial de nuestro pasado reciente, en el que se deja definitivamente atrás la sombra de la posguerra para entrar en una nueva etapa marcada por la esperanza de un futuro mejor.

El día que los españoles se subieron al 600 empezaron a alejarse de su pasado e iniciaron una excursión de fin de semana de la que aún no han vuelto

Un lujo familiar

Y es que el SEAT 600 era, por fin, un automóvil; modesto pero un verdadero automóvil con puertas metálicas, ventanillas con cristales que subían y bajaban, asientos para cuatro personas y hasta calefacción. Incluso podía llevar radio, aunque hubiera que pagarla aparte.

El auge de las excursiones dominicales y las vacaciones motorizadas sembró el germen del automovilismo recreativo dividiendo al país entre peatones y seatones. “La carretera nacional es tuya, hombre del 600”, cantó años después Moncho Alpuente; el Seat 600 hizo que se empezara a viajar mucho más no sólo por la península sino incluso a una Europa todavía desconocida para buena parte de la población. Para muchos, lo que más sorprendía de este bólido que recorría con glamour y admiración las calles de España, era ver cómo se abría el maletero….y no encontrar el motor, al tenerlo en la parte trasera.

Garbancito o Pelotilla

Ante la admiración de todos, por su forma, por sus colores y modelos, el SEAT 600 fue muy pronto bautizado en la calle con diferentes nombres. Aún hoy este vehículo es conocido también con sobrenombres como Seílla, Garbancito o Pelotilla… reproducido como juguete, miniatura o coche de Scalextric, protagonista de innumerables chistes y chascarrillos, de una película y hasta una canción, la mística del SEAT 600 nace de esta historia de amor entre un país y un automóvil que supera todo lo mecánico que se pueda decir. “El día que los españoles se subieron al 600 empezaron a alejarse de su pasado e iniciaron una excursión de fin de semana de la que aún no han vuelto”, escribió el desaparecido periodista y escritor Manuel Vázquez Montalbán.

Chiste sobre SEAT 600

-Esto era una vez un Ferrari de 600 cv que iba por una carretera comarcal. Al cabo de un rato adelanta a 200km/h a un Seat 600 y, tocando el claxon, dice: “Paso, por favor, que tengo 600 caballos!”. 15 minutos después, el 600 se encuentra al Ferrari metido en un río, entonces le dice. “¿Qué, dando de beber a los caballos, eh?”

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