BON APPÉTIT SIN PERDER LAS FORMAS

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LOS BUENOS MODALES EN LA MESA

 

“Comportaos en vuestra propia mesa como si estuvierais sentados en la del Rey”

 

La regla básica para mantener los buenos modales en la mesa ha pasado por vicisitudes, tradiciones y anécdotas que la historia se ha encargado de mantener como protocolos modélicos…o tal vez no.

Hasta el reinado de Isabel la Católica hombres y mujeres tenían prohibido sentarse juntos a la mesa, ya que los peligros carnales de la promiscuidad acechaban en cualquier momento. Antes de sentarse a la mesa debían sumergir sus manos en una palangana con agua para tocar la comida con las manos limpias. La comida no empezaba hasta que no se rezaba una oración y era costumbre habitual escupir en el suelo.

Los servicios de mesa tal y como los conocemos hoy día no aparecen hasta finales del siglo XVII. A partir de ese momento nacen las normas de protocolo que indican cómo se debe comer en la mesa. Hasta la fecha señalada los comensales seguían el estilo servicio a la francesa, “service à la française”, en el cual todos los platos se depositaban a la vez sobre la mesa sin que se distinguiese entre primeros platos, segundos o postres. Este estilo de servicio evolucionó con el tiempo hasta el servicio a la rusa,“service à la russe” en el que la comida se servía por platos y se iba llevando poco a poco a la mesa. Este servicio es el que se suele utilizar con frecuencia en nuestros restaurantes.

Protocolo en la mesa

A partir de 1850 con la aparición del protocolo en la mesa, esta zona comenzó a revestirse para tener una presentación elegante para los comensales. La zona de la comida estaba decorada por un sinfín de copas, cubiertos y platos, ofreciendo un efecto muy recargado. Esta abundancia decorativa, lejos de ser considerado algo vulgar era símbolo de gran elegancia. Pero no sólo la apariencia de la mesa debía de ser estrictamente protocolaria y elegante, el comportamiento de las personas que se sentaban alrededor de esta debía de ser intachable. Las normas eran numerosas y su vulneración suponía una falta de educación y respeto imperdonables. La rigidez de las normas era tal, que incluso para beber el comensal debía hacerlo a la par con otro, ya que si bebía de la copa correspondiente él solo suponía una falta de respeto hacia el resto. La bebida debía ir acompañada de una pequeña reverencia, por lo que comer en la mesa suponía una ardua tarea.

Dos siglos después el protocolo ha perdido la estricta norma que tenía a finales del XIX. Las normas actuales en la mesa varían en función del contexto social en el que nos encontremos.

 

ALGUNOS CONSEJOS

Víctor Hugo, el escritor de Los Miserables, decía que los manjares que él servía recibían más alabanzas que sus novelas. Eso era porque sabía comer bien, con etiqueta. Sin caer en la soberbia y sí en la educación, hay consejos que no se deben olvidar:
– El anfitrión debe ser un buen organizador y relaciones públicas para poder atender de forma correcta a todos sus invitados.
– Cuando la mesa cuenta con muchos invitados, salvo que se cuente con personal de servicio, la comida se suele presentar en fuentes.
– Existen dos métodos principales para distribuir los invitados en una mesa: Método inglés (Los anfitriones se colocan en las cabeceras de la mesa. Muy utilizado en mesas rectangulares) Método francés (Los anfitriones presiden la mesa colocados en el centro de la misma y enfrentados)
– Si la modalidad de cena escogida es sentados, no intente imitar a la reina de Inglaterra alargando la mesa hasta el infinito.

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Ana Román
Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Especialista en temas de salud y en la comunicación a través de las redes sociales.