JESUSA QUIRÓS

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Jesusa Quirós sabe lo que es… pintar en un estudio con fantasma. Con un perchero que se mueve solo y “algo” que se interesa a su manera por los lienzos, el agua, el papel, los pinceles, las horas de la tarde y el aceite. No pintó mucho en aquel ático, un par de años tan solo, y en él, sin invitar a su fantasma, se reunían los amigos de entonces, daban fiestas y montaban obras de teatro. Acabaron por echarla. Ella y una amiga encontraron otro, un estudio tranquilo, amplio, amistoso y claro bajo los cielos de Madrid. Y, en ése, sí: en ése se quedó durante veinte años, y en ése consiguió dar forma a sus propósitos y crear la primera colección que expuso en solitario.

“El pasado y yo hemos sido buenos amigos”

“Fue en la famosa Galería Abril. Y fue una exposición en la que todo me salió tan bien… que creí, fíjate, ¡que había triunfado!, que ya había triunfado para siempre. Fue muchísima gente, gustó un montón y se vendió casi todo. Yo entonces trabajaba en Lapayese; allí, dibujaba sobre piel y cuero para biombos, y motivos decorativos para vajillas y demás. Empleaba muchísimo los panes de oro y de plata, y mis cuadros de aquella época tenían una carga muy grande del pasado, de las ilustraciones que me apasionaban, de la historia… Así que los cuadros de aquella exposición tenían técnicas, procedimientos, imágenes y composiciones que formaban parte importantísima de mis intereses y mis preferencias. El pasado y yo hemos sido buenos amigos. Luego, tardé mucho hasta que hice la segunda exposición, que fue ya en la Galería Orfila, y mi pintura fue acercándose e instalándose en el presente, por decirlo así”. Su pintura se fue haciendo amiga del presente y planteándose problemas, pero manteniéndose siempre en la figuración y sin cejar en el empleo de colores brillantes y optimistas.

Mi sentimiento al pintar y la responsabilidad que se siente ante un cuadro vacío, que sólo está esperando a que tú lo llenes de mil historias o mil persona jes o mil espacios, para enfrentarte con él y mirar como en un espejo lo que has sentido y sobre todo al mirarlo no defraudarte a ti mismo.

Jesusa Quirós se crió rodeada de imágenes, pintadas, encuadernadas, modeladas, fotografiadas y filmadas, en casa de su tío, el director de cine y escultor Adolfo Aznar, al cual se le debe la película muda “Colorín”, en la que apareció el primer desnudo del cine español. Su vocación, su descubrimiento como artista, fue “de siempre”: “Yo crecí rodeada de todo lo que rodeaba a los adultos, leía lo que leían los adultos, escuchaba su música y atendía a sus conversaciones, visitaba con ellos los museos…, y siempre tenía la compañía del arte. Entonces, nos educaban de otra manera, muy real, y sin tantas cosas…especiales para niños, ¿o no?. Tuvimos mucha suerte los de mi generación. Y, bueno…, siempre me recuerdo dibujando, dando color, pintando”.

Vivir el conocimiento

A los diecisiete años, de dibujar y pintar en casa pasó a hacerlo en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, y luego –“¡a la primera!”-, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando: “¡Qué buena fue aquella sensación de entrar, de aprender, de hacer la carrera en ese edificio tan imponente, con tantos compañeros, clases y maestros, entre modelos vivos, y con aquel sabor a bohemia! Pero todo tomado muy en serio, estudiando, yendo a la Biblioteca Nacional a buscar aquí y allá los libros adecuados para responder bien, por ejemplo, a esa maravilla de asignatura que nos impartía Rafael Lafora: Historia del Arte, la mejor, la que más me hacía disfrutar. Es que, entonces, nos hacían vivir el conocimiento, e íbamos formando parte de él buscándolo, descubriéndolo de una manera activa y responsable. Fueron muy buenos años, desde luego. Y las tertulias, como la de Carmina Abril, que frecuentábamos gente muy joven aspirantes a… todo, y gente cultísima que nos aconsejaba autores, novelas, ensayos, estudios…, en fin, cosas que nos abrían mundos”.

Y el mundo de las exposiciones y los procesos por los que ha ido pasando su obra se fue efectivamente abriendo, y las colecciones sucesivas, las bienales y ferias fuera de España –Méjico, Venezuela, Roma, Gante, Chicago…–, y la conquista de su personalidad plástica, y la experiencia de los coleccionistas de su obra…, todo hasta hoy mismo, configurando la suma de experiencias de Jesusa Quirós, que sigue aficionada al teatro de aficionados, cultivando la amistad, pintando, imaginando formas, personajes y composiciones con colores alegres, elocuentes, seguros, optimistas, generosos, brillantes.

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Carmen Pallarés
Escritora, periodista y escultora española, nacida en Madrid en 1950. Realizó estudios de Filosofía, Periodismo y Artes plásticas, para dedicarse profesionalmente a la crítica periodística (en la radio y en la prensa escrita). Dotada de una gran sensibilidad, tiene una gran gran obra escultúrica y, sobre todo, poética.