LA CALLE QUE NUNCA DUERME

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LA GRAN VÍA DE MADRID CUMPLE CIEN AÑOS

La Gran Vía de Madrid cumplió cien años. Y se vistió de azul desde su confluencia con la calle de Alcalá hasta la Plaza de España. Además de para servir como vía de comunicación entre el este-oeste de la ciudad, esta arteria en el corazón de la ciudad fue planificada como punto de encuentro, área recreativa y comercial. Sin duda, fue el proyecto urbanístico más ambicioso de su tiempo.

Todo lo que ha pasado en la capital del Reino desde comienzos del siglo XX hasta hoy ha pasado por la Gran Vía. Si las piedras de sus edificios emblemáticos hablaran, podríamos reconstruir la vida de toda España porque esta “autopista de la libertad” ha sido el escenario principal de nuestro devenir político tanto en la guerra como en la paz, tanto en la tierra, como en el cielo. La democracia y la movida nacieron aquí. De esta Gran Vía de Madrid… “directamente al cielo”.

LUJO Y GLAMOUR

Por sus aceras han paseado estrellas de Hollywood, como Ava Gadner u Orson Wells, cantantes como Frank Sinatra, hombres de teatro como Jacinto Benavente, toreros como Manolete, revolucionarios como el “Che” Guevara o escritores como Ernest Hemingway. Tras un viaje a Pamplona para inmortalizar los Sanfermines, el autor de “Adios a las armas” dejó escrito que la Gran Vía “nada tiene que envidiar a Broadway”, en Nueva York”. “Chicote”, en la acera de Telefónica, representó durante décadas el centro del glamour, del lujo y la elegancia. El compositor Agustín Lara cantó en este “reino del cóctel” este chotis postinero que aún puede escuchar uno apoyado en la barra: “Cuando llegues a Madrid, chulona mía/voy hacerte emperatriz de Lavapies;/ y alfombrarte con claveles la Gran Vía,/ y a bañarte con vinillo de Jerez”.

La Gran Vía es única e inconfundible, y su historia narra el encuentro de la sociedad española con la vida moderna: los primeros almacenes comerciales, el primer edificio con aire acondicionado, la primera línea de metro, las primeras cafeterías americanas o los primeros establecimientos de comida rápida. Aquí se funden armoniosamente, tradición y vanguardia.

 LA GRAN VÍA DE…LOS COCHES

Todavía no se conocían los atascos, sin embargo la Gran Vía se había trazado teniendo muy en cuenta el tráfico rodado: al menos cuatro carriles en su tramo más estrecho. En 1910, los peatones, los carromatos y sólo algunos automóviles circulaban por ella. Habría que esperar al menos diez años, incluso más, para ver convertida la Gran Vía en ese río de coches que conocemos hoy.