LA CIUDAD DE LA CULTURA

0
194

“¡Faraónica, sí!”, es lo que exclamé con ese tipo de alegría especial que nos provoca una gran obra de arte, de arquitectura en este caso. Comprobé que en efecto La Ciudad de la Cultura, en la cumbre del monte Gaiás de Santiago de Compostela es como dicen quienes no la aprecian: una obra faraónica, adjetivo con el que la tachan de exagerada, inútil, desmesurada y ambiciosa, el mismo con el cual quienes agradecemos su concepción la consideramos egregia, imponente, inspirada y fuera de serie. También coincido con sus detractores en otro adjetivo, el de ambiciosa, ambición decidida por su autor, Peter Eisenman, cuando dijo, en abril de 2011, en una entrevista: “La sociedad siempre necesita de proyectos ambiciosos. Sobre todo las sociedades en crecimiento. Necesitamos símbolos. La escala de un icono es fundamental.” También dijo: “Me gusta la obra de arte total. La gran música, los grandes libros. En los grandes proyectos puedes reinventar las cosas. Egipto fue un gran proyecto.” Y, en efecto, ese aire y esas hechuras tiene esta obra compostelana.

EL MONTE, LOS EDIFICIOS Y LAS DOS TORRES

La cumbre natural del monte, rebajada, excavada, ha desaparecido. En su lugar, Eisenman ha alzado una cumbre pétrea nueva, artística. Ha coronado el monte con una topografía creadora, con un urbanismo sorprendente y unos edificios llenos de grandeza que juegan con las líneas, las sombras, el volumen y la luz, y con dos torres inesperadas. Con todo ello, resuelto con genio, ha conseguido que nos sintamos dentro de la obra antes, mucho antes de que hayamos entrado por puerta alguna: por el ancho paseo principal en pendiente, flanqueado por muros de una gran escala que sin embargo no hace que nos sintamos empequeñecidos, se ponen en marcha todos los sentidos: la vista, que se concentra inmediatamente, el oído, que casi a cada paso nos devuelve distintos sonidos porque en el recorrido vamos pisando distintas materias, el olfato, que disfruta del aire cargado de aromas de los bosques que rodean la ciudad, el tacto, que vive la experiencia de la variedad de las cubiertas de los edificios y el gusto, que se ve espabilado por la promesa de la bonita cantina del complejo. Y todo presidido por el respeto y por una inmediata sensación de alegría y libertad: por la emoción, en suma, que esta obra contemporánea es capaz de transmitirnos.

De los seis edificios proyectados se han construido cuatro. Lamentablemente, las obras se han paralizado por la crisis y el aumento de coste del proyecto, y duele asomarse a las excavaciones sobre las que ya nada se va a construir. Pero lo que hay alzado y terminado tiene la marca de lo extraordinario, y apenas nos importa que algunos de los edificios continúen casi vacíos de contenido, como se dice, o sin destino claro. Y no nos importa porque lo que hay que ver es la ciudad en sí, la obra exterior, la gran metamorfosis, el movimiento y la transformación desde lo natural hasta lo artístico, y el juego inagotable de las sorpresas, las sensaciones, los sentimientos y los pensamientos que vamos percibiendo, advirtiendo y desarrollando.

En la ladera más abrupta, al Sur, aparecen dos edificios que nos hablan con un lenguaje que no es el de Eisenman: son dos torres exentas, separadas del cuerpo de La ciudad, pero elegidas para estar ahí. La historia es esta: Jhon Hedjuk, su autor, las concibió en 1992 para un parque botánico en el entorno de Compostela, Hedjuk murió, y dichas obras no se construyeron. Los dos arquitectos, grandes amigos, se admiraban extraordinariamente, y Eisenman decidió incluir las torres en su propio proyecto como recuerdo al amigo y como homenaje al artista arquitecto. Y nosotros, testigos de ambas realidades, podemos disfrutarlas con ventaja: donde están situadas, son ellas las que reciben los primeros rayos del sol.

Yo creo que en estos tiempos La Ciudad de la Cultura, una obra faraónica y ambiciosa, acompaña lealmente y felizmente a la obra faraónica y ambiciosa que es la catedral compostelana, la bendita, la gran Catedral. Un lujo nuevo, una obra grandiosa, una obra de arte total.

ALGUNOS DATOS

El proyecto fue elegido entre otros doce. Las maquetas de todos ellos están expuestas en el interior. Comenzó a construirse en 2001, y en 2011, los Príncipes de Asturias
inauguraron
los dos primeros edificios. Las obras se han paralizado en marzo de este año. Están terminados cuatro de los seis edificios proyectados: El Museo de la Historia de Galicia y la Casa Mundo, la Biblioteca y Hemeroteca, el escenario Obradoiro y los Servicios Centrales. Peter Eisenman, estadounidense, se licenció en Arquitectura en Cornell, obtuvo el doctorado de Filosofía en Cambridge y el de Bellas Artes en Chicago. Trabajó un tiempo con Walter Gropius. Es autor de grandes proyectos de arquitectura actual, entre ellos el conocido y controvertido Memorial, en Berlín.


CIDADE DA CULTURA DE GALICIA

Complejo arquitectónico, cultural y de entretenimiento localizado en el Monte Gaiás,
en las proximidades de Santiago de Compostela, Galicia
.

Abierto todos los días del año, salvo los lunes, de 8h a 22h.

Pueden solicitarse visitas guiadas individuales.

Para grupos, las visitas se conciertan en:
visitas@cidadedacultura.org o
en el tlf.: 881 997 584.

Compartir
Artículo anteriorJOSÉ ANTONIO BUSTO VILLA
Artículo siguienteEL BOSQUE DE LA ESPERANZA
Ana Román
Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Especialista en temas de salud y en la comunicación a través de las redes sociales.