LUCIO BLÁZQUEZ

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Llegó a Madrid hace 64 años procedente de Serranillos (Ávila). Tiene ya 77 años. Sus “huevos estrellados”, que se comen en Casa Lucio, están en las cartas de los mejores restaurantes del mundo. Su “Casa” abrió sus puertas al público en noviembre de 1974; desde entonces, el trato cordial y afectuoso con los clientes, que hace que uno se encuentre en su propia casa, sigue siendo una de las facetas más importantes de este local, que Lucio ha sabido transmitir al personal, con el que forma una familia. Lucio, Tabernero Mayor de Madrid, Medalla de Oro de Turismo y Embajador de la Comunidad de Madrid, está convencido de que “no hay un barrio gastronómico en el mundo como el Madrid de los Austrias y yo me siento muy orgulloso de haber puesto mi granito de arena para que esto sea así”. En muy pocos metros a la redonda cuenta con cuatro restaurantes: Casa Lucio, El Landó, El Viejo Madrid y, el más joven, la Taberna Los Huevos de Lucio.

Empecemos por el principio.

Empecé trabajando de botones a los 12 años en el Mesón del Segoviano, también en la Cava Baja de Madrid. Allí hacía de todo: limpiaba los suelos, los cristales, los baños, el mostrador, etc. A los 15 años ya era jefe. La dueña, Doña Petra, me quería muchísimo; lo mismo que mis compañeros. Con 25 años, algunos de los clientes habituales, entre los que se encontraban el escritor Camilo José Cela, el pintor Eduardo Vicente y el arquitecto Eduardo Anasgasti, me animaron a montar mi propio negocio. “Tu no tienes que ser empleado; tienes que ser el dueño”, me decían. Lo mismo que cuando me echaron del pueblo, que me decían que tenía que ir a Madrid porque el pueblo se me quedaba pequeño. Y así empecé. Busqué un local, en la misma calle, y a los 10 días de abrirlo ya era una taberna “de moda”. Se puede decir que desde entonces, 54 años, estoy “sin mesa. Todo reservado”. Tengo el récord del mundo en reservas de mesa.

“Madrid es una maravilla, y especialmente el barrio de los Austrias, que es una joya”

Siempre en la cava baja. ¿Ha cambiado mucho esta calle?

Ha cambiado muchísimo, y en gran medida por mi culpa. Ahora mismo es la mejor calle de Madrid en restauración, y mucho ha sido gracias a mí. Doña Petra, la dueña del Mesón el Segoviano, cuando se jubiló me dijo: “Lucito –así me llamaba-, voy a dejarlo ya, tengo 84 años, y este negocio no se lo puedo dejar a nadie más que a ti”. Y yo pensaba, encima que la he hecho la competencia estableciéndome a 100 metros de su local. Pues eso, sólo me lo quería traspasar a mí. Algo habría visto en mí para dejarme su negocio.

¿Y Madrid?

Madrid era un pueblo, y esta calle más. Puertas viejas de madera, la calle de tierra, cuadras, muchas posadas, carros de caballos… Parecía un pueblo del Oeste. Tanto la Cava Baja como Madrid han cambiado mucho, y para bien. Aquí había establos donde dormían los caballos y las vacas. Ahora mismo Madrid es una maravilla, y especialmente el barrio de los Austrias, que es una joya.

¿Qué es Casa Lucio?

Creo que es el restaurante español más famoso del mundo. Casa Lucio no son sólo sus famosos “huevos estrellados”; tenemos el mejor género alimentación de España. Pero Casa Lucio no es únicamente su comida. Es muy importante el ambiente; es diferente al de cualquier otro sitio. Lo único que echo de menos por culpa de mi edad es estar más tiempo en el restaurante. Mis hijos y mi mujer me ayudan en todo, pero a mi me da pena no estar más tiempo aquí. Lo mismo que a mis hijos, que a pesar de tener una carrera universita ria, prefieren trabajar aquí.

¿Cuál es la causa del éxito de Casa Lucio?

Sin pecar de modesto, por mí mismo. Y desde luego por la forma de trabajar, de hacer compañerismo.. Siempre llevándose bien con todo el mundo. Hay camareros que se han jubilado después de 40 años trabajando conmigo. Los cocineros son siempre los mismos. Somos un conjunto muy hilvanado y organizado. Entras por la puerta y ya parece que estás en tu casa. Es muy importante trabajar de cara al público, haber conocido muy bien a todos los personajes importantes de España y del mundo: presidentes, reyes, toreros, cantantes, premios Nobel… de los últimos cincuenta años, y no solo como clientes sino como amigos.

¿Y qué pasa con los huevos de Casa Lucio?

Hace 35 años pedir un huevo en un restaurante era, en cierto modo, una deshonra. Era una cosa de pobres. Yo digo muchas veces que los que tienen gallinas me tendrían que dar un premio cada año, porque les he mos puesto de moda. ¡Los huevos se venden por culpa de Lucio!

¿Y cuál es secreto?

Precisamente porque se trata de una fórmula muy sencilla. Imitadores tenemos por todas partes. Y nos han pedido la receta para el mundo entero. Y yo no tengo ningún problema en mostrarles a mis clientes cómo los hacemos. Ellos miran y toman nota, pero luego acaban reconociendo que no les sale igual. El secreto que se puede contar es la mejor patata gallega, el mejor aceite, la lumbre de carbón, que tiene una fuerza impresionante, los mejores huevos del día y prepararlo al momento para cada cliente. Al huevo, que no se asa, se le da la vuelta en la sartén. Es sencillo y a la vez difícil. Lo importante es la rapidez, porque los huevos son como las angulas, que si se pasan dos minutos, ya están estropeados.

Ha conocido a muchas personas famosas. ¿Ha significado algo para usted?

En realidad no sé quién no ha pasado por Casa Lucio. Pero me han llamado la atención algunos pocos. Sandro Pertini, el que fuera presidente de Italia, por su gran humanidad. Tengo infinidad de fotos con personas famosas; algún día mis hijos harán un museo con ellas. Se puede decir que he conocido a “todos los famosos”. Pero tengo un especial cariño al Rey y a su familia. Para mí el Rey ha sido el que me ayudó a lanzarme; empezó a venir desde el principio. Tanto él como la Reina se han portado increíblemente conmigo. El padre del Rey, Don Juan, también venía mucho. Me acuerdo una vez, cuando apenas podía hablar, que me dijo: “Lucio, como me gusta este ambiente, con ese ruidito, el barullo de la gente… y que yo no pueda hablar… ¡Me ….. en la mar! Era una gran persona, un “tío muy simpático”.

¿Y políticos?

Bill Clinton ha venido 7 veces a Madrid y las 7 ha cenado aquí. Recuerdo una vez, la primera vez que vino creo; no aparecía y finalmente decidimos llamar a su secretaria, que nos dijo que estaba a punto de acabar la cena oficial y que en media hora llegaba. Así que ese día cenó dos veces.

¿Qué come Lucio Blázquez en Casa Lucio?

Los “huevos estrellados” son famosos en el mundo. Pero el pescado, los mariscos, las carnes, etc.. Las materias primas de Casa Lucio son tan buenas como las del mejor sitio del mundo. Aquí puedes venir a comer todos los días del año y no te aburres, y no como en otros restaurantes donde con ir dos o tres días, ya te sabes el menú.

¿Tabernero o cocinero?

Tabernero sin dudarlo. Tengo algo de cocinero, pero sobre todo soy tabernero.

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Rafael Pérez Ybarra
Rafaél Pérez Ybarra es Licenciado en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. Más de 20 años de experiencia en el periodismo científico y de salud. Colaborador de El País Salud, de la revista JANO Medicina y Humanidades, coordinador de la Revista Infoseisida, Editor de la revista Eidon de la Fundación Ciencias de la Salud. Ha trabajado en el Diario YA, en la VOZ de Asturias y el Diario Médico. Experiencia en Comunicación como asesor para la Industria Farmacéutica. Profesor en el Master Salud/Medios de Comunicación organizado por la Asociación de Informadores Sanitarios (ANIS) y la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Verano del País Vasco.