MÉDICOS RURALES EL HÉROE RURAL

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El escritor Pío Baroja reflejó perfectamente la realidad del médico rural en el cuento “Noche de Médicos”: Entré en la cocina del caserío; una vieja mecía en la cuna a un niño.—El otro médico está arriba —me dijo. Subí por una escalera al piso alto. De un cuarto cuya puerta daba al granero, escapaban lamentos roncos, desesperados, y un ¡ay, ené! , regular, que variaba de intensidad, pero que se repetía siempre. Llamé, y el médico, mi compañero, me abrió la puerta. Del techo del cuarto colgaban trenzas de mazorcas de maíz; en las paredes, blancas por la cal, se veían dos cromos, uno de un Cristo y otro de la Virgen. Un hombre, sentado sobre un arca, lloraba en silencio; en el lecho, la mujer con la cara lívida, sin fuerzas más que para gemir, se abrazaba a su madre… 

  El médico rural se convertía en un policía encargado de evitar que las enfermedades como la peste o los piojos se extendiesen rápidamente entre los habitantes del pueblo

Hasta bien entrado el siglo XX, dar a luz suponía un grave peligro para las mujeres, sobre todo en las zonas rurales, donde muchos partos eran atendidos por curanderos y parteras. La situación mejoró gracias a los médicos de pueblo. Hace varias décadas la atención médica en España no era universal, y mucho menos gratuita. El doctor cobraba o bien por consulta, o bien por cartillas, poco más de quince pesetas. La profesión de médico rural surgió hace más de 150 años. Fue una ley la que obligaba a los ayuntamientos a contratar médicos que se encargasen de cuidar y asistir a enfermos sin recursos, y velar además por su higiene. El médico rural se convertía en un policía encargado de evitar que las enfermedades como la peste o los piojos se extendiesen rápidamente entre los habitantes del pueblo. Era una figura muy importante, porque en él se delegaban la salud y el bienestar de todos, algo que hace más de un siglo era mucho más vulnerable que hoy día.

Ya en el siglo XX estos profesionales se convirtieron en funcionarios del Estado. Los médicos rurales estaban relegados a la supervisión y el poder de los alcaldes, que, como no podía ser de otra manera, estaban por encima en la escala de poderes.

La llegada de la Constitución recogió por primera vez el derecho a la atención sanitaria, y desde ese momento fueron creándose los centros de salud.

Si algo tenía de malo su profesión era la soledad y la falta de medios con los que tenían que convivir. Hoy el médico rural nada tiene que ver con aquel que velaba incluso por la correcta higiene del pueblo. De los algo más de 90.000 doctores que hay en España, sólo 20.000 están dedicados a la medicina rural.

Lo cierto es que una cuarta parte de la población española vive en pequeñas zonas rurales, y tan sólo uno de cada cuarenta licenciados quiere desempeñar su profesión allí.

Pese a que aquel médico rural haya desaparecido, su papel fue tan comprometido, y ayudó tanto a las pequeñas poblaciones rurales de la península, que los mayores lo recordarán siempre como la persona más importante del pueblo. El norte de España ha llegado incluso a hacer material el homenaje al médico rural. Potes, en Cantabria, está presidido por una estatua que representa la figura del doctor del pueblo montado a caballo, y llevando junto a él a un enfermo. Un símbolo que se mantendrá siempre vivo en los pueblos de España.


UN MÉDICO RURAL (Franz Kafka)

… Estaba muy preocupado; debía emprender un viaje urgente; un enfermo de gravedad me estaba esperando en un pueblo a diez millas de distancia; una violenta tempestad de nieve azotaba el vasto espacio que nos separaba; yo tenía un coche, un cochecito ligero, de grandes ruedas, exactamente apropiado para correr por nuestros caminos; envuelto en el abrigo de pieles, con mi maletín en la mano, esperaba en el patio, listo para marchar; pero faltaba el caballo… El mío se había muerto la noche anterior, agotado por las fatigas de ese invierno helado; mientras tanto, mi criada corría por el pueblo, en busca de un caballo prestado…

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Ana Román
Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Especialista en temas de salud y en la comunicación a través de las redes sociales.