PASCUA ORTEGA

0
187

Pascua Ortega, decorador

“El sentido común es paciente del buen gusto”

Entusiasta. En constante proceso de formación. Considera que la mayor suerte que tenemos es que no hay límite para aprender. Así es Pascua Ortega, un abogado que dejó una brillante carrera en la banca neoyorquina cuando descubrió su verdadera pasión: decorar interiores. Pascua ejerce oficio en Madrid desde hace 30 años. “Tengo una enorme capacidad de observación y aprendizaje”, dice. Ha decorado casas, palacios, bancos, hoteles e incluso las calles de Madrid en la boda del Príncipe. En su caserón del siglo XIX del madrileño barrio de Las Letras habla de cultura, de educación, de buen gusto y, por encima de todo, de sentido común

¿Emoción y entusiasmo es algo que caracteriza su trabajo?

El entusiasmo y la emoción por lo que haces es uno de los elementos clave. Es un trabajo que tiene una parte muy creativa, pero en el que además hay una labor de ejecución muy dura y muy larga. No plasmamos de manera inmediata lo que hemos pensado o deseamos. Intervienen muchos factores; económicos, de ejecución, etc. Todo esto, si no lo haces con una fe y una entusiasmo enorme, es difícil, muy difícil. Si no tienes esta ilusión irías a buscar lo sencillo, o lo fácil, lo que sería muy poco profesional.

¿Las casas que decora son casas para vivir o para ver?

Lo importante es que la vivienda sea para vivir y que los habitantes vivan esa casa. Creo mucho en que hay que personalizar los proyectos, al igual que se hace en la costura. Tenemos que tomar  medidas porque no hacemos prêt-à-porter, sino Alta Costura. Para cada obra, cada cliente, cada situación hay que inventarse una historia.

Lo importante es que la vivienda sea para vivir y que los habitantes vivan esa casa.

Supongo que no es lo mismo decorar una casa, un hotel, etc.

Ni siquiera cada casa es igual. Hay muchos elementos que condicionan el trabajo como, por ejemplo, la ciudad donde está.

Uno de sus trabajos fue la decoración de Madrid con motivo de la boda del príncipe Felipe

Decorar una ciudad es todo un reto. Buscamos el potenciar la ciudad.

¿Y no podrían haber dejado la decoración para hacer Madrid más amable?

Hay un problema importante en este sentido. Los madrileños tendrían que estar orgullosos de su ciudad y de la posible belleza de la misma; y no lo están. En Madrid hay muy poco respeto a la estética de la convivencia, es una ciudad con pintadas, sucia… Creo que es un factor principalmente de convivencia.

Cite algún ejemplo de ciudad armonizada.

Oviedo. Es una ciudad que te sorprende según llegas. La actitud de sus habitantes hacia su ciudad es de respeto. También Valencia, una ciudad que ha cambiado mucho; o Barcelona, que tuvo su momento.
Madrid no; Madrid es una ciudad en la que las fachadas están pintadas. Yo a veces sufro.

Y las personas que no cuidad su ciudad, ¿hacen lo mismo con sus casas?

Tradicionalmente no. En Madrid se decía que se vivía más en la calle que en casa, y por eso éstas no parecían estar demasiado cuidadas. Sin embargo las cosas han cambiado; con la mejora de calidad de vida, el aumento de la información y del nivel cultural, las nuevas generaciones se ocupan mucho más de las casas. Hay muchos más medios y más información. Ideas como Ikea o similares permiten que con presupuestos medidos se tenga una casa muy agradable.

¿Y cómo hacer para armonizarun mueble de Ikea con algo más clásico?

Hay que tener algo de sensibilidad, algo de conocimiento, algo de atrevimiento… Buscar el disfrute de las cosas.

Cuando recibe un encargo, el resultado final, ¿es más idea suya o de las personas que se lo hicieron?

Como un profesional de Alta Costura nosotros tenemos que tomar medidas al cliente. Conocer sus necesidades, su apetencias, lo que sueña. Incluso descubrir lo que le gustaría hacer pero que él todavía ignora. Muchas veces lo que hacemos es, gracias a nuestro conocimiento, nuestra información, abrimos nuevas vías para ofrecerles una vida más agradable, más confortable. Por tanto, hay que hacer una radiografía del cliente, de la casa, del edificio, etc.

¿Qué relación tiene que establecer la arquitectura exterior con la interior?

Lo normal es que haya una coherencia entre el exterior y el interior. Por eso es importante colaborar desde el principio con los arquitectos. El interiorista tiene que estar desde el primer momento muy centrado en todo el proceso. La parte más laboriosa de nuestro trabajo es la obra. Digamos que de alguna manera sensualizamos el interior, pero siempre basándonos en unas estructuras y un estilo que marca el arquitecto. Cuando trabajamos en obras ya finalizadas lo que hacemos es readaptar el interior.

A la hora de decorar, ¿hay algún principio básico?

Lo que tiene que haber es sentido común. Hay aspectos que son claves, como la luz. La cultura es
fundamental.

¿Qué es más difícil, decorar una vivienda de 40 m2 con 2 habitaciones, un baño, cocina y comedor, o una de 3500 m2?

Decorar una gran casa es mucho más difícil. El reto de tener muchos metros y darles vida es muy complicado. En una vivienda pequeña hay que lograr la calidad del espacio; por ejemplo, en vez de disponer de 6 cuartitos pequeños, intentar compartir funciones y crear un espacio que albergue varias. Lo cierto es que todo tiene su dificultad, pero a mayor espacio más reto. Se refiere muy a menudo al sentido común.

“Lo importante es que la vivienda sea para vivir y que los habitantes vivan en la casa”

¿Cómo casa con el buen gusto?

El sentido común es pariente del buen gusto. Una persona con sentido común, incluso si no tiene mucha cultura o mucha educación, no tendrá muy mal gusto. Además, el buen gusto se puede desarrollar; por ejemplo, ver cosas bonitas sirve de mucha ayuda. Una persona que desde niño ha estado viendo obras de arte tiene una base de sensibilidad que puede desarrollarse. Sin embargo, hoy día la cultura visual proviene principalmente de la televisión, que no es precisamente el paradigma ni del sentido común ni del buen gusto. Indudablemente es así. La TV refleja información, la mayoría de las veces grosería de la imagen. Pero lo importante es la capacidad de selección del individuo, y para eso es fundamental la educación. Si tuviera que definir qué es un decorador… Si tuviera que definir lo que es y ha sido mi trabajo me tendría que referir a Velázquez. Velázquez era asentador real; más que pintor, esa era su vocación. El asentador montaba todos los espacios de la corte de Madrid, en los palacios o cuando había algún evento, como la boda de Luis XIV con la Infanta María Teresa. La idea de que nuestra función es crear el medio más próximo en el que se tiene que desarrollar la vida, desde las situaciones más íntimas hasta las más públicas. Yo trabajo en casas particulares, pero también en bancos, en restaurantes, oficinas, etc.

¿Es igual decorar un espacio para uso público que para uso privado?

Los hoteles, por ejemplo, son espacios públicos para uso privado. Hay que ofrecer las sensaciones que tienen en su casa, darles un poco más de magia. Ofrecer cosas distintas para atraer. Es muy divertido y puede que haya un punto más creativo.

En qué o en quién se fija para mejorar en su trabajo.

Tengo una enorme capacidad de observación y aprendizaje. Aprendo de un albañil que coloca un ladrillo, de cómo está iluminado un escaparte o cómo se ha montado una tienda, del colorido de una exposición, como por ejemplo de la de Francis Bacon, cuyos cuadros tienen una paleta cromática soberbia (habría que ir con un muestrario). Se puede aprender de todo si tienes el interés y la ilusión. La suerte es que no hay límite para aprender.

¿Hay algo en lo que le gustaría trabajar?

Prácticamente he hecho de todo, cosas muy diversas. Pero hay algo que no he hecho nunca y me gustaría mucho, aunque sea prácticamente imposible, que es hacer dirección artística en cine, en teatro o en ópera. Pero eso exige dedicación casi exclusiva y es otra carrera porque hay muchas cosas que no sé. Pero sí, es algo que me gustaría hacer.

¿Se arrepiente de algo que haya hecho? ¿lo haría de otra forma?

La verdad es que son muy poco revisionista. Es cierto que con la experiencia de vida que tengo ahora haría algunas cosas de diferente manera, pero también cada obra tiene su momento.

¿Algún consejo para cuidar nuestros interiores?

Aprender a vivir cómodamente y en armonía. Y eso no es tan difícil.

Compartir
Artículo anteriorNAVIDAD EN BALLESOL
Artículo siguienteJOSÉ MIGUEL ANTOÑAZAS
Rafael Pérez Ybarra
Rafaél Pérez Ybarra es Licenciado en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. Más de 20 años de experiencia en el periodismo científico y de salud. Colaborador de El País Salud, de la revista JANO Medicina y Humanidades, coordinador de la Revista Infoseisida, Editor de la revista Eidon de la Fundación Ciencias de la Salud. Ha trabajado en el Diario YA, en la VOZ de Asturias y el Diario Médico. Experiencia en Comunicación como asesor para la Industria Farmacéutica. Profesor en el Master Salud/Medios de Comunicación organizado por la Asociación de Informadores Sanitarios (ANIS) y la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Verano del País Vasco.