AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS

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Las dos protagonistas de este reportaje se han dedicado profesionalmente a dar vida, de maneras muy distintas.

Dª. Teresa Pérez, residente en Ballesol Cerrado Calderón y Dª. Concepción Cortés en Ballesol Badalona, comparten con nosotros sus vidas inolvidables. El mundo del espectáculo estuvo muy presente en la infancia de  Dª. Teresa. Con tan sólo dieciséis años siente el arte y la interpretación como parte esencial de su vida, una pasión que compartió con su padre.  Recitaba junto a él los versos del cantautor malagueño Rafael Flores Nieto, más conocido como “el Piyayo” y “El Oriental de Zorilla”. Francisco Pérez, el progenitor de esta familia sentía debilidad por el teatro, pero no pudo dedicarse por completo a esta profesión debido a las circunstancias económicas de la época. Como actor amateur actuó en varias representaciones teatrales y llegó, incluso, a ser apuntador del Teatro ARA, escenario que también pisó Dª. Teresa.
Las compañías teatrales de Carmen Bernardos, María José Goyanes y Nuria Espert la llevaron con distintas giras por toda España, pero su talento, como no podía ser de otra forma, llegó hasta Nueva York y Buenos Aires con el teatro de Zarzuela y la compañía de Antonio Guirao. “Notaba cómo en América iban más avanzados que aquí en todos los aspectos, pero sobre todo en el valor que se le otorgaba al teatro”, recuerda con nostalgia.
Los años de profesión dejan en su memoria centenares de hermosas anécdotas. Dª. Teresa evoca con especial cariño su papel protagonista en La Lozana Andaluza, con la que tuvo oportunidad de emprender una gira por toda la geografía española. Pero si hay una anécdota capaz de sacarle una sonrisa es su debut en Dulcinea, con la compañía de Carmen Bernardos.
Dª. Teresa recuerda cómo estaba a punto de  entrar en escena interpretando a la hija del mítico Sancho cuando escuchó cómo el público reía, “Sancho entró en escena sobre una burra a punto de dar a luz…, el dueño decidió saltar a escena porque no quería dejar sólo al animal…, mientras Manolo Andrés, que interpretaba a Sancho, la señalaba que abandonase el escenario”, uno de los momentos más divertidos de su carrera.
Su relación con las tablas la mantiene hoy a través de sus amistades. Conserva recuerdos con cariño, y una excelente relación con grandes personajes de la escena, como Raúl Sender, que con frecuencia acuden a verla a Ballesol.

 Dª. Teresa Pérez, residente en Ballesol Cerrado Calderón, Málaga.
Dª. Teresa Pérez, residente en Ballesol Cerrado Calderón, Málaga.

La inquietud intelectual de Dª. Teresa sigue intacta, gracias a la formación que cultivó durante tantos años, y a la gran memoria que tuvo que ejercitar para recordar todos los textos y guiones en su día a día. “Las sesiones de terapia, los talleres de memoria y las conversaciones con profesionales y residentes en Ballesol Cerrado  Calderón ayudan mucho a mantener los recuerdos vivos”, reflexiona mientras se despide.
De vida sabe mucho Dª. Concepción Cortés, residente en Ballesol  Badalona. Esta catalana ejerció durante muchos años “el oficio más bonito del mundo”. Ser matrona fue su  ilusión desde niña, “mientras crecía rodeada de vecinas que ejercían esta labor”. Las horas de formación y de trabajo las realizó en el Hospital de Badalona y en el Clínico. Las condiciones sanitarias eran otras, así como la ilusión y la sensibilidad. Recuerda que había situaciones en las que “no teníamos comodidades, los partos eran atendidos en casas o en barracas, sin luz, con vela, y cuando necesitaba agua tenía que pedir a la familia que fuera a la fuente”. Eran otros tiempos, nos dice mientras rememora una anécdota más. En un parto de trillizos, la ausencia de rayos X les impedía saber de cuántos niños se trataba, pero intentó averiguarlo tocando el abdomen con las manos para contar sus cabezas, “estos trillizos nacieron por parto natural en una barraca. Recuerdo perfectamente el descanso que sintió su madre cuando acabó el largo parto, y lo agotada que quedé yo, que pensaba que nunca dejarían de aparecer niños”, detalla.

Dª. Concepción Cortés residente en Ballesol Badalona.
Dª. Concepción Cortés
residente en Ballesol Badalona.

Hoy, sentada en el sillón de su apartamento de Ballesol Badalona, reflexiona y sigue emocionándose cuando nos enseña una fotografía con algunas de las que fueron sus compañeras en tan maravillosa profesión: “Nos quedábamos muy satisfechas cuando el niño se quedaba en casa sano y salvo”. Las matronas de la época desarrollaban además un vínculo mayor con los recién nacidos, ya que realizaban un seguimiento posterior y acudían con frecuencia a visitarles.

Hoy sigue siendo esa mujer expresiva, de mirada cálida y suaves manos, que disfruta de su tiempo y participa en las actividades de Ballesol Badalona compartiendo sus experiencias con residentes y familiares que escuchan con atención tantas vivencias que siempre terminan con un buen consejo.